Antonio Saldívar Moreno, director general de Ecosur y Francisco Fernández de Castro, director general interno del Ciesas, entregaron a María Alejandra Peña Rincón, egresada del Instituto Mora, el Premio de Cátedra Jan de Vos a la Mejor Tesis de Doctorado, en una ceremonia realizada el pasado 21 de noviembre en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
La tesis ganadora del premio lleva por título Apropiación tecnológica comunitaria de las redes de telecomunicación. Proyectos comunes para construir el suárú d chhía tzawi len derarú en Santa María Yaviche, Oaxaca.
Recibieron mención honorífica: Daniel Méndez Encarnación, egresado del Ciesas Peninsular, por su tesis Rastros de “humo negro”. Comercio, consumo y prohibición del opio y otros “venenos” en Honduras británica, 1882-1936; así como Delmar Ulises Méndez Gómez, egresado de la UAM-Iztapalapa, por su trabajo Antsil winik. Afectividad, cuerpo y alteridad sexual en la juventud tseltal en Chiapas.
Los directivos de Ciesas y de Ecosur, centros públicos de los Secihti en los que trabajó el historiador Jan De Vos, señalaron la importancia de esta cátedra, que nació en 2014, para honrar la destacada labor de este investigador. Antonio Saldívar recordó la sencillez, disposición y entrega de Jan De Vos para colocar temas que él consideraba fundamentales en términos de debate, de la comprensión de los cambios que se estaban dando en la región. Por su parte, el titular del Ciesas recordó que esta Cátedra representa un compromiso compartido con la reflexión, crítica y fortalecimiento de la investigación en la región sur-sureste al buscar impulsar trabajos que aborden la historia, los problemas sociales y ambientales, así como los complejos desafíos sociales, ambientales y de salud, y que este premio es un reconocimiento a la excelencia académica.
Participaron como integrantes de la comisión de la Cátedra: Gabriela P. Robledo Hernández y María Elena Torres Martínez del Ciesas Sureste y por Ecosur: Dora Elia Ramos Muñoz, Enrique Coraza de los Santos y María Guadalupe Ortiz Gómez.
El artículo Ciudades sustentáculas: “refugio económico-social mexicano ante la violencia estructural guatemalteca” de la autoría de Verónica Paredes Marín, investigadora posdoctorante del grupo académico Estudios de Migración y Procesos Transfronterizos de ECOSUR, ganó el I Premio Latinoamericano y Caribeño de Estudios Fronterizos a las mejores investigaciones de Fronteras, en la categoría de mejor artículo derivado de tesis doctoral, que otorga la Asociación Latinoamericana y Caribeña de Estudios Fronterizos.
En este trabajo, la investigadora posdoctoral de ECOSUR aborda el desplazamiento forzado y las movilidades en la zona alta del Soconusco, a través de la frontera entre Guatemala y México, causadas por la histórica exclusión y violencia indirecta del Estado guatemalteco a las poblaciones del altiplano occidental. En este tenor, el artículo analiza el papel de la comunidad mexicana vecina, como un punto de acogida y sustento desde el cual se provee de manera informal un “refugio” y el otorgamiento de derechos, a pesar de no ser nacionales mexicanos. Asimismo, hace un llamado a la necesidad de revisar algunas categorías de protección internacionales como “refugio” y “desplazamiento interno”, “desplazamiento forzado o voluntario”, sobre todo cuando los procesos se solventan al interior de las poblaciones adyacentes a los límites nacionales
El artículo se puede leer en el Número 54 de la Revista Nómadas “Migraciones forzadas: debates desde América Latina y el Caribe”, publicación de la Universidad Central, Colombia
Por Dr. Sinue Hammed Fuentes Mal y M. en C. David Herrera López
Del 17 de febrero al 25 de noviembre del 2025 un grupo transdisciplinario de académicos e investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) llevamos a cabo el proyecto ESIIC2025_TAP_05 con título “Una sola salud: contaminación microbiana en agua, su relación con organismos proveedores de servicios ecosistémicos y la percepción de los riesgos en la cuenca del Cahoacán”, con financiamiento de ECOSUR. Este proyecto estuvo interesado principalmente en la interacción con la cuenca del río Cahoacán por lo que vimos la posibilidad de realizar distintas investigaciones en las cercanías del ejido Manuel Lazos. Por tal, el objetivo general de esta investigación consistió en estudiar la microbiota (microorganismos) de animales y muestras ambientales, como estrategia para el monitoreo del equilibrio de la salud humana, de organismos proveedores de servicios ecosistémicos (plantas, animales, microorganismos, etc.) y la percepción de los riesgos de esta entre pobladores de la cuenca del Cahoacán.
