Ecology and Society premia como su mejor artículo 2017: “La Experiencia del Ajedrez Azteca”, producto de ECOSUR

La revista Ecology and Society premió recientemente como su mejor artículo del 2017 a The Azteca Chess experience: learning how to share concepts of ecological complexity with small coffee farmers (La experiencia del Ajedrez Azteca: aprender a compartir conceptos de complejidad ecológica con pequeños productores de café), un texto de la coautoría de Luis García Barrios, investigador del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR); Juana Cruz Morales, investigadora de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), y John Vandermeer e Ivette Perfecto, investigadores de la Universidad de Michigan.

Ecology and Society es una prestigiada revista de ciencia integradora para la resiliencia y la sostenibilidad, en la que se publican trabajos que entretejen procesos ecológicos, económicos, culturales políticos y sociales que ocurren en los cinco continentes.

El propósito del Ajedrez Azteca es ayudar a los pequeños productores de café en México y otras regiones cafetaleras del mundo a comprender las complejas interacciones entre los insectos y hongos que viven en sus plantas y a entender cómo estas especies pueden ayudar a proporcionar un control natural de plagas. El juego de mesa utiliza piezas que representan escamas, hormigas, mariquitas adultas y larvales, avispas y moscas parasitoides que viven en un arbusto de café de sombra.

Dieciséis años de investigaciones ecológicas realizadas por John Vandermeer, Ivette Perfecto y sus colaboradores y colaboradoras en cafetales del Soconusco han develado en detalle las fascinantes interacciones en cascada entre estos organismos y sus efectos potenciales sobre el control de la devastadora roya del café.

Ajedrez Azteca, diseñado por Luis García Barrios captura de manera estilizada —con sus 39 celdas hexagonales y 23 fichas—  la complejidad de estas interacciones. Si el jugador que personifica a las catarinas captura a todas las escamas, prevalece la roya; si el que personifica a la hormiga y avispa captura a todas las catarinas, la roya es controlada.

En el artículo, los autores informan sobre los resultados del aprendizaje logrado por los productores. En 14 talleres realizados durante 2015 en Chiapas, México, bajo el diseño y  coordinación de Juana Cruz Morales, 117 pequeños cafetaleros (30% mujeres) participaron en exposiciones de historia natural, una representación de una red de multi-especies, el juego de mesa y una serie de pruebas gráficas, así como en otras actividades relacionadas con el análisis de esta red ecológica compleja de ocho especies con potencial para el control autónomo de la epidemia de la roya del café que los afecta.

A partir de este juego de mesa, los pequeños productores logran un acercamiento al conocimiento científico que puede complementar su conocimiento para lograr superar con éxito algunos de los desafíos que surgen de la complejidad ecológica que sucede en sus predios.

Muchos de los agricultores concluyeron —como las investigadoras e investigadores— que el efecto de las interacciones depende del contexto, y que hay cosas factibles que pueden hacer en sus predios, derivadas de lo que aprendieron, para favorecer el control autónomo de plagas.

El diseño de Ajedrez Azteca fue  apoyado por una subvención de la NSF/OPUS 1.144.923 a I. Perfecto: Ecología y Complejidad de la finca de café, y los talleres campesinos por ECOSUR y la UAChapingo.

 

Se puede acceder gratuitamente al artículo en:

https://www.ecologyandsociety.org/vol22/iss2/art37/

Más información:
Luis García Barrios (lgarcia@ecosur.mx)

Premian en Cuba resultado de investigación de egresada del doctorado de Ecosur

El resultado de la iniciativa “Sistemas familiares de la producción de pequeños rumiantes”, derivada de la tesis de doctorado de Isela Ponce Palma, investigadora en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov (IIA), quien egresó del posgrado de Ecosur en diciembre del 2014, recibió el premio anual a los resultados destacados obtenidos en la ciencia y la innovación tecnológica en el territorio, que otorga el Consejo de Dirección de la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en la provincia de Granma, Cuba.

