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¿Qué sabemos de las niñas que trabajan en Chiapas?

Sarai Miranda Juárez*

Chiapas es la entidad que cuenta con mayor porcentaje de niñas y niños a nivel nacional (35%) lo que implica reflexionar sobre sus condiciones de vida, pues proporcionar bienestar a las infancias es una obligación que tiene pendiente el Estado mexicano, particularmente en las entidades más sacrificadas económicamente como lo es Chiapas.

Pese a que en esta entidad hay un porcentaje considerable de personas menores de 18 años es también la entidad que menos oportunidades les ofrece para salir de la pobreza. Esto es especialmente grave si se considera que Chiapas detenta el mayor porcentaje de niñeces hablantes de alguna lengua indígena (33%), lo que significa que las infancias indígenas están en el centro de pobreza y por lo tanto deberían estar en el centro de las políticas públicas que amortigüen la situación de escases en que viven estas niñas y niños. En esta entidad el porcentaje de niñeces en situación de pobreza rebasa 74%.

Una estrategia que se conoce de antaño para enfrentar la pobreza es el trabajo de las niñas y los niños. Las infancias trabajadoras aportan con su trabajo y su tiempo con recursos para la sobrevivencia de sus hogares. Los hogares más empobrecidos se apoyan en el trabajo del mayor número de miembros para lograr sortear el día a día.

Pero en Chiapas ¿Qué sabemos de las niñas que trabajan? De inicio se sabe que las niñas por su condición de género se sitúan en circunstancias de alta vulnerabilidad, si a ello se le agrega la condición étnica o la condición migratoria entonces se enfrentan a complejas estructuras de desigualdad.

En el ámbito del trabajo se tiene que la entidad detenta altos porcentajes de participación. 20.4% de las niñas de 5 a 17 años reportan que trabajan en alguna actividad económica. De ellas 63% no asiste a la escuela, lo que las pone en desventaja frente a sus pares hombres que aun cuando trabajan reportan que 40% no asiste a la escuela. Existe una brecha en el aspecto educativo. Ambos sexos participan en la economía con su fuerza de trabajo, pero hay más niñas que no van a la escuela.

En relación con el trabajo al interior de los hogares como las tareas domésticas y de cuidados se reporta que el total de las niñas y las adolescentes chiapanecas que trabajan además realizan ese tipo de actividades. Lo que representa una doble jornada. Las niñas trabajan de manera extra doméstica y doméstica. Tener doble jornada impacta en el uso del tiempo, que podrían utilizar para estudiar o para ejercer su derecho al ocio y al juego. Destaca también que 92% de ellas realizan el trabajo doméstico en condiciones no adecuadas, con horarios extremos y actividades pesadas que pueden poner en riesgo su salud.

Los motivos por los que trabajan las niñas están básicamente relacionados con asumir sus propios gastos como vestirse, calzarse, gastos de la escuela y diversión (40%). Esto es entendible ya que históricamente en los hogares que presentan carencias económicas es más aceptable erogar gastos escolares para los niños que para las niñas pues se considera que ellas se quedaran al interior de los hogares a realizar tareas de cuidados. Esta diferenciación por género es mucho más clara cuando se observa que el motivo principal de los hombres para trabajar es aprender un oficio (35%), lo que los colocaría con mayores competencias para el trabajo extra doméstico y les otorgaría mejores oportunidades salariales.

Si bien el Estado no tiene políticas públicas para regular el trabajo de las niñeces, cuenta con algunos programas que pueden impactar al desincentivar la entrada de las infancias al mercado de trabajo, es el caso de las becas para estudiar. Lamentablemente son insuficientes por lo menos para el estado de Chiapas, ya que de las niñas que trabajan solo 22% reciben una beca para estudiar, lo que contrasta con 52% de los niños trabajadores. Así, las niñas además de tener doble jornada de trabajao reciben menos programas de gobierno. Estas brechas las pone en desventaja frente a los niños que trabajan y por supuesto frente a las niñas que solo estudian. No existen datos precisos sobre el trabajo de las niñas indígenas, sin embargo, se sabe que esta categoría aumenta la vulnerabilidad frente a la discriminación.

