Investigadores recaban “historias de vida” de manatíes en Chetumal

Unos 25 ejemplares de Manatíes serán marcados para monitorear sus comportamientos y la vida que llevan en las costas quintanarroenses, como parte de las investigaciones que se llevan a cabo para ayudar a la preservación de estas especies.

Los estudios forman parte del proyecto denominado “Estado de conservación de la población de Manatíes en Quintana Roo y la conectividad de las poblaciones en la zona costera”, a cargo de investigadores en El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) Unidad Chetumal y Sac-Tun, quienes pretenden obtener mayor información de estos animales característicos de la zona.

El profesor Benjamín Morales Vela, investigador de Ecosur informó que este importante proyecto pretende recabar la mayor información respecto a la población de estos mamíferos, específicamente en la Bahía de Chetumal, que es un área natural protegida y denominada “Santuario del Manatí” desde el 24 de octubre de 1996.

“Los dispositivos nos proporcionarán información muy importante acerca de estos ejemplares y sus grupos con los que acostumbran a interactuar, como por ejemplo los lugares por donde se desplazan, las distancias que recorren, dónde se alimentan y dónde pasan la mayor parte del tiempo”, lo cual les ayudará a colaborar para la preservación de esta especie.

Dijo que pretenden conocer también historias de vida de cada uno de esos 25 ejemplares que serán monitoreados diariamente, conocer e identificar sus comportamientos de cada uno y también estar al tanto de sus estados de salud.

Aunque no se especificó si se tienen algunas características especiales de los animales que se van a elegir para estudiar, indicó que esto representará un gran avance dentro de los trabajos que se hacen en cuanto a esta especia, así como para promover y ayudar a la conservación y cuidados de estos carismáticos y amigables mamíferos que tienen su hogar en las aguas del caribe mexicano.

Recientemente, los investigadores dieron a conocer que  en las costas quintanarroenses habitan más de 150 ejemplares, lo que representa una cifra bastante positiva.

 

Nota publicada en

https://sipse.com/novedades/investigadores-recaban-historias-de-vida-de-manaties-en-chetumal-407716.html

Manatíes hacen de estas zonas de Q. Roo su hogar, a pesar de los humanos

  • En todo Quintana Roo se estima que viven hasta 250 ejemplares de manatíes, revela estudio del Ecosur.

Al menos unos 150 manatíes habitan en las costas de Quintana Roo, de acuerdo con la última contabilización hecha por investigadores en El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) Unidad Chetumal.

Benjamín Morales Vela, investigador en Ecosur Chetumal informó que en la última actualización de distribución de estos mamíferos, se logró contabilizar 150 ejemplares, aunque la cifra pudiera llegar hasta 250 debido a que únicamente se identificó a los que estaban visibles durante el estudio.

Detalló que el trabajo de actualización consistió en sobrevolar toda la extensión de costas del estado, en el que se fueron contabilizando los ejemplares que eran visibles gracias a la claridad del agua, logrando identificar 150 individuos, de los cuales 11 son crías, 7.3% de la población, lo que significa que se cuenta con una reproducción sana de estos ejemplares.

No obstante, esa no es una cantidad definitiva pues aclaró que se calcula que exista otro centenar de ejemplares a lo largo de las aguas quintanarroenses, aunque en zonas donde no pudieron ser visibles.

El total de ejemplares contabilizados se concentró en tres zonas de Quintana Roo:

  • la Bahía de Chetumal, precisamente el Santuario del Manatí, donde se concentró 60% de la población, correspondiente a unos 90 individuos;
  • las dos caletas de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka´an, donde resalta el hecho de que en este último punto se encontró una cantidad similar de crías que en la Bahía de Chetumal; y
  • los arrecifes de Xcalak y la zona de Yum-Balam, en Isla Mujeres.

“En el caso de Yum-Balam se encuentra una característica muy especial y es que ahí tenemos presencia de manatíes de dos grupos distintos, uno es el grupo del Golfo de México y otro del Caribe”.

Sin embargo, el investigador dijo que si bien es cierto que las cifras y los datos del estudio son positivos, también existen importantes factores de afectación, principalmente la contaminación por la actividad humana.

De acuerdo con algunos análisis realizados en huesos de ejemplares fallecidos, se ha encontrado presencia de metales pesados, problemática que se concentra en la Bahía de Chetumal.

