el colegio de la frontera sur

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Voces de la Biodiversidad || Entrevista a Martha Valdez Moreno

Escucha a Martha Valdez Moreno, investigadora de Ecosur Unidad Chetumal, y Jani Jarquín González, quienes en el programa ConCiencia… ¡Ciencia con Sentido! expusieron el tema: ” “Voces de la Biodiversidad: Saberes tradicionales para el reconocimiento con valor socio-ecológico en la Reserva Estatal Santuario del Manatí, Bahía de Chetumal”.

Agroecología, clave para seguridad alimentaria y conservación territorial

La agroecología representa una alternativa para impulsar sistemas productivos sostenibles, conservar los territorios y fortalecer la soberanía alimentaria de las comunidades, afirmó la investigadora Linda Esmeralda Rivera Marín, visitante especialista en Recursos Naturales y Ambiente de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur). 

Lo anterior, durante la conferencia magistral “La agroecología, un enfoque inteligente y situado para la producción agrícola, la conservación de los territorios y la autodeterminación de los pueblos”, en el marco del Primer Foro de Avances de Investigación en Agricultura Climáticamente Inteligente “Evidencia científica, innovación y sostenibilidad para la seguridad alimentaria”, organizada por la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Veracruzana (UV). 

Explicó que la agroecología puede entenderse como una forma de vida y producción, un movimiento sociopolítico y una disciplina científica que estudia las interacciones ecológicas presentes en los sistemas agrícolas; este enfoque busca comprender la complejidad de los agroecosistemas y promover formas de producción que reconozcan el valor de los conocimientos campesinos y comunitarios. 

LEE LA NOTA COMPLETA EN: https://www.uv.mx/prensa/general/agroecologia-clave-para-seguridad-alimentaria-y-conservacion-territorial/

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

*Dra. Solís Calvo Ana Magdalena

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

Ante las carencias de ciertos sectores de la población comunidades consideradas vulnerables, población indígena y otras condiciones de desigualdad estructural, no solo en cuestiones educativas, sino a exclusiones ejercidas desde el sistema clase/raza/género y otros marcadores estructurales (Solís, 2026), surgen diversos movimientos comunitarios y prácticas docentes otras con propuestas pedagógicas críticas orientadas a la justicia social, en defensa territorial y la descolonización del saber.

Las pedagogías emergentes que crean intersticios en las estructuras de dominación racial, epistémica, económica y patriarcal presentes en el contexto en que se vive o se estudia, recuperan saberes históricamente subordinados y promueven prácticas educativas situadas, comunitarias y emancipatorias. En el contexto de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas las niñeces y juventudes indígenas urbanas enfrentan múltiples formas de exclusión. Serrano Santos (2015) explica que durante mucho tiempo existió una asociación casi automática entre “la condición indígena y el contexto rural”, invisibilizando a los jóvenes indígenas que viven en espacios urbanos. Estas formas de violencia estructural reproducen condiciones de marginalidad y criminalización a la población indígena y no indígena que vive en las zonas perimetrales de la ciudad, en particular la zona norte estigmatizada por la complejidad de la vida ante la inseguridad de las actividades delictivas que discurren en sus márgenes.

En este escenario acciones desde la organización familiar y comunitaria, emergen en búsqueda de futuro. Es el caso del Semillero 259, un grupo de niñeces, adolescentes y juventudes con el apoyo de su familia, a través del baile, la composición de música Hip hoprap, enseñanzas agroecológicas, la pintura, el trabajo con madera, rescate de saberes tradicionales con plantas medicinales, las risas, han creado un espacio comunitario para compartir, divertirse, aprender, crear, convivir en un barrio de la zona norte, estigmatizado por la violencia y el narcotráfico, sembrando esperanza.

