Migrantes transgénero en México: éxodo de violencia y discriminación

Por Ana Luisa Guerrero

Ciudad de México. 21 de agosto de 2017. (Agencia Informativa Conacyt).-

En años recientes, la migración en la frontera sur de México ha experimentado un ascenso en el número de personas que se identifican como LGBTI provenientes de los países del llamado Triángulo Norte, conformado por Guatemala, Honduras y El Salvador.

Este fenómeno se observa principalmente en los albergues para migrantes localizados en los municipios fronterizos de Tenosique, Tabasco, y Tapachula, Chiapas, donde esta población busca pasar desapercibida entre los cientos de niños, mujeres y varones que hacen paradas en busca de alimentos, servicios de salud y un sitio donde dormir.

Aunque a la fecha no existen datos oficiales sobre el flujo migratorio en el sureste mexicano, organizaciones de la sociedad civil estiman que 400 mil personas en situación irregular cruzan anualmente la frontera con Guatemala.

En tanto que las solicitudes de asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados son un referente de cuánto ha incrementado el arribo de centroamericanos, aunque en los datos no se hace distinción de la preferencia o identidad sexual. Según los datos, entre 2013 y 2016 se elevó en 622 por ciento la petición de este recurso, mientras que en el primer trimestre de 2017 se recibieron más que durante todo 2015, que contabilizó tres mil 24. La ACNUR considera que, por la tendencia que se ha tenido, al cierre de este año podrían registrarse hasta mil solicitudes.

Cuando Ailsa Winton, investigadora del grupo de Estudios de Migración y Procesos Transfronterizos de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), identificó estas nuevas dinámicas, quiso saber por qué migra la población LGBTI, pero se enfrentó a un vacío de información académica y de las organizaciones que las atienden.

Fue por ello que en 2015 inició el proyecto exploratorio “Diversidad sexual y movilidad forzada en la frontera sur de México”, con el propósito de conocer y documentar las experiencias que tuvieron en su lugar de origen, cómo vivían y qué impulsaba su huida; además de saber cómo es el proceso de cruzar la frontera, así como los proyectos que tienen a futuro.

Encontró que al igual que el caso de Stephanie Nicole, la mayoría huye de la violencia de género por no cumplir los roles asociados a un hombre o a una mujer. Derivado de ello, el abuso sexual, la tortura y el homicidio son una constante para esta población, por lo que se desplazan buscando condiciones más seguras y dignas para vivir.

En las más de 50 entrevistas a profundidad que aplicó, observó que el rechazo familiar por su identidad de género es la primera confrontación que viven, debido a que no son aceptados por transgredir las normas sociales que son regidas por el patriarcado y, algunas veces, condicionadas por la religión.

A ello se suma el rechazo social. En el caso de las mujeres trans, salir a la calle significa estar expuestas a burlas, insultos y agresiones; por lo que se mueven en condiciones clandestinas —tanto en sus países de origen como en su ruta de desplazamiento— para evitar ser víctimas de violencia.

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Agencia Informativa Conacyt. http://www.conacytprensa.mx/index.php/reportajes-especiales/17256-cuando-huir-es-la-unica-salida-para-sobrevivir-migrantes-transgenero-en-mexico-reportaje