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Presentan libros que nacen de escuchar al fuego y aprender del territorio pirobiocultural de la Meseta Comiteca Tojolabal

Como parte del compromiso de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) por impulsar una ciencia con incidencia cercana a las comunidades y respetuosa de los conocimientos culturales, se realizó la entrega de resultados de investigación con dos libros sobre la comprensión del fuego en la Meseta Comiteca Tojolabal: “El significado cultural del fuego en Juncaná” y “Fuego, cultura y territorio en Ochusjob”, que hasta ahora se han entregado en La Trinitaria y en Tzimol.

Estos materiales son resultado del trabajo posdoctoral de Laura Ponce Calderón, quien desde finales de 2022 ha caminado y colaborado de manera cercana con comunidades de Comitán, La Independencia, Villa Las Rosas, La Trinitaria, Las Margaritas, Tzimol y Maravilla Tenejapa.

El proceso de diálogo con las comunidades siempre estuvo nutrido con el acompañamiento de Fernando Limón Aguirre, investigador de Ecosur, cuya experiencia ha dado fuerza y profundidad al proyecto. Asimismo, requiere un reconocimiento especial Lokiñe Rodríguez de la University of East Anglia, quien formó parte del proyecto y enriqueció los procesos con su valiosa experiencia internacional.

Los libros forman parte de una serie editorial en construcción que busca documentar los conocimientos culturales en los distintos territorios pirobioculturales de la Meseta. Con esta serie, Ecosur refrenda su empeño de generar conocimiento que no solo se produce desde la academia, sino que dialoga, regresa y se construye junto a las comunidades, fortaleciendo los procesos de manejo cultural del fuego y abriendo caminos para repensar nuestra relación con él.

Más que publicaciones, estos libros son un tejido de saberes. En sus páginas, el fuego se reconoce como un elemento vivo, sagrado y esencial en la vida y en las prácticas comunitarias. A través de las voces, se abre una invitación a mirar el territorio desde la relación entre cultura y naturaleza, que ha permitido convivir con el fuego de manera cuidadosa y en equilibrio con la vida.

Estas publicaciones fueron realizadas con el apoyo de la University of East Anglia, a través de su School of Global Development (DEV), con la edición de Abigail Martínez Rentería y Creative Nature. Integran ilustraciones de artistas como Rely Mundo Gopar, Seucy Maldonado, Nery Muñoz López, Juan Chauk y Raúl González Gómez, quienes aportan una dimensión visual que acompaña y enriquece estos conocimientos.

Como parte del mismo proceso, también se encuentran disponibles un par de videos en YouTube que documentan y comparten estas experiencias.  https://www.youtube.com/watch?v=zz_s252PMWE&t=5s

Más información: Laura Ponce laponce@ecosur.edu.mx

El Día de la Tierra empieza en el territorio 

María Consuelo Escobar Ocampo * 

El Día de la Tierra nos recuerda la urgencia de cuidar el planeta. Sin embargo, esa tarea no ocurre solo en acuerdos internacionales ni en discursos globales: se decide todos los días en los territorios donde vivimos y producimos. 

Los paisajes rurales no son simples espacios de cultivo. Son sistemas vivos donde interactúan suelos, agua, plantas, animales y comunidades. Durante mucho tiempo, se pensó que la productividad dependía de simplificar estos sistemas. Hoy sabemos que esa simplificación tiene costos: pérdida de biodiversidad, suelos degradados y mayor vulnerabilidad frente al cambio climático. 

En contraste, los paisajes diversos —con árboles, distintos cultivos y vegetación— no solo sostienen la vida silvestre, también hacen más resiliente la producción de alimentos. No se trata de volver al pasado, sino de reconocer que la manera en que usamos la tierra define lo que el territorio puede sostener. 

Cuidar la Tierra no es una idea abstracta. Es una práctica cotidiana. En última instancia, el futuro del planeta se construye desde abajo: en cada parcela, en cada decisión productiva y en cada paisaje que elegimos conservar o transformar. 

