
Entrevistado: Dr. Manuel Weber, 13 de agosto
Estación radiofónica: Núcleo Comunicación del Sureste (NCS) 97.3 fm (Radio Fórmula)
Programa: Noticiero de las 13:00 hrs

Entrevistado: Dr. Manuel Weber, 13 de agosto
Estación radiofónica: Núcleo Comunicación del Sureste (NCS) 97.3 fm (Radio Fórmula)
Programa: Noticiero de las 13:00 hrs

Programa: Voces de la ciencia desde el sur
Participa: Dra. Helda Morales
Tema: “Alimentación sana y consiente”
Estación Radiofónica: La Radio del ColMich
Te invitamos a escuchar nuestro programa “Voces de la ciencia desde el sur” transmitido todos los jueves a las 12:00 hrs por www.radiodelcolmich.com

¿Qué relación existe entre los mapas, las geografías y las migraciones?
Entérate en este conversatorio “Inmovilidades en tiempos de Covid-19”, que organizan #FlacoGuatemala y ECOSUR.
Una discusión entre 4 expertas y 4 expertos para hablar de la relación que hay entre los mapas, la geografía y las migraciones, así como para poner en claro las contribuciones de la ciencia de la cartografía en el estudio de las movilizaciones humanas.
https://www.facebook.com/flacsogt/videos/1433192946882063

Escrito por Samuel Cruz-Esteban y Julio C. Rojas
Michoacán es uno de los estados de México reconocido por su producción agrícola, destacando principalmente por los cultivos de aguacate, fresa, zarzamora, lenteja, durazno, ciruela, guayaba, maíz y agave, razón por la cual la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural lo ubica en el primer lugar en cuanto a productividad en el país. Debido a esto, el manejo de un sin número de plagas insectiles es de gran importancia y se ha tornado en una necesidad urgente. A nivel mundial, incluyendo a México, existe una gran preocupacion por los efectos adversos que los plaguicidas causan a la salud humana y en el ambiente, por lo que es necesario disminuir su uso indiscriminado. En este sentido, el control biológico y control etológico pueden ser opciones para el manejo de las plagas insectiles.
¿Qué es el control etológico de plagas insectiles?
La etología estudia el comportamiento de los animales en relación con el ambiente, de tal manera que el control etológico de plagas, es el uso de métodos que atrapan o reprimen plagas insectiles, valiéndose del comportamiento de los insectos. Está basado en aprovechar ciertas conductas innatas que los insectos presentan ante estímulos químicos, físicos o ambos en su ambiente natural.
Si llegamos a conocer estos estímulos, podremos usarlos para optimizar sistemas de trampas-atrayentes específicos para cada insecto plaga; sin embargo, para trampearlos, estos sistemas deben funcionar de manera efectiva. Para esto, en el presente artículo te describimos los puntos más importantes del control etológico de este tipo de plagas.
¿Cómo atrapar insectos plaga?
El descifrar la comunicación química de los insectos nocivos, nos permite usar este conocimiento para el desarrollo de estrategias de manejo de plagas. Sin embargo, para usar las feromonas y atrayentes en el control etológico, es importante que los compuestos estén correctamente identificados y que sean formulados en la proporción como son emitidos por su fuente natural, de lo contrario, no serán efectivos cuando se usen en un sistema de trampeo. En otras palabras, si no se cuenta con el atrayente químico adecuado, no importa que tengas la mejor trampa, sencillamente no obtendrás los resultados deseados.

Entre los colores que brindan mayores reflectancias se encuentran el blanco, azul, amarillo, y rojo, dependiendo de la intensidad de la luz del hábitat donde vive la plaga insectil y la hora del día. Varios estudios han reportado que los colores amarillo y rojo son atractivos para ciertos insectos; por ejemplo, el color amarillo incrementa la efectividad del sistema trampa-atrayente para capturar machos del gusano cogollero, moscas de la fruta, entre otros insectos.
El color rojo con rayas negras incrementa la captura de la mosca del vinagre de alas manchadas, mientras que el color azul es efectivo para atraer abejas, trips, etc. Con respecto a la saturación, se conoce que en algunos casos el número de capturas decrece cuando el grado de impureza del color de la trampa se incrementa. Adicionalmente, los insectos pueden discriminar el tamaño y la forma de los objetos.