Las tareas se organizaron tomando en consideración los preceptos definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), retomando la idea de “una sola salud”, este es un enfoque integral y unificador que tiene como objetivo lograr un equilibrio y optimizar la salud de las personas, aquí se incluye a todos los componentes de los ecosistemas como animales, plantas, microorganismos, el suelo, el agua, el aire entre otros. De acuerdo con la OMS, es importante identificar que existen vínculos estrechos e interdependientes entre estos campos por lo que adoptar esta postura permite a la población y a los centros de investigación establecer nuevos métodos de vigilancia y control de enfermedades.[1] Además, la OMS invita a los diversos actores sociales y políticos a observar sobre todo las actividades diarias que involucran a las tierras y sus usos, así como las características meteorológicas y los controles del agua para poder identificar a las enfermedades que afectan a las personas como el dengue y el paludismo. Se incluye el comercio de los animales silvestres y las enfermedades infecciosas que se puedan transmitir al ser humano conocidas como enfermedades de transmisión zoonótica.
Ante esta situación, el grupo de investigación realizó diversas labores entre las que también interesó la percepción local de los habitantes y de las personas en algún momento llegaron a bañarse en el río. Así mismo, se realizó una toma de muestras de agua para recolectar datos relacionados a parámetros físicos químicos, la obtención de ADN y la detección molecular de bacterias como la Salmonella y otras bacterias de interés médico que afectan a la sociedad. Cabe mencionar que muchas de estas labores aún se encuentran en proceso de análisis, por lo que se espera obtener el análisis final en los últimos meses de este año en curso. Al respecto, quienes escribimos esta nota consideramos que el proyecto es bueno en función de los datos que va a generar y no precisamente desde la perspectiva de quienes hemos trabajado directamente en este proyecto. Por lo que también es importante la participación de la sociedad en general, para que puedan formarse sus propias conclusiones, con respecto a la situación de los contaminantes en el agua del río.
En el marco de las acciones de vinculación académica y fortalecimiento de la cooperación interinstitucional, personal directivo y académico de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) visitó, el martes 18 de noviembre, la Casa Universitaria del Agua de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), ubicada en el centro histórico de la ciudad de Villahermosa, Tabasco.
Antonio Saldívar Moreno, director general, María Azahara Mesa Jurado, coordinadora general académica; Armando Hernández de la Cruz, coordinador de la Unidad Villahermosa y Miguel Ángel Díaz Perera, investigador del Departamento de Sociedad y Cultura, y asesor y colaborador del proceso de creación de este espacio, sostuvieron un encuentro con Stephanie Mandujano, directora de la Casa del Agua y con Felicia Jiménez Jiménez.
La Casa Universitaria del Agua es un espacio de reciente creación dedicado a la investigación, educación y sensibilización sobre la gestión integral del agua, la conservación de los ecosistemas y la promoción de prácticas sostenibles para la población tabasqueña en general y particularmente con estudiantes de los diferentes niveles educativos.
Las personas de Ecosur recorrieron las diferentes salas donde se las personas visitantes realizan actividades y juegos. El recorrido permite entender desde una perspectiva histórica, ecológica, química y biológica la importancia del agua, así como las implicaciones e importancia que tiene este recurso para la vida de la población en Tabasco, así como comprender las afectaciones que ha generado el crecimiento desordenado de la ciudad y la región sobre las múltiples lagunas y ríos que conforman el paisaje y el hábitat tan particular que ha sido transformado.