NOTA PUBLICADA EN: https://www.lajornadamorelos.mx/suplementos/el-dia-de-la-tierra-empieza-en-el-territorio/

Especialistas analizan impacto del imperialismo energético en la soberanía nacional

Especialistas adscritos a distintos organismos e instituciones de Educación Superior (IES),coincidieron en el proceso de transformación profunda por el que atraviesa el imperialismo contemporáneo, caracterizado por nuevas formas de intervención, integración económica y control de recursos estratégicos, especialmente en el ámbito energético, así como por rezagos estructurales en países productores. 

Arnulfo Arteaga García, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); Fluvio Ruiz Alarcón, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE); Dora Elia Muñoz Ramos, investigadora en El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), así como Malik Tahar Chaouch, investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la UV, participaron en el conversatorio “Petróleo, soberanía e integración imperialista en América Latina”. 

Dora Elia Muñoz Ramos, integrante del Departamento Sociedad y Cultura del Grupo Estudios de Género, Unidad Villahermosa, de Ecosur e integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), señaló que existe un desbalance entre producción y consumo de energía, lo que incrementa la dependencia externa.

Dora Elia Muñoz, especialista en temas energéticos, mencionó el incremento exponencial en el consumo energético por parte de la población nacional

Dora Elia Muñoz, especialista en temas energéticos, mencionó el incremento exponencial en el consumo energético por parte de la población nacional. Indicó que esta situación revela la carencia de estrategias y acciones suficientes por parte del sector energético nacional, incluido Petróleos Mexicanos, para atender la demanda y avanzar hacia energías limpias o sustentables; a su vez, añadió que la transición energética representa una oportunidad para impulsar modelos más descentralizados e innovadores; sin embargo, su desarrollo enfrenta limitaciones derivadas de decisiones concentradas en grandes actores económicos y políticos. 

LEE LA NOTA COMPLETA EN: https://www.uv.mx/prensa/general/especialistas-analizan-impacto-del-imperialismo-energetico-en-la-soberania-nacional/

NOTA RELACIONADA: https://oem.com.mx/diariodexalapa/local/mexico-vive-con-dependencia-energetica-especialistas-plantean-transporte-electrico-y-energias-limpias-29130763

26 de marzo, Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino (CaCU)

Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino (CaCU), una fecha clave para generar conciencia sobre un tipo de cáncer prevenible. Les compartimos la siguiente infografía que busca mostrar la magnitud de la enfermedad en un contexto epidemiológico, así como los principales factores de riesgo y las medidas de prevención. Esperamos que con esta información se contribuya a fortalecer las estrategias de prevención y a reducir la incidencia de esta terrible patología que afecta a las mujeres.

El calentamiento global y el dilema de lo colectivo

Por Andrea Sáenz-Arroyo

El modelo de desarrollo económico actual no solo impide la regeneración de la naturaleza, sino que privilegia los intereses de los países más poderosos y ricos. Presionar a los gobiernos para comprometerse en serio con los acuerdos ambientales se ha vuelto de verdad urgente.

Algunos de nosotros recordamos con emoción aquellos tiempos cuando aún íbamos al cine y fuimos al estreno de Una mente brillante (2001). Protagonizada por un joven Russell Crowe, la película narra la vida del matemático John Nash, cuya genialidad transitaba al borde de la extrema lucidez y la locura. Desde su forma peculiar de ver el mundo –marcada por una esquizofrenia diagnosticada y por los cuidados que le permitieron seguir siendo un científico funcional–, Nash logró entender y sentar las bases de lo que hoy conocemos como teoría de juegos y que nos explica que los individuos racionales pueden quedarse atrapados en equilibrios de no cooperación en los que ganan algo, pero menos de lo que ganarían si cooperaran.1 En el modelo más simple de juego conocido como “el dilema del prisionero”, dos ladrones son separados en celdas y a cada uno se le comunica que, si él confiesa y su compañero no, puede tener una disminución en la condena pero que, si su compañero confiesa y él no, le irá peor. El tercer escenario es que ninguno de los dos confiese, con beneficios todavía mayores para ambos. Sin embargo, como no pueden hablar entre sí, los dos prefieren confesar, obteniendo una reducción en la sentencia por un delito que habría recibido un castigo mucho menor si ninguno de los dos hubiera confesado.