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

Desde el primer momento que tuve la fortuna de conocerlos, me mostraron formas de organización colaborativa y comunitaria que permiten a las niñeces y juventudes generar un plan de acción, ejecutarlo y alcanzar el bien común, cerrar una calle al tránsito crea un espacio para el encuentro, el baile y el cuidado del huerto en colectivo para el autoconsumo, en búsqueda de un proyecto autosustentable. La calle se vuelve, la reivindicación del territorio, propicia la expresión artística a través de mover el cuerpo, bailar, componer un rap que hable sobre deconstruir tu comida para un consumo de alimentos generados en tu propia huerta, en pro de una alimentación más sana. La sala de la casa de la abuela se transforma en salón de videoconferencias donde toman talleres con otras organizaciones comunitarias, participan en debates de forma virtual, realizan el taller de pintura a favor de los humedales y la preservación de los montes. La calle también se toma para sembrar el huerto comunitario, la milpa, la cosecha se comparte con la gente del barrio.

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro

Geovani Nájera, quién es el iniciador de la propuesta y que coordina las actividades y participaciones del Semillero 259 en los eventos donde los invitan o las acciones que se ponen en marcha, comenta “durante de la pandemia los espacios como parques, explanadas y otros lugares de encuentro se cerraron y jamás se han vuelto a abrir, al no existir espacio para que las niñeces, adolescentes y juventudes se reúnan, además de la situación de violencia que existía, salir a la calle era peligroso en ese momento en el barrio”. Debido a ello, surge la idea de poner una cadena y generar un lugar seguro para encontrarnos.

 

Semillero 259 Niñeces, adolescencias y juventudes cierran la calle para sembrar futuro Foto: Cortesía

Es necesario continuar visibilizando acciones comunitarias emergentes para la transformación de la sociedad. Mucho se habla sobre la descomposición del tejido social, sin embargo, el trabajo colaborativo comunitario realizado por el Semillero 259, es labor que reconstruye ese tejido. Siembran esperanza en las promesas de futuro que son precisamente las niñeces y las adolescencias. La participación de la juventud y la creación de otras formas de encuentro en territorios estigmatizados, genera como ellos mismos me comentan “experiencias nuevas”, ahora que volvieron de CEAS Joven Maya en Tziscao, Chiapas, donde vivieron un encuentro con otros grupos comunitarios, Por cierto, muy pronto se estrenará en Australia un cortometraje sobre las actividades y las cosas que les gustan hacer a las niñeces y adolescencias en la zona norte.

Gracias Semillero 259 por enseñarnos a tomar las calles, a tener una consciencia ecológica, cuidado y respeto por la tierra, la siembra, por compartirnos la esperanza que transforma su territorio, su barrio y las niñeces, las adolescencias y las juventudes al mostrarles otras formas de vivir en la zona norte de San Cristóbal de Las Casas y por ende otra manera de habitar un mundo donde quepan muchos mundos (EZLN, 1996).

Para conocer más sobre Semillero 259 pueden buscarlos en sus redes sociales, también para brindar apoyo o ponerse en contacto escriban a:  geova2269@gmail.com

*Colegio de la frontera sur-Ecosur

ana.solis@guest.ecosur.mx

Referencias

EZLN. (1996). Cuarta declaración de la Selva Lacandona. https://enlacezapatista.ezln.org.mx/1996/01/01/cuarta-declaracion-de-la-selva-lacandona/

Serrano Santos, M. (2015). “Soy de los dos lados, a la mitad me quedo”: Estilos de vida en jóvenes indígenas urbanos de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Cuicuilco Revista de Ciencias Antropológicas, 22(62), 149–174.

Solís, A. (2026). Interculturalidad negada y desigualdad de género. Subjetividades y experiencias docentes en la Nueva Escuela Mexicana en Chiapas. Educación Y Ciudad, 51, e3562. https://revistas.idep.edu.co/index.php/educacion-y-ciudad/article/view/3562

NOTA PUBLICADA EN: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/invitados/2026/06/semillero-259-nineces-adolescencias-y-juventudes-cierran-la-calle-para-sembrar-futuro/

Ostrácodos (Crustacea: Ostracoda) del sistema hidrológico Bacalar, México: nuevas especies con afinidades marinas y de agua dulce.