Ante este panorama de las niñas trabajadoras en Chiapas resulta importante reconocer que el mandato de la erradicación es imposible en tanto no se solucionen las condiciones estructurales de pobreza y desigualdad de género que experimentan las niñas en la entidad. Seguir con el discurso de la erradicación y tolerancia cero es un mecanismo que no favorece la disminución del trabajo infantil, en cambio criminaliza a las infancias y a sus familias que buscan formas de generar su sustento cotidiano.

Se deben reconocer las diferencias de género para garantizar la equidad desde las primeras etapas de la vida. Únicamente a partir de dicho reconocimiento se pueden formular políticas públicas para reducir las disparidades de género y asegurar mejores condiciones de vida para las niñas cuyo desarrollo y bienestar no se puede retrasar más de lo que ya se ha hecho hasta ahora.

Este 12 de junio en que se conmemora el día internacional contra el trabajo infantil solo tendrá sentido en el momento en que los Estados y sus gobiernos reconozcan que el trabajo de las niñas aporta valor a las economías domésticas y a partir de ello diseñen políticas públicas efectivas sin criminalizar a las familias.

Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2022). Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022.

*Investigadora ECOSUR

ARTÍCULO PUBLICADO EN: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/invitados/2026/06/que-sabemos-de-las-ninas-que-trabajan-en-chiapas/?fbclid=IwY2xjawSdNHVleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeU0QtVprTeCsGJbNBDaSDeLtZAv97L0hFfBbmpSgg4RSJfjh8kHs32cQBJjQ_aem_QY5f2_YR7xqhyyzJnzvZQw

Jan de Vos y su aportación a la selva Lacandona

Durante los años en los que el estado mexicano planteaba que la selva Lacandona era una zona despoblada que debía ser habitada bajo un principio de soberanía, Jan de Vos aportó una visión histórica respecto a las comunidades que ya se habían disputado la zona.

Así lo expuso Antonio Saldívar Moreno, director general del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), durante su participación en el seminario académico “Cátedra Jan de Vos”, en el que recordó la humildad con la que el antropólogo se presentó para hablar del tema.

Jan de Vos les detalló que la selva se volvió un refugio tanto para los tzotziles y choles que habían escapado, por ejemplo, de la explotación en las fincas de Ocosingo y Palenque.

Saldívar Moreno recordó la visión un tanto “pesimista” de Jan de Vos sobre la propia selva, que ya se encontraba devastada no solo por las acciones del gobierno mexicano, sino por la deforestación realizada por madereros principalmente de Tabasco.

Aportación

Jan de Vos, dijo, ayudó a tener una compresión no solo ambiental sino histórica, para conocer la selva desde una visión sólida, elocuente y con elementos que visibilizaron a los pueblos indígenas que ya estaban ahí.

En ese sentido, el director de Ecosur reconoció la disposición del historiador belga para hablar con los técnicos, entablando una diálogo entre las ciencias y las instituciones gubernamentales que implementan acciones.

NOTA PUBLICADA EN: https://www.cuartopoder.mx/chiapas/jan-de-vos-y-su-aportacion-a-la-selva-lacandona/580374

Voces de la Biodiversidad || Entrevista a Martha Valdez Moreno

Escucha a Martha Valdez Moreno, investigadora de Ecosur Unidad Chetumal, y Jani Jarquín González, quienes en el programa ConCiencia… ¡Ciencia con Sentido! expusieron el tema: ” “Voces de la Biodiversidad: Saberes tradicionales para el reconocimiento con valor socio-ecológico en la Reserva Estatal Santuario del Manatí, Bahía de Chetumal”.

