el colegio de la frontera sur

Skip to main content

Realizan conversatorio “A 20 años de Ecofronteras”, experiencias de la divulgación de la ciencia

El pasado 21 de agosto se realizó, en las instalaciones de la Unidad San Cristóbal, el conversatorio “A 20 años de Ecofronteras”, para celebrar el aniversario de esta revista de divulgación de la ciencia, que edita El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).

En este conversatorio estuvieron presentes Laura Lópe Argoytia, editora de la revista, Trinidad Alemán, Paula Enriquez y Fernando Limón, académicos y asiduos colaboradores de la publicación cuatrimestral, y Pablo Farías, exdirector de ECOSUR, quienes además de hacer un recorrido histórico, reflexionaron sobre la divulgación de la ciencia y las aportaciones de Ecofronteras a esta actividad que buscar acercar el conocimiento científico a un público no especializado.

Pablo Farías Campero, ex director general de ECOSUR, recordó que la creación de ECOSUR en 1994 marcó el desarrollo de los posgrados institucionales y encaminó el nacimiento de la revista Ecofronteras que buscaba la vinculación con la sociedad, más que ser una publicación científica.

Trinidad Alemán Santillán, técnico del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente, mencionó que el hecho de que ECOSUR tenga una revista como Ecofronteras, que resalte en el ámbito nacional e internacional en la exposición y difusión de ideas científicas para públicos bastante amplios, permite no solo publicar sino dar a conocer actividades que incidan en la enseñanza y en crear una cultura científica. Reconoció que Ecofronteras es un esfuerzo muy destacado que ha permitido que los académicos de la institución escribir artículos de fácil comprensión que son necesarios para la población en general.

 

Laura López Argoytia, responsable del Área de Fomento Editorial y coordinadora de la publicación, señaló que en estos 20 años de la revista ha existido un gran esfuerzo por definir su perfil, los temas y por mantener una reflexión constante. “Ecofronteras tiene el propósito de contribuir a la reflexión sobre temáticas de pertinencia social que permitan afrontar los retos de la sustentabilidad en la frontera sur de México, región caracterizada por una gran diversidad biológica y cultural, a la par de una clara problemática derivada de la pobreza y la marginación”, expresó.

 

Paula Lidia Enríquez Rocha, investigadora del Departamento de Conservación de la Biodiversidad, señaló que la divulgación de la ciencia es un proceso de comunicación que permite difundir entre la sociedad un conocimiento generado en el mundo científico. “Es hacer fácil lo difícil, lo lejano hacerlo accesible, lo inaccesible e inalcanzable, hacerlo más alcanzable, y lo incomprensible hacerlo comprensible, de ahí la importancia del divulgar la ciencia”, expresó.

También dijo que es un reto lograr el objetivo de la divulgación de la ciencia, la cual debe de ser amena, interesante, motivante, clara y fácil de entender usando un lenguaje sencillo, que con la tecnología se han ampliados los medios para divulgar la ciencia. “No solo el lenguaje es importante, también lo es la parte gráfica”, explicó.

Fernando Limón Aguirre, investigador del Departamento de Sociedad y Cultura, mencionó que el tema de la divulgación a través de textos accesibles para la sociedad, permite, como científico, adquirir una pasión por lo que se hace.

“Sin la revista Ecofronteras no seríamos lo que somos. La revista es de importancia y relevancia en la divulgación de la ciencia, porque ya es para nosotros y nuestros colegas, un espacio donde terminamos de comprender lo que escribimos, porque si yo logro terminar de comprender, termino por apasionarme por lo que hago y escribo. Siempre nos olvidamos que el lenguaje científico es un lenguaje seccionado que entienden únicamente los investigadores, cuando en realidad se deben al pueblo, son del pueblo y para el pueblo”, concluyó.

 

Migrantes transgénero en México: éxodo de violencia y discriminación

Por Ana Luisa Guerrero

Ciudad de México. 21 de agosto de 2017. (Agencia Informativa Conacyt).-

En años recientes, la migración en la frontera sur de México ha experimentado un ascenso en el número de personas que se identifican como LGBTI provenientes de los países del llamado Triángulo Norte, conformado por Guatemala, Honduras y El Salvador.

Este fenómeno se observa principalmente en los albergues para migrantes localizados en los municipios fronterizos de Tenosique, Tabasco, y Tapachula, Chiapas, donde esta población busca pasar desapercibida entre los cientos de niños, mujeres y varones que hacen paradas en busca de alimentos, servicios de salud y un sitio donde dormir.