Lo que llamamos “recursos naturales”, refiriéndonos en general al resto de la vida del planeta, plantea en muchos casos dilemas sobre cómo actuar de manera tal que la cooperación nos permita conservar la capacidad que tiene la naturaleza de regenerarse. El más complejo de estos “recursos”, y que hoy nos enfrenta al dilema de cooperar o no, es la capacidad que tiene la atmósfera para regular el clima de la Tierra por su delicada combinación de gases de efecto invernadero. El equilibrio de estos gases, como su nombre lo dice, permite conservar la temperatura de la Tierra en un nivel óptimo al cual todos los procesos ecológicos, incluyendo la evolución de nuestras civilizaciones, se han adaptado.

Sin tener mucha noción de economía, el biólogo Garrett Hardin describió en un artículo que se hizo viral y que tituló “La tragedia de los comunes”2 un juego de equilibrio de no cooperación que se aplica perfecto al problema que enfrentamos cuando usamos los recursos naturales. Hardin ejemplificó su punto en una parcela de pastoreo, donde la cantidad de borregos iba aumentando hasta agotar el propio pasto, en lo que se vería casi como una tragedia malthusiana. Para Hardin, como para los economistas clásicos, los problemas de degradación solo podrían solucionarse o privatizando los recursos o incrementado las acciones del Estado.

Tras largo trabajo académico en terreno, incluyendo los antecedentes del trabajo realizado por su esposo Vincent Ostrom, la economista política Elinor Ostrom, sin embargo, demostró que había otra forma de resolver estos dilemas, y dedicó prácticamente toda su vida a comprender las condiciones que les permitían a los actores tomar decisiones colectivas para conservar lo que llamó “los recursos de uso común”. En un metaanálisis de casos que incluían manejo colectivo de bosques, de pesca, distritos de irrigación y otros recursos de uso común, Ostrom identificó las condiciones que les permitían a los usuarios ponerse de acuerdo para actuar de manera colectiva y preservar los recursos de los que dependía su actividad económica. De manera resumida delineó ocho principios fundamentales para que los recursos de uso común pudieran manejarse y conservarse con éxito:

  1. Fronteras definidas de la propiedad de un grupo colectivo.
  2. Aplicar las reglas a las necesidades locales.
  3. Asegurarse de que los afectados puedan modificar las reglas.
  4. Asegurarse de que las autoridades externas respetan las reglas locales.
  5. Desarrollar un sistema local de vigilancia del comportamiento.
  6. Usar castigos graduales para aquellos que rompen las reglas.
  7. Proveer de mecanismos baratos para resolver conflictos.
  8. Asegurarse de que el sistema de manejo de recursos de uso común esté anidado en otros sistemas de organización que cumplan con las reglas en un sistema interconectado.

Ostrom misma planteó el problema del cambio climático como un problema de recursos de uso común que requería tomar el aprendizaje de la acción colectiva y la gobernanza policéntrica para escapar de la famosa tragedia.3 Desde la óptica de este análisis, el fallo radica en que la gobernanza global que tenemos para manejar este importante recurso de uso común que es la atmósfera nunca fue diseñada con los principios identificados por Ostrom, sino que se desarrolló con base en los intereses de los países con más poder y más emisiones como Estados Unidos que, por ejemplo, nunca ha tenido presión para ratificar los acuerdos climáticos y poner en marcha acciones para minimizar sus emisiones. Países que no eran grandes emisores y que ahora lo son –como China, Brasil o la India– tampoco tuvieron ningún incentivo para crecer económicamente sin mermar la capacidad de la atmósfera para regular el clima planetario.

El único acuerdo que fue vinculante (Kioto), y que solamente Europa tomó en serio, no impactó en las emisiones globales que siguen una trayectoria que ilustra perfectamente el equilibrio de la no cooperación (figura 1). En el lenguaje de la tragedia de los comunes, es como si una fracción del grupo de pastores amables hubiese dejado de pastar y permitido a los pastores abusivos seguir incrementando su rebaño, así como aceptado que otros pastorcillos, antes débiles, crecieran y se hicieran poderosos acabándose el pasto de todos. Bajo esta óptica, no sorprende que el presidente Trump haya decidido salirse de decenas de acuerdos de cooperación globales, entre ellos el último acuerdo de París.4


FIGURA 1. Incremento de las emisiones de CO2 en relación a los acuer-
dos globales más importantes para reducir las mismas. [Fuente: NOAA
Global Monitoring Laboratory (GML), el laboratorio que monitorea la
composición de la atmósfera a escala planetaria desde Hawái.]