Agroecología, clave para seguridad alimentaria y conservación territorial

La agroecología representa una alternativa para impulsar sistemas productivos sostenibles, conservar los territorios y fortalecer la soberanía alimentaria de las comunidades, afirmó la investigadora Linda Esmeralda Rivera Marín, visitante especialista en Recursos Naturales y Ambiente de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur). 

Lo anterior, durante la conferencia magistral “La agroecología, un enfoque inteligente y situado para la producción agrícola, la conservación de los territorios y la autodeterminación de los pueblos”, en el marco del Primer Foro de Avances de Investigación en Agricultura Climáticamente Inteligente “Evidencia científica, innovación y sostenibilidad para la seguridad alimentaria”, organizada por la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Veracruzana (UV). 

Explicó que la agroecología puede entenderse como una forma de vida y producción, un movimiento sociopolítico y una disciplina científica que estudia las interacciones ecológicas presentes en los sistemas agrícolas; este enfoque busca comprender la complejidad de los agroecosistemas y promover formas de producción que reconozcan el valor de los conocimientos campesinos y comunitarios. 

LEE LA NOTA COMPLETA EN: https://www.uv.mx/prensa/general/agroecologia-clave-para-seguridad-alimentaria-y-conservacion-territorial/

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

*Dra. Solís Calvo Ana Magdalena

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

Ante las carencias de ciertos sectores de la población comunidades consideradas vulnerables, población indígena y otras condiciones de desigualdad estructural, no solo en cuestiones educativas, sino a exclusiones ejercidas desde el sistema clase/raza/género y otros marcadores estructurales (Solís, 2026), surgen diversos movimientos comunitarios y prácticas docentes otras con propuestas pedagógicas críticas orientadas a la justicia social, en defensa territorial y la descolonización del saber.

Las pedagogías emergentes que crean intersticios en las estructuras de dominación racial, epistémica, económica y patriarcal presentes en el contexto en que se vive o se estudia, recuperan saberes históricamente subordinados y promueven prácticas educativas situadas, comunitarias y emancipatorias. En el contexto de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas las niñeces y juventudes indígenas urbanas enfrentan múltiples formas de exclusión. Serrano Santos (2015) explica que durante mucho tiempo existió una asociación casi automática entre “la condición indígena y el contexto rural”, invisibilizando a los jóvenes indígenas que viven en espacios urbanos. Estas formas de violencia estructural reproducen condiciones de marginalidad y criminalización a la población indígena y no indígena que vive en las zonas perimetrales de la ciudad, en particular la zona norte estigmatizada por la complejidad de la vida ante la inseguridad de las actividades delictivas que discurren en sus márgenes.

En este escenario acciones desde la organización familiar y comunitaria, emergen en búsqueda de futuro. Es el caso del Semillero 259, un grupo de niñeces, adolescentes y juventudes con el apoyo de su familia, a través del baile, la composición de música Hip hoprap, enseñanzas agroecológicas, la pintura, el trabajo con madera, rescate de saberes tradicionales con plantas medicinales, las risas, han creado un espacio comunitario para compartir, divertirse, aprender, crear, convivir en un barrio de la zona norte, estigmatizado por la violencia y el narcotráfico, sembrando esperanza.

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

Desde el primer momento que tuve la fortuna de conocerlos, me mostraron formas de organización colaborativa y comunitaria que permiten a las niñeces y juventudes generar un plan de acción, ejecutarlo y alcanzar el bien común, cerrar una calle al tránsito crea un espacio para el encuentro, el baile y el cuidado del huerto en colectivo para el autoconsumo, en búsqueda de un proyecto autosustentable. La calle se vuelve, la reivindicación del territorio, propicia la expresión artística a través de mover el cuerpo, bailar, componer un rap que hable sobre deconstruir tu comida para un consumo de alimentos generados en tu propia huerta, en pro de una alimentación más sana. La sala de la casa de la abuela se transforma en salón de videoconferencias donde toman talleres con otras organizaciones comunitarias, participan en debates de forma virtual, realizan el taller de pintura a favor de los humedales y la preservación de los montes. La calle también se toma para sembrar el huerto comunitario, la milpa, la cosecha se comparte con la gente del barrio.

