El comercio justo, una resistencia organizada

En el marco de la firma del Convenio General de Colaboración entre El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), la Coordinadora  Mexicana de Pequeños Productores de Comercio Justo A.C  (CMCJ) y la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC), realizada el pasado 18 de agosto en San Cristóbal de Las Casas, Frans van der Hoff Boersma, asesor de la Unión de Comunidades Indígenas Región del Istmo (UCIRI), impartió la conferencia “Resistencia organizada”.

Frans van der Hoff, uno de los pioneros del comercio justo, mencionó que algunos de los elementos del comercio justo y orgánico son la resistencia y la sabiduría de los pequeños productores del campo, quienes comprenden que la economía y el mercado no resuelven la vida diaria de las familias campesinas.

Explicó que hay un “colapso rural” que afecta principalmente a los pequeños productores en el campo, quienes tratan de ganar raquíticamente el pan de cada día para ellos y sus familias,  y que mediante programas, el gobierno federal trata de mantenerlos tranquilos con pequeños subsidios que llegan con el lema de “atacar la pobreza del campo”, lo cual desde su perspectiva es una “blasfemia”.

Reveló que no es un secreto que la mayor parte de los subsidios gubernamentales van a empresas del campo para favorecer su mayor eficiencia productiva para la exportación, industrialización y el comercio nacional e internacional, olvidando que el 70% de los alimentos que consumimos proviene de pequeños productores que dependen de mecanismos de un mercado muy desigual.

Explicó que, en ese contexto, mediante el comercio justo se garantiza que la mayor parte del ingreso de venta llegue al productor directo y a su organización, los cuales mantienen una resistencia organizada para sobrevivir dignamente a las adversidades y han desarrollado una sabiduría para recrear continuamente su capacidad frente al colapso del medio rural.

Indicó que tomar consciencia de las fallas del mercado y la economía no es suficiente para revertir la situación. “Debemos ser parte, encontrar, promover y desarrollar movimientos que no solamente corrijan las falacias de la economía, sino que construyan economías y mercados diferentes”, expresó.

Para concluir, llamó a la academia y a las universidades a educar ciudadanos con una ciencia que tenga sus raíces en la sabiduría ancestral de los pueblos, sobre todo indígenas.