Alimento y energía; la coexistencia entre pesca y petróleo en el Golfo de México

  Alejandro Espinoza-Tenorio
Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad
Unidad Villahermosa

El desarrollo sustentable ha dejado de ser sólo una moda, se ha vuelto una necesidad urgente. Cada día es más evidente que, como individuos podemos darnos el lujo de diferir en muchas en opiniones y actitudes, pero que tenemos que ponernos de acuerdo en la forma en que aprovechamos los recursos naturales; es una decisión la tenemos que tomar como sociedad. Ese desafío tiene muchas implicaciones e involucra muchos intereses, pero tampoco es imposible. Históricamente la necesidad, creatividad y conocimiento han sido una fórmula exitosa para superar los retos que como humanidad hemos enfrentado.

Necesitamos alimento y energía. Ambos conforman un binomio indisoluble, un maridaje indispensable para nuestra realidad actual: cubrir las necesidades alimentarias y las energéticas necesarias para se mueva el mundo que nos tocó vivir. Las actividades que nos permiten obtener alimento y energía no son mutuamente excluyentes; ni en las decisiones globales, ni en la cotidianidad local. Para un gobernante debe ser tan importante garantizar la autosuficiencia alimentaria y la soberanía energética, como para una familia es comer y tener luz en casa.

La pesca y la extracción de hidrocarburos en el mar son un excelente ejemplo de los retos que implica la coexistencia. La primera es la última actividad humana –de gran escala– que implica la extracción masiva de organismos silvestres, y que da comida y trabajo a una creciente población costera. La segunda es la principal fuente de energía que mueve a nuestro mundo y para muchos países también representa el motor de sus economías.

México inició la segunda década del siglo XXI con cambios en el sector energético que lo obligan a replantear cómo usar y administrar el espacio marino. Esta búsqueda de competitividad condujo a un escenario con nuevos actores, leyes, tecnología, usos, intereses, y visiones. Es un momento de transición donde los antiguos esquemas de organización que funcionaron ya no operarán y por lo tanto habrá que revisar y reinventar los acuerdos, instituciones y normas. Algo es seguro, México necesita tanto de una industria energética eficiente, segura y competitiva, como de un sector pesquero organizado, económicamente autosuficiente y con una visión de largo plazo.

Alcanzar estas circunstancias de “ganar-ganar” implica a toda la sociedad mexicana. En el caso de la academia, nos corresponde crear y difundir información para que los actores involucrados tomen la mejor decisión basada en mejor información disponible.

En El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) asumimos este reto a través del proyecto “Pesca y petróleo: línea base para el uso compartido de los espacios marinos en la costa de Tabasco”, financiado dos años el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). En este proyecto se creará conocimiento para entender las circunstancias actuales de la convivencia entre la pesca marina y la extracción de hidrocarburos en la costa de Tabasco, y así promover esquemas de planeación que propicien la coexistencia sostenible de ambas actividades productivas en los nuevos escenarios.

Ante el carácter integral del proyecto, se ha formado un robusto equipo de trabajo interinstitucional —Instituto Tecnológico Superior de Centla, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Universidad del Mar y ECOSUR— y multidisciplinario que involucra a 21 especialistas y estudiantes de ordenamiento marino y manejo ecosistémico de pesquerías, desarrollo rural y diseño de alternativas económicas, gobernanza pesquera y políticas públicas, valoración de servicios ambientales, ecología acuática y pesquera, cultivo de moluscos, peces marinos y certificación pesquera.

Los avances del proyecto se pueden consultar en la página Pesca y Petróleo

 

No todo es malo en la ganadería: pequeñas contribuciones de los sistemas silvopastoriles a la biodiversidad y al ambiente

Romeo Josué Trujillo Vázquez,  técnico académico
Ingrid Abril Valdivieso Pérez, estudiante de doctorado;
José Nahed Toral, investigador
Noé Samuel León Martínez,  técnico académico
Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente, Unidad San Cristóbal

La actividad ganadera ha sido fuertemente criticada por su contribución al deterioro ambiental (Ferguson, 2015; Cortés, 1990) provocado por diversas prácticas productivas basadas en el paradigma de la revolución verde, entre las que se encuentran el avance de la frontera agropecuaria a costa de áreas de bosques y selvas, el excesivo uso de energía fósil de uso directo e indirecto, así como la utilización alimentos balanceados, agroquímicos, fármacos veterinarios; la contaminación y degradación de diversos recursos naturales como cuerpos de agua, la erosión del suelo, y la emisión de gases de efecto invernadero al ambiente; además del escaso o nulo conocimiento sobre manejo del hato ganadero para la prevención de enfermedades, el bienestar y la reproducción animal, y la inocuidad de los alimentos generados en la unidad ganadera, entre  otros elementos que en la actualidad son de suma importancia.

Hoy en día existen alternativas productivas en la ganadería, que si bien no son conocimientos nuevos (D. Kass, 1995), hasta ahora es que se les da la importancia necesaria debido a los múltiples beneficios que ofrecen a los problemas ambientales actuales.

La agroforestería y particularmente los sistemas silvopastoriles ofrecen un sistema productivo que integra árboles de usos diversos —frutales, maderables medicinales, forrajeros, combustibles—, ganado y pastos en una misma unidad productiva. Con la combinación de especies vegetales se contribuye a la recuperación de áreas degradadas y a la conectividad del paisaje, además de apoyar el rescate del conocimiento local de las especies vegetales útiles en la producción ganadera, entre otros beneficios.

Estos sistemas que se basan en la agronomía, biología, veterinaria y zootecnia y la silvicultura (cultivo de árboles) han permitido difundir  el conocimiento respecto a la nutrición animal, arreglos agronómicos de plantaciones de leñosas para uso forrajero, leña, y sombra.

ECOSUR ha impulsado desde 1994 diversos proyectos orientados a la producción ganadera con la intención de revolucionar la forma de producir, de tal modo que consideramos los contextos locales para la ejecución de los proyecto y buscamos el uso y la conservación de los recursos naturales.

En los últimos 10 años hemos trabajado intensamente en la región norte del estado de Chiapas (zona zoque) con intervenciones basadas en los principios de la ganadería orgánica. Un grupo de productores, que en años anteriores logró la certificación orgánica ante CERTIMEX, ha incorporado estos principios, y aunque actualmente no cuenta con dicha certificación, por lo costosa que es, tiene el reconocimiento y confianza de  los consumidores ya que cuenta con una certificación participativa, que brinda confianza y calidad a sus productos.