Aunque a la fecha no existen datos oficiales sobre el flujo migratorio en el sureste mexicano, organizaciones de la sociedad civil estiman que 400 mil personas en situación irregular cruzan anualmente la frontera con Guatemala.

En tanto que las solicitudes de asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados son un referente de cuánto ha incrementado el arribo de centroamericanos, aunque en los datos no se hace distinción de la preferencia o identidad sexual. Según los datos, entre 2013 y 2016 se elevó en 622 por ciento la petición de este recurso, mientras que en el primer trimestre de 2017 se recibieron más que durante todo 2015, que contabilizó tres mil 24. La ACNUR considera que, por la tendencia que se ha tenido, al cierre de este año podrían registrarse hasta mil solicitudes.

Cuando Ailsa Winton, investigadora del grupo de Estudios de Migración y Procesos Transfronterizos de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), identificó estas nuevas dinámicas, quiso saber por qué migra la población LGBTI, pero se enfrentó a un vacío de información académica y de las organizaciones que las atienden.

Fue por ello que en 2015 inició el proyecto exploratorio “Diversidad sexual y movilidad forzada en la frontera sur de México”, con el propósito de conocer y documentar las experiencias que tuvieron en su lugar de origen, cómo vivían y qué impulsaba su huida; además de saber cómo es el proceso de cruzar la frontera, así como los proyectos que tienen a futuro.

Encontró que al igual que el caso de Stephanie Nicole, la mayoría huye de la violencia de género por no cumplir los roles asociados a un hombre o a una mujer. Derivado de ello, el abuso sexual, la tortura y el homicidio son una constante para esta población, por lo que se desplazan buscando condiciones más seguras y dignas para vivir.

En las más de 50 entrevistas a profundidad que aplicó, observó que el rechazo familiar por su identidad de género es la primera confrontación que viven, debido a que no son aceptados por transgredir las normas sociales que son regidas por el patriarcado y, algunas veces, condicionadas por la religión.

A ello se suma el rechazo social. En el caso de las mujeres trans, salir a la calle significa estar expuestas a burlas, insultos y agresiones; por lo que se mueven en condiciones clandestinas —tanto en sus países de origen como en su ruta de desplazamiento— para evitar ser víctimas de violencia.

Ver nota completa:

Agencia Informativa Conacyt. http://www.conacytprensa.mx/index.php/reportajes-especiales/17256-cuando-huir-es-la-unica-salida-para-sobrevivir-migrantes-transgenero-en-mexico-reportaje

 

Formalizan ECOSUR, CMCJ y CLAC trabajo colaborativo a favor del comercio justo

El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), que ha trabajado desde sus comienzos, por más de 40 años, en la investigación en diferentes tópicos socioambientales conjuntamente con productores, organizaciones y sociedad civil, formalizó su compromiso de colaboración con estos organismos a través de un convenio que suscribió con la Coordinadora  Mexicana de Pequeños Productores de Comercio Justo A.C  (CMCJ) y la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC).

Los que suscriben este convenio aseguraron que permitirá incidir en la mejora de políticas públicas que favorezcan la cafeticultura, apicultura y otras actividades con el sello de comercio justo en el sureste de México, Centroamérica y el Caribe.

En su participación en este evento protocolario, el director general de ECOSUR, Mario González Espinosa señaló que “el ámbito del comercio justo implica, precisamente, la justicia hacia quienes participan y la justicia con respecto al medio ambiente”, en el entendido de que el comercio justo es un movimiento social global que promueve el desarrollo para los pequeños agricultores, campesinos  y artesanos en desventaja económica y social respecto a los actores dominantes en el mercado.

El titular de ECOSUR manifestó que con este convenio se formaliza, no solo el compromiso de trabajar a favor de los sistemas biofísicos, sino que se refrenda el trabajo colaborativo hacia los sectores agrícolas que se relacionan con el desarrollo de los sistemas socioecológicos y culturales de la frontera sur del país.

Por su parte, Xiomara Jaqueline Paredes, directora de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC), expresó que la alianza entre productores y la academia significa un gran logro porque “el comercio justo es una herramienta eficaz y poderosa para eliminar la pobreza y para acortar la brecha de la inequidad que existe en América Latina y El Caribe”.

Xiomara Paredes señaló que la CLAC, con 800 organizaciones en 24 países, 70 de las cuales se ubican en México; espera que a partir de los aportaciones académicas los productores logren ser más competitivos, productivos y comerciales, así como más resilientes ante las afectaciones del cambio climático y hacia políticas públicas poco favorables.

“Trabajando unidos y en alianza podemos llegar más lejos. Acercar la academia hacia el pequeño productor, para que el conocimiento empírico se convierta conocimiento científico con el fin de crear mayor conciencia sobre el consumo local”, expresó.

