Participa: María del Rocío Rodiles Hernández,María Andrea Sáenz-Arroyo de los Cobos, investigadoras de ECOSUR.
Tema: “Humedales”
Estación Radiofónica: La Radio del ColMich
Te invitamos a escuchar nuestro programa “Voces de la ciencia desde el sur” transmitido todos los jueves a las 12:00 hrs por la Radio del ColMich (www.radiodelcolmich.com)
Las linífidas (Araneae: Linyphiidae) son un grupo de arañas muy diverso en todo el mundo, pero poco estudiado en México. Recientemente, Guillermo Ibarra, investigador de ECOSUR y sus colaboradores David Chamé y Julieta Maya ⎯ egresados del posgrado de ECOSUR y exbecarios del CONACYT⎯ descubrieron un género y especie nuevos de Linyphiidae, al género lo denominaron Xim y a la especie Xim trenzado. El nombre del género proviene de la lengua Mam que significa araña, mientras que el nombre de la especie X. trenzado alude al inusual conjunto de macrosetas⎯estructuras de la cutícula que parecen un tipo de pelos muy gruesos o espinas⎯entrelazadas que tienen los machos en el fémur de la primera pata.
La araña recién descrita es diminuta ⎯su tamaño corporal tiene entre 1.5 a 1.9 mm⎯. Hasta ahora solo se ha encontrado en los remanentes de bosque de niebla del Volcán Tacaná y del Cerro Boquerón, Chiapas. Vive en el sotobosque y construye telarañas para cazar. Además, presenta dimorfismo sexual, ya que las hembras carecen de las macrosetas entrelazadas y otras modificaciones en el fémur de la primera pata, y no tienen muy pronunciado el lóbulo pos-ocular que presentan los machos.
El descubrimiento de estas especies nuevas destaca la urgencia de conservar los bosques de niebla, que es su hábitat, pues de ello depende la supervivencia de estas y otras arañas, las cuales tienen un papel ecológico importante por ser muy abundantes y depredadoras, fundamentalmente de insectos, y al habitar en los bosques influyen en las interacciones de los insectos con las plantas y con otros animales.
Los investigadores antes mencionados participaron en otros estudios faunísticos que resultaron en la descripción de otras especies de la misma región: Novalena tacana descrita por Maya-Morales y Jiménez en 2017 y más recientemente Phonotimpus pennimani y P. talquian descritas ambas por Chamé-Vázquez, Ibarra-Núñez y Jiménez en 2018.
Del 7 al 13 de febrero las cinco unidades de ECOSUR —Campeche, Chetumal, San Cristóbal, Tapachula y Villahermosa— y el Jardín Botánico “Alfredo Barrera Marín” ubicado en Puerto Morelos, Quintana Roo, llevaremos a cabo el evento anual “ECOSUR a Puertas Abiertas”, a través del cual buscamos que la población conozca el quehacer de nuestra institución y se acerque al mundo de la ciencia.
Investigadoras e investigadores de ECOSUR ofrecerán charlas, demostraciones, talleres y otras actividades lúdicas sobre diversos temas que estudian como: qué son los virus, tiburones y rayas, la milpa y el maíz, sensibilización en género, cambio climático, cómo definir a los pueblos originarios contemporáneos, entre otros.
Debido a las condiciones que enfrentamos debido a la pandemia, las actividades se realizarán de manera virtual. Aquí encuentras los programas de cada unidad y del jardín botánico. ¡Todas las personas de todas las edades son bienvenidas! ¡Te esperamos!
Participa: Angélica Aremy Evangelista García y Ramón Abraham Mena Farrera, investigadores de ECOSUR.
Tema: “Acoso laboral”
Estación Radiofónica: La Radio del ColMich
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Contaminación con aguas residuales de los ríos de San Cristóbal. Cortesía: Sistema de Agua Potable y Alcantarillado Municipal de San Cristóbal de Las Casas
Existen diversas comunidades de microorganismos y virus en todos los ecosistemas de nuestro planeta. Científicas y científicos de todo el mundo han reportado y detectado la presencia de microorganismos y virus en los humanos, animales, plantas y diferentes ambientes, a través de las herramientas de biología molecular y bioinformática. Particularmente, en los sistemas acuáticos —ríos, lagunas, mares y hasta el agua del polo norte— se han encontrado diversas familias de virus.