Los costos económicos,5 ambientales y sociales6 de continuar inyectando gases de efecto invernadero a la atmósfera están bien estudiados. Aunque pareciera que se gana en el corto plazo por seguir el modelo de business as usual, en el largo plazo todos perdemos e incluso hoy ya es palpable su efecto en tener un mundo más desigual.7 Nuestra obsesión por seguir alcahueteando a “los pastores” que usan en exceso la atmósfera está enraizada en un paradigma de crecimiento económico equivocado en el que todo lo que recibimos de la naturaleza en forma “gratuita” subsidia lo que llamamos crecimiento económico,8 socializando las pérdidas que esto implica en términos de bienestar para la sociedad a través de externalidades y privatizando los beneficios a través de utilidades para las compañías. Sin un modelo de gobernanza policéntrico para manejar recursos de uso común difícilmente podremos salir de esta sumatoria de tragedias o infiernos ambientales en los que nos han metido nuestros mal diseñados modelos de desarrollo económico.

La condición mental de Nash –que le permitió, por un lado, revolucionar la teoría económica, y por otro lo puso en aprietos para mantener la cordura– recuerda un poco el doble filo de nuestra destacada capacidad intelectual como especie, condición que raya entre la genialidad y la locura. Somos esa especie capaz de dominar cada rincón del planeta, describir el universo que nos rodea y conectar la mente humana en una red neuronal de aprendizaje que transporta información a la velocidad de la luz, pero también somos el arlequín afiebrado que bien describen Lynn Margulis y Dorion Sagan en su libro Microcosmos:9 un chimpancé que se autodenominó custodio de un planeta con una historia evolutiva de más de 3,500 millones de años, y que considera que la Tierra está a su servicio y que él, y solo él, es capaz de controlar lo que sucede en ella. “El equivalente freudiano del ego a nivel planetario”, diría Margulis. Nuestra arrogancia colectiva para acabar el balance de gases de una atmósfera que ha tomado millones de años en formarse no puede ilustrar mejor el tamaño de las estupideces que puede llegar a orquestar este payaso.


FIGURA 2. “La competencia global destructiva”, término que emplea el
movimiento “Simpol”, Simultaneous Policy (www.simpol.org), para ilus-
trar el gran juego no cooperativo en el que estamos atrapados con el
calentamiento global. Caricatura de Estefanía Ayala Parra, inspirada en
un video de Simpol.

La organización británica Simpol –que llama a impulsar políticas públicas simultáneas en todo el mundo a fin de impedir una “competencia global destructiva en relación al cambio climático” (figura 2)– considera que, si presionamos a nuestros representantes a comprometerse con los acuerdos globales para reducir las emisiones, y si lo hacemos todos desde diferentes países, desde lo local a lo global, podremos impedir que esta farsa global de tener acuerdos poco vinculantes prosiga. Francamente me parece una de las mejores ideas que he escuchado; miles de ciudadanos de a pie, en diferentes partes del mundo, somos los únicos con el poder de frenar esta extraña alianza entre los gobiernos y el capital, en la que el futuro de la humanidad se está empeñando. ~