 

Nota publicada en: https://sipse.com/novedades/manaties-hacen-zonas-quintana-roo-hogar-humanos-407508.html

 

Nota relacionada: 

El Plan de Vida de la comunidad Lacandona

El 20 de junio pasado en Nueva Palestina, Chiapas, ocurrió un acontecimiento histórico para los habitantes de la selva Lacandona: un acto protocolario con entidades del gobierno federal que permite continuar la resolución de un conflicto de 50 años de duración, muy bien sintetizado por Ana de Ita en su última columna shorturl.at/zHNWZ. La historicidad del evento obedece a varios motivos. Primero, constituye una conquista de los bienes comunales y los ejidos colindantes que durante los últimos 14 años negociaron entre sí 50 acuerdos agrarios para dar certeza jurídica a los territorios ejidales y recuperar alrededor de 15 mil hectáreas para la reserva de Montes Azules. En estos acuerdos además quedó establecida la voluntad de las comunidades de evitar incendios, cacería y tala ilegal. Segundo, abre una nueva era de hermandad para pueblos originarios históricamente confrontados en un conflicto creado por gobiernos desde 1971 (al respecto, el discurso del comisariado de Amador Hernández en el evento representa un verdadero hito shorturl.at/fjzT8). Y tercero, el inicio de la solución del problema agrario da pie a una nueva pregunta para las comunidades de la selva Lacandona: ¿territorio para qué?

Precisamente ese es el cuestionamiento que los Bienes Comunales de la Zona Lacandona (BCZL) vienen respondiendo durante el periodo de representación de Chankin Kinbor Chambor, y que da cumplimiento a un mandato de la asamblea general de comuneros de diciembre de 2019, en la que decidieron impulsar la Comunidad Lacandona como una región biocultural y elaborar un Plan de Vida como herramienta de gobierno comunitario. Se trata, ni más ni menos, de un ejercicio autónomo que se ejecutará en un territorio que representa 50 por ciento del municipio de Ocosingo y 28 por ciento del total de la selva Lacandona: una extensión mayor a la de todo el estado de Morelos.

El Plan de Vida surgió como una propuesta comunitaria contra los planes de manejo impuestos por la Conanp (y en general frente a las políticas de las áreas naturales protegidas), y como respuesta a la campaña difamatoria iniciada en 2019, cuando medios de comunicación difundieron ante la opinión pública que los pueblos choles y tzeltales son los destructores de la selva.

El Plan de Vida fue definido por las autoridades de los BCZL como un instrumento de política social, ambiental, cultural y económica de los pueblos originarios de la Comunidad Lacandona para la coexistencia de todos los seres de nuestro territorio. El documento será una herramienta comunitaria para la restauración biocultural de la selva, que incluirá la agroecología, la regeneración de saberes ancestrales de salud, la creación de economías solidarias en compatibilidad con la madre Tierra, la actualización del estatuto comunitario, la puesta en marcha de actividades artísticas, entre muchas otras actividades.

Lo más interesante hasta el momento ha sido el proceso participativo para su elaboración. En un primer ejercicio de presentación de los lineamientos generales del Plan de Vida se convocaron asambleas generales con una anuencia de más de mil 600 personas en Nueva Palestina y Frontera Corozal. Una vez aprobado por consenso una metodología de trabajo que incluía la consulta a mujeres, hombres, niños y niñas, jóvenes, y abuelos de los 23 barrios, empezó un operativo de talleres en el que grupos comisionados por la asamblea (principalmente jóvenes profesionistas de las subcomunidades) recogieron, agruparon y sistematizaron las ideas y propuestas de al menos 700 personas.

Este proceso ampliamente participativo, que nunca se realizó para la elaboración de los planes de manejo, no fue fomentado por ningún nivel del Estado, ni por el sector ambiental, ni por organizaciones civiles; es un empeño autónomo diseñado y ejecutado por la misma comunidad. Lo que sigue es la devolución del borrador a los barrios y a los órganos de representación, para su revisión, retroalimentación y aprobación final.

Además de la realización de las consultas, se han organizado círculos de la palabra para recobrar la voz de los abuelos, y está programado un festival cultural del Nuevo Amanecer de los Pueblos de la Selva Lacandona en agosto. El objetivo es que el Plan de Vida esté listo al mismo tiempo que se termine la medición poligonal y la formalización de los acuerdos agrarios, de modo que pueda presentarse en la conmemoración del 50 aniversario de la resolución presidencial en noviembre de 2021.