En Raudales Malpaso, Chiapas, realizamos un experimento, establecimos un sistema silvopastoril —asociación e intercalación entre árboles o arbustos, pasto y ganado— con especies de árboles nativos  cocoite (Gliricidia sepium) y madre (Erithryna chiapasana). Cortamos varetas de las dos especies, que fueron tratadas con y sin enraizador orgánico con la finalidad de contestar las siguientes preguntas de investigación: ¿cómo se comportan las especies por efecto del uso o no del enraizador? ¿qué tratamiento y cuántas podas son las más adecuadas para la zona? y ¿qué combinación de tratamiento y de árboles resiste mejor el pastoreo de los animales?

La idea de realizar este experimento nació de la preocupación de los productores de alimentar mejor al ganado bovino sin contradecir los lineamientos de la producción orgánica bajo la cual se rigen. El experimento inició en febrero de 2015 y culminó en abril de 2017. Durante este lapso de tiempo realizamos monitoreos periódicos cada 45 días para determinar la sobrevivencia y bioamasa de los arbolitos, así como el estado de salud de la plantación en general.

Durante el establecimiento del experimento,  las varetas  tenían un  aspecto de un área desmontada invadida de ramas y hojas que parecían muertas, debido a que las varetas habían sido recién cortadas y sembradas (Fotos 1 y 2).

Sin embargo, al finalizar el ensayo se observa a lo lejos como un pequeño acahual de vegetación frondosa (Fotos 3 y 4).

Así como la vegetación creció y reverdeció, la fauna local —aves, reptiles, escarabajos y pequeños mamíferos— comenzó a transitar y anidar el área del experimento (Fotos 4 y 5).

Es importante recalcar que desarrollar trabajos experimentales para  repoblar con vegetación nativa áreas que anteriormente habían sido deforestadas contribuye a disminuir el impacto adverso que las malas prácticas ganaderas ejercen sobre el ambiente y su fauna asociada. ECOSUR está realizando esfuerzos para revertir los daños ocasionados por el ser humano, y aunque sean pequeños, son de vital importancia para la fauna y la flora que necesita de estas áreas para transitar entre los parches boscosos que existen en el actual paisaje fragmentado de esta y otras regiones del estado.

Hoy, es tiempo de que todos, desde nuestras trincheras, pongamos nuestro granito de arena, siendo consumidores conscientes, responsables de nuestros alimentos y de nuestro ambiente. Consumamos productos locales y que se produzcan cuidando a la Madre Tierra que alberga un mundo vivo, dentro del cual estamos nosotros.

La tecnología al servicio de los pescadores tabasqueños en el Golfo de México

Rodimiro Ramos Reyes
Laboratorio de Análisis de Información Geográfica y Estadística
Unidad Villahermosa

Se podría pensar que las nuevas tecnologías de información y comunicación están reservadas sólo para cuestiones académicas o para especialistas en telecomunicaciones, pero lo cierto es que en todos los ámbitos de la vida cotidiana están siendo utilizadas.

Necesitamos eliminar el prejuicio de que sólo los jóvenes son aptos en el uso de la tecnología para que las personas de todas las edades aprovechen los beneficios de ellas, y sacar provecho de las ventajas de la globalización en todas las sociedades, niveles culturales y giros económicos para erradicar el analfabetismo tecnológico.

El uso de las nuevas tecnologías de comunicación e información en las tareas productivas apoyan una mayor eficiencia y desarrollo económico tanto para inversionistas como para productores y operadores, todo ello a favor de la modernización.

Como ejemplo de este gran logro social nacido a mediados del siglo pasado y que se ha consolidado en el siglo actual, está el uso de los geoposicionadores o GPS, herramienta que ya está insertada en la mayoría de los dispositivos móviles y en algunos vehículos de última generación y que sirven para la ubicación de puntos geográficos y rutas que se deseen buscar. Si antes solo se podía contar con brújulas, ahora el GPS es lo último que un navegador o explorador podría olvidar, para ir a algún destino.

Es destacable compartir el testimonio de los pescadores de la región de los ríos del estado de Tabasco, en específico de la zona de Frontera perteneciente al municipio de Centla de este mismo estado, quienes desarrollan la pesca, su actividad económica, con el uso de GPS.

En un recorrido que realizamos por esta área pudimos observar el uso de los geoposicionadores en todas las embarcaciones, desde las más pequeñas hasta las más grandes. A pesar de que parecieran un poco difícil de manejar, los pescadores cuentan con uno de los sistemas de posicionamiento global más completos y desarrollados que les ayuda a trazar sus rutas de ida y vuelta, y saber las condiciones climatológicas en las que se encuentran estos recorridos.

Para un experimentado capitán del Golfo de México, es indispensable tener esta tecnología en impecables condiciones, pues es su segunda memoria, ya que gracias a ella puede mantener información de las rutas que ha recorrido y sigue recorriendo en busca de su sustento. Además de su GPS, el capitán cuenta en su embarcación con sus radios de frecuencia alta y baja, con la alta llega a tener una cobertura radial hasta el norte del país, lo que lo mantiene en perfecta comunicación con el exterior, cuenta también con su brújula compás, la sonda de profundidad y su libreta de anotaciones, ya que cualquier cosa puede pasar y una persona de su nivel siempre debe estar preparado.

El capitán  no tiene ningún problema al utilizar estas nuevas herramientas tecnológicas y al igual que él, sus compañeros de trabajo hacen uso de ellas, sacándoles el mayor provecho posible.

En sus viajes de 15 a 20 días por el mar abierto, Castillo se siente protegido gracias a las rutas y puntos geográficos que le son proporcionados por su GPS y con ello alcanza su meta de obtener 3 toneladas de pescado por viaje.

Nota en blog Pesca y Petróleo:

De Temblores y Temores

Dora Elia Ramos Muñoz
Investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR)
Unidad Villahermosa
Departamento Sociedad y Cultura
dramos@ecosur.mx

La fuerza de los desastres no está solamente en los fenómenos naturales que los ocasionan sino en las fallas de los procesos de desarrollo y cambio social que existen en el territorio donde irrumpen.

Un ejemplo de ello es el huracán Harvey, cuya fuerza no estuvo solo en la intensidad de sus vientos o en los milímetros de lluvia que produjo, sino en las fuerzas del mercado que incentivaron la construcción de casas en áreas que antes fueron humedales o en la concentración de industrias petroquímicas en Houston. Hace unos días los huracanes Irma y María golpearon el Caribe y Florida, lugares que han transformado su paisaje original por el gusto de vivir en “el paraíso”.