Por su parte, Luis Martínez Villanueva, secretario ejecutivo de la Coordinadora Mexicana del Pequeños Productores de Comercio Justo A.C., destacó la importancia del consumo de productos locales con el sello de Calidad de Comercio Justo, el cual “no es caridad sino calidad”, por lo que manifestó la pertinencia de establecer estrategias para que los pequeños productores logren enfrentar grandes retos sociales, políticos, económicos y ambientales.

Obiemar Balente Herrera Hernández, coordinador del Grupo de Investigación de ECOSUR en Zonas Cafetaleras (GIEZCA), destacó que la producción de café a escala nacional “es igual o más importante  que la industria automotriz, pues genera 3 millones de empleos directos al año” y que “Chiapas es el mayor productor de café en el país”.

Por su parte, Juan Francisco Barrera, director académico de ECOSUR, destacó que la firma del convenio implica también la posibilidad de colaboración con los 26 centros CONACYT, y de manera particular con los centros de la coordinación III que se especializan en alimentos, salud y medio ambiente.

Al finalizar, la directora de Vinculación de ECOSUR, Cristina Guerrero Jiménez dio lectura a la Declaratoria institucional a favor del Comercio Justo de parte de ECOSUR, en la cual la institución se compromete, entre varios puntos, a crear conciencia sobre la práctica, beneficios y resultados del comercio justo, a realizar actividades de extensión y vinculación con organizaciones de pequeños productores y la promoción del comercio justo entre otras organizaciones.

Fotografía: Marco Girón

El comercio justo, una resistencia organizada

En el marco de la firma del Convenio General de Colaboración entre El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), la Coordinadora  Mexicana de Pequeños Productores de Comercio Justo A.C  (CMCJ) y la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC), realizada el pasado 18 de agosto en San Cristóbal de Las Casas, Frans van der Hoff Boersma, asesor de la Unión de Comunidades Indígenas Región del Istmo (UCIRI), impartió la conferencia “Resistencia organizada”.

Frans van der Hoff, uno de los pioneros del comercio justo, mencionó que algunos de los elementos del comercio justo y orgánico son la resistencia y la sabiduría de los pequeños productores del campo, quienes comprenden que la economía y el mercado no resuelven la vida diaria de las familias campesinas.

Explicó que hay un “colapso rural” que afecta principalmente a los pequeños productores en el campo, quienes tratan de ganar raquíticamente el pan de cada día para ellos y sus familias,  y que mediante programas, el gobierno federal trata de mantenerlos tranquilos con pequeños subsidios que llegan con el lema de “atacar la pobreza del campo”, lo cual desde su perspectiva es una “blasfemia”.

Reveló que no es un secreto que la mayor parte de los subsidios gubernamentales van a empresas del campo para favorecer su mayor eficiencia productiva para la exportación, industrialización y el comercio nacional e internacional, olvidando que el 70% de los alimentos que consumimos proviene de pequeños productores que dependen de mecanismos de un mercado muy desigual.

Explicó que, en ese contexto, mediante el comercio justo se garantiza que la mayor parte del ingreso de venta llegue al productor directo y a su organización, los cuales mantienen una resistencia organizada para sobrevivir dignamente a las adversidades y han desarrollado una sabiduría para recrear continuamente su capacidad frente al colapso del medio rural.

Indicó que tomar consciencia de las fallas del mercado y la economía no es suficiente para revertir la situación. “Debemos ser parte, encontrar, promover y desarrollar movimientos que no solamente corrijan las falacias de la economía, sino que construyan economías y mercados diferentes”, expresó.

Para concluir, llamó a la academia y a las universidades a educar ciudadanos con una ciencia que tenga sus raíces en la sabiduría ancestral de los pueblos, sobre todo indígenas.

Hallan especie de orquídea cuyas flores son más pequeñas que una uña

Por Antimio Cruz

La planta fue descubierta en el Valle del Mezquital, Hidalgo, por los investigadores Vincenzo Bertolini y Fredy Archila. Hace ocho años fue vista por primera vez, pero no se sabía que era desconocida.

Vincenzo Bertolini, investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y Fredy Archila, botánico de la Estación Experimental de Orquídeas de Guatemala y del Herbario BIGU, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, descubrieron otra especie de orquídea en el Valle Mezquital del estado de Hidalgo, México. Esta orquídea es de muy pequeñas dimensiones, al igual que sus flores. La planta completa puede medir 30 centímetros desde la raíz hasta la punta, pero las flores son más pequeñas que una uña, ya que sus pétalos miden entre 3 y 5 milímetros. El nombre científico asignado a esta nueva especie es Ponthieva nicolasii.