Este encuentro reafirma el compromiso de Ecosur, la UJAT y el Gobierno de Tabasco con la construcción de alianzas estratégicas que contribuyan a enfrentar los retos ambientales y sociales en la región.
Antonio Saldívar Moreno, director general e investigador del Departamento de Sociedad y Cultura de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), presentó la ponencia “Educación en contextos de diversidad: Perspectivas desde la interculturalidad” en el marco del Encuentro Intercultural: Experiencias, retos y desafíos del quehacer educativo en contextos de diversidad cultural, llevado a cabo los días 18 y 19 de noviembre en la División de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT).
El investigador de Ecosur abordó los siguientes aspectos:
Impacto de las políticas educativas: debilitamiento comunitario, pérdida de soberanía alimentaria, sustitución de formas de organización social.
Interculturalidad crítica: como proyecto político, social y ético que busca transformar relaciones asimétricas y estructuras de poder entre las culturas.
Propuestas: creación de comunidades de aprendizaje y vida, resignificación cultural, diálogo intercultural y construcción de alternativas a la modernidad.
El Encuentro Intercultural se plantea como un espacio de diálogo y construcción colectiva en favor del derecho a la educación de personas jóvenes y adultas, propiciando la reflexión crítica, el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de prácticas educativas inclusivas y culturalmente pertinentes.
El evento fue organizado por DVV International (México, Guatemala y Ecuador), IEAT, SETAB, INEA, ICHEJA, UJAT, UPN 271, UPCH, UIET, Pronatura Sur, Casa de la Mujer y CONALFA Guatemala, y contó con la asistencia de cerca de 350 personas, entre maestras y maestros, promotores educativos, estudiantes, autoridades y alfabetizadores de Chiapas y Tabasco.
El XVI Congreso Internacional de Manejo de Fauna Silvestre en la Amazonía y Latinoamérica (CIMFAUNA) se desarrolló exitosamente y por primera vez en México, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, del 10 al 14 de noviembre.
El evento contó con la asistencia de más de 320 personas de 20 países del continente americano y de Europa, quienes presentaron más de 215 trabajos en modalidad oral y 60 en poster. Se presentaron ocho conferencias magistrales, seis simposios, cuatro conversatorios, tres cursos precongreso y seis presentaciones de libros.
CIMFAUNA es desde 1992 el foro académico y social más importante en temas de manejo de fauna silvestre en América Latina. Este espacio reúne a académicos, estudiantes, comunidades rurales, instituciones públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y público en general, para presentar e intercambiar información relevante al manejo de la fauna silvestre. Aún con un entorno económico adverso a nivel internacional en 2025 desarrolló su XVI congreso.
La participación de las mujeres
Desde el Comité Organizador, en la edición 2025 del CIMFAUNA hicimos énfasis en resaltar y demostrar el creciente liderazgo de las mujeres en la investigación, el manejo y la conservación de la fauna silvestre en todos los países de América Latina. Esto fue evidente en el número de mujeres participantes en el evento, que representaron más del 50% del total de asistencia y que aparecieron mayoritariamente como primeras autoras en sus trabajos y exposiciones, así como en la impartición de conferencias magistrales y especiales, la coordinación de simposios, conversatorios y moderación de las sesiones de trabajo.
La diversidad temática
Em este congreso fue patente la diversidad de los temas tratados y en particular los intercambios de conocimientos y experiencias realizados entre personas de la academia, manejadores de comunidades rurales, autoridades gubernamentales y organizaciones sociales de los distintos países de la región.