  1.  R. B. Myerson, “Nash equilibrium and the history of economic theory”, en Journal of Economic Literature, vol. 37, núm. 3, septiembre de 1999, pp. 1067-1082.
    ↩︎
  2.  G. Hardin, “The tragedy of the commons”, en Science, vol. 162, núm. 3859, 13 de diciembre de 1968, pp. 1243-1248.
    ↩︎
  3.  E. Ostrom, “Polycentric systems for coping with collective action and global environmental change”, en Global Environmental Change, vol. 20, núm. 4, octubre de 2010, pp. 550-557.
    ↩︎
  4. Macarena Vidal Liy, “Empieza el nuevo orden mundial de Trump: adiós a los acuerdos internacionales, bienvenido el aislacionismo”, en El País, 21 de enero de 2025.
    ↩︎
  5.  Richard S. J. Tol, “The economic effects of climate change”, en Journal of Economic Perspectives, vol. 23, núm. 2, 2009, pp. 29-51.
    ↩︎
  6. G. T. Pecl et al., “Biodiversity redistribution under climate change: Impacts on ecosystems and human well-being”, en Science, vol. 355, núm. 6332, 31 de marzo de 2017, p. eaai9214.
    ↩︎
  7.  N. S. Diffenbaugh y M. Burke, “Global warming has increased global economic inequality”, en Proceedings of the National Academy of Sciences, vol. 116, núm. 20, 22 de abril de 2019, pp. 9808-9813.
    ↩︎
  8.  R. Costanza et al., “The value of the world’s ecosystem services and natural capital”, en Nature, núm. 387, 15 de mayo de 1997, pp. 253-260.
    ↩︎
  9.  L. Margulis y D. Sagan, Microcosmos. Cuatro mil millones de años de evolución desde nuestros ancestros microbianos, Barcelona, Tusquets, 1995, 314 pp. ↩︎

TEXTO PUBLICADO EN https://letraslibres.com/revista/el-calentamiento-global-y-el-dilema-de-lo-colectivo/01/03/2026/

Investigadores de ECOSUR participan en práctica de campo con estudiantes de la Universidad de Hamburgo en comunidades pesqueras de la costa de Chiapas.

Cristian Tovilla Hernández y Víctor Manuel Velázquez Durán, investigadores del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad de la Unidad Tapachula de Ecosur, participaron en una práctica de campo con 18 estudiantes y dos investigadores del Instituto de Geografía de la Universidad de Hamburgo, en comunidades pesqueras de Acapetahua, Chiapas, del 11 al 13 de marzo.

En la práctica colaboraron también la investigadora Celia Ruiz de Oña Plaza del CIMSUR-UNAM y Rogelio Josué Ramos Torres del CIESAS. La organización de la actividad contó con el apoyo de Gerardo de la Cruz Montes, colaborador externo de Ecosur y Anthony Gómez Pérez, del Instituto Tecnológico de Tapachula.

La práctica de campo generó un espacio de reflexión sobre diversas problemáticas socioambientales que afectan a los ecosistemas costeros y a las comunidades que dependen de ellos. Entre los temas abordados destacó el azolvamiento de esteros, analizado como un proceso que altera la dinámica natural de estos sistemas y reduce la disponibilidad de hábitats para distintas especies acuáticas. De igual manera, se discutió la problemática de la contaminación en zonas costeras que deterioran la calidad del agua y afectan la biodiversidad marina.

Otro punto relevante fue el análisis del agotamiento de los recursos pesqueros, fenómeno que ha generado preocupación en las comunidades debido a la disminución de especies de importancia comercial y a su impacto en las formas de vida locales. Asimismo, se destacó la importancia de fortalecer la gobernanza comunitaria para la gestión sostenible de los recursos naturales, así como el papel de la educación ambiental para fomentar la conciencia y la participación social en la conservación de los ecosistemas costeros.

Como primera intervención, Víctor Manuel Velázquez Durán abordó el problema del azolvamiento de las lagunas costeras y analizó los impactos del modelo agroindustrial en las zonas pesqueras de la costa de Chiapas. El investigador explicó cómo el manejo del territorio en las cuencas y las actividades productivas han contribuido al incremento de sedimentos y al deterioro de los sistemas lagunares, generando efectos directos en la dinámica ecológica y en las actividades pesqueras de la región.

Posteriormente, se llevó a cabo la charla impartida por Ramón Molina Vázquez, un pescador artesanal, quien compartió desde su experiencia las dificultades que enfrentan las comunidades costeras ante la disminución de los recursos pesqueros y los cambios en el entorno natural. Este espacio permitió conocer de primera mano las estrategias de adaptación y subsistencia que las comunidades han desarrollado para mantener sus formas de vida y su relación con el territorio.

Durante el recorrido por el sistema lagunar Chantuto-Panzacola, Víctor Manuel Velázquez Durán explicó cómo los sedimentos transportados por los ríos desde las cuencas altas influyen en los ciclos hidrológicos entre el Océano Pacífico y los sistemas lagunares. Este ejercicio permitió vincular los contenidos teóricos discutidos durante el evento con la observación directa del territorio y de las problemáticas que afectan a la costa chiapaneca.