Este descubrimiento se registró durante estudios de campo que llevaron a cabo para realizar un inventario botánico por parte de la Universidad Tecnológica del Valle del Mezquital. Hace ocho años fue vista por primera vez esta planta, pero no se sabía que era una especie desconocida. En aquel momento, los especialistas en orquídeas reportaron la pequeña planta, en un sitio de recolección entre el Alto Mezquital y la Sierra Gorda, en la ecorregión de la Sierra Madre Oriental con un ecosistema de bosque pino-encino.

Ver nota completa:

La Crónica de Hoy.http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1039131.html

Lanzan declaratoria a favor del comercio justo

El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), lanzó su declaratoria institucional a favor del comercio, comprometiéndose a realizar esfuerzos para informar, sensibilizar y concientizar sobre el comercio justo para difundir el concepto, su práctica, objetivos, beneficios y resultados.

Lo anterior durante la firma del Convenio General entre ECOSUR y la Coordinadora Mexicana de Pequeños Productores de Comercio Justo.

Ver nota completa:

Cuarto Poder. http://www.cuartopoder.mx/lanzandeclaratoriaafavordelcomerciojusto-213833.html

Se capacita a productores para la prevención y control de plagas en huertos

Con el objetivo de conocer los insectos que son benéficos para el huerto, el pasado 14 de agosto se llevó a cabo, en las instalaciones de la Unidad San Cristóbal de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), el curso “Conceptos y estrategias de prevención y control de plagas en huertos”, con la participación de 16 personas, hombres y mujeres de la localidad de Villahermosa Yalumá del municipio de Comitán de Domínguez y seis integrantes del proyecto “Alimentación y Daños a la Salud”, que coordina Guadalupe Álvarez Gordillo, investigadora del Departamento de Sociedad y Cultura de ECOSUR.

Helda Morales, investigadora del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de ECOSUR, mediante el uso de ilustraciones mostró los diferentes tipos de insectos que existen y explicó sus funciones en los cultivos, cuándo son buenos y cuándo se convierten en plagas, haciendo hincapié en que “no podemos acabar con las plagas pero tenemos que conservar los insectos buenos que se comen los insectos malos… Una de las formas de prevenir las plagas es no usar insecticidas”.

Posterior a la plática los participantes realizaron un recorrido en el huerto de ECOSUR para conocer los insectos presentes y hacer un ejercicio de captura, identificación y liberación de los mismos.

Otros de los temas abordados en este curso fue el uso de plaguicidas y la asociación de éstos con enfermedades como el cáncer de estómago; la importancia de prevenir las plagas; algunas formas para tratar el suelo de forma natural como el frijol nescafé, la hojarasca, la diversificación de cultivo, las plantas que mezcladas en los cultivos atraen a los insectos benéficos –flores blancas y amarillas chicas, el frijol botil, la mostaza, la ruda, pericón, la chilca.

Isabel Ortega, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) de Sonora, realizó una ponencia sobre el tema “Seguridad Alimentaria de la población migrante”, en la que habló acerca de los cambios en las condiciones de trabajo para los migrantes, los cambios en la alimentación como el excesivo consumo de refrescos, la falta de diversidad de alimentos –caldos y verduras– que traen consigo el incremento de enfermedades como sobrepeso y obesidad, por lo que llamó a valorar los alimentos que se encuentran a escala local.

Posteriormente, se visitó el Laboratorio de Bromatología, donde Guadalupe Pérez Escobar habló acerca de los alimentos y el proceso para elaborar tablas nutricionales. Acto seguido, Jesús Carmona de la Torre, coordinador de Laboratorios Institucionales, brindó una plática acerca del agua, suelos y medición de los gases de efectos invernadero mediante el análisis instrumental.

El curso “Conceptos y estrategias de prevención y control de plagas en huertos”, fue impartido en el marco del proyecto “Nuevas Miradas sobre la Vulnerabilidad en el Sureste de México: Diversidad y Prácticas Alternativas para el Bienestar”, en el que se han realizado diversas acciones de investigación y vinculación con el sector productivo de Chiapas.

Actualmente, estas acciones se han enfocado en dos comunidades rurales en las que las actividades económicas predominantes son la agricultura —cultivo de maíz, frijol, calabazas, tomate y verduras—, la ganadería y servicios en la ciudad de Comitán. Una de las actividades que se destaca es la elaboración de tostadas, hechas por mujeres con fines de autoconsumo y para su venta en el mercado. Sin embargo, los ingresos de las familias que se dedican a estas actividades son bajos y la producción ha disminuido debido a problemas como la falta de agua, la contaminación y mercado para la comercialización de sus productos.