Estrictamente hablando, los huracanes tienen una probabilidad de ocurrencia, son estudiados con detalle y tal como vimos con Harvey e Irma podemos saber con días de anticipación su llegada y su fuerza. Otros fenómenos climatológicos también han sido muy estudiados y tenemos suficientes datos para alertarnos de sus efectos y llegada, como es el caso de los fenómenos de El Niño y La Niña, y aún con toda esa información que tenemos provocan daños en la infraestructura, muertes, heridos y vidas destrozadas. En México lo sabemos.

Respecto a los terremotos, como los que han afectado a México recientemente, sabemos que no podemos predecirlos con precisión, aunque sí conocemos la localización de las placas tectónicas y los riesgos que conlleva su movimiento. En la historia hemos visto sus efectos y hasta los hemos vivido.  Estrictamente hablando sabemos que los sismos sucederán e incluso dónde, lo que no sabemos es cuándo y en qué magnitud. Los desastres que producen los terremotos van más allá que sus grados Richter, de nuevo las fallas del desarrollo se acumulan; ahí se reflejan las incorrectas normas de construcción, las chapuzas en su cumplimiento y la falta de redes sociales de apoyo. Así aparecen los desastres, más fuertes que las ondas oscilatorias y trepidatorias de los sismos, y sus efectos marcan nuestras vidas y nos llenan de temor.

Ahora bien, no todos sufrimos igual los desastres, algunas personas tomarán un avión y saldrán del lugar ante la alerta de un huracán, otras tendrán que ir a trabajar para no perder su empleo, algunos padres y madres enviarán a sus hijos e hijas a una escuela que evidentemente ha sido construida sin seguir las normas de seguridad y otros podrán elegir otras escuelas. Así que detrás de las tragedias de los desastres hay inequidad, injusticia y relaciones de poder que permiten que se produzcan, lo que nos hace sentir atemorizados y percibir que vivimos en un país inseguro.

Hace algunos años, en un curso en el que estudié  las transformaciones sociales en China, elaboré un ensayo acerca del terremoto de Thangshan, ocurrido en 1976, a partir del cual esa ciudad y China se transformaron.

Reproduzco ahora tres ideas: la primera es que un desastre es un momento en el que el sistema político en curso se abre (a la fuerza) al escrutinio. Lo que hemos visto en México después de los temblores del 7 y 19 de septiembre en México es un resultado de nuestro sistema político, lo vió así también China, en tiempos de Mao y sin Twitter. La segunda es que es un momento para reposicionar a ciertos actores políticos (Den Xiaoping fue uno de ellos), así que probablemente conoceremos a hombres y mujeres valientes en México, mantengamos los ojos abiertos. Y la tercera es que responder a la crisis no es un asunto de sistemas políticos buenos o malos, sino del compromiso del sistema político con lo que asume como normal; porque en estos momentos regresar a la normalidad no es la única opción, China nunca más fue normal. Se abrió entonces un momento para examinar el estilo político que tenía.

Regresando a México, los desastres destruyen, pero en ellos la prensa, las y los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil, con Facebook, Twitter, whatsApp, Change, o sin ellos, podemos influir de manera sustantiva en cómo se gestionan los riesgos en nuestra sociedad y construir así el país en el que sí queremos vivir.  En el que podamos expandir nuestras habilidades para funcionar como personas, sin temor de ser víctimas de los desastres, del servicio de taxis y del crimen, organizado o no.

El 3 y 4 de octubre en el Instituto Juárez, de Villahermosa, El Colegio de la Frontera Sur y otras instituciones revisaremos investigaciones que nos ayuden a entender el desastre ”A 10 años de las inundaciones de Tabasco”, buscamos que en ese oscuro pasado encontremos fuerza y respuestas para un mejor futuro.

Más información del evento:

Congreso Regional Desastres y Vulnerabilidad social en Tabasco

Fotos: Juan Carlos Velasco

La taxonomía, arma para combatir a los mosquitos transmisores de dengue y zika en América Central

Eduardo Suárez Morales, investigador titular del Departamento de Sistemática y Ecología Acuática de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y especialista en el estudio taxonómico de los copépodos, colabora desde hace más de un año con personal de Operation Blessing International (OBI) capítulo Honduras y con Gerald Marten, reconocido investigador estadounidense, en el control biológico del mosquito Aedes aegypti, transmisor de varias enfermedades virales como el dengue y el zika.

Recientemente, OBI emprendió un plan piloto en diversas comunidades del Departamento de Cortés, municipio de Choloma, Honduras, el cual pretende ampliar a otros países, incluyendo México, para el control biológico de mosquitos transmisores del zika mediante el uso de copépodos depredadores (www.ob.org/battling-zika-virus) que atacan larvas de mosquito (figura 1).

Fig. 1. Mesocyclops depredando una larva de mosquito (G. Marten)

Con más de 30 años de experiencia en el estudio de los copépodos, Eduardo Suárez Morales participa en esta iniciativa aplicando su conocimiento de la taxonomía de este grupo de crustáceos para encontrar, identificar y aislar al ciclopoide de agua dulce Mesocyclops longisetus curvatus reconocido como altamente eficiente en la depredación de larvas tempranas de mosquitos. Un individuo de este copépodo puede atacar 30-40 larvas al día, lo que se traduce en un control altamente eficiente. (Ver figuras 1 y 2).

Fig. 2 Hembra de Mesocyclops longisetus curvatus de Honduras, vista ventral

La primera etapa del proyecto, bajo la responsabilidad del investigador de ECOSUR, consistió en estudiar la composición de la fauna de copépodos en cuerpos de agua de las zonas aledañas a las comunidades donde se aplicaría el control. El siguiente paso es fundamental, pues se determinará si los copépodos de la o las especies depredadoras potencialmente utilizables se encuentran presentes en las muestras de agua, al tiempo que se evitará la introducción de especies asiáticas que han sido utilizadas con el mismo fin en otras regiones del planeta.

Llevar a cabo las acciones mencionadas requiere un conocimiento profundo de la taxonomía y morfología de los copépodos, ya que hay varias especies similares que pueden ser confundidas fácilmente. Al identificarse con precisión las hembras y machos de esta especie depredadora de Mesocyclops es necesario aislar esta población en cultivos que deben mantenerse puros. Estos cultivos masivos son la fuente de especímenes que se siembran en los contenedores de agua de las comunidades afectadas por los mosquitos; los copépodos eliminarán las larvas de estos contenedores.