Recientemente se publicó una colaboración entre investigadores de los Tecnológicos de la Zona Maya, el de Chetumal y Ecosur Unidad Chetumal, en la que se describen cinco nuevas especies de ostrácodos en el sistema hidrológico de Bacalar.

Los ostrácodos son pequeños crustáceos acuáticos, en su mayoría microscópicos (de 0,1 a 2 mm), que se caracterizan por tener su cuerpo protegido por un exoesqueleto o caparazón articulado de dos valvas (similar a una pequeña almeja). 

Cuatro de los nombres científicos que se utilizaron para nombrar estos organismos son resultado de un concurso entre las y los estudiantes de los Tecnológicos, quienes eligieron  nombres en lengua maya: Pseudocandona tzabek, que significa “grupo de estrellas” asociado a la constelación de las pléyades principalmente propuesto por Juan Manuel Salazar Montes. Thalassocypria  zazilha que siginifca “aguas transparentes” y se refiere al ambiente donde se encontró a esta especie, propuesto por Cinthia Yahaira Balam Chable. Dolerocypria maanik, “altamente importante” propuesto por Juan Manuel Salazar Montes y se refiere a la importancia ecológica de esta especie. Cyprideis ichkabal “lugar en tierras bajas” por el tipo de humedales en que vive esta especie, propuesto por Rosaura Castro Camara. La quinta especie es Cypris nicte, que significa flor, asociado principalmente Plumeria rubra, asociado con las princesas mayas.

Este estudio, se basó en características morfológicas de los organismos estudiados y su ambiente que es el sistema hidrológico Bacalar, rico en sulfato-bicarbonato, oligotrófico —pobres en nutrientes vegetales— y de aguas dulces. Sin embargo, los géneros tienen afinidades con organismos marinos

Lee el artículo en  https://europeanjournaloftaxonomy.eu/index.php/ejt/article/view/3288

Sistemas de salud más incluyentes

Con el objetivo de avanzar hacia sistemas de salud más equitativos, incluyentes y respetuosos de la diversidad cultural, estudiantes de medicina, académicas y parteras tradicionales se reunieron en un encuentro internacional para reflexionar sobre la urgencia de visibilizar y revalorar la partería mediante acciones concretas que aseguren su continuidad y fortalecimiento.

El foro, organizado por Georgina Sánchez Ramírez, investigadora del Departamento de Salud de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), propició un intercambio de experiencias entre el sector académico-médico y las parteras.

Durante las jornadas, los participantes coincidieron en que la partería desempeña un papel clave en el cuidado de la salud materna, especialmente en regiones rurales e indígenas donde, en muchas ocasiones, representa el primer y único acceso a la atención durante el proceso reproductivo.

A lo largo del encuentro se presentaron tres ponencias magistrales que expusieron el panorama histórico y los desafíos actuales de esta práctica.

La investigadora Paula María Sesia, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), presentó la ponencia “Las quisieron borrar del mapa. Partería tradicional y salud global en salud materna durante el periodo 1995-2020”.

Por su parte, Karina Atayde Manríquez, investigadora posdoctoral de Ecosur, expuso “Esas ni saben nada. Estigmatización de la partería hoy”, mientras que la dimensión internacional fue abordada por San Swamy, de la Universidad Federal de Bahía, con el tema “Entre manos y memoria: Suely Carvalho y la partería tradicional en Brasil”.

Las mesas de discusión pusieron de relieve que la partería contempla una visión integral del cuidado que abarca aspectos físicos, emocionales y culturales, superando la sola atención del parto para centrarse en el acompañamiento respetuoso de las mujeres y sus familias.

“Nosotras aprendimos de nuestras abuelas y de nuestras madres. No es algo que esté en los libros, es algo que se vive y se siente cuando acompañamos a una mujer”, compartió una de las parteras tradicionales presentes.

A pesar de su relevancia comunitaria, el foro también visibilizó los obstáculos institucionales que amenazan la supervivencia de esta práctica.