La selva Lacandona es hoy el lugar donde se propone un nuevo modelo de autogestión comunitaria que supere aquel modelo conservacionista neoliberal en el que los pueblos deben mantenerse al margen de las reservas como si fueran vitrinas o museos para turistas. De manera diferente, los BCZL recuperan su historia milenaria y su memoria ancestral para inventar su futuro y crear modos de habitar en compatibilidad con la selva.

Profesor en El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur)

 

 

TEXTO PUBLICADO EN:

LA JORNADA

https://www.jornada.com.mx/2021/07/08/opinion/016a2pol?fbclid=IwAR2zVsSLDPQmfqsUHBAAWrcdWE-sbceeoObDfNhSPuBoSDet2d3WjCVFmHY

Bacalar, ¿calidad de agua incompatible con su vida acuática?

Por Centros Conacyt 2021-06-15 – 19:41:04

Teresa Álvarez Legorreta*

 

La Laguna de Bacalar es un cuerpo de agua dulce localizado en el sur del estado de Quintana Roo, se conoce como la “Laguna de los Siete Colores” por las hermosas tonalidades azules que presenta debido a sus fondos blancos y aguas transparentes.

Sus condiciones naturales oligotróficas, es decir, bajo contenido de nutrientes y de microalgas en sus aguas han permitido la existencia de los microbialitos — comunidades de microorganismos principalmente cianobacterias— que al tomar de la columna de agua carbonato de calcio forman estructuras duras parecidas a los arrecifes.

 

Un arrecife único

El arrecife de microbialitos presente en la Laguna de Bacalar es considerado como el más grande del mundo en ecosistemas de agua dulce (Yañez-Montalvo et al., 2020). Su importancia radica en que además de representar a las formas de vida más antiguas, que nos permiten estudiar cómo se originó la vida en nuestro planeta, también constituyen el refugio de una gran diversidad de especies de fauna acuática, tal como lo hacen los arrecifes de coral en el ambiente marino.

Este valioso ecosistema existe gracias a un frágil equilibrio que se da entre las especies de plantas y animales con las condiciones naturales del ambiente, las cuales han experimentado cambios dramáticos en los recientes diez años debido al aumento de las presiones naturales y antropogénicas sobre el cuerpo de agua.

Entre las primeras destacan los cambios en los patrones de precipitación que en junio de 2020 generaron la Tormenta Cristóbal, cuyas intensas lluvias acarrearon a la laguna grandes cantidades de partículas de suelo de las zonas agrícolas y deforestadas cercanas que provocaron un cambio en su coloración, así desaparecieron las tonalidades azules y adquirió una apariencia turbia.

Esta situación provocó a su vez la muerte de miles de caracoles chivita (Pomacea flagellata), con lo que se afectaron dos funciones ecológicas fundamentales que cumplen en el sistema: mantener transparente la columna de agua al ser una especie filtradora que se alimentan de algas, y ser el principal alimento del gavilán caracolero (Rostrhamus sociabilis) y la correa (Aramus guarauna) (De Jesús-Navarrete et al, 2020).

 

Los efectos de las actividades humanas

Entre las principales actividades humanas que tienen efectos negativos en la calidad del agua de la laguna y en las especies acuáticas se encuentran el crecimiento constante de la población, la actividad turística, la deforestación, la agricultura con el uso intensivo de fertilizantes y plaguicidas, y la generación de aguas residuales, pues menos del 20% reciben tratamiento.

Como consecuencia de estos factores en un corto período de diez años, 2010 a 2020, la Laguna de Bacalar ha experimentado un aumento de 60% en la concentración de nitrógeno inorgánico disuelto (NID) y de 300% en el fósforo inorgánico disuelto (PID), lo cual resulta muy preocupante debido a que estos nutrientes en exceso son responsables de un aumento de 700% del crecimiento de algas microscópicas (medido como clorofila a), que le dan una coloración verde al agua.

Este enriquecimiento orgánico, conocido como eutrofización, produce diversos efectos negativos como la pérdida de transparencia del agua, el aumento de procesos de descomposición de materia orgánica y la disminución del oxígeno disuelto, generando condiciones que ponen en riesgo la integridad de la comunidad de los microbialitos y las especies acuáticas asociadas (Alvarez-Legorreta et al, 2011; Alvarez et al., 2021).