Las poblaciones de copépodos deben ser cuidadas y resembradas periódicamente, lo que requiere de una participación activa y continua de los pobladores. Los cultivos de Mesocyclops se contaminan rápidamente con otras especies si las condiciones no son muy estrictas, por lo que estos cultivos deben ser monitoreados continuamente, cuando hay dos o más especies en el cultivo la eficiencia del control declina sensiblemente.

En este proyecto deben ensamblarse varias piezas para funcionar correctamente. La aportación científica es esencial y Suárez Morales logró cubrir este aspecto alrededor del cual gira el resto del proceso de control biológico. Una identificación errónea o realizada por personal no calificado deriva en una pérdida importante de esfuerzos y recursos. Es aquí donde rinden fruto los años de trabajo que lleva la formación de un taxónomo.

La identificación de cada especimen es un proceso complejo y altamente especializado: requiere disectar bajo el microscopio los apéndices del cuerpo —que mide aproximadamente 1 mm—, incluyendo las partes bucales y evaluar microcaracteres. De hecho, la confirmación de esta especie se logra mediante el conteo de hileras de espínulas en un segmento de las antenas y de la disposición de sus dientes y otras partes bucales, modificadas para la depredación (ver figura 3).

Fig. 3. Mesocyclops longisetus curvatus de Honduras; se observan sus partes bucales, fuertes y armadas para la depredación de larvas de mosquito.

Es de destacarse entonces que el quehacer científico básico que se desarrolla en ECOSUR, en este caso la taxonomía, tiene aplicaciones que permiten reconocer de manera precisa la especie a utilizar como control biológico del mosquito transmisor beneficiando así de manera muy directa a las comunidades al mejorar sus perspectivas de salud. También que es posible hacer participar activamente a la comunidad alrededor del cultivo, distribución y mantenimiento de poblaciones de copépodos cuando el proyecto tiene objetivos y beneficios comunes, como lograr controlar o erradicar el virus del zika o del dengue.

 

El peligroso hábito de alimentar a las palomas

Alfredo Castillo
Investigador del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente 

Unidad Tapachula

La gente comúnmente cree que dar de comer a las palomas contribuye a su bienestar y a la conservación de estas aves. Sin embargo, las palomas son especies exóticas invasivas y alimentarlas puede tener graves consecuencias no solo para la especie en cuestión, sino también para otras especies de aves –algunas de ellas nativas– y para los seres humanos que forman parte de su entorno.

La paloma común (Columba livia) es considerada como una especie exótica en México, porque es originaria de Europa, África y Asia, aunque a sus poblaciones se le encuentran distribuidas en varios países del mundo fuera de su región de origen.

En Norteamérica fue introducida en el siglo XVII, pero sus poblaciones escaparon formando poblaciones ferales, llamadas así a las especies domesticadas que son liberadas fuera de su hábitat natural. Esta especie se ha mezclado con las especies domésticas, generándose a través del tiempo una selección artificial.

En México es común verlas en las plazas de las ciudades más importantes, se les considera como atractivo turístico y como un elemento “lindo” en el paisaje, y poco se consideran los riesgos ambientales y a la salud humana que representan sus altas poblaciones con un deficiente estado de salud.

 

No existen registros de cómo y cuándo arribó esta especie a nuestra Perla del Soconusco, aunque hasta hace poco más de cincuenta años ya podían verse pequeños grupos de palomas en la terminal de autobuses “Paulino Navarro”. En la actualidad, las palomas se encuentran distribuidas en toda la ciudad de Tapachula, principalmente en las colonias del centro, aunque también en colonias y edificios públicos muy alejados al centro de la ciudad, y su población aumenta peligrosamente. Se les puede ver sobre banquetas, marquesinas, techos y cualquier otro sitio que les brinde un refugio para protegerse de las fuertes lluvias y las altas temperaturas comunes en esta región tropical.

El impacto negativo de las palomas en el medio ambiente y en la salud humana es mínimo cuando su población es baja y su estado de salud óptimo, bajo estas condiciones hasta pueden representar un valor agregado para cualquier ciudad. Sin embargo, el medio urbano brinda condiciones favorables para que una población de palomas crezca considerablemente, al ofrecer un hábitat artificial adecuado para el crecimiento de sus poblaciones –altas temperaturas y pocos enemigos naturales–, pero especialmente porque sus habitantes las proveen de alimentos de forma involuntaria y voluntaria. Este crecimiento poblacional se combina con problemas de salud en estas aves, debidos al hacinamiento urbano y la contaminación, aumentando el riesgo de ser potenciales transmisores de enfermedades y parásitos al ser humano.

El doctor Manzolli y sus colaboradores de la Universidad de Universidad Nacional del Litoral en Argentina establecieron que la presencia de parásitos y patógenos también afecta a las aves mismas, como consecuencia de la acción directa de la contaminación, la fragmentación, el cambio climático y sus interacciones, dentro de los hábitats urbanos.

La paloma urbana en la actualidad es considerada como la plaga de aves más peligrosa del mundo para el ser humano, al punto que han sido llamadas “ratas voladoras”, por su alta capacidad como transmisoras de enfermedades. Los problemas de salud pública que generan al humano y a los animales domésticos incluyen la transmisión potencial de más de 40 especies de virus, bacterias y parásitos.

Las palomas pueden ser las responsables de una repentina infestación de garrapatas a nuestra mascota, hasta de enfermedades que transmiten al ser humano.

Un grupo de ornitólogos de la Universidad Autónoma de Nuevo León señala que entre las enfermedades que la paloma pueden transmitir al humano se encuentra la histoplasmosis, enfermedad respiratoria causada por la aspiración del hongo Histoplasma capsulatum–; salmonelosis, causado por la ingesta de alimentos contaminados por heces de paloma con la bacteria Salmonella spp.–; psitacosis, provocado por inhalación de polvo fecal contaminado con Chlamydia psittaci y Criptococcocis, causado por la inhalación de polvo contaminado con el hongo Cryptococcus neoformans.

Por lo general, no tenemos las mismas posibilidad de detectar y curar las enfermedades de los animales silvestres enfermos que las de los animales domésticos y el humano. La resistencia a las enfermedades y los parásitos es mayor en las palomas que en cualquier otra especie de ave silvestre, de manera que cuando cualquier otra ave es contagiada por las palomas enfermas, generalmente muere. Así que, cuando una paloma enferma con malaria aviar le transmite el virus a un ave nativa a través de la picadura del mosco Culex quinquefasciatus, las poblaciones silvestres de esas aves nativas corren riesgo de extinguirse.