Entre los principales retos señalados destacan la falta de reconocimiento oficial, las limitaciones normativas dentro de los sistemas de salud pública y la persistente desvalorización de los saberes tradicionales frente a los modelos biomédicos hegemónicos.

Ante este escenario, estudiantes de Medicina de la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) y especialistas universitarios concluyeron que es urgente consolidar espacios de diálogo intercultural.

Estos esfuerzos buscan derribar estigmas y promover un entendimiento mutuo que articule los conocimientos científicos y tradicionales en beneficio de la salud materna.

NOTA PUBLICADA EN: https://diariodechiapas.com/metropoli/sistemas-de-salud-mas-incluyentes/

Energía, desigualdad y vida cotidiana

La energía también es un tema social ligado a la desigualdad, tal como lo muestran los libros Pobreza y democratización energéticas en Tabasco y Democratizar la energía con perspectiva de género, encabezados por El Colegio de la Frontera Sur

Por Laura López Argoytia, técnica académica de El Colegio de la Frontera Sur

Para muchas personas, presionar un interruptor es un gesto mecánico; sin embargo, en muchas casas, antes de encender un ventilador o conectar una licuadora, alguien calcula cuánto aumentará el recibo de luz. En esos hogares, la energía no es un recurso que simplemente está ahí, sino que implica tomar decisiones todos los días: cuánto gas alcanza para la semana, conviene o no encender un foco más, cuánto tiempo se puede usar algún electrodoméstico sin que el recibo de luz aumente demasiado. El tema energético abarca incluso las decisiones sobre cocinar con leña —con todo lo que implica en términos de humo, salud y tiempo—, práctica que sigue siendo la única opción para numerosas viviendas rurales. Queramos o no, la energía está profundamente ligada a las opciones de vida.

La energía también es un tema social ligado a la desigualdad, tal como lo muestran los libros Pobreza y democratización energéticas en Tabasco y Democratizar la energía con perspectiva de género, encabezados por El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR). Estas obras permiten comprender cómo el acceso a la energía revela brechas profundas que rara vez consideramos parte de la desigualdad social.

Aunque ambos libros se construyen a partir de estudios realizados en Tabasco, sus aportes trascienden el ámbito estatal. Documentan condiciones de acceso desigual a la energía, costos desproporcionados, infraestructuras limitadas y cargas diferenciadas en los hogares, situaciones que también se viven en amplias regiones del sur-sureste de México y en muchos contextos rurales del país. En algunas comunidades, por ejemplo, las familias destinan una parte importante de sus ingresos al pago de electricidad o dependen de la leña como única alternativa para cocinar. En ese sentido, Tabasco no es una excepción, sino una puerta de entrada para comprender dinámicas estructurales más amplias.

En contextos urbanos, cuando “se va la luz”, vivimos el apagón como un pequeño drama: resulta difícil quedarnos sin televisión, sin wifi o sin luz al caer la noche; en lugares calurosos se resiente la falta de aire acondicionado o refrigeración. Pero para muchas personas, la precariedad energética no es una molestia temporal, sino parte de la vida cotidiana. En diversas viviendas y territorios, el acceso a la electricidad determina cómo se cocina, cómo se ilumina una vivienda, cuánto tiempo se dedica a ciertas tareas, qué riesgos se enfrentan y qué oportunidades se abren o se limitan. Desde esta perspectiva, la pobreza energética deja de ser una categoría abstracta y se vuelve una experiencia concreta, presente en miles de hogares.

Diagnósticos y líneas de acción

Pobreza y democratización energéticas en Tabasco ofrece un acercamiento territorial detallado a estas problemáticas. A partir de estudios de campo y casos concretos, el libro muestra cómo las condiciones de acceso a la energía en el estado están atravesadas por desigualdades económicas, geográficas e institucionales. Incluye datos valiosos y abundantes, pero sobre todo, hace visible la complejidad del fenómeno: contar con conexión eléctrica no es suficiente; importa la calidad del servicio, su costo en relación con los ingresos, la infraestructura disponible y las alternativas reales con las que cuentan las familias.