Estos acelerados cambios negativos que ha experimentado la laguna de Bacalar en la calidad de sus aguas, nos obligan a plantearnos la posibilidad de que se estén generando condiciones ambientales incompatibles con la vida acuática que la hace especial y que aún no hemos terminado de conocer.

Este escenario que pudiera parecer exagerado y alejado de la realidad ha empezado a observarse en el Mar de los Sargazos y en el Gran Cinturón de Sargazos del Océano Atlántico, en donde un grupo de investigadores reportaron recientemente que “las actividades humanas han aumentado a tal grado las entradas de nitrógeno al ambiente, que actualmente se consideran de alto riesgo y por encima de un límite planetario seguro”; y han favorecido una mayor disponibilidad de nitrógeno y estimulado los florecimientos de la macroalga conocida con el nombre de sargazo (Lapointe et al, 2021).

 

Urgen cambios a escala local y global

Al respecto, seguramente muchas personas hemos leído, escuchado, visto en las noticias o quizás experimentado la llegada masiva de sargazo a las costas del Caribe Mexicano.

Los impactos negativos ecológicos, económicos y sociales son muchos y apenas estamos comprendiendo su dimensión.

Sin embargo, para el enfoque de este artículo deseo destacar el que observo como un aviso de lo que podría ocurrir en la Laguna de Bacalar. La eutrofización de los ambientes marinos y costeros por el exceso de nitrógeno proveniente de fuentes de contaminación similares a las registradas en Bacalar, que favorecen el crecimiento acelerado del sargazo en el mar y al arribar masivamente a las costas, libera metales y otros contaminantes durante su descomposición, convirtiendo en potenciales “zonas muertas tóxicas” algunos sitios de la barrera arrecifal del Gran Caribe (Valeria Chávez et al., 2020).

Por ello, necesitamos reconocer que son indispensables los cambios en las formas en que actualmente nos relacionamos con el ambiente a través de las diversas actividades humanas. Es indispensable reducir los impactos globales iniciando de manera urgente con los cambios a escala local.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2021-2030 la Década para la Restauración de los Ecosistemas, con el objetivo de luchar contra el cambio climático y mejorar la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la biodiversidad (ONU, 2021).

Como acciones urgentes para Bacalar destaco la restauración de los ecosistemas forestales, con lo que se protegen las zonas de recarga de agua subterránea y se reducen las escorrentías de suelos y contaminantes agrícolas hacia la laguna; estimular la agricultura orgánica para reducir el uso de agroquímicos; aumentar la captación y tratamiento eficiente de las aguas residuales; y contar con verdaderos rellenos sanitarios para la disposición de los residuos sólidos. Estas y otras acciones ayudarán a reducir las fuentes de contaminación de la laguna y del acuífero del que forma parte.

 

* La doctora Teresa Alvarez Legorreta es Investigadora del Departamento Ciencias de la Sustentabilidad de El Colegio de la Frontera Sur, Unidad Chetumal. Correo: teral@ecosur.mx

 

TEXTO PUBLICADO EN:

CRÓNICA: https://www.cronica.com.mx/notas-bacalar__calidad_de_agua_incompatible_con_su_vida_acuatica-1191500-2021

Trabajo infantil empodera a menores por ayudar a sus familias en marginación

 

*La situación de las infancias en Chiapas experimentan a diario: discriminación de clase, género, etnia y edad. Sin embargo, las niñas tienen menos ventaja que los niños.

Sarai Miranda Juárez, catedrática del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) señaló que, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró el 2021, como el año para la eliminación del trabajo infantil, una incongruencia ya que México junto a otros países atraviesan una crisis de salud, económica y desempleo debido a la pandemia, esto impacto el bienestar de las familias, lo que dificulta alcanzar el objetivo.

Mencionó que, en el caso de Chiapas, cuando las y los turistas van a los pueblos mágicos o urbanizados, se cuestionan sobre quienes explotan a los niños y niñas, pero más que ello, es un trabajo en el ámbito familiar y de supervivencia.

Miranda Juárez reconoció que el trabajo de la infancia es una práctica social heterogénea, que puede ir desde un contexto en las unidades domésticas o en los sectores informales de la economía, entre ambos extremos hay una gama diversa de participación laboral.

Puntualizó que el trabajo de niños y niñas se mide en un módulo de “trabajo infantil” en la Encuesta de Ocupación Infantil y Empleo, a nivel nacional en el 2009, el porcentaje de infantes que trabajaban era del 11%, 10 años después, disminuyó a 7.5 por ciento. En Chiapas, paso del 16% al 12 por ciento.