El desconocimiento y la falta de información de la ciudadanía sobre las amenazas que representa las palomas, es lo primero que se tiene que enfrentar para tratar de resolverlo. Sin embargo, es claro que muchas veces esto no es suficiente, ya que la erradicación de palomas es un asunto casi imposible de lograr debido a las consecuencias económicas, sociales, culturales, religiosas y éticas, involucradas.

En algunas ciudades ponen nidos artificiales y luego los trabajadores del gobierno recogen los huevos, limitando así el crecimiento poblacional, mientras que en otras han tomado otras medidas para tratar de controlar la población de las palomas, las cuales incluyen la eliminación de zonas de refugio y fuentes potenciales de alimento. Estas medidas también incluyen el uso de disuasivos –ruido, olor, visuales–, esterilizadores químicos, trampas y en casos extremos venenos.

Lo cierto es que, como sucede con todos los problemas públicos, la solución no se puede lograr sin una participación ciudadana informada, con la intervención comprometida de las autoridades de salud y el involucramiento de diferentes actores interesados en mitigar la expansión de la población de palomas en Tapachula a  partir de una estrategia integral.

 

Zooplancton, pterópodos y su importancia en un océano cambiante

Finalmente, nos adentramos en la biología del macro zooplancton en este blog. Mi colega Jesús Cano Compairé y yo estamos involucrados en la investigación de estas minúsculas criaturas que viven en los océanos de todo el mundo, llamadas zooplancton. Cada uno de nosotros estamos interesados en un grupo específico dentro de esta categorización: zooplancton.

El zooplancton –del griego: zoon, animal; y plancton, lo que va errante– son miríadas de diversos animales flotantes, que van a la deriva con limitado poder de locomoción. La mayoría son de formas microscópicas, unicelulares o multicelulares, con tamaños que varían desde algunas micras hasta un milímetro o más.

Una breve vista del enigmático zooplancton

Hablando sobre su papel en los océanos, el zooplancton es muy importante en el estudio de la biodiversidad faunística de los ecosistemas acuáticos y su ecología, pero también nos da pistas sobre el ambiente que los rodea. Incluyen representantes de casi todos los taxones del reino animal y se desarrollan en el medio acuático, ya sea como adultos –holoplancton, que viven en la columna de agua– o como larvas –meroplancton, que viven parte de su vida en el fondo del mar en algunos casos, unidos a ostiones, almejas, rocas, algas, etc., y la otra parte en la columna de agua.

Debido a la abundancia de ambos tipos y su presencia en profundidades variables, el zooplancton se utiliza para evaluar la transferencia de energía en los niveles tróficos secundarios. El zooplancton se alimenta de fitoplancton –plantas microscópicas– y facilitan la conversión de material vegetal en tejido animal y, a su vez, constituyen el alimento básico para animales de niveles tróficos superiores, incluidos los peces, particularmente sus larvas.

Una de las razones por las que estamos interesados en recolectar el zooplancton aquí en el tercer crucero: Ecosistemas del Golfo de México y Ciclo del Carbono (Gulf of Mexico Ecosystems and Carbon Cycle 2017 Cruise, GOMECC-3) es porque ciertos organismos planctónicos son capaces de construir estructuras duras de carbonato de calcio, concentrándolo como conchas y, por lo tanto, pueden actuar como indicadores de la química del agua, diciéndonos cómo son afectados por cambios ambientales tales como el aumento de CO2.

Para la recolección de zooplancton, estamos empleando redes de plancton de arrastre. Las redes de plancton que usamos son del tipo Bongo, llamadas así porque se parecen a esos grandes instrumentos musicales. Arrastramos estas redes con un cable de acero que está unido al buque oceanográfico Ronald H. Brown, de la Administración Nacional Atmosférica y Oceanográfica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) mediante una técnica de arrastre denominada lances oblicuos, lo que nos permite recoger el zooplancton desde una cierta profundidad a través de toda la columna de agua hasta la superficie. Estas redes de plancton son de forma cónica y consisten de un anillo –rígido y redondo–, el cono de filtración y el recipiente para la recolección de organismos.

Después de la captura, tenemos que fijar los organismos con algunos productos químicos y luego agregar conservadores para mantenerlos por muchos años. Si hacemos este proceso cuidadosamente, a partir de ahora, los organismos tendrán casi la misma apariencia que si hubieran sido capturados el día anterior, permitiéndonos realizar diversos estudios cualitativos y cuantitativos sobre ellos.

Preparando y esperando para el despliegue de la red

 

Despliegue y remolque de las redes

 

Izquierda: Muestras frescas justo después de lavar la red. Derecha: Zooplancton recién tratado con un fijador

El grupo académico Adaptación Humana y Manejo de Recursos en Ecosistemas Tropicales, del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad en la Unidad Campeche de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) está interesado en los pterópodos del Golfo de México. Estamos buscando tener una extensa base de datos de las comunidades de pterópodos y usarla como indicador de la extensión de la acidificación en el Golfo de México.

Los pterópodos son un grupo de moluscos gasterópodos heterobranquios holoplanctónicos –relacionados con los caracoles–, es decir, diminutos moluscos que tienen una concha y viven en la columna de agua, muy abundantes en el zooplancton marino, por lo que se les ha propuesto como bioindicadores para monitorear los efectos de la acidificación del océano porque sus estructuras de carbonato de calcio son excepcionalmente vulnerables a los crecientes niveles de CO2 en el océano global.

Se espera que la entrada de carbono antropogénico en el océano pueda afectar ahora más severamente a la vida marina porque está ocurriendo mucho más rápido que, por ejemplo, en el llamado Máximo Térmico del Período Paleoceno-Eoceno (MTPE), en el que hubo un brusco cambio climático hace 56 millones de años. Durante el MTPE, se liberaron cantidades masivas de carbono a la atmosfera y al océano, que condujeron a la acidificación y al calentamiento de los océanos, situación que persistió durante decenas de miles de años (Zachos et al., 2005). Lo que resultó en grandes cambios para las comunidades planctónicas marinas.

Por lo anterior, ya sabemos lo que ocurre con algunos miembros de la comunidad de plancton cuando el CO2 se eleva, y nos interesa saber si, actualmente, las actividades antropogénicas están involucradas en la alteración de los organismos planctónicos con conchas calcáreas como son los pterópodos en el Golfo de México.