El 15 de enero, en el marco de las actividades por el Día de la Ciencia Cubana, se dio a conocer la resolución en la que se reconoce a la doctora Isela Ponce Palma, porque su tesis “Modos de Vida y grado de sustentabilidad de los sistemas de producción de ovinos en tres formas de propiedad de la tierra en el Valle del Cauto, Granma, Cuba”, abrió la línea de investigación sobre el tema, con nuevas hipótesis sobre las alternativas sustentables y llevadas a la práctica en un proceso de aprendizaje social.

El objetivo de la investigación fue evaluar la sustentabilidad de los sistemas de producción ovina, en relación con las formas de propiedad de la tierra y los modos de vida de las familias productoras de ovinos en esa región.

El estudio se realizó en 10 comunidades de la región del Valle del Cauto en la provincia de Granma, cuyas acciones fueron la diferenciación de los modos de vida de las familias rurales y el análisis de sustentabilidad de los sistemas de producción de ovinos. Ello fortaleció las investigaciones realizadas previamente sobre la definición de la cabra criolla como entidad genética, y el desarrollo de alternativas locales para el control de las parasitosis internas a partir de la evaluación participativa del proceso de prevención de enfermedades en poblaciones animales.

El resultado aportó la información básica decisiva para generar los fundamentos y principios  metodológicos de facilitación de procesos locales y participativos para llevar a cabo procesos de aprendizaje social enfocados a la construcción de conocimientos en la solución de la problemática familiar de la producción de pequeños rumiantes.

Además de reconocer a la egresada de Ecosur, se reconoció como autores de este trabajo al doctor Manuel La O Arias, Norge Fonseca Fuente (asesor) y Niurkis Rojas Gámez, investigadores en el IIA Jorge Dimitrov; José Nahed Toral (director de la tesis) y Manuel Parra Vázquez (asesor), investigadores del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de Ecosur y Francisco Guevara Hernández (asesor), profesor e investigador en la Unach.

Este reconocimiento anual se otorga a aquellos resultados científicos, tecnológicos y organizacionales, que “contribuyen a incrementar la capacidad innovadora de la empresa y están dirigidos a obtener nuevos productos, procesos, tecnologías y servicios totalmente nuevos o significativamente mejorados, que se encuentren aplicados en la práctica social, logrando impactos económicos, sociales o medioambientales concretos y medibles”.

¡Muchas felicidades a todos los participantes e instituciones por el reconocimiento!

Consulta la tesis en : http://bibliotecasibe.ecosur.mx/sibe/book/000053872

Alternativas comunitarias para el beneficio local en la Revista Sociedad y Ambiente

La reciente edición de Sociedad y Ambiente, revista científica de Ecosur, está centrada en las tendencias de sustentabilidad a través de acciones que realiza la población, tanto urbana como rural, y que generan alternativas en beneficio de los mismos grupos sociales.

Este número contiene cuatro artículos y una nota científica que describen las actividades, proyectos y la transformación social, cultural, económica, territorial, productiva y ambiental, que determinados grupos han impulsado para la mejora de sus propias comunidades.

En el artículo “Transformación y reestructuración territorial en una zona rural de la región pulquera de los Llanos de Apan”, se describe la transformación que ha tenido una localidad rural debido a la diversificación en su producción de pulque, lo que generó en esa comunidad un sentido de “nueva ruralidad”, que le permitió vincularse a las actividades productivas propias de una población urbana.

El artículo “Riesgos de las actividades económicas urbanas sobre la población, Nogales, Sonora: respuestas ante emergencias”, muestra el trabajo realizado por esta región urbana del norte del país y presenta un modelo espacial ante emergencias que permite alertar a su población de los riesgos que un crecimiento urbano acelerado supone.

“El indio que todos quieren: El consumo de lo ‘huichol’ tras la batalla por Wirikuta”, presenta una visión del crecimiento por el consumo de productos de un pueblo que gracias a su incansable lucha logra posicionarse y ser referente de la cultura visual indígena y de filantropía.

En cuanto a la adaptación de nuevos modelos de producción como ejemplo de beneficio local, el artículo “Transformadora Integral Potosina de Bagre y Tilapia: Un nuevo modelo de producción acuícola en la Huasteca potosina”, presenta cómo esta comunidad aprovechó la tendencia de la acuicultura —como una actividad productiva prioritaria para las necesidades nutricionales de la población— para implementar una estrategia regional que en conjunto con la innovación productiva generó un nuevo modelo de comercialización.