Posteriormente, se realizó una visita a un sitio de restauración del ecosistema de manglar, donde Gerardo de la Cruz Montes compartió con los participantes una explicación sobre los impactos que el azolvamiento de las lagunas genera en la dinámica ecológica de estos ecosistemas. Durante el recorrido se abordó cómo la acumulación de sedimentos puede afectar la circulación del agua, la salinidad y las condiciones necesarias para el desarrollo del manglar, provocando cambios en la estructura y funcionamiento del ecosistema. El colaborador destacó algunas de las acciones que se han impulsado para la restauración y recuperación de estas áreas, entre ellas trabajos de rehabilitación hidrológica, reforestación y monitoreo del crecimiento de las especies de mangle.

Esta actividad permitió a los participantes conocer de manera directa las estrategias que se implementan para la conservación del manglar y reflexionar sobre la importancia de estos ecosistemas para la biodiversidad y para las comunidades que dependen de los servicios ambientales que proporcionan.

Asimismo, las personas participantes dialogaron con pescadores locales para comprender los impactos de la crisis pesquera en la seguridad alimentaria de las comunidades costeras, destacando cómo la disminución de los recursos marinos ha afectado las condiciones de vida de las familias que dependen de la pesca. Durante su participación también se abordaron algunas de las respuestas y estrategias que los propios pescadores han desarrollado para enfrentar esta situación y adaptarse a los cambios socioambientales que se presentan en la costa de Chiapas.

Conversación sobre las implicaciones del agotamiento de los recursos pesqueros en la seguridad alimentaria de las comunidades costeras.

Un grupo de mujeres habló sobre los retos que enfrentan en comunidades costeras donde prevalece un fuerte machismo, lo cual se expresa en dificultades para que ellas puedan complementar las tareas de cuidado en sus hogares con actividades de conservación ambiental, además de que el apoyo económico que reciben para participar en la conservación es limitado. Por lo tanto, el grupo reflexionó sobre la necesidad de diseñar e implementar políticas públicas que disminuyan la desigualdad de género que prevalece en las acciones de conservación de los ecosistemas costeros.

Al finalizar la actividad, se llevó a cabo un espacio de reflexión y diálogo colectivo con las y los estudiantes de la Universidad de Hamburgo, en el que se intercambiaron ideas y perspectivas sobre los retos que enfrentan los ecosistemas costeros y las comunidades pesqueras.

Para culminar la práctica, el equipo de El Colegio de la Frontera Sur expresó su agradecimiento por el intercambio académico con los investigadores y estudiantes de la Universidad de Hamburgo. Destacaron que este tipo de encuentros académicos permiten fortalecer el diálogo entre estudiantes de distintos contextos, promover el aprendizaje mutuo y generar vínculos de colaboración en torno al estudio y la conservación de los ecosistemas costeros.

Autores de la nota: Anthony Gómez Pérez, Cristian Tovilla Hernández, Gerardo de la Cruz Montes y Víctor Manuel Velázquez Durán.

Realizan el Primer Taller Nacional de Diseño de Juegos de Mesa Educativos como recursos de Transformación Social y Ambiental para construir Bien Vivir Post-Neoliberal

Luis García Barrios de Ecosur, Juana Cruz Morales de UAChapingo, Tlacaelel Rivera Nüñez del INECOL, Marlo Rivera Núñez de Ecosur y Raúl García Barrios del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM fungieron como facilitadores del taller mencionado con el objetivo de apoyar la construcción del Bien Vivir Post-Neoliberal, realizado en San Cristóbal de Las Casas, del 16 al 21 de marzo, y co-organizado por  Yadira Méndez Lemus del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la UNAM.

Las 16 personas participantes –provenientes de Jalisco, Michoacán, EdoMex, Tlaxcala, CDMX y Chiapas– conocieron la propuesta de transformación, jugaron diez juegos originales del grupo docente, y conocieron y estudiaron principios y experiencias útiles para el diseño de juegos de mesa educativos como recursos de transformación social y ambiental para construir Bien Vivir post-neoliberal.