Con las nuevas tecnologías, como la secuenciación masiva de ácidos nucleicos (NGS), bioinformática para el análisis masivo de datos y modelaciones moleculares, reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y variantes de este método como la cuantificación en tiempo real o RT-PCR, entre otros, ha sido posible conocer una gran cantidad de “nuevos” virus y la estructura de las poblaciones virales de algunas regiones del planeta. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, aún se sigue catalogando a muchos de esos virus como “desconocidos” debido a que solo se reconoce parte de su información genética, como el ácido desoxirribonucleico (DNA) o del ácido ribonucleico (RNA), y muchas veces no están reportados ni identificados al no ser patógenos de los humanos.
En la actualidad, podemos conocer la presencia de un virus en un ecosistema o ambiente determinado mediante la detección de trazas o pedacitos de su material genético (no es necesario aislar el virus completo). De manera similar, los investigadores de antropología forense usan la colecta de cabellos o restos óseos para obtener información genética y comparando este resultado con las bases de datos pueden reconocer a un individuo, no se requiere recuperar el cuerpo completo de la persona, es suficiente con solo un fragmento de hueso o un cabello.
En aguas residuales, como aquellas que se derivan de su uso en algún proceso como podría ser la del drenaje doméstico, se ha encontrado evidencia de material genético de diversas especies de bacterias y virus; en especial, se han buscado y detectado aquellos que están relacionados con la contaminación de ecosistemas acuáticos o que son patógenos para los seres humanos. Durante la actual pandemia, se ha descifrado la información genética completa (genoma) del virus SARS-CoV-2 o coronavirus 2, causante de la enfermedad conocida como COVID-19, y se han identificado pedacitos o trazas del material genético de este nuevo coronavirus en aguas residuales de países asiáticos y europeos, así como en Australia y Estados Unidos de América, lo cual se debe, según reportes científicos, a que pacientes enfermos por COVID-19 o incluso infectados asintomáticos, excretan a través de la orina y heces partículas del material genético del virus SARS-CoV-2.
En el Laboratorio de Biotecnología Ambiental y Agroecológica (LaBTAA) de la Unidad Tapachula de ECOSUR estamos trabajando en la implementación de los métodos que nos permitan detectar estas trazas de material genético (RNA) del virus SARS-CoV-2 en aguas residuales en la región del Soconusco, Chiapas.
Recordemos a “los cabellos” de la investigación forense, estos fragmentos son fuente de material genético para la investigación que determina la identidad de un individuo. En nuestro caso, el agua residual será la fuente para detectar los fragmentos del material genético del coronavirus SARS-CoV-2, con lo que sabremos si el virus está o estuvo presente en la población local.
Esta investigación es un esfuerzo para contribuir al conocimiento de la presencia del virus en las comunidades urbanas y rurales. Por el momento, se atenderá el muestreo de aguas residuales del municipio de Tapachula, como estudio piloto. La detección de fragmentos o trazas virales de SARS-CoV-2 en aguas residuales permitirá determinar la prevalencia de la enfermedad COVID-19 en la población y podría ser una herramienta de información que auxilie a corto plazo en el monitoreo para controlar nuevos brotes de la COVID-19.
El virus SARS-CoV-2 es un virus de RNA, está en las pequeñas gotas de saliva que expulsa una persona infectada o enferma por COVID-19. Estos núcleos goticulares o aerosoles microscópicos permanecen en el aire y viajan distancias largas que permiten su diseminación. Las partículas virales de la saliva están completas y son infecciosas, por ello, su aspersión es una de las causas de la transmisión de la enfermedad. La presencia del virus en heces u orina ha sido previamente reportada, ya que se han aislado partículas virales completas o “viriones” del SARS-CoV-2 de las heces y orina de algunos pacientes. No obstante, las aguas residuales no se han reportado como una vía de transmisión, dado que no se ha determinado la presencia de partículas virales completas que resulten infecciosas, es decir, solo se han detectado los fragmentos o trazas virales que resultan no infecciosas. Por esto, es importante mencionar que cuando estas partículas virales están completas al entrar en contacto con el agua y jabón se rompen y se hacen pedazos (trazas virales) por lo que ya no representan riesgo para la salud, por ello, es muy recomendable lavarnos las manos con agua y con jabón constantemente. Recordemos que esta tan sencilla medida de higiene es muy importante para prevenir la dispersión del virus y evitar el contagio de las personas que están en nuestro entorno.
Participamos en este proyecto: Eugenia Zarza Franco, Verónica García Fajardo,David Herrera López, Ricardo Castro Chan, Gamaliel Mejía González, Raúl Cuevas González y Karina Guillén Navarro.