La nota científica “Desarrollo de una alternativa ecológica para la fabricación de estructuras auxiliares de madera”, nos remite al ideal de aprovechamiento de nuestros desechos y a ver a la basura como un área de oportunidad. El proyecto presenta una alternativa ecológica de un nuevo material compuesto de desechos de madera y plástico reciclado (PET), útil para la industria de la construcción, lo que supondría una reducción en el consumo de madera y una opción más para detener el deterior ambiental.

Consulta la revista en: http://revistas.ecosur.mx/sociedadyambiente/index.php/sya/issue/current/showToc

Reflexionan en torno al presente y futuro de la milpa maya

El 19 y 20 de octubre, se realizó el  Foro multidisciplinar: “La milpa, el corazón de la tierra: reflexiones en torno al presente y futuro de la milpa maya”, en la Universidad de Oriente (UNO) de Valladolid, Yucatán, en el que académicos, estudiantes y miembros de la sociedad civil intercambiaron información y reflexionaron sobre las distintas realidades socioambientales que convergen en la milpa maya en el siglo XXI, desde los enfoques antropológico, económico y agroecológico.

El acto inaugural fue presidido por la profesora Alpha Alejandra Tavera Escalante, presidenta municipal de Valladolid, el doctor Carlos Alberto Pérez y Pérez, director académico de la UNO, Javier Hirose López, profesor-investigador de la UNO, y Mario González Espinosa, director general de Ecosur.

Samuel Israel Levy Tacher, investigador de Ecosur, dictó la ponencia magistral titulada  “Fundamentos para la rehabilitación de agroecosistemas forestales en la península de Yucatán”.

El foro contó con tres mesas de trabajo: Organización social de la producción, en la que presentaron ponencias, Maya Lorena Pérez Ruiz, de la Dirección de Etnología y Antropología Social del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y Manuel Roberto Parra Vázquez, investigador de Ecosur; Agroecología, en la que expusieron sus trabajos y reflexiones Mario González Espinosa, Pedro Antonio Macario Mendoza, Ramón Mariaca Méndez, y Rogel Villanueva Gutiérrez, investigadores de Ecosur; y Antropología de la milpa, en la que participaron Javier Hirose López y Rocío Carolina Murguía Argüelles, investigadores de la UNO, José Armando Alayón Gamboa, Carla Beatriz Zamora Lomelí y Francisco Delfín Gurri García, investigadores de Ecosur, y Margarita Rosales González, investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Derivado de este encuentro investigadores, profesores, estudiantes y miembros de la sociedad civil, dieron luz a la Declaratoria de Valladolid sobre la milpa maya. En ella señalan que la milpa es una estrategia comunitaria y familiar que enfrenta cambios muy rápidos y alto riesgo debido a la erosión cultural y a la transición demográfica. En ese contexto, exigen adaptar la legislación forestal, ambiental, de desarrollo regional, social, entre otras, y las acciones gubernamentales consecuentes que permitan asegurar las estrategias de manejo, aprovechamiento milpero y la soberanía alimentaria; no autorizar la siembra de semillas transgénicas; promover el consumo local y regional de productos sanos de la milpa con precios justos para los productores; y fortalecer la interrelación entre la comunidad académica, las instituciones educativas, las organizaciones civiles y las comunidades milperas, entre otras demandas.

El foro fue promovido y financiado en su mayor parte por la UNO en el contexto de la Edición 2015 del Festival Internacional de la Cultura Maya y contó con apoyos puntuales de Ecosur.

Declaratoria de Valladolid sobre la milpa maya en PDF

Presentan diagnóstico de acciones institucionales para el cuidado ambiental

Acciones como la captación de agua de lluvia, el manejo de residuos —peligrosos, de manejo especial, orgánicos o sólidos urbanos—, campañas de educación ambiental y consumo responsable por parte de personal académico de Ecosur han ido concretando la madurez de la institución en términos ambientales, indicó Jesús Carmona de la Torre, Jefe de los laboratorios institucionales de Ecosur, durante el seminario institucional “¿Qué somos a través de nuestros residuos?”, realizado en la Unidad San Cristóbal, el 27 de octubre.