Además, en el título de esta obra hay un matiz importante: el uso del plural en “energéticas”. No se trata de una variación gramatical casual, sino de una toma de postura sobre cómo entender el problema, pues desplaza la mirada desde un sistema abstracto hacia las formas concretas en las que se enlazan la energía y la vida cotidiana. La experiencia energética cambia entre quien depende de la leña para cocinar y quien puede pagar aire acondicionado o paneles solares. Es decir, no se trata solo de ligar la necesidad de democratizar la energía a situaciones de pobreza generalizada, sino de enfatizar que también existe una pobreza energética en sí misma que debe ser atendida.

Este matiz sugiere que no existe una única “realidad energética”, homogénea y universal, sino una diversidad de condiciones, prácticas y experiencias. La energía no se vive igual en todos los territorios ni en todos los hogares: cambia según los recursos disponibles, las infraestructuras, los ingresos, los roles de género y las decisiones que se toman —o que no se pueden tomar— en contextos específicos. Cocinar con leña, usar gas, depender de una red eléctrica inestable o destinar una parte significativa del ingreso al pago de servicios, son expresiones distintas de una misma problemática.

En ese sentido, el plural abre la puerta a una comprensión más fina de la desigualdad. La pobreza energética implica falta de acceso, pero también es una combinación de factores que configuran condiciones desiguales de vida. No todas las personas usan la energía en igualdad de condiciones, ni todas pueden decidir cómo acceder a ella. En cuanto a la democratización, no se trata solo de ampliar la cobertura, sino de transformar las condiciones en las que se produce, distribuye y utiliza la energía, considerando las diferencias sociales y territoriales.

En este orden de ideas, Democratizar la energía con perspectiva de género, incorpora una dimensión que con frecuencia queda relegada: el género. Este libro muestra que el acceso y uso de la energía están marcados por la división sexual del trabajo y por roles socialmente asignados. Las mujeres, en especial en contextos rurales o de pobreza, suelen ser quienes gestionan la energía en el hogar, pues cocinan, lavan y organizan los recursos. En muchas comunidades, también recolectan leña o preparan alimentos entre humo. En general, ellas enfrentan de manera más directa los efectos de la precariedad energética, por ejemplo, al cocinar en condiciones poco saludables o invertir mucho tiempo en actividades que serían más sencillas con mejores servicios.

El enfoque de género es relevante, ya que se trata de una clave indispensable para comprender el problema en su conjunto. De este modo, el libro permite identificar desigualdades invisibles y plantea preguntas fundamentales: ¿quién decide sobre las soluciones energéticas?, ¿quién se beneficia de ellas?, ¿quién asume sus costos?

En términos de aportes, ambos libros combinan distintos niveles de análisis. Por un lado, ofrecen herramientas para entender la pobreza energética y la democratización de la energía más allá de definiciones simplistas. Por otro, presentan evidencia empírica con estudios de caso, datos territoriales y observaciones de campo, todo lo cual muestra realidades concretas. Es importante resaltar que se sugieren líneas de acción y criterios de políticas públicas, para que no todo se quede en diagnósticos.

Por qué estas obras importan

Estos libros sobre democratización energética son para distintos públicos. Para quienes participan en la toma de decisiones, ofrecen elementos claros para comprender por qué las soluciones homogéneas o estandarizadas suelen ser insuficientes y por qué es necesario considerar las condiciones locales, las desigualdades estructurales y las dinámicas de género. Sin duda, los materiales brindan herramientas que pueden traducirse en programas más pertinentes y realistas.

Para organizaciones sociales y comunitarias, los libros funcionan como recursos de sensibilización y argumentación. Permiten nombrar problemáticas que no siempre se conceptualizan, además de que aportan información que puede aprovecharse en procesos para exigir cambios o impulsar mejoras comunitarias. En el ámbito académico, son una referencia sólida para estudiantes y profesionistas interesados en temas de energía, desarrollo, desigualdad o género.