*Elia Diego García, Catedrática de CONACYT adscrita al grupo académico de Biotecnología Ambiental de El Colegio de la Frontera Sur (elia.diego@www.ecosur.mx)
La Estrategia Estatal para la Conservación y el Uso Sustentable de la Biodiversidad del Estado de Quintana Roo (ECUSBEQROO) involucró la participación de cerca de 220 personas y varias instituciones y organizaciones como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), el Gobierno del Estado de Quintana Roo, la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de Quintana Roo (SEMA), el Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas del Estado de Quintana Roo (IBANQROO), ProNatura Península de Yucatán, el Programa de Pequeñas Donaciones-México (PPD), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM).
La base para elaborar esta estrategia fue la obra “Riqueza biológica de Quintana Roo. Un análisis para su conservación” (2011), esfuerzo en el que ECOSUR también contribuyó significativamente y que constituye el compendio más completo de información sobre la biodiversidad del estado.
La ECUSBEQROO es un instrumento que vincula y promueve la organización social e institucional a favor de la conservación y uso sustentable de la biodiversidad de manera coordinada a través de las dependencias de los tres órdenes de gobierno, las organizaciones de la sociedad civil, las instituciones académicas y la sociedad en general. La estrategia integra la biodiversidad y su conservación como un factor decisivo y fundamental de las políticas públicas a nivel estatal, y como un motor de la acción local.
ECOSUR reitera su compromiso de seguir contribuyendo con insumos que ayuden a la mejor toma de decisiones para garantizar la conservación de los recursos naturales, de los cuales todas las personas dependemos para vivir, por ello, es fundamental fortalecer la conciencia de la sociedad sobre la relevancia de la conservación del patrimonio natural para asegurar el bienestar de todos los quintanarroenses.
Diana Lilia Trevilla Espinal e Ivett Peña Azcona, estudiantes del Doctorado en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable de ECOSUR, fueron seleccionadas para impulsar el proyecto Bordando saberes y alternativas para la agroecología.
A través de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del programa Arte, Ciencia y Tecnologías (ACT), llevarán a cabo durante 2021 un proceso donde confluyen el arte y la agroecología.
Las estudiantes de ECOSUR participaron en la categoría de creación de obras originales de carácter transdiciplinar, y su propuesta fue una de las ocho seleccionadas entre los 330 proyectos concursantes a escala nacional.
La convocatoria destacó que la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 ha puesto en relieve la urgente necesidad de transformar nuestra relación con el mundo y que los problemas complejos que hoy enfrentamos requieren de un enfoque en el que diversas áreas del conocimiento participen con soluciones comunes. Es urgente un diálogo simétrico y mutuamente enriquecedor entre artes, política y ciencias, para explorar caminos hacia un futuro más sustentable.
La confluencia entre el arte y la agroecología es uno de esos caminos que permite imaginar y concretar nuevas maneras de relacionarnos con la tierra, desde una perspectiva que incluya saberes complejos y prácticas situadas.
Diana Trevilla tiene como directora de tesis a la doctora Lorena Soto Pinto e Ivett Peña a los doctores Alejandro Ortega Argueta y a Luis García Barrios.
El reino de los hongos es fascinante, en esta cápsula se aborda el tema de los hongos que comen piedras. Si quieres saber más acerca de este tema lee la Ecofronteras 68, la revista de divulgación científica de ECOSUR, en https://revistas.ecosur.mx/ecofronteras
En la península de Yucatán, los cenotes son el ambiente dulceacuícola por excelencia. Por la naturaleza kárstica de la región, éstos se forman por disolución de la roca caliza y representan el tipo de cuerpo de agua más común, y a veces el único, en la mayor parte de la península. No obstante, en el centro y sur hay también lagunas, como Silvituc y Bacalar, y ríos, como el Champotón y el Hondo, pero en el norte predominan los cenotes.
La disposición de los cenotes no es del todo aleatoria, ya que hay cierta alineación siguiendo el borde del cráter de Chicxulub, que data del Jurásico, y hoy el cráter está sepultado bajo decenas de metros de roca, pero es todavía visible en la superficie bajo la forma del Anillo de Cenotes. Los cenotes, dolinas, pozas o cuevas, pueden reconocerse a distancia en el campo yucateco por su asociación con “álamos” (higueras, género Ficus), una vegetación más alta que la predominante en el paisaje y también, si es la hora adecuada, por la presencia de golondrinas y murciélagos. Sin embargo, bajo el agua, o desde la orilla, puede notarse la fauna de peces o ictiofauna cenotícola.