En el caso de algunas plagas insectiles en México, se han reportado trampas caseras fáciles de hacer, tanto para gusano cogollero, para mosca del vinagre de alas manchadas, picudo del agave, trampas cromáticas con pegamento para dípteros, áfidos, trips, entre otros. Sin embargo, es importante mencionar que en muchas ocasiones, éstas son diseñadas sin considerar el comportamiento del insecto blanco, lo que contribuye a su poca eficiencia. En este aspecto, debemos considerar que el diseño de la trampa minimice o evite capturar insectos no blancos, como muchos polinizadores o parasitoides. El tamaño y el color son variables que incrementan la efectividad del sistema trampa-atrayente, pero en algunos estudios se ha observado que los resultados obtenidos pueden variar de un lugar a otro, posiblemente por factores como la densidad poblacional del insecto, la iluminación del hábitat, entre otros.


Te compartimos el vídeo del conversatorio: “Covid-19: una mirada de la pandemia desde la Física” organizado por el grupo académico “Enfermedades Emergentes y Epidémicas” del Departamento de Salud de ECOSUR.
Imparte:
Dr. Octavio José Obregón Díaz, Doctorado Honoris Causa por la Universidad Metropolitana, Universidad de Guanajuato y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Prof. Titular “C” del Departamento de física, Universidad de Guanajuato, Campus Leon, Premio Nacional de Ciencias y Arts, Investigador Emérito del SNI.
Dr. David Delepine, Doctorado en Ciencia Fisica, Université de Louvain Belgica. Director de la División de Ciencias e Ingeniería y Prof. Titular “B” del Departamento de Física, Universidad de Guanajuato, Campus Leon, Miembro del SNI, Nivel II.
Por Juan Carlos Velasco*
Un día como hoy, hace 6 años, se produjo un tornado que ocasionó un desastre en ciertas áreas de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.
A la 1.55 de la tarde apareció en el cielo una “una culebra”, acompañada de fuertes vientos, lluvias, granizo y relámpagos. Fue el tornado más devastador con respecto a otros registrados ese mismo año y contribuyó a que las autoridades gubernamentales estatal y local reconocieran la existencia de estos fenómenos en la entidad.
Según los técnicos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), se estima que los vientos en el vórtice de este tornado fueron de 72 km/h y en algunos puntos de su senda superaron los 100 km/h, calificándolo con la categoría F0 dentro de la Escala Fujita (EF); aunque por los daños severos, podría considerarse en la categoría de F1. Tuvo un recorrido de 4.27 kilómetros en el área urbana y afectó principalmente las colonias 14 de septiembre, Santa Catarina, La Isla y el barrio de Mexicanos, entre otras lugares.
LEER TEXTO COMPLETO EN CHIAPAS PARALELO:

Te compartimos el vídeo de la charla sobre diversidad de mieles, realizada el pasado 7 de agosto. Participan: Renata González, Beatriz Toledo e Isabel May, integrantes del equipo abejas de ECOSUR.
Modera: Angélica Martínez
https://www.facebook.com/abejasecosur/videos/974436663005253