Esta problemática llamó la atención del personal académico del grupo de investigación Procesos Culturales y Construcción Social de Alternativas, quienes iniciaron el proyecto “Alimentación y Daños a la Salud”, para el que en su primera etapa se realizó un diagnóstico utilizando métodos participativos para identificar problemas y posibles soluciones para las familias locales. A partir de los resultados obtenidos se elaboró un plan con el objetivo de fortalecer las capacidades de las familias de localidades de la meseta comiteca sobre técnicas de manejo del cultivo de huertos familiares y brindar oportunidades de intercambio de experiencias entre dueños de huertos de las comunidades y poseedores de huertos familiares, miembros de organizaciones no gubernamentales y sociedades civiles de la región.

En junio de 2017 se implementó un plan de capacitación con actividades de fortalecimiento de las capacidades de integrantes de las comunidades para el desarrollo de huertos familiares. Las actividades iniciales fueron los cursos taller: “Nociones de planificación y cultivo de un huerto familiar”, impartido por Raimunda Santana y la Dra. Guadalupe Álvarez, el 5 de junio del presente año en la localidad de Yalumá, en la cual participaron mujeres y hombres de la comunidad, e “Insumos locales y alternativas para la fertilización de suelos en huertos familiares”, con el objetivo de fomentar el desarrollo de prácticas amigables con el ambiente y la salud a través de la producción de huertos locales; al tiempo que se vela por la independencia productiva a través del uso eficiente de insumos locales, y reciclaje de desechos orgánicos, realizado el 12 de julio de 2017 en la localidad de Villahermosa Yalumá, Este curso fue impartido por Alma Liz Vargas de la Mora integrante de la Asociación de Graduados del Centro Agronómico Tropical de Investigación Y Enseñanza (CATIE) y que actualmente se encuentra cursando un doctorado en ECOSUR.

De izquierda a derecha: Helda Eleonora de Guadalupe Morales, investigadora del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente; y Guadalupe del Carmen Alvarez Gordillo, investigadora del Departamento de Sociedad y Cultura.

 

 

Con información de: Raimunda Santana

Fotografía: Marco Girón y Raimunda Santana

Inicia Taller de Ciencia para Jóvenes en la Unidad San Cristóbal

Esta mañana inició el Taller de Ciencia para Jóvenes, en su edición 2017, en la Unidad San Cristóbal de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), con la participación de 20 estudiantes de bachillerato -10 hombres y 10 mujeres- provenientes de Ciudad de México, Chiapas, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Puebla y Zacatecas.

Durante una semana, las y los jóvenes estarán inmersos en el mundo de la ciencia, a través de cursos intensivos, actividades vespertinas complementarias y pláticas con investigadores e investigadoras invitadas, con quienes abordarán temas de Astronomía, Matemáticas, Biología, Ecología, entre otros.

Lorena Ruiz Montoya, directora de la Unidad San Cristóbal, les dio la bienvenida y los invitó a aprovechar esta oportunidad para convivir con personas que hacen ciencia y que tienen intereses en común.

“El ser científico significa como individuo desarrollar habilidades y como persona mantener la curiosidad, dudar, el preguntarse siempre, tomar decisiones a partir de la información que se tiene, ser disciplinado, constante y no rendirse. Para ser un buen científico es muy importante mantener la constancia. La ciencia como tal es una actividad creativa, humana, que tiene sus normas y sus reglas, pero no es cerrada como algunos creen, es exacta y por eso podemos confiar en la ciencia”, indicó en la inauguración del taller.

El personal académico de ECOSUR que impartirá los cursos son Vera Camacho Váldez, Miriam Soria Barreto, Jesús Carmona de la Torre, Juan Jesús Morales López, María Guadalupe Pérez Escobar, Esther del Carmen García Rodas, Maricela García Bautista, Miguel Ángel López Anaya, Alfonso Ángel González Díaz, Jorge Eduardo Bolaños Citalán, Luis Antonio Muñoz Alonso, Isabel Refugia Vázquez Lara, Paula Lidia Enríquez Rocha, y Raúl Mújica García, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE).

Con este Taller de Ciencia para Jóvenes, ECOSUR contribuye a la formación de vocaciones científicas.

ECOSUR realiza este taller anualmente cada verano, en colaboración del Centro de Investigaciones en Matemáticas (CIMAT), ambos Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y en esta ocasión con el apoyo del Banco Santander.