LEER NOTA COMPLETA

 

Unión de países logra mejorar la efectividad de manejo de las áreas protegidas de la Selva Maya

Compartimos una nota de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que da cuenta del proyecto Selva Maya y el trabajo que ha realizado el Grupo de Expertos Asesores para la Lista Verde (EAGL), en el que participaron los doctores  Samuel Levy y Armando Alayón, investigadores de ECOSUR.

En este proyecto trinacional entran las reservas de Guatemala, Belice y México (Calakmul, Siaan Kaan, y Balam Kaax).

Te invitamos a leer la nota en:

Unión de países logra mejorar la efectividad de manejo de las áreas protegidas de la Selva Maya | UICN (iucn.org)

 

 

En 50 años, en el mundo se redujo el 84% de especies de agua dulce

 por Antimio Cruz

De acuerdo con un estudio multinacional, en el que participó Ecosur, sólo  el 17% de los ríos del mundo no han sido alterados por el hombre

El río Usumacinta cuenta con un estudio hidráulico único sobre la conectividad entre el cauce principal del río, su llanura de inundación y el subsuelo. (FOTO: Ecosur)

En los últimos 50 años se redujo 84 por ciento la vida de animales y plantas de agua dulce en todo el planeta, concluyó un estudio multinacional en el que participan científicos de todos los continentes, incluyendo a mexicanos de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

La misma investigación, que reúne a 15 estudios regionales y fue publicada el 12 de mayo en la revista científica Sustainability, señala que sólo el 17 por ciento de los ríos del mundo son libres de infraestructura que afecte el régimen de caudales (free-flowing en inglés) y están dentro de zonas protegidas, lo que deja al resto de estos sistemas altamente amenazados y a las especies que dependen de ellos en riesgo.

Dentro de ese panorama de emergencia, México es uno de los países que reportó algunos datos positivos porque tiene un muy buen sistema de información de lo que pasa en cerca de 300 cuencas hídricas y ha destinado un porcentaje del agua dulce a la preservación de ecosistemas.

Entre los autores hay investigadores de las universidades de Arizona, Estados Unidos; Autónoma de Honduras; Gales del Sur, Reino Unido; Yunnan, China; Mpumalanga, Sudáfrica; así como organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Conservación Internacional y The Nature Conservancy.

“Las especies de agua dulce se han reducido en un 84 por ciento en promedio desde 1970, siendo la degradación de los ríos la causa principal de esta disminución. Como fuente de alimento de cientos de millones de personas, necesitamos revertir esta tendencia”, detalló Ian Harrison, especialista de agua dulce en Conservación Internacional.

Mientras el mundo busca establecer  nuevos objetivos de conservación en la reunión del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU a finales de este año, los científicos piden a los responsables políticos priorizar la protección de ecosistemas y especies de agua dulce, e integrar mejor la conservación de tierra y de agua.

“Los ríos libres y otros ecosistemas de agua dulce naturales mantienen la biodiversidad y la cadena de suministro de alimento, el agua potable, las economías y las culturas de miles de millones de personas en todo el mundo. Por ende, su protección es crítica para mantener estos valores”, dijo Jonathan Higgins, asesor científico principal de agua dulce en The Nature Conservancy.

“Como fuente de alimento de cientos de millones de personas, necesitamos revertir esta tendencia”

DIAGNÓSTICO MEXICANO.

El caso mexicano fue destacado en el estudio multinacional porque este país tiene una evaluación del desempeño de las reservas de agua establecidas en cerca de 300 cuencas. Estas reservas consisten en un volumen anual de agua destinado a permanecer en el ambiente para la protección ecológica según la Ley de Aguas Nacionales. El estudio muestra que cerca del 75% de los casos las reservas establecidas alcanzan niveles aceptables de consistencia conforme a los volúmenes teóricos a partir de métodos detallados de evaluación.

A su vez, se detalla el caso del río Usumacinta en el sureste del país en donde, con base en un estudio hidráulico único para este tipo de evaluaciones, se determinó la conectividad entre el cauce principal del río, su llanura de inundación y el subsuelo. Asimismo, se destacó la importancia de ésta para especies como el palo de Campeche o palo de tinte y la lechuguilla, que son dependientes de las inundaciones para su dispersión y establecimiento, el robalo que migra a lo largo de la cuenca y es de interés comercial, el manatí y otras especies catalogadas en riesgo tanto en México como en el extranjero.