Según cifras de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), del 2004 al 2008, entre las empresas dadas de alta en el Registro como generadoras de residuos peligrosos, se juntaron un millón 25 mil 128 toneladas de residuos cada año.

Las unidades San Cristóbal y Chetumal forman parte de este registro como microgeneradores de residuos peligrosos, lo que permite hacer una gestión acreditada, certificada y normalizada para la disposición de los residuos, desde el registro, hasta la entrega y el manejo por parte del proveedor que se lleva los residuos para su disposición final, el cual también tiene que estar regulado por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) y ante la Semarnat.

“En la institución generamos residuos peligrosos, de manejo especial, orgánicos, reciclables y otros que no se pueden clasificar. En ese sentido, en Ecosur ya contamos con un reconocimiento e identificación de las fuentes o áreas generadoras en la Unidad San Cristóbal, así como un diagnóstico cualificado de los tipos de residuos y planes para el manejo”, explicó Carmona de la Torre.

Dijo que un ejemplo de estas áreas generadoras de residuos peligrosos son los laboratorios, que para evitar que éstos terminaran en el sistema de drenaje, se acumularon por más de diez años en un área especial asignada, fuera de cualquier riesgo para la comunidad, y que en los últimos dos años, aproximadamente ocho toneladas han sido reutilizadas como combustibles en altos hornos de cementos o en hornos de alfarería, proceso llevado a cabo por Grupo Suvemo Recolección de Residuos Peligrosos, empresa con la que la unidad San Cristóbal trabaja para la disposición final de sus residuos.

En el caso de los residuos de manejo especial, el técnico académico mencionó que este año en la Unidad San Cristóbal se desecharán aproximadamente 300 piezas, que equivalen a casi diez toneladas de residuos tecnológicos, entre los que se encuentran computadoras, monitores e impresoras. Los cartuchos de toner, explicó, se trabajan en un 80 por ciento con la empresa HP, a quienes se les devuelven los toners vacíos.

A partir de un proyecto de análisis de residuos sólidos urbanos llevado a cabo por jóvenes prestadores de servicio social se logró la identificación y clasificación de residuos a través del cuarteo, un método para clasificar la basura, bajo la Norma 015, explicó. A partir de este análisis se determinó que el 20 por ciento de los desechos en la Unidad San Cristóbal, es papel; el 7 por ciento, cartón; el 9 por ciento, vidrio; el 4 por ciento, metales; el 27 por ciento, orgánicos; y el 33 por ciento, no reciclables. Lo que significa que el 77 por ciento del total se puede aprovechar y comercializar, generando solo un 33 por ciento de basura.

Por otro lado, informó que de los residuos orgánicos de las áreas verdes y del comedor, se están procesando de entre 10 y 12 toneladas al año de humus y líquidos para abono o control de plagas, principalmente; proyecto a cargo de Manuel Anzueto, técnico académico del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente.

En cuanto al proceso de captación de lluvia y aguas residuales, informó que con este proyecto, se ahorran entre 40 y 60 mil litros de agua al año, y destacó que se están realizando trabajos de diagnóstico de flora y fauna en la unidad para registros e identificación de algunas especies en riesgo.

PAEcosur
Desde el 2003, dentro del Plan Ambiental Ecosur (PAEcosur) estas acciones van encaminadas a establecer un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) que sirva como instrumento para la organización y la planeación de procedimientos y programas de acción que involucren a la comunidad en las cinco unidades de Ecosur.

“Queremos que exista una congruencia con la misión institucional de contribuir al desarrollo sustentable de la frontera sur, y es importante que toda la comunidad Ecosur pueda trabajar en estos campos de acción. Tenemos que conocer estos procedimientos, hacer pruebas e ir impulsando acciones, tanto de manera interna como para la sociedad en general”, expresó Jesús Carmona de la Torre.

Las abejas, los apicultores y la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Rémy Vandame, remy@ecosur.mx
Investigador de la Unidad San Cristóbal

Las abejas y los apicultores no son un tema común para la SCJN, pero serán materia de una importante resolución de sus ministros, en los próximos días.