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

Geovani Nájera, quién es el iniciador de la propuesta y que coordina las actividades y participaciones del Semillero 259 en los eventos donde los invitan o las acciones que se ponen en marcha, comenta “durante de la pandemia los espacios como parques, explanadas y otros lugares de encuentro se cerraron y jamás se han vuelto a abrir, al no existir espacio para que las niñeces, adolescentes y juventudes se reúnan, además de la situación de violencia que existía, salir a la calle era peligroso en ese momento en el barrio”. Debido a ello, surge la idea de poner una cadena y generar un lugar seguro para encontrarnos.

 

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro Foto: Cortesía

Es necesario continuar visibilizando acciones comunitarias emergentes para la transformación de la sociedad. Mucho se habla sobre la descomposición del tejido social, sin embargo, el trabajo colaborativo comunitario realizado por el Semillero 259, es labor que reconstruye ese tejido. Siembran esperanza en las promesas de futuro que son precisamente las niñeces y las adolescencias. La participación de la juventud y la creación de otras formas de encuentro en territorios estigmatizados, genera como ellos mismos me comentan “experiencias nuevas”, ahora que volvieron de CEAS Joven Maya en Tziscao, Chiapas, donde vivieron un encuentro con otros grupos comunitarios, Por cierto, muy pronto se estrenará en Australia un cortometraje sobre las actividades y las cosas que les gustan hacer a las niñeces y adolescencias en la zona norte.

Gracias Semillero 259 por enseñarnos a tomar las calles, a tener una consciencia ecológica, cuidado y respeto por la tierra, la siembra, por compartirnos la esperanza que transforma su territorio, su barrio y las niñeces, las adolescencias y las juventudes al mostrarles otras formas de vivir en la zona norte de San Cristóbal de Las Casas y por ende otra manera de habitar un mundo donde quepan muchos mundos (EZLN, 1996).

Para conocer más sobre Semillero 259 pueden buscarlos en sus redes sociales, también para brindar apoyo o ponerse en contacto escriban a:  geova2269@gmail.com

*Colegio de la frontera sur-Ecosur

ana.solis@guest.ecosur.mx

Referencias

EZLN. (1996). Cuarta declaración de la Selva Lacandona. https://enlacezapatista.ezln.org.mx/1996/01/01/cuarta-declaracion-de-la-selva-lacandona/

Serrano Santos, M. (2015). “Soy de los dos lados, a la mitad me quedo”: Estilos de vida en jóvenes indígenas urbanos de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Cuicuilco Revista de Ciencias Antropológicas, 22(62), 149–174.

Solís, A. (2026). Interculturalidad negada y desigualdad de género. Subjetividades y experiencias docentes en la Nueva Escuela Mexicana en Chiapas. Educación Y Ciudad, 51, e3562. https://revistas.idep.edu.co/index.php/educacion-y-ciudad/article/view/3562

NOTA PUBLICADA EN: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/invitados/2026/06/semillero-259-nineces-adolescencias-y-juventudes-cierran-la-calle-para-sembrar-futuro/

Ostrácodos (Crustacea: Ostracoda) del sistema hidrológico Bacalar, México: nuevas especies con afinidades marinas y de agua dulce.

Recientemente se publicó una colaboración entre investigadores de los Tecnológicos de la Zona Maya, el de Chetumal y Ecosur Unidad Chetumal, en la que se describen cinco nuevas especies de ostrácodos en el sistema hidrológico de Bacalar.

Los ostrácodos son pequeños crustáceos acuáticos, en su mayoría microscópicos (de 0,1 a 2 mm), que se caracterizan por tener su cuerpo protegido por un exoesqueleto o caparazón articulado de dos valvas (similar a una pequeña almeja). 