Para el público general, estas obras también resultan valiosas. Estan construidas de tal forma que permiten comprender, por ejemplo, por qué el acceso a la energía puede representar una carga desproporcionada para ciertos hogares, o cómo decisiones aparentemente técnicas tienen efectos diferenciados en la vida de las personas. En ese sentido, acercan un tema estructural a la experiencia cotidiana. Al respecto, un acierto de los libros es su capacidad para traducir la complejidad sin perder rigor. Esto los vuelve útiles tanto para quienes trabajan en estos temas como para quienes se aproximan a ellos por primera vez.

En conjunto, las obras resaltan la necesidad de contar con diagnósticos sobre pobreza energética, incorporar el enfoque de género y vincular la investigación académica con la toma de decisiones y la acción social, considerando que el acceso a la energía está ligado a condiciones de vida, oportunidades y derechos. Democratizar la energía implica reconocer desigualdades y actuar en consecuencia; después de todo, en cada interruptor que se enciende, o que no puede encenderse, se ocultan profundas diferencias sociales.

Pobreza y democratización energéticas en Tabasco, Hans van der Wal y Maritza Xitlaly Alvarado Rodríguez. ECOSUR, UJAT, Alternativas de Vida Solidaria para el Territorio y la Paz.

Democratizar la energía con perspectiva de género, Maritza Xitlaly Alvarado Rodríguez, Mónica Guadalupe Chávez Elozrza, Arlen Itzayana Uribe Gallegos, Hans van der Wal y Maritel Yanes Pérez.

Ambos títulos pueden consultarse y adquirirse en Libros ECOSUR: www.ecosur.mx/libros

ARTÍCULO PUBLICADO EN: https://www.cronica.com.mx/academia/2026/06/05/energia-desigualdad-y-vida-cotidiana/

Collective View: de la ciencia ciudadana a la ciencia abierta para el monitoreo del sargazo en las playas de México || Entrevista a Javier Arellano y Hugo Lazcano

Escuha a Javier Arellano Verdejo y Hugo Enrique Lazcano Hernández, académicos de Ecosur Unidad Chetumal, quienes en el programa ConCiencia… ¡Ciencia con Sentido! presentaron el libro “Collective View: de la ciencia ciudadana a la ciencia abierta para el monitoreo del sargazo en las playas de México“.

Tambien te invitamos a leer la nota “Presentan “Collective View”, libro que une ciencia ciudadana e IA para el estudiar el sargazo en Quintana Roo.

Investigadores de Ecosur presentaron el libro Collective View, una publicación que resume ocho años de trabajo científico y participación ciudadana para monitorear el sargazo en el Caribe mexicano.

https://quintanaroo.heraldodemexico.com.mx/local/2026/6/8/presentan-collective-view-libro-que-une-ciencia-ciudadana-ia-para-el-estudiar-el-sargazo-en-quintana-roo-16539.html

Conozcamos a nuestros investigadores || entrevista a Daniel Pech

Les presentamos una entrevista que le realizarón a Daniel Pech, coordinador de la Unidad Cempeche de Ecosur e investigador del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad, en el programa ¡Conozcamos a nuestros investigadores! del COESICYDET. https://www.facebook.com/reel/1343861827802490

Con más de 20 años de experiencia internacional, su trabajo se enfoca en:

🦀 El monitoreo y conservación: Evaluación de la salud, vulnerabilidad marina y el estado de nuestras zonas costeras.

🌡️ El impacto ambiental: Estudio profundo sobre el cambio climático, la acidificación del océano y los efectos de los derrames de petróleo en el Golfo de México.

🌿 La asesoría estratégica: Asesor científico clave para la Reserva de la Biosfera de los Petenes y el Consejo de Ciencia del Estado de Campeche.

🚢 El liderazgo institucional: Miembro fundador del Laboratorio Nacional de Oceanografía (CONAHCYT) y del Consorcio de Investigación del Golfo de México (CIGoM).

🔍 Desde la protección de ecosistemas como Los Petenes hasta el diseño de planes de desarrollo tecnológico en la península, su liderazgo y visión son fundamentales para garantizar el futuro y la resiliencia de nuestros mares.