Grupo: Pterópodos, Suborden: Thecosomata. Comúnmente conocida como Mariposa de mar
Fotos: Lucio Loman Ramos
Referencias: Zachos JC, RoÈhl U, Schellenberg SA, Sluijs A, Hodell DA, Kelly DC, et al. Rapid acidification of the ocean during the Paleocene-Eocene Thermal Maximum. Science 2005; 308: 1611-1615.

Versión en inglés en el blog del GOMECC-3

Zooplankton, Pteropods, and their importance in a changing ocean

Conocer el lenguaje químico de los insectos, clave para el manejo de plagas

Julio César Rojas León
Investigador del Departamento Agricultura, Sociedad y Ambiente
El Colegio de la Frontera Sur – Unidad Tapachula
 

Los humanos como animales visuales somos incapaces de percibir un mundo paralelo lleno de compuestos químicos volátiles que está a nuestro alrededor y que son producidos por las plantas, animales, y microorganismos.

Los volátiles en muchos casos funcionan como canales de comunicación entre miembros de la misma especie o son usados por los miembros de una especie para encontrar comida y evitar a sus depredadores. Así, por ejemplo, una mariposa nocturna libera su perfume (feromona) al ambiente para atraer a machos de su especie a una distancia de hasta 10 km con el objetivo de reproducirse, o bien los mosquitos pueden localizar a los humanos por el dióxido de carbono y volátiles, generalmente producidos por bacterias, que desprendemos. Aunque la comunicación química ocurre en muchos organismos, los insectos, sin lugar a dudas, son los maestros en el uso de los volátiles para comunicarse.

En el sureste mexicano, concretamente en la Unidad Tapachula de El Colegio de Frontera Sur (ECOSUR), un centro de investigación perteneciente al Sistema de Centros del CONACyT, existe un laboratorio que se dedica a descifrar el lenguaje químico de insectos tropicales y durante varios años hemos identificado los compuestos que usan algunos insectos de importancia agrícola, médica o ecológica.

En esta nota quisiera narrarles nuestra experiencia con el insecto conocido comúnmente como el picudo de los agaves.  Los agaves, como ustedes seguramente conocen, son parte de nuestra identidad cultural. Estas plantas nos proporcionan fibras como el henequén, bebidas espirituosas, jarabe de agave, y recientemente se ha empezado a explorar la posibilidad de usar los residuos del agave como biocombustible. Desafortunadamente, el agave, como cualquier otro cultivo agrícola, tiene insectos plagas y enfermedades que le causan daños.

La plaga insectil más importante en México y a escala mundial es el picudo de los agaves; las larvas de este insecto son las que causan el mayor daño, aunque los adultos pueden ser vectores de enfermedades del agave. Lo curioso es que este insecto no causaba muchos daños a mediados del siglo pasado y cobró importancia a medida que se intensificó el cultivo de agave. Tanto los adultos como las larvas viven dentro de las plantas, lo que dificulta su control, que se basa principalmente en el uso de insecticidas.

Precisamente este último aspecto es lo que dio inicio al proyecto en el que buscábamos encontrar alternativas al uso del control químico. En colaboración con colegas del Colegio de Postgraduados, Montecillo, Estado de México, y con apoyo de una compañía tequilera nos dimos a la tarea de descifrar el lenguaje químico de este insecto.

Así descubrimos que los machos de esta especie liberan olores que atraen a hembras y machos de esta especie, lo que, en la jerga del campo, se conoce como una feromona de agregación. Además, encontramos que los machos solo producen la feromona en presencia de los volátiles del agave, y si estos últimos no están presentes, los picudos no son atraídos a la feromona.

Identificar los compuestos feromonales fue relativamente fácil, el problema fue tener suficiente cantidad de los compuestos para evaluar la actividad biológica en el campo, ya que estos no estaban disponibles comercialmente. Ante esto, tocamos las puertas de varios laboratorios de universidades del país, sin que lográramos despertar el interés de nuestros colegas para sintetizar las moléculas. Así que recurrimos a un colega en Inglaterra, quien realizó la síntesis de los compuestos pero que, al terminar la síntesis, presuroso y sin avisarnos nos envió los compuestos por correo normal, los cuales desafortunadamente nunca llegaron a nuestras manos.

Al final de este peregrinaje encontramos en México a un químico independiente que nos sintetizó los 4 compuestos feromonales, por lo que empezamos las pruebas en Oaxaca y Jalisco. Como resultados de estas pruebas, entre otras cosas, pudimos establecer que solo un compuesto era necesario para atrapar a los picudos en el campo. Pero además descubrimos que la mayoría (más del 80%) de los picudos atrapados eran hembras, lo que es una excelente noticia para fines de control de esta especie, ya que son precisamente las hembras, al poner sus huevecillos, las que juegan el papel más importante en el crecimiento poblacional del insecto.

Actualmente, la feromona es comercializada por una pequeña empresa mexicana, y es parte importante de la Campaña contra Plagas Reglamentadas del Agave del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria para monitorear las poblaciones del picudo en el Área de Denominación del Tequila, pero también se está usando en agave mezcalero en Oaxaca y Guerrero.

Nuestros estudios recientes muestran que la feromona además puede ser usada dentro de una estrategia de trampeo masivo, lo cual bajo ciertas circunstancias, evitaría usar insecticidas para controlar a este insecto plaga.

Además, estamos identificando los volátiles de la planta, que como he comentado anteriormente juegan un papel preponderante en la comunicación de este insecto. Este ejemplo muestra cómo al descifrar el lenguaje químico de los insectos puede ayudar a encontrar estrategias para manejar plagas insectiles de manera más amigable con el ambiente.

Violencia de género: manifestaciones y modalidades

Maritel Yanes Pérez, Investigadora del Departamento de Sociedad y Cultura
Unidad Villahermosa

Hace algunos meses me encontraba en trabajo de campo en un juzgado indígena de un pueblo originario y llegó una señora a buscar asesoría. Nos relató cómo había sido su vida a lado de su esposo, desde muy temprana edad él se la “robó” y parecía que jamás le había dado un trato digno, siempre la limitaba en los gastos y la amenazaba constantemente, ella tenía miedo de no cumplir con sus expectativas.

Repetía mucho que su hija estaba enferma y no pude evitar preguntarle ¿enferma de qué? A lo que me contestó que no sabía, pues jamás la habían examinado de manera exhaustiva, pero que se había caído cuando era chiquita de un segundo piso y la niña había quedado mal “es que me descuidé un ratito porque ya iba a llegar mi marido y yo no tenía listas las tortillas ni el frijol”, dijo.

