El pez diablo es originario del Amazonas, pero se le ha visto en las playas mexicanas. Lo que representa un peligro para los animales marinos de la zona, ya que es una especie depredadora. Su avistamiento causa una gran preocupación en Quintana Roo.
Edgar Galicia con la información, en entrevista Martha Valdez Moreno y Manuel Elías Gutiérrez, investigadores de Ecosur, Unidad Chetumal. https://www.facebook.com/share/v/1JwDaYSJKU/
En México, la migración laboral agrícola es un fenómeno significativo, con más de 1.2 millones de trabajadores agrícolas moviéndose dentro del país en diferentes temporadas, dijo la doctora Martha García Ortega, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Unidad Chetumal, durante el Seminario de Investigación sobre Migración. Diálogos entre Ecosur y UAM Azcapotzalco, celebrado en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La movilidad laboral agrícola en México y Centroamérica se caracteriza por la migración de trabajadores del campo, por lo regular jornaleros en busca de empleo y mejores condiciones de vida. Esta movilidad puede ser interna o internacional, principalmente hacia Canadá, a través del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), señaló durante su ponencia Sistemas complejos en las migraciones laborales agrícolas, conectividades y transiciones entre México y Centroamérica.
La especialista señaló que para muchos migrantes la movilidad y el trabajo en la agroindustria son parte de una estrategia de vida que puede mejorar sus condiciones económicas y sociales, tanto para ellos como para sus familias. La agroindustria, en muchos casos, depende en gran medida de la mano de obra migrante, especialmente en la recolección de cosechas y otras tareas agrícolas que la requieren.
Históricamente, estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas y San Luis Potosí han mostrado una alta intensidad migratoria en este sector, debido a la demanda de mano de obra en cultivos de frutas, verduras y otros productos agrícolas. Además, países como El Salvador, Guatemala y Honduras también presentan flujos migratorios importantes relacionados con la agricultura.
Luego de que apicultores reportaron la muerte masiva de abejas en Yucatán el mes de mayo de 2025, científicos de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) realizaron un estudio que revela qué plaguicida, calsificado como “altamente peligroso”, está causando la mortandad, daños ambientales y pérdidas económicas.
La investigación firmada por Jaime González Tolentino, Eric Vides Borrell y Rémy Vandamepresenta el resultado de un análisis toxicológico realizado en el caso de la mortandad de abejas ocurrida en la comisaría de Nohalal, Tekax, Yucatán, a partir del 10 de mayo de 2025.
Y es que los apicultores de la comunidad que se localiza a 200 kilómétros de Mérida, dijeron que observaron la caída de abejas muertas en una gran cantidad y tras revisar las colmenas de sus apiarios vieron más en el suelo de forma masiva, lo que las llevó a buscar apoyo para saber qué mató de esta forma la gran cantidad de colmenas.
Lo cual era extraño, pues en los días previos, las colmenas se encontraban en buenas condiciones y con miel, casi lista para cosecha.
El presidente del Consejo Regulador de la Calidad del Mango Ataulfo del Soconusco, Alfredo Cerdio Sánchez, dio a conocer que este organismo trabaja con investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) en un proyecto para disminuir el uso de agroquímicos en este cultivo y en la disminución de la altura de los árboles, con la finalidad de proteger el medio ambiente y la salud de los consumidores de la fruta, así como mejorar la calidad y productividad de la misma.
Entrevistado al término de una reunión con investigadores de Ecosur, encabezados por Pablo Liedo y el asesor del proyecto Pablo Montoya, el productor explicó que con el proyecto lo que se busca es hacer más rentable el cultivo del mango Ataúlfo, sacarle todo su potencial productivo, mejorar su calidad, hacerlo más amigable con el medio ambiente y conocer en detalle los efectos de la polinización cruzada que requiere la fruta.
Reconoció que los agroquímicos han ayudado a tener calidad y mejor tamaño de la fruta, pero también tienen la contraparte negativa que contaminan el medio ambiente y han causado enfermedades como cáncer en la región. Por ello, agregó, se busca dejar de usar muchos agroquímicos en el campo y transitar a una agricultura más sustentable, con el uso de compostas, con podas que permitan una mejor ventilación de los árboles para evitar el uso indiscriminado de fungicidas, entre otras acciones.
Por otra parte, abundó que en este proyecto, que durará dos años y en donde participan 20 investigadores, también pretenden bajar la altura de los árboles ya que han tenido problemas con esta situación. Añadió que en este año se cayó gran parte de la cosecha por no tener suficiente mano de obra para subir a cortar la fruta.