Esto es porque México es un país de grandes riquezas, entre las cuales están las abejas y los campesinos. Con más de mil 800 especies, de todos tamaños y colores, la diversidad de abejas en el país es fantástica. Son una riqueza natural y cultural, pues desde al menos ocho siglos, las crían los pueblos mayas, nahuas, totonacas y zapotecos. También son una riqueza económica, pues tanto las abejas nativas como la abeja exótica Apis mellifera permiten a México ser gran productor y tercer exportador mundial de miel. Esto se debe a la riqueza humana que son los apicultores, campesinos en su mayoría.

Pero resulta que hoy estas riquezas están en riesgo. Las abejas en peligro de entrar en un periodo de franco declive, y los apicultores no poder contar con los insectos para creer, trabajar y vivir, así como ya está pasando en muchos países (ver La Jornada del 11/09/2007). Quien sabe escuchar a los apicultores entenderá los problemas.

Son problemas que tienen que ver con el cambio de modelo de agricultura. Desde miles de años que existe la agricultura, ésta se ha practicado con una finalidad de sostener a la población, proveyendo de alimentos y ropa. Es decir, con una finalidad social e incluso ambiental, si se considera el respeto a la madre tierra que tienen los campesinos. Pero se ha ido imponiendo un modelo de agricultura intensiva, en el cual solo importa más el volumen de producción que los que producen o el medio ambiente. Y es ahí donde las abejas y los apicultores muestran hasta qué punto esta agricultura intensiva amenaza las riquezas.

El problema básico inició en 2011, cuando los mercados donde los apicultores venden casi toda su miel exigieron que dicha miel fuese libre de polen de cultivos genéticamente modificados (GM). Por mala suerte, unos meses después, la SAGARPA autorizó el cultivo de un cuarto de millón de hectáreas de soya GM, particular en Chiapas y en la península de Yucatán (ver La Jornada del 12/06/2012). Preocupados, los apicultores se organizaron y, junto con organizaciones aliadas, solicitaron amparos de varios tribunales. En 2014, dos de estos tribunales, en Campeche y Yucatán, acordaron los amparos, dado que el permiso que se otorgó violaba la Constitución y el derecho a la consulta (ver La Jornada del 23/07/2014).

Pero los apicultores ampliaron aún más el debate, al darse cuenta que la soya GM era solo una parte del problema que les afectaba. La agricultura, al hacerse industrial, implica todo una serie de cambios al medioambiente, desde la deforestación hasta el uso de plaguicidas, que son igual número de amenazas para las abejas y para ellos (ver La Jornada Ecológica del 28/09/2015).

Hay casos cada vez más frecuentes de intoxicación de abejas, en muchos estados del país, y en particular en Campeche. Desde hace 70 años se han desarrollado insecticidas cada vez más tóxicos, siendo las dos últimas familias, los piretroides y los neonicotinoides, las responsables de muchos casos fatales para las colonias de abejas de los apicultores. El debate sobre la responsabilidad de estos compuestos es fuerte, pero las sospechas son lo suficiente grandes para que la UE suspenda el uso de los tres principales neonicotinoides, o para que la presidencia de los EUA emita un memorándum respecto a la protección de las abejas. Pero la siembra de soya GM implica un uso creciente del herbicida glifosato, de lo cual nuevamente sufren los apicultores, pues además de las sospechas nacientes de sus efectos negativos sobre las abejas, este herbicida elimina gran parte de las plantas sobre las cuales pecorean las abejas, afectando la producción de miel. También está demostrado que este compuesto tiene efectos para la salud humana, al punto que fue recientemente clasificado como posible cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud, así como para la biodiversidad (ver La Jornada del 21/03/2015).

Otra tendencia es la deforestación para dejar más espacio a los monocultivos. Diversas organizaciones de apicultores, siempre en Campeche, han denunciado en los primeros meses de 2015, una intensa actividad de tala ilegal, a gran escala, sobre miles de hectáreas, sin que las autoridades competentes actúen para proteger a los bosques. Nuevamente es preocupación para los apicultores, quienes van perdiendo el territorio en el cual tradicionalmente viven y producen las abejas.

La soya GM finalmente es emblemática de un modelo de agricultura intensiva. Los apicultores han observado y denunciado que les afectaba al menos de tres maneras: por la contaminación de la miel con polen GM, por el efecto directo de los plaguicidas sobre las abejas y sobre las plantas que ellas visitan, y por la deforestación ilegal que impulsa la siembra de los mismos cultivos.