Al respecto, Sergio Salinas Rodríguez, investigador asociado de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) adscrito al Grupo de Manejo de Cuencas y Zonas Costeras del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad, indicó que “el conocimiento generado en el país y el avance logrado a la fecha es invaluable porque brindan un capital que implica tanto información robusta para la ciencia y práctica de los caudales ecológicos como certeza de protección administrativa en más de 44 mil kilómetros de ríos libres con todo el potencial como instrumento de manejo del agua para la conservación y conectividad de los ecosistemas acuáticos”.

El también investigador invitado del Departamento de Manejo de Recursos Hídricos en Delft University of Technology agregó que “aún falta evaluar o validar la calidad de los caudales ecológicos en otras zonas de reserva pues no todas alcanzan el nivel de detalle ni protección del río Usumacinta. Asimismo, urgen instrumentos complementarios para garantizar la implementación de las reservas en régimen y un sistema de monitoreo socioambiental desarrollado e implementado con las comunidades rurales para evaluar su desempeño en sitio. Por otro lado, aún quedan sin protección cerca de 52 mil kilómetros de ríos libres cuya conectividad se mantiene íntegra, además de atender los casos donde la presión por el agua es significativa y que es sin duda el gran reto hacia adelante” enfatizó.

Las reservas de agua no solo representan un gran esfuerzo de conservación y transformación de la gestión del agua en México, representan también el impulso que ha propiciado la coordinación y participación interinstitucional, de la sociedad civil y académica nunca antes vista en México, y que se ha consolidado con la formación de una red a nivel nacional para el monitoreo del desempeño de las reservas de agua que ahora conocemos como REDMORA, comentó Ignacio González Mora, Subdirector del Programa Agua de WWF.

En México hay información robusta para la investigación y manejo de caudales ecológicos en más de 44 mil kilómetros de ríos libres.

 

Texto publicado en la Crónica: https://www.cronica.com.mx/notas-en_50_anos_en_el_mundo_se_redujo_el_84__de_especies_de_agua_dulce-1188670-2021

Entrevista a María Mercedes Castillo Uzcanga / “Tabasco a tiempo de revertir contaminación de sus ríos”

Te compartimos el video de una entrevista realizada por#NoticiasTVT María Mercedes Castillo Uzcanga, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur, en relación a la contaminación de los ríos que surcan el territorio de Tabasco.

Pesca sin futuro en Barra de Tupilco, Tabasco

Federico Reyes Grande

El Colegio de la Frontera Sur

 

 

Ya no hay pescado, dicen los pescadores de Barra de Tupilco, municipio de Paraíso, Tabasco; el contraste de esta situación es una época en que bastaba un lance para capturar porque había mucho pescado. La escasez no es un asunto de mera percepción. Hay días –desde hace varios años– en que los pescadores no salen, aunque las condiciones del día lo permitan, o bien levantan las redes tras varios días sin capturas, incluso en las temporadas altas, como cuaresma o nortes. Esta situación también es experimentada en toda la costa tabasqueña –de Cárdenas a Centla–, al menos.

Barra de Tupilco es el nombre del ejido y de la localidad que le da nombre a la barra geográfica de aproximadamente 11 km de litoral. El ejido se creó por resolución presidencial en 1939 con una extensión inicial de 1,171 ha, a las que se sumaron 272.87 ha en 1948 luego de que fuera ejecutada la solicitud de ampliación. Según el último censo de población (2020), este territorio tiene 416 habitantes distribuidos en 122 viviendas, 34 de las cuales son conducidas por mujeres y 88 por hombres. La mayoría de los hombres se dedica a la pesca, principalmente en el mar, esta actividad junto con la venta de copra y de coco tierno constituyen sus principales fuentes de ingresos.

Plataformas petroleras vistas desde Barra de Tupilco.Federico Reyes

La pesca antes: abundancia

A decir de los lugareños, hasta hace 20 años la pesca era abundante; recuerdan, por ejemplo, que algunos salían de madrugada a atarrayar o tender sus redes en el río o la orilla del mar, otros con las primeras horas del día o bien al alba, y en poco tiempo ya había pescado atrapado.