Subrayó que el objetivo final es preservar la calidad del mango, pero sin dañar ni contaminar al medio ambiente y al ser humano, sobre todo a todos aquellos que consumen la fruta. “Buscamos ofrecer al mercado una fruta sana, inocua y de buena calidad, desde luego a precios competitivos”, puntualizó el productor.
La Unidad Tapachula de Ecosur fue sede del VII Congreso Mexicano de Ecosistemas de Manglar, realizado del 24 al 26 de junio pasado, que reunió a más de 160 personas provenientes de diversos sectores de México, República Dominicana y Guatemala para dialogar sobre restauración, gobernanza, ciencia ciudadana e innovación en torno a estos ecosistemas.
Participación diversa y nutrida asistencia
El evento reunió a 141 ponentes registrados en las modalidades presencial y virtual, incluyendo estudiantes, personal académico, personas tomadoras de decisiones, integrantes de comunidades costeras, colectivos, integrantes de organizaciones de la sociedad civil, del sector privado y gobiernos locales; hecho que enriqueció los debates y fortaleció el enfoque interdisciplinario y multiactoral del congreso.
Los diálogos se centraron en temas cruciales como la conservación, restauración ecológica, monitoreo participativo, servicios ecosistémicos y gobernanza ambiental, abordando los manglares desde enfoques ecológicos, sociales y territoriales.
Simposios temáticos y conferencias magistrales
La programación incluyó cinco simposios:
Metodologías participativas para la gestión socioecológica de manglares
Gobernanza y derechos en los manglares
Monitoreo comunitario y ciencia ciudadana
Restauración y servicios ecosistémicos
Innovación y financiamiento para la conservación
Además, se ofrecieron conferencias magistrales a cargo de especialistas nacionales e internacionales, entre ellas:
Restrospectiva de los manglares en el pacífico sur por Cristian Tovilla Hernández (Ecosur, México).
Fisiología de manglares: intercambio de materia y energía con el ambiente por José Luis Andrade Torres (CiCY, México).
Escenarios socioambientales para la gestión de manglares por David Vargas del Río (ITESO, México)
Gestión sostenible de los manglares en Guatemala: Avances, desafíos y aprendizajespor César J. Zacarías-Coxic (Instituto Nacional de Bosques, Guatemala)
Historia escrita de los árboles que crecen en agua salada hacia Carbono Azulpor Yara Schaeffer Novelli (Universidad de Sao Paulo, Brasil)
La agenda incluyó cursos precongreso, presentación de carteles científicos, mesa de trabajo EarthLab “Restauración desde el territorio y la comunidad”, evaluación y premiación de carteles y una salida de campo a la Reserva de la Biósfera La Encrucijada, ubicada en el municipio de Acapetahua, Chiapas, donde las personas participantes visitaron los manglares y reflexionaron sobre los problemas socioambientales locales.
La organización local estuvo liderada por Cristian Tovilla Hernández, investigador de Ecosur, quien junto con un comprometido comité organizador interinstitucional, garantizó una experiencia académica y comunitaria de alto nivel; además de ofrecer una plataforma activa de diálogo, reflexión y vinculación, consolidando alianzas para enfrentar los desafíos actuales que amenazan a los manglares en México y Mesoamérica.
A través de este evento, Ecosur reafirma su papel como institución clave en la conservación, restauración y manejo sostenible de este ecosistema estratégico.
Del 24 al 26 de junio de 2025 se celebró el VII Congreso Mexicano de Ecosistemas de Manglar en Tapachula, Chiapas, con la participación de científicas y científicos, comunidades, autoridades y organizaciones dedicadas a la conservación de manglares, que coordinaron diversas instituciones y tuvo como anfitrión a Ecosur.
En este contexto, se realizó el simposio Metodologías participativas para la gestión sostenible de cuencas y ecosistemas de manglar: integrando saberes para la acción, en el cual las personasponentes propiciaron, desde una perspectiva colaborativa y de interacción con la audiencia, el intercambio de experiencias sobre herramientas participativas como foto voz, la Tarjeta de Evaluación de Cuencas Hidrográficas (TECH), el monitoreo comunitario y la restauración del tejido social.
Cinco voces con amplia trayectoria en trabajo comunitario compartieron sus experiencias y mostraron cómo los procesos participativos fortalecen la toma de decisiones locales y la gestión ambiental desde el territorio.