Este caso trae a la luz pública una pregunta fundamental: ¿se requieren de cultivos GM en México? Estos cultivos son plantas resistentes a los insectos o a los herbicidas, lo cual es algo bueno, pero conllevan una serie de riesgos para el medio ambiente y la salud humana, que superan ampliamente estos beneficios. Los apicultores afirman con toda claridad que los cultivos GM les afectan, y con base en un análisis de la situación, podemos considerar que no hay coexistencia posible en el cultivo de soya transgénica y la apicultura (ver La Jornada del 29/10/2015).

Los apicultores piden, a cambio, que se apoye un modelo agrícola que sí produzca alimentos en cantidad para toda la población, pero volviendo a incluir como principios de producción, la calidad de los alimentos, el respeto a los campesinos y al medio ambiente. Si bien la justicia acordó el amparo a los apicultores, su apelación por la empresa Monsanto junto con el gobierno federal hizo que el caso pasara a la SCJN. Los ministros de la corte resolverán el caso en los próximos días, y entonces deberán determinar si se justifica la concesión del amparo otorgada a las comunidades indígenas. Ojalá y los apicultores logren hacer escuchar su voz por los ministros de la SCJN, para ellos, para sus abejas, y para nosotros todos.

 

Rémy Vandame, remy@ecosur.mx
El Colegio de la Frontera Sur
Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad

Ecosur a Puertas Abiertas en Villahermosa

El 21 de octubre se llevó a cabo el evento Ecosur a Puertas Abiertas en la Unidad Villahermosa, en el marco de la 22 Semana Nacional de Ciencia y Tecnología del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), al que asistieron 206 alumnos, docentes, padres y madres de familia de escuelas de la región.

Hans van der Wal, director de la Unidad, dio la bienvenida a los visitantes, quienes se acercaron a la ciencia y la tecnología. A través de actividades lúdicas y dinámicas, como talleres, videoconferencias, cuenta cuentos y un rally, el personal académico mostró los trabajos de investigación que se están realizando en la Unidad.

Al igual que las niñas, niños y jóvenes asistentes, profesores, madres y padres de familia manifestaron su interés por conocer más de lo que se hace en Ecosur, y expresaron que esperan seguir recibiendo invitaciones a otros eventos como este y el próximo Pasaporte Camino del Conocimiento Científico.

 

Abren espacio de debate estudiantil con el tema de los transgénicos

Estudiantes e investigadores de los cursos de Economía ecológica, Sistemas alimentarios y Bioética, de la Maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural, de la Unidad San Cristóbal, se reunieron en el I Foro-Debate Estudiantil: Transgénicos ¿oportunidad o amenaza?, el 16 de octubre.

La iniciativa del Colectivo Estudiantil SCLC es realizar foros y debates de manera semanal para la reflexión sobre el proceso académico de los estudiantes, así como “de expresión, posicionamientos como personas, estudiantes, investigadores y para reconocer la política que se absorbe hasta en nuestros protocolos de tesis”, explicó el Colectivo en su presentación. El objetivo de esta actividad es consolidar un espacio abierto y dedicado a la comunidad dentro y fuera de Ecosur, pero convocado por estudiantes.

En este primer foro se contó con la participación de Hugo Perales, quien expuso los debates existentes alrededor del uso de transgénicos; Remy Vándame, que desde una perspectiva agroecológica expuso el caso de los apicultores en la Península de Yucatán; y Peter Rosset, con una mirada desde la articulación de los movimientos campesinos.

Como ponentes, los académicos expresaron su postura respecto al tema, resaltando que es importante reconocer que en un tema tan complejo, la ciencia no tiene la última palabra.

Luego de un nutrido debate en torno a qué tenemos que exigir como sociedad ante el tema de los transgénicos, si debe permitirse su siembra, lo que toca hacer desde la posición científico-académica y si los centros de investigación como Ecosur deberían tener una posición política institucional al respecto, se concluyó que la complejidad del tema, obliga a mirar a los transgénicos desde distintas perspectivas y a partir de preguntas más que de respuestas, determinando así, la coherencia desde el nivel personal, como estudiantes y como institución. A lo que se plantearon la pregunta ¿Será que somos coherentes y transparentes con nuestros posicionamientos?