Cuatro de los nombres científicos que se utilizaron para nombrar estos organismos son resultado de un concurso entre las y los estudiantes de los Tecnológicos, quienes eligieron  nombres en lengua maya: Pseudocandona tzabek, que significa “grupo de estrellas” asociado a la constelación de las pléyades principalmente propuesto por Juan Manuel Salazar Montes. Thalassocypria  zazilha que siginifca “aguas transparentes” y se refiere al ambiente donde se encontró a esta especie, propuesto por Cinthia Yahaira Balam Chable. Dolerocypria maanik, “altamente importante” propuesto por Juan Manuel Salazar Montes y se refiere a la importancia ecológica de esta especie. Cyprideis ichkabal “lugar en tierras bajas” por el tipo de humedales en que vive esta especie, propuesto por Rosaura Castro Camara. La quinta especie es Cypris nicte, que significa flor, asociado principalmente Plumeria rubra, asociado con las princesas mayas.

Este estudio, se basó en características morfológicas de los organismos estudiados y su ambiente que es el sistema hidrológico Bacalar, rico en sulfato-bicarbonato, oligotrófico —pobres en nutrientes vegetales— y de aguas dulces. Sin embargo, los géneros tienen afinidades con organismos marinos

Lee el artículo en  https://europeanjournaloftaxonomy.eu/index.php/ejt/article/view/3288

Sistemas de salud más incluyentes

Con el objetivo de avanzar hacia sistemas de salud más equitativos, incluyentes y respetuosos de la diversidad cultural, estudiantes de medicina, académicas y parteras tradicionales se reunieron en un encuentro internacional para reflexionar sobre la urgencia de visibilizar y revalorar la partería mediante acciones concretas que aseguren su continuidad y fortalecimiento.

El foro, organizado por Georgina Sánchez Ramírez, investigadora del Departamento de Salud de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), propició un intercambio de experiencias entre el sector académico-médico y las parteras.

Durante las jornadas, los participantes coincidieron en que la partería desempeña un papel clave en el cuidado de la salud materna, especialmente en regiones rurales e indígenas donde, en muchas ocasiones, representa el primer y único acceso a la atención durante el proceso reproductivo.

A lo largo del encuentro se presentaron tres ponencias magistrales que expusieron el panorama histórico y los desafíos actuales de esta práctica.

La investigadora Paula María Sesia, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), presentó la ponencia “Las quisieron borrar del mapa. Partería tradicional y salud global en salud materna durante el periodo 1995-2020”.

Por su parte, Karina Atayde Manríquez, investigadora posdoctoral de Ecosur, expuso “Esas ni saben nada. Estigmatización de la partería hoy”, mientras que la dimensión internacional fue abordada por San Swamy, de la Universidad Federal de Bahía, con el tema “Entre manos y memoria: Suely Carvalho y la partería tradicional en Brasil”.

Las mesas de discusión pusieron de relieve que la partería contempla una visión integral del cuidado que abarca aspectos físicos, emocionales y culturales, superando la sola atención del parto para centrarse en el acompañamiento respetuoso de las mujeres y sus familias.

“Nosotras aprendimos de nuestras abuelas y de nuestras madres. No es algo que esté en los libros, es algo que se vive y se siente cuando acompañamos a una mujer”, compartió una de las parteras tradicionales presentes.

A pesar de su relevancia comunitaria, el foro también visibilizó los obstáculos institucionales que amenazan la supervivencia de esta práctica.

Entre los principales retos señalados destacan la falta de reconocimiento oficial, las limitaciones normativas dentro de los sistemas de salud pública y la persistente desvalorización de los saberes tradicionales frente a los modelos biomédicos hegemónicos.

Ante este escenario, estudiantes de Medicina de la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) y especialistas universitarios concluyeron que es urgente consolidar espacios de diálogo intercultural.

Estos esfuerzos buscan derribar estigmas y promover un entendimiento mutuo que articule los conocimientos científicos y tradicionales en beneficio de la salud materna.

NOTA PUBLICADA EN: https://diariodechiapas.com/metropoli/sistemas-de-salud-mas-incluyentes/