Raimunda Santana Araujo, del Instituto Trillias, abordó el tema de las estrategias comunitarias de conservación en la costa de Chiapas; Rosa Elba Hernández Cruz, de Ecosur, exploró el uso de foto voz para documentar prácticas culinarias en ecosistemas de manglar; Adriana Quiroga Carapia, de Ecosur, coordinó el simposio y presentó la herramienta Tarjeta de Evaluación de Cuencas Hidrográficas como instrumento de evaluación colectiva; Everardo Barba Macías, de Ecosur, presentó una propuesta de monitoreo participativo y ciencia ciudadana en Tabasco y Juan Carlos Castro Hernández, de la CONANP, reflexionó sobre la restauración del tejido social como clave para conservar los ecosistemas de manglar.
El simposio evidenció que la academia no sólo genera conocimiento, sino que también puede sostener procesos de participación transformadora a largo plazo. A través de la confianza, la empatía, la articulación intersectorial y el compromiso territorial, se refuerzan las capacidades locales y se impulsa una gestión más justa y sostenible de los ecosistemas.
Las personas participantes de Ecosur reafirmaron la convicción de que la ciencia debe construirse en diálogo con las personas y los territorios. Los lazos tejidos en este espacio seguirán nutriendo futuras colaboraciones por el bienestar de los manglares y las comunidades que los habitan.
La Unidad Villahermosa de Ecosur fue sede del foro Parque Museo La Venta: Cultura y naturaleza en un solo espacio, en el cualespecialistas de diversas disciplinas y personas de la sociedad civil dialogaron en torno al valor histórico, cultural y ambiental del Parque Museo La Venta, así como de los retos actuales relacionados con el proyecto del Museo Nacional Olmeca, el 23 y 24 de junio pasados.
El evento realizado en la Biblioteca Ramfis Ayus de ECOSUR Villahermosa congregó a especialistas de los sectores ambiental, cultural y a integrantes de la sociedad civil, quienes, a través de un ejercicio colectivo de reflexión, dialogaron en tres mesas temáticas: Patrimonio, Parque Museo La Venta y espacios públicos; La Naturaleza y Museos, legado, arqueología y naturaleza.
En la Mesa Patrimonio, Parque Museo La Venta y espacios públicosparticiparonGisele Angulo de la UJAT con el tema “Patrimonio Olmeca, Carlos Pellicer Cámara, génesis del paisaje cultural tabasqueño”; Graciela Beauregard de la UJAT presentó la ponencia “Regresar el patrimonio cultural arqueológico de la civilización olmeca a su lugar de origen en La Venta, Huimanguillo, Tabasco”; Rodolfo Uribe de la UNAM platicó sobre el “Espacio público apropiación global o apropiación afectiva local” y Miguel Díaz, investigador de Ecosur, con el tema “Patrimonio y espacios públicos: el caso del Parque Museo La Venta”.
El martes 24, realizó la mesa La Naturaleza, en la que participaron Darwin Jiménez, quien habló sobre “Manatíes en Las Ilusiones”, Juan Manuel Koller de la UJAT con el tema “Las aves silvestres con las que convivimos en los espacios verdes de Villahermosa”; Manuel Mendoza, investigador de Ecosur, con la plática ““Vaaser” un calorón”, cemento, deforestación y lluvias” y Marco López de la UJAT con el tema “Cocodrilos en la ciudad: problemáticas y oportunidades”.
En lamesaMuseos, legado, arqueología y naturaleza, Jorge Herrera de la UJAT compartió el tema “La arquitectura moderna como patrimonio”; Rebeca González del INAH “Entre lo ético y los legados: el Parque Museo La Venta en 2025”, Laura Ara de la UJAT abordó el tema “Museo Nacional Olmeca: inversión o gasto, y concluyó la mesa con la participación deLandy Aguilar “Soberbia e ignorancia, ejecutores del pasado, presente y futuro de Tabasco”.
Al finalizar cada mesa, se abrió un diálogo entre los panelistas, quienes compartieron su visión sobre los beneficios y oportunidades que observan desde su campo de estudio, así como los principales riesgos o desafíos y las recomendaciones que consideran relevantes para el futuro del sitio, contestando también algunas preguntas del público que asistió presencialmente y el que siguió la transmisión por redes.
Este foro ofreció una visión integral de la grandeza biológica y cultural que alberga este parque, desde distintas disciplinas, en las que se dialogó sobre el valor histórico, ecológico y simbólico del Parque Museo La Venta, así como de los retos sociales y ambientales que implicaría una construcción en ese espacio.
La grabación del evento se puede ver en nuestras redes sociales