El Colectivo Estudiantil SCLC deja abierta la invitación a estudiantes, personal académico, grupos y comunidad en general a participar en la construcción de una agenda de temas desde la perspectiva de la ciencia, las teorías, marcos empíricos, conocimientos y saberes diversos.

Más información: colectivoestudiantil@ecosur.edu.mx

Fotografía: Carmen García

Ecosur presente en Congreso Mesoamericano de Biología y Conservación

Con el objetivo de propiciar la divulgación de conocimiento científico para ofrecer soluciones a problemas ambientales de la región, se llevó cabo el XIX del Congreso de la Sociedad Mesoamericana para la Biología y la Conservación (SMBC) con sede en la Universidad Juárez de Autónoma de Tabasco (UJAT), en donde Everardo Barba, investigador de la Unidad Villahermosa, presentó tres trabajos de investigación sobre ecología y manejo de humedales en Tabasco.

El primero de los trabajos presentados fue “Distribución de especies invasoras en humedales de Tabasco”, en el que participaron también Juan Juárez, técnico del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad y la estudiante de posgrado Cinthia Trinidad Ocaña. Este trabajo señala la problemática que  representa la introducción de especies exóticas en ambientes acuáticos, lo cual es una preocupación mundial debido a las alteraciones y daños ecológicos y económicos que estas especies ocasionan. A través de esta investigación se realizó el registro de tres invertebrados (que son?) (Tarebia granifera, Malanoides tuberculata y Corbicula fluminea)  y un pez (Pterygolichthys pardalis) como especies invasoras en los humedales de Tabasco. Estos registros fueron obtenidos en más de 140 sitios, a través de un monitoreo  realizado en todo el Estado.

El segundo trabajo presentado fue “Dinámica de hojarasca de manglar y abundancia de camarones peneidos en la laguna Mecoacán, Tabasco”, en el que participaron, Jony Ramiro Torres, estudiante de posgrado; Alberto Sánchez, investigador del Departamento de Sistemática y Ecología Acuática; Dulce María Infante y Alejandro Espinoza, ambos investigadores del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad. La investigación resalta la importancia de la hojarasca en la producción primaria del manglar. Este material se puede remineralizar a lo largo del proceso de descomposición, acumulándose sobre el sedimento y/o exportado a las zonas adyacentes. Asimismo, establece que la exportación de materia orgánica y nutrientes disueltos es un proceso clave para la productividad de las aguas costeras, con claros efectos en la fauna estuarina.

El trabajo “Distribución de macroinvertebrados acuáticos y calidad Riparia en el corredor biológico mesoamericano en Tabasco”, elaborado por Cinthia Trinidad, Juan Juárez y Everardo Barba, en el que se estudiaron diversos ecosistemas lóticos (ecosistema de un río, arroyo o manantial) en 21 localidades en los municipios de Huimanguillo, Tacotalpa y Tenosique, para conocer la distribución de macroinvertebrados (moluscos, crustáceos e insectos) y su relación con el índice de calidad del bosque de ribera (QBR), se  encontró que pocas localidades presentan un estado natural con una vegetación de ribera sin alteraciones y calidad muy buena, y el resto presentó diferente degradación.

Durante el Congreso, el doctor José Manuel Piña, rector de la UJAT comentó  que es inaplazable generar conciencia ecológica desde la academia hacia la sociedad, ya que las consecuencias de deforestación ponen en situación vulnerable a la población, dejando a la entidad más propensa a inundaciones derivadas de fenómenos meteorológicos.

Por su parte, Jaime Raúl Bonilla, presidente de la SMBC destacó que el lema del Congreso “Desde la tierra de los Olmecas el movimiento del agua enlaza Mesoamérica” contribuirá a la formación de capacidades de los futuros profesionales de la biología, a través de ponencias orales y carteles, conferencias magistrales, simposios, cursos y excursiones de carácter científico.

El Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) es un esfuerzo multinacional por alcanzar objetivos de desarrollo que incluyen, además de lo social y económico, un componente principal para la conservación de los ecosistemas de la región.