Sus artes eran básicas, como en la actualidad: atarrayas, redes para robalo y sierra –las pesquerías locales–, líneas de mano, anzuelos, trampas para cangrejo y arpones de confección casera, y cayucos y lanchas, de madera antes, hoy de fibra de vidrio. Las temporadas de pesca estaban bien definidas y las capturas llegaban a alcanzar la tonelada o tonelada y media. La pesca prometía, garantizaba la provisión de alimento y dejaba pingües ingresos monetarios.

Hoy abunda la escasez

Los barreños refieren que desde que inició el siglo cada vez hay menos peces. Esto lo advierte el volumen de sus capturas (ya no son abundantes) y el tiempo que invierten (que es mayor respecto al pasado inmediato). Hoy, por ejemplo, hay jornadas sin que capturen un solo pescado y una pesca de 100 kilos resulta extraordinaria.

La disminución de la población de peces suelen imputarla a factores externos, en particular la industria petrolera, que desde hace cerca de quince años explora las aguas someras en el área de la Cuenca del Sureste Marino. Los pescadores presumen –a falta de información confiable– que los peces no se reproducen, se alejan de la orilla o mueren debido a los derrames de petróleo crudo en aguas marinas, el vertimiento de líquidos a los que atribuyen propiedades contaminantes y tóxicas, los desechos generados en las plataformas petroleras marinas y el uso de explosivos para explorar potenciales yacimientos.

Igualmente señalan la sobrepesca, fenómeno en el que se conjuntan la omisión de las autoridades de pesca —sobre todo federales y estatales— para vigilar el desarrollo de esta actividad y el interés de los pescadores por obtener mayores ingresos para mejorar sus condiciones de vida, según la narrativa oficial. Reconocen que, de empeorar la situación de escasez, la esperanza de seguir ejerciendo el oficio de pescador y heredarla a la generación de jóvenes se irá diluyendo, como de alguna manera ya ocurre.

¿Futuro para la pesca?

La llegada de un paisano a la presidencia de la república en 2018 generó expectativas de mejora de esta situación entre los barreños, que al parecer no se cumplirán. El Programa Nacional de Pesca y Acuacultura 2020-2024 (PNPA) establece la mejora de la flota ribereña, con lo que se busca incrementar sustentablemente la producción de pescado y los ingresos y bienestar de los pescadores. Nada nuevo, toda vez que el Programa llega tarde.

Enfrente tiene al Programa Sectorial de Energía 2020-2024 (PSE), que propone aumentar las actividades de exploración de hidrocarburos en el Golfo de México con el fin de alcanzar la autosuficiencia energética e impulsar el desarrollo del país.

El PNPA no refiere cómo habrá de conciliar los objetivos del PSE con los propios, entre los que destaca la atención prioritaria a las comunidades pesqueras con bajos ingresos –en las que no figuran las de Tabasco–, ni cómo hará para revertir la escasez de pescado en el Golfo, como no sea mediante el impulso de la acuacultura, por lo que el futuro de la pesca en Barra de Tupilco seguirá en el aire, como hasta ahora. •

 

TEXTO PUBLICADO EN LA JORNADA DEL CAMPO

https://www.jornada.com.mx/2021/03/20/delcampo/articulos/pesca-tupilco.html?fbclid=IwAR0MUaVrVusbsfvkV6yhQEuRt80kJkC7GckZQwEZVXfxpP3RGL8kDzZsVVw

 

Magallanes, de la abundancia al futuro incierto

Candy Cristina de los Santos

 

 

Personas tirando las redes en la Laguna del Carmen.Candy de los Santos

El movimiento poblacional hacia las costas tiene mucha historia. En Tabasco, durante el siglo XX, las personas se acercaron más al mar, fundaron nuevos pueblos, adoptaron nuevas actividades al encontrarse y apropiarse de humedales, litorales y bocanas, cimentaron así modos de vida muy particulares.

Para el año 2010 existían en la entidad tabasqueña 217 localidades, según el censo del INEGI, el 93.7% tenían menos de 2,500 habitantes y en ellas residían 177,191 personas, y de estas poco más de la mitad (88,690) vivían en 12 localidades.

Las costas poseen una gran riqueza y variedad de recursos naturales —ecosistemas terrestres, hídricos y marinos— y culturales. Sólo así, por el entrecruce del mar, ríos y tierra, se comprenden las historias que cuentan los oriundos de Coronel Andrés Sánchez Magallanes (de aquí en adelante Magallanes), un pueblo que se localiza en las cercanías con Veracruz, en una de las nueve barras o desembocaduras de Tabasco, municipio de Cárdenas.