Cada grupo, integrado por cuatro estudiantes y una persona facilitadora, diseñó y piloteó la versión preliminar, pero ya funcional de un juego original, que atendió los intereses compartidos del grupo en torno a la temática del taller. Los grupos continuarán diseñando, probando y utilizando sus cuatro juegos después del taller y seguirán contando con el acompañamiento de las personas docentes.

Este taller intensivo de 45 horas se ofreció de manera gratuita, pues todas las personas docentes son académicas y académicos servidores públicos que conocen su responsabilidad social de ofrecer su experiencia y tiempo como un bien común a quienes desean beneficiarse de ello.

Ecosur impulsa aportes clave frente a la tuberculosis en el 84.º Congreso Nacional de Neumología y Cirugía de Tórax 2026

En el marco del 84 Congreso de Neumología y Cirugía de Tórax, realizado por la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax (SMNyCT) del 10 al 14 de marzo en el Cancún Center, la participación de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) destacó por su contribución científica en el análisis y abordaje del diagnóstico de la tuberculosis (TB), enfermedad que continúa representando un importante reto de salud pública en México y el mundo.

Durante las sesiones académicas del 10 y 11 de marzo, dedicadas a tuberculosis, se desarrollaron diversos simposios enfocados en problemáticas prioritarias como poblaciones vulnerables, diagnóstico oportuno, innovación tecnológica y farmacorresistencia. En este contexto, la presencia de Ecosur aportó una perspectiva estratégica centrada en la investigación aplicada y el entendimiento de la enfermedad en contextos sociales complejos, particularmente en regiones del sur del país.

La participación institucional se enmarca en el compromiso de Ecosur por generar conocimiento científico orientado a la solución de problemáticas que afectan a comunidades en situación de vulnerabilidad, abordando la tuberculosis desde un enfoque multidisciplinario que integra aspectos biomédicos, sociales y ambientales.

Como parte de estas contribuciones, Cristina Gordillo Marroquín, investigadora posdoctoral adscrita al Departamento de Salud de Ecosur presentó la ponencia “Uso de nanopartículas magnéticas para diagnóstico rápido en TB pulmonar”. Este trabajo formó parte del simposio “Investigación para prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno de tuberculosis”, organizado por Laura Elena Escobedo Jaimes, neumóloga del Hospital General de México y miembro de la SMNyCT, en el que se abordaron herramientas emergentes para fortalecer la detección temprana de la enfermedad.

Parte de los resultados presentados en la ponencia de Cristina Gordillo se desarrollan en colaboración con  Héctor Javier Sánchez Pérez, investigador del Departamento de Salud de Ecosur; Evangelyn C. Alocilja de la Universidad Estatal de Michiga; Anaximandro Gómez Velasco del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Mérida;  Griselda Karina Guillén Navarro del Departamento de  Biotecnología Ambiental de Ecosur;  y de Ángel C. Caamal Ley y Alberto Vargas González de la Universidad Autónoma de  Yucatán (UADY-Mérida).

El trabajo expuesto destacó el potencial de las nanotecnologías y biosensores emergentes como una alternativa innovadora para mejorar los tiempos y la precisión diagnóstica en tuberculosis pulmonar -la presentación de TB de mayor importancia clínica, por ser la vía respiratoria la principal forma de transmisión de la enfermedad- contribuyendo así a una atención más oportuna y a reducir la cadena de transmisión, especialmente en contextos con acceso limitado a servicios especializados.

A lo largo del programa científico, especialistas nacionales e internacionales coincidieron en la necesidad de fortalecer la investigación y la colaboración interinstitucional para enfrentar desafíos como la TB farmacorresistente, la coinfección con VIH, la sindemia con Diabetes Mellitus, casos pediátricos, así como el impacto de factores sociales como la pobreza, la migración y las condiciones de reclusión social.

La participación de Ecosur en este importante foro reafirma su papel como una institución clave en la generación de conocimiento científico en México, así como su compromiso con el desarrollo de soluciones innovadoras y contextualizadas para enfermedades infecciosas que afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables. Con este tipo de aportaciones, Ecosur consolida su presencia en espacios de discusión y aportación científica de alto nivel, impulsando el avance del conocimiento y el fortalecimiento de estrategias para el control de la tuberculosis desde una perspectiva integral y con impacto social.