Llevan conocimiento de los Códigos de Barra de la Vida a estudiantes

Conocer las especies es algo así como el santo grial de la biología moderna, pues cada una —ya sea animal, planta u hongo— representa un tesoro en sí misma y, además de jugar un papel fundamental en el ecosistema en que se encuentra, se puede aprovechar de manera racional. En otras palabras, tenemos un tesoro que no conocemos, pues a la fecha ni siquiera sabemos cuántas especies existen en nuestro planeta ni en nuestro país, que ocupa el 4° lugar a escala mundial como región megadiversa.

Con la finalidad de conocer la biodiversidad de nuestro planeta y crear una biblioteca que nos sirva para identificar a cada especie animal, planta u hongo, hace cinco años se creó, a escala global, el megaproyecto “Códigos de Barras de la Vida” (iBOL, por sus siglas en inglés).

En el ADN está escrita toda la información de cada ser vivo y su huella única, que se encuentra arreglada en genes, que a su vez codifican a todas las proteínas que conforman nuestro cuerpo.

Para identificar una especie, es necesario secuenciar un gen, que siempre será el mismo. Por ejemplo, para los animales se utiliza un gen que codifica una proteína (enzima) de la cadena respiratoria, que se llama Citocromo Oxidasa I y se abrevia como COI o CO1 o COX1. Curiosamente el ADN para este gen no se encuentra en el núcleo de la célula, sino en la mitocondria, que es la encargada de la respiración y de proporcionar energía a la maquinaria celular. Este ADN extra-nuclear es producto de la herencia ancestral en que una bacteria y una célula se asociaron para tener un mutuo beneficio. Actualmente las mitocondrias solo existen dentro de las células de los seres vivos.

El COI permite identificar a todos los animales de nuestro planeta y es el principio en que se basan los llamados Códigos de barras de la vida. Este conocimiento tiene un universo de aplicaciones que escapa a nuestra imaginación, puede servir para saber qué estamos comiendo, de qué están hechos muchos objetos, qué tipos de aves se impactan en aviones, qué hay en una bolsita de té y mil cosas más, además de qué se está revolucionando la ciencia de la Ecología, al poder conocer de manera acertada cómo se dan las interacciones entre las distintas especies.

En el marco de este megaproyecto, Martha Valdez y Manuel Elías Gutiérrez, investigadores, y Arely Matínez, técnica académica, de la Unidad Chetumal, desarrollaron un laboratorio portátil denominado el Maletín científico de Ecosur. Con esta herramienta, estudiantes de bachillerato y de los primeros semestres de licenciatura realizan análisis moleculares de la misma forma que lo hacen los investigadores, con base en protocolos sencillos y eficaces, que se han implementado en el nodo Chetumal de la Red Códigos de Barras de la Vida en México (Mexbol, www.mexbol.org).

Las y los estudiantes pueden aislar el ADN de un animal, como un insecto o un pez, amplificar miles de veces el gen que codifica para el COI y revisar si su amplificación funcionó. Más tarde, este amplificado podrá ser secuenciado y de esta forma tendrán la oportunidad de trabajar con la base de la vida en nuestro planeta: el ADN o ácido desoxirribonucleico y manejar una aplicación práctica, que es la identificación de un animal con el fragmento trabajado.

De esta forma, quienes obtengan amplificados del gen mitocondrial COI (Citocromo Oxidasa I) pueden conocer el manejo y gran potencial que tiene la base de datos www.boldsystems.org que se está generando con el proyecto de Códigos de Barra de la Vida a escala mundial.

Adicionalmente, los estudiantes de bachillerato podrán someter proyectos en la página www.mexbol.org y el proyecto ganador se premiará con la oportunidad de utilizar el maletín para generar sus resultados.

Las actividades del Maletín científico de Ecosur ya se han llevado a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Quintana Roo, y en las facultades de Biología de la Universidad del Mar, Oaxaca; la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey; y la Universidad Autónoma de Baja California, en Ensenada. Mediante este proyecto, Ecosur espera motivar a estudiantes para que inicien una carrera científica y de esta forma apoyar al desarrollo de nuestro país.

Cabe destacar que la red Mexbol es apoyada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologia (Conacyt) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Maletín científico de Ecosur