Estas historias no dejan de sorprenderme, observo cómo sufrir algún tipo de violencia desencadena otros hechos aún más graves o la pérdida de vidas, lo que pudo evitarse. También percibo que desconocer nuestros derechos nos hace ser parte de círculos viciosos que no debemos tolerar, pues todas y todos tenemos derecho a vivir una vida libre de violencia. Es por ello que en estas líneas describiré a grandes rasgos de qué se trata la violencia de género, cuáles son las manifestaciones de la violencia y sus diversas modalidades.

Comencemos por saber que por el simple hecho de ser personas tenemos derechos. Sin embargo, entre hombres y mujeres siempre han existido diferentes manifestaciones de desigualdad, siendo las mujeres las que más sufren sus diferentes expresiones, a esto se le conoce como violencia de género. La violencia la viven mujeres de diferentes edades, clases sociales, religiones, razas y etnias, está en todos lados y es compleja, en ella influyen diversos factores, por lo que es tan difícil de combatir. Las mujeres somos un grupo de la población que siempre ha estado vulnerable ante la violencia, tanto en el ámbito privado como en el público. De ahí la necesidad de reconocer esta problemática y tratar de eliminarla.

En nuestro país existe la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV). Este ordenamiento busca que hombres y mujeres seamos iguales ante la ley, que se respete la dignidad de las mujeres, que no se les discrimine y que seamos libres en nuestra manera de actuar, de pensar y de vivir.

TIPOS Y MODALIDADES. Los tipos de violencia que reconoce la LGAMVLV, son la psicológica, la física, la patrimonial, la económica y la sexual.

La violencia psicológica es la más frecuente y en ocasiones puede pasar desapercibida. Son las conductas que se hacen o que se dejan de hacer y dañan la estabilidad psicológica, es decir, los procesos mentales, las sensaciones, lo que se percibe y la forma de actuar del ser humano. Puede consistir en falta de cuidado o no cumplir con una obligación, abandono, descuido constante, en celos excesivos, en infidelidades, en comparaciones que causan daño, en rechazo, en no dejar que la mujer se desarrolle como ella desea y en amenazas. El sufrir este tipo de violencia puede llevar a la depresión, a apartarse de los demás, a no quererse a sí misma, incluso puede conducir al suicidio o a otros actos violentos como los homicidios.

En el año 2002, conocí a La Gacela recluida en el Centro de Reinserción del Estado de Tabasco. Ella me contó que siempre sufrió violencia por parte de sus parejas y que el que más la lastimó nunca la golpeó. Ejercía en ella una serie de prohibiciones que la hicieron caer en una profunda depresión que nunca fue tratada “nunca me tocó, pero hubiese preferido que me acabara a golpes, y no hubiese frustrado todo lo que fue mi vida, esa relación me marcó en vida, me acabó las ganas de vivir con mis hijos, me absorbió completamente, me lastimó, me hirió,  me laceró”.

Cuando ella no pudo más decidió quitarse la vida, pero pensó en no irse sola, para no abandonar a su hija y a su hijo les administró veneno. Desgraciadamente ambos fallecieron y sólo La Gacela sobrevivió, fue condenada a 50 años de prisión por los dos homicidios. Si La Gacela hubiera buscado ayuda, si las personas a su alrededor hubieran hecho algo, tal vez sus hijos estarían vivos y ella sería libre.

La violencia física es cualquier acto que se realiza con la intención de causar daño, se usa la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas. Es muy importante saber que el hecho de que no salga sangre no significa que internamente no haya algún daño.

La violencia patrimonial es cualquier acción que se haga o se deje de hacer y que pone en riesgo la vida de la víctima. Se presenta cuando se cambian, se toman, se destruyen, se tienen o esconden objetos, documentos personales, bienes, tarjetas de crédito o de débito y derechos que tienen un valor económico destinado a cubrir las necesidades de las víctimas.

Por ejemplo, en algunos pueblos originarios, los usos y las costumbres siguen limitando la participación política de las mujeres y no se les visualiza como sujetos de derechos. Se ha documentado desde los estudios de antropología jurídica que las mujeres no podían acceder a las herencias de sus padres por el hecho de ser mujer. Esto evoluciona cada vez más y las mismas mujeres han empezado a cuestionar tales planteamientos exigiendo un reconocimiento a la igualdad. Muy de la mano con la anterior, la violencia económica se manifiesta a través de limitaciones en los ingresos, cuando las mujeres ganan menos y realizan el mismo trabajo que un varón en un centro laboral.

Mientras, la violencia sexual es cualquier acto que humilla o daña el cuerpo o la sexualidad de la persona que la experimenta y que atenta contra su libertad, su dignidad y su integridad. Implica abusar de la mujer y verla como un objeto para satisfacer sus deseos sexuales.

Todos estos tipos de violencia pueden presentarse en diferentes modalidades: en el ámbito familiar, laboral y de docencia, en la comunidad, en las instituciones y la violencia feminicida.

En Tabasco y en el sureste mexicano el Grupo Académico de Estudios de Género de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) desde el proyecto de Cátedras Conacyt “Violencias de género y desigualdad en el sureste de México”, busca contribuir al debate en temas que han sido escasamente abordados en esta región del país como lo es la máxima expresión de la violencia: el homicidio, desde la perspectiva de género.

Hace apenas unos días, Tabasco fue noticia nacional por las muertes violentas de cuatro mujeres en el periodo de una semana. El análisis profundo de estas problemáticas nos dará información que se pierde en las estadísticas. Quizás el problema de la violencia tenga que ver con algo más allá de la coyuntura, quizás nuestra sociedad está asimilando cada día la violencia como algo natural.

Busco visibilizar y concientizar sobre el ejercicio de la violencia de género porque estoy convencida que la prevención es una de las herramientas con las que se cuenta para que cada vez más mujeres logren empoderarse en diferentes ámbitos y de esta manera se desarrollen de una forma sana y completa, y transformen su entorno.

Más información: myanes@ecosur.mx

Ver nota en La Crónica. http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1025504.html

Violencia política de género en Chiapas

Abraham Mena Farrera*, Juan Iván Martínez Ortega* y Ariadna Martínez Olvera**
*Técnicos académicos y ** estudiante de El Colegio de la Frontera Sur

Este 2017, en Coahuila y Nayarit se elegirán ayuntamientos, diputaciones locales y gubernatura; en el Estado de México habrá elecciones sólo de gobernador/a y en Veracruz sólo de ayuntamientos. La gubernatura, es el cargo de mayor importancia a nivel local y el que más atención pública atrae; para ese cargo, en Coahuila una de siete contendientes es mujer; en el Estado de México de seis candidaturas, tres son de mujeres y en Nayarit los ocho candidatos son hombres. Sólo en el Estado de México hay posibilidades reales de que una mujer gobierne la entidad, de acuerdo con las encuestas.