Santos de la Cruz Juárez, estudiante de la Maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural con orientación en Manejo y Conservación de Recursos Naturales, (Generación 2018 – 2019), de la Unidad Villahermosa obtuvo el grado de Maestro en Ciencias, el día 6 de agosto de 2020, con la tesis denominada “Hongos micorrízicos y fertilidad del suelo en cacaotales de Comalcalco, Tabasco, México”.
Las plantaciones de cacao (Theobroma cacao L.) son representativas de la agricultura en el estado de Tabasco y conforman un sistema agroforestal de gran importancia ecológica, económica y social. El rendimiento del cultivo ha disminuido a causa de diversos factores, tales como la baja fertilidad de los suelos y el ataque de plagas y enfermedades.
En el presente estudio se determinó el contenido de esporas y la colonización de los hongos micorrízicos arbusculares (HMA) nativos asociados con las raíces, así como la fertilidad del suelo en diferentes plantaciones de cacao del municipio de Comalcalco, Tabasco. El número de esporas encontradas fue mayor en las parcelas P1 y P2 (185 y 222) en comparación con las parcelas P3 y P4 (97 y 103). Respecto al porcentaje de colonización, no se encontraron diferencias significativas entre las parcelas, destacándose las parcelas P1 (13.7 %) y P4 (13.0 %).
Se concluyó que los HMA están presentes e interactúan con los árboles de cacao en las cuatro parcelas estudiadas. Las parcelas con mayor cantidad de géneros de HMA fueron la P1 y la P2, localizadas en la Ranchería Gregorio Méndez 2.ª Sección. Los géneros encontrados fueron Acaulospora, Claroideoglomus, Dentiscutata, Diversispora, Funneliformis, Glomus y Rhizophagus, siendo Acaulospora y Glomus los de mayor presencia.
La fertilidad del suelo fue similar en las cuatro parcelas evaluadas, sobresaliendo las P3 y la P4 en los contenidos de materia orgánica (MO), Nt, K, Ca, Mg y P. Se describieron las especies de árboles que conforman los sistemas agroforestales en las parcelas experimentales de cacao y se clasificaron por familia, especie, nombre común y usos. Los rendimientos agrícolas en las parcelas experimentales fueron bajos, destacándose la P4 (418 kg/ha al año) del resto de las parcelas (P1 con 299, P2 con 270 y P3 con 224 kg/ha al año). Los rendimientos reportados para este cultivo a nivel nacional, estatal y municipal fueron de 455, 439 y 418 kg/ha al año, respectivamente.
El Consejo Tutelar conformado por el Dr. Regino Gómez Álvarez (director de tesis), Dr. Rodimiro Ramos Reyes (asesor) y M. en C. Aarón Jarquín Sánchez (asesor). Los sinodales fueron los doctores Juan Manuel Pat Fernández, Rufo Sánchez Hernández y Pablo Martínez Zurimendi.
Enlace al examen