Según cuentan, Magallanes se pobló con personas que llegaron de comunidades vecinas, sobre todo del municipio de Paraíso y de otros estados del país. En el Atlas Geográfico, estadístico e histórico de la República Mexicana. de Antonio García Cubas, se refiere que existen indicios de población desde 1856, y los mayores recuerdan que uno de sus atractivos fue la intensa actividad pesquera, así lo mencionó don Juan …el fuerte fue mucho el ostión y la pesca, Sánchez Magallanes en pocas palabras ha tenido vida propia… (Juan, febrero, 2020).

Don Juan llegó de una comunidad dedicada a las actividades ganaderas campesinas, Pero debido al poco ingreso que redituaban decidió junto con su familia moverse a Magallanes, donde la pesca prometía un horizonte mucho mejor. Otras personas llegaron atraídos por las playas, la sensación de la brisa marina y la naturaleza. Todo apuntaba a que Magallanes tendría un gran futuro y no fue así, por ello las familias de Magallanes están migrando de nuevo, especialmente los jóvenes, en búsqueda de nuevas y mejores oportunidades.

Señalan que la pesca y extracción ostrícola dejó de ser rentable y tuvieron que buscar alternativas, como la albañilería, trabajar en talleres o como choferes de transporte público o comercial. La falta de un ingreso digno, así como la intensa y acelerada erosión costera, que ha consumido antiguas casas que daban la cara al océano y dejado en total desamparo a las familias que las habitaban, los ha empujado a dejar el hogar.

Por otro lado, los servicios como el banco, balnearios y autobuses, que en su momento fueron expresión de prosperidad, se retiraron paulatinamente por pleitos políticos o por la delincuencia, un factor que duele mucho. El antes boyante puerto ahora pareciera estar desolado, se observan casas abandonadas y deterioradas, con techos caídos, sin puertas ni ventanas.

Parece que no queda otra opción más que migrar, como lo hizo Don Juan para llegar aquí. Sin embargo, en los corazones de los habitantes de Magallanes se mantiene todavía la llama de esperanza de tener un mejor futuro, en el que la alegría por la pesca, el turismo y la buena música, vuelvan a florecer. Así se añora lo que un día fue un lugar lleno de calor humano.

Mientras haya esperanza, existirá la necesidad de sobrellevar las vulnerabilidades costeras, no es sólo desde la percepción de pescadores en ruina o la añoranza vaga por el pasado, sino con la suma de experiencias de desigualdad, pobreza, falta de oportunidades, indolencia, indiferencia por las vocaciones olvidadas de una región azotada por una creciente violencia y movimientos sociales.

Es un hecho palpable y vivido que la pesca y ostricultura en Magallanes ya no dan para el sustento de las familias. La falta de oportunidades que vivió Don Juan en su lugar de origen y que lo llevaron a la costa ahora parecieran expulsarlos de Magallanes.

Aunado a lo anterior, en 2020 llegó la pandemia de Covid-19. Desde febrero los habitantes se comenzaron a preparar para recibir a visitantes, realizaron la limpieza de las playas, dieron mantenimiento a las palapas y servicio al alumbrado público, y debido a que comenzó el confinamiento el turismo no llegó y todas estas actividades se suspendieron. Este fue otro duro golpe para la ya débil economía de las familias.

Las autoridades gubernamentales también deben poner atención a la falta de seguridad pública. No hay que olvidar que la prácticas y conocimientos en la costa forman parte de nuestra cultura, por lo que al deteriorarse Magallanes nos debilitamos todos. •

Casa abandonada y deteriorada en Magallanes.Candy de los Santos

Es un hecho palpable y vivido que la pesca y ostricultura en Magallanes ya no dan para el sustento de las familias. La falta de oportunidades que vivió Don Juan en su lugar de origen y que lo llevaron a la costa ahora parecieran expulsarlos de Magallanes.

 

 

TEXTO PUBLICADO EN LA JORNADA DEL CAMPO 

https://www.jornada.com.mx/2021/03/20/delcampo/articulos/magallanes-futuro-incierto.html?fbclid=IwAR0ThSNIcJgRpmcjghEmg3Xi21bEEKhKgVQjGF0fIKZ_hpjDptWG8GFcrgI