Desde 1953, fecha en que se otorgó a las mujeres el derecho a ser votadas a nivel federal, quienes han llegado a ocupar cargos de elección popular, lo han hecho con dificultades estructurales y simbólicas. No obstante, también se han tenido avances, principalmente desde la década de los noventas con las leyes de cuotas que iniciaron en 1993 y que avanzaron hasta lograr la paridad en 2014, año en que se reformó la Constitución general para obligar a los partidos políticos a postular a igual número de mujeres y de hombres en candidaturas para integrar las legislaturas federal y estatales.

No obstante, más que los jurídicos, los cambios estructurales y culturales son los más difíciles por ser los de mayor arraigo en la sociedad. Un ejemplo es Chiapas, entidad que tuvo elecciones locales y federales en 2015 cuando ya estaba en vigor la obligatoriedad de la paridad; aspecto que no impidió que las mujeres fuesen objeto de discriminación, de hecho, lo que ocurrió es que se reconfiguró de manera distinta la forma de ejercer violencia política contra ellas.

En ese marco, realizamos un estudio cualitativo cuyo objetivo consistió en analizar las formas en que se manifestó la violencia política de género contra las mujeres que participaron en las contiendas electorales de 2015 en Chiapas. El fenómeno se documentó por medio de redes sociales que dieron cuenta de lo acontecido antes, durante y después de los comicios; se consideraron datos que tuvieron tráfico alto y dejaron rastro en Facebook y Youtube. También fueron consideradas notas de diarios nacionales y locales que circulaban en la web en las que se exhibían y denunciaban acciones de acoso y violencia contra las mujeres que competían por un cargo de elección popular.

A partir de ello, observamos que en Chiapas persiste un contexto de discriminación, desigualdad y violencia relacionada con la manera en que la construcción social de género define cuáles son los espacios válidos y legítimos para hombres y mujeres. Estas nociones, continúan asignando a los primeros el lugar de lo público/político y a las segundas el de lo privado/doméstico; cuando no sucede así, y se transgrede ese orden, por ejemplo, cuando las mujeres desean participar en lo político/electoral, las transgresiones se castigan con humillaciones públicas y cuestionamientos a su moralidad y capacidad para tomar decisiones, tal como lo documentamos en el estudio realizado.

A las expresiones de violencia ejercidas en ese espacio público/político/electoral se les denomina violencia política de género porque la construcción sociocultural de la diferencia sexual es la base en la que se justifica y legitima. Ello, impide la participación equitativa entre hombres y mujeres y propicia que el ingreso y desarrollo en la actividad política sea difícil y en desventaja para ellas.

Durante los comicios en Chiapas, las instituciones y partidos políticos simularon el cumplimiento de la paridad; algunos partidos postularon a mujeres con cercanía familiar para que después de ser electas renunciaran y fueran relevadas por hombres. Asimismo, hubo resistencias culturales por parte de habitantes de algunos municipios ante el hecho de ser gobernados por una mujer, lo que derivó en la intensificación de la violencia, que se expresó en agresiones físicas y psicológicas, amenazas de violación y muerte, quema de propiedades, manifestaciones y toma de carreteras. Se pretendía hacer renunciar a las mujeres desde que eran candidatas y también cuando resultaron electas.

El análisis destaca la necesidad de prever, que reformas progresistas como la de la paridad pueden generar resistencia de algunos actores por lo que es importante anticipar medidas para resolver los conflictos que pudieran presentarse al aplicar la ley. El estudio se realizó antes de la última reforma a la Constitución Política de Chiapas del 29 de diciembre de 2016, en cuyos considerandos definen la violencia política como “todas aquellas acciones u omisiones que restringen o vulneran el ejercicio y el goce de los derechos políticos de cualquier persona, ejercida por una autoridad, partido político o un particular”.

Asimismo, se reconoce que “la violencia política se ejerce mayoritariamente en contra de las mujeres que deciden participar en la vida política de nuestra entidad, en su aspiración por ocupar espacios públicos de dirección y toma de decisiones” y se asume la importancia de que “en la Constitución Política del Estado… y las leyes secundarias se contemplen las garantías necesarias tendentes a proteger a las mujeres de la violencia política ejercida en su contra”. Con esa justificación, es que el nuevo texto constitucional establece, respectivamente, en los artículos 8, 9 y 30 el derecho de las mujeres a la protección efectiva contra la violencia en procesos electorales y post-electorales; la obligación del gobierno de impulsar políticas públicas para la “prevención, protección y atención para el cumplimiento de una vida libre de violencia política para las mujeres”; y, la paridad horizontal, vertical y transversal en la postulación de candidaturas al congreso estatal y ayuntamientos. También se afirma en el artículo 30 que “la vida sin violencia política es paritaria para hombres y mujeres en Chiapas, independientemente de prácticas comunitarias o usos y costumbres”.

Consideramos que los cambios a la Constitución del Estado de Chiapas, en parte, se presentaron como una respuesta a la crisis política causada por los conflictos generados por las manifestaciones de violencia política contra las mujeres expresadas antes, durante y después de los comicios de 2015; además, por la presión de la sociedad civil, por ejemplo, de la Red por la Paridad Efectiva (REPARE) que en tiempos electorales estuvo denunciando los casos de violencia política contra las mujeres y el incumplimiento a la ley por parte de los partidos políticos.

La reforma significa un gran avance en materia de derechos políticos para las mujeres, no obstante, aún faltan las leyes secundarias que materialicen ese avance y, como quedó de manifiesto en el estudio citado, se debe anticipar que ante avances como ese, las expresiones de violencia política contra las mujeres se pueden reconfigurar de maneras distintas porque, como ya decíamos, los cambios culturales son más difíciles que los jurídicos.

De cara a las elecciones estatales de 2017 y las federales en 2018, confiamos en que los logros de las mujeres en materia de derechos políticos brinden un escenario de competencia equitativa y libre de violencia política de género.

 

Leer artículo completo:

“Manifestaciones de la violencia política de género en las contiendas electorales 2015 en el estado de Chiapas. Notas para el análisis” (Mena Farrera, Martínez Ortega, Martínez Olvera, 2017)