Omar Felipe Giraldo
2020 inauguró de manera oficial el siglo XXI. Un siglo desodorizado que amenaza con volverse siniestro. Una amiga hace dos semanas nos contó una historia que anticipa el carácter de la nueva era a la cual entramos: la empresa en la que labora a tiempo completo tomó la decisión de cerrar su oficina. Ya no se volverá a abrir. A partir de ahora todos sus empleados trabajarán desde sus casas. Ninguno volverá a verse de manera presencial, por lo menos no en horas laborales. Para mi amiga, el epitafio de su vida como oficinista no es una mala noticia, pues las nuevas circunstancias le evitarán pasar horas infernales en el tráfico bogotano, y ese tiempo malgastado lo aprovechará para cursar una maestría, la cual, por supuesto, también dejó de ser presencial. Su vida desde ahora, entre reuniones y clases virtuales y mensajes de WhatsApp, discurrirá al frente de pantallas que la mantendrán corporalmente alejada de sus colegas y compañeros.
La narración de su nueva vida de teletrabajo, me hizo acordar que este próximo domingo asistiré a la celebración de cumpleaños de mi sobrinita en una fiesta de Zoom, y tengo varias invitaciones para reunirme con viejos amigos y amigas a través de las mismas plataformas digitales que ahora uso para asistir a webinar, impartir clases y reunirme con mis colegas en diversas partes del mundo. Sin darnos cuenta, la emergencia de la Covid-19 fue el acontecimiento perfecto para emplazar formalmente la época del Homo Digitalis, en el que la vida cotidiana estará regida por las opciones de los algoritmos digitales: un hecho que amenaza con marcar el inicio de la extinción de un modo de vida basado en la interacción corporal.
A lo que estamos asistiendo es a una paulatina destrucción de los ámbitos donde las relaciones ocurren cara a cara, cuerpo a cuerpo, y la total inclusión de las formas humanas de existencia a un sistema abstracto a través de pantallas electrónicas. Creo que no hemos dimensionado aún el efecto desencarnante que estos nuevos tiempos traerán, ni las consecuencias en la individualización y la des-incrustación de vínculos concretos. Aunque por supuesto, las tecnologías ya existían, y se puede objetar que la parálisis tecnógena no es un asunto nuevo, lo que ahora vemos es una completa normalización e institucionalización de los rituales y rutinas en torno a interacciones digitales, una agudización del despojo de la interacción corporal, y el surgimiento de una biopolítica en el que el cuerpo, en su conjunto, es des-corporizado e in-corporado en procesadores de audio y video.
Lo que está cambiando no es un asunto menor: es una nueva experiencia sensorial en la que el olfato y las señales químicas sociales serán finalmente expulsadas de la relación inter-humana cotidiana. Las pantallas como intermediarias de la comunicación pueden abstraer el espacio, hacer olvidar el hecho de que estamos realmente solos, y facilitar la comunicación a través de los sentidos del oído y la vista, pero lo que no puede hacer es facilitar el diálogo entre cuerpos, ni el vínculo encarnado de seres corporizados que nos hace humanos. Prescindir de la relación estrecha cuerpo a cuerpo hace parte de las estrategias de reacomodo del capital en estos tiempos sombríos, porque para los fines de los negocios la comunicación perfectamente puede hacerse a través de descorporizadas reuniones virtuales.
Lo que no se ha deparado en los cambios del renovado Homo Digitalis es que la interacción social no se limita a los sentidos del oído o la vista, sino que incluye otros sentidos como el olfato, el gusto y el tacto. No solo nos escuchamos y vemos: también nos olemos, nos sentimos, porque somos afectados en nuestra propia corporalidad por mensajes olfativos que nos informan los estados emocionales de nuestros interlocutores. El olor es incluso una relación de clase, como fue personificado por el señor Kim de la película Parásitos, quien pudo soportarlo todo, salvo la sensación de fetidez que su aroma y el de su clase le provocaba al Señor Park. Somos mamíferos que interactuamos con otros no solo a través de lenguajes codificados en palabras, sino que además lo hacemos por medio del sudor, las lágrimas, las axilas y la orina.
Nos relacionamos con los demás percibiendo sus olores y emanando los nuestros. De manera inconsciente olemos el miedo, la enfermedad, el género, la edad, el estado reproductivo, el parentesco, y en el siglo XIX se creía que incluso hasta respirábamos la locura. Conversamos con el olfato a través de partículas químicas en un vínculo cuerpo a cuerpo, por medio del cual hemos aprendido, en el transcurso de la larga transformación evolutiva, a entender el significado social del olor y a empatizar con el otro. La comunicación verbal representa apenas el 7% de la comunicación inter-humana, mientras que el 93% restante corresponde a formas no verbales que dependen de la experiencia situada y del contacto personal y corporizado con otras personas.
2020 marca el inicio de un periodo en el que hemos traspasado el umbral del tiempo social acaparado por el espectro tecnológico. Pasados este umbral habremos perdido la capacidad de comunicarnos, como enseñó Iván Illich, pues a pesar de que la comunicación será más rápida y eficiente, al tiempo estamos desechando la esencia de la actividad sensomotriz a través de la cual el cuerpo en su conjunto es el que entra el diálogo con otros cuerpos. Hoy con las funciones provistas por las plataformas digitales el cuerpo humano ha sido reducido al oído y la vista que capta y emite códigos encapsulados, y ha sido convertido en un apéndice del mundo de las llamadas virtuales.
Más allá del umbral, más allá de este techo tecnológico que hemos transgredido, las trabajadoras y trabajadores, los estudiantes, las familias y amigos, cambian su cotidianidad encarnada junto a otros por sesiones de Zoom y reuniones en el que el cuerpo permanece aislado de los demás y atrapado en una cápsula técnica. Estos tiempos abren la monstruosa posibilidad de que la vida cotidiana se limite a estar sentados frente a un ordenador en el que nuestros hogares habrán mutado en formas de cines, gimnasios, universidades, kínderes, oficinas y discotecas. Como en las peores distopías imaginadas, nuestro tiempo saltará de una sesión de Zoom a otra, cada una, en sus rutinas y rituales, en esencia igual que la anterior.
Las conversaciones despojadas de la interacción directa tienen un efecto descorporizador, en el sentido de que quedaremos trasfigurados en seres sociales anósmicos —desprovisto de olfato—, con lo cual habremos cambiado la percepción de nosotros mismos y del otro. A pesar de que somos los homínidos más olorosos en términos de la cantidad de glándulas sebáceas y apocrinas distribuidas por nuestra piel, el Homo Digitalis ha desterrado de la comunicación los olores, feromonas y otros mediadores químicos de los que dependemos para seguir siendo humanos y resistirnos a devenir en cíborgs.
Podríamos aventurarnos a pensar que el signo de la pérdida de olor en pacientes con la Covid-19, no es más que una fatídica señal de la desodorización de las relaciones interhumanas de nuestro tiempo.
TEXTO PUBLICADO EN:
AMÉRICA LATINA EN MOVIMIENTO: https://www.alainet.org/es/articulo/207952?fbclid=IwAR15ZIF18pC-pjDQK24kaKscqhSTEy52_Z7tC9DEGwcA3PBy9uAbZ4_YDgg