Las diferentes actividades desarrolladas se abordaron temas relacionados con algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como por ejemplo la mitigación de la pobreza, la seguridad alimentaria, la salud y bienestar humana y planetaria, la igualdad de género, el consumo responsable, la adaptación al cambio climático, la protección y uso sostenible de los ecosistemas. Además, en las presentaciones, simposios y conversatorios se discutieron preceptos centrales del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD), tales como la gestión de los recursos bióticos, el uso sostenible y la conservación de la diversidad biológica, el respeto y preservación del conocimiento y las prácticas de las comunidades indígenas y locales, la integración de la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en la toma de decisiones nacionales, la protección y fomento del uso consuetudinario sostenible de los recursos naturales, y el intercambio de información relevante para la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica.
Estamos convencidos de que este CIMFAUNA contribuyó significativamente al análisis de información y a la propuesta de acciones para avanzar en la consecución de dichos objetivos y preceptos en el contexto latinoamericano.
La organización
El XVI CIMFAUNA fue organizado conjuntamente por la Comunidad de Manejo de Fauna Silvestre en la Amazonía y Latinoamérica (COMFAUNA), El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) y Pronatura Sur con el apoyo económico de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) de México, la Fundación Autónoma Solidaria (FAS) de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Fundación Gordon and Betty Moore. A estas y otras instituciones, organizaciones, empresas, personas e integrantes del Comité Organizador y voluntarios que colaboraron de diversas maneras, les expresamos nuestro más sincero agradecimiento.
Dr. Eduardo J. Naranjo
Presidente del Comité Organizador XVI CVIMFAUNA e investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de Ecosur.
Durante décadas, la ciencia agrícola convencional impuso un modelo que vinculó la productividad con el uso de fertilizantes, plaguicidas y semillas mejoradas. Aquel paradigma, sostenido por la fe en el progreso técnico, prometió modernización y seguridad alimentaria. Hoy, sin embargo, sus frutos amargos son visibles: suelos agotados, pérdida de polinizadores, contaminación del agua y una desigualdad creciente entre productores y consumidores. El desafío actual ya no es discutir si ese modelo debe cambiar, sino cómo y desde dónde construir alternativas que garanticen justicia social y sostenibilidad ecológica.
Las respuestas no provienen de grandes corporaciones ni de laboratorios aislados, sino de los propios territorios rurales. En comunidades campesinas, cooperativas y ejidos del sur de México germina una ciencia distinta: una ciencia participativa que dialoga con los saberes locales, reconoce la experiencia de quienes siembran y valora la observación cotidiana como fuente de conocimiento. Se trata de una ciencia que se hace al pie de los cafetales, bajo la sombra de los árboles, donde mujeres y jóvenes mezclan memoria e innovación para regenerar sus ecosistemas y fortalecer su autonomía.
Ejemplo de ello es el proyecto CONECTA, impulsado con fondos del GEF a través del FMCN y FONCET, en la Reserva de la Biosfera El Triunfo (Chiapas). Ahí, ejidatarios y técnicos han fortalecido sus conocimientos y prácticas para mejorar los sistemas agroforestales de café y cacao, diseñado estrategias comunitarias de prevención de incendios y diversificado sus medios de vida. A través de talleres y recorridos de campo, la investigación se convierte en práctica viva, mostrando que la ciencia, cuando se construye desde el territorio, puede transformar realidades.
Estos procesos marcan una verdadera transición agroecológica: restaurar suelos, reducir agroquímicos, recuperar semillas nativas y reconstruir la soberanía alimentaria. No se trata de idealizar la vida rural, sino de reconocer que las comunidades agrícolas y forestales sostienen buena parte de los ecosistemas que regulan el clima y la biodiversidad. Cuando su conocimiento se articula con la investigación académica y recibe apoyo institucional justo, surgen soluciones concretas frente al colapso ambiental.
La agroecología no es un retorno al pasado, sino una apuesta por el porvenir. Requiere políticas públicas que reconozcan la investigación colaborativa, presupuestos que fortalezcan las capacidades locales y universidades que salgan del aula para trabajar junto a las comunidades. La ciencia no debe bajar al campo: debe brotar desde él. En un contexto de crisis climática global, apostar por la ciencia participativa es una urgencia ética y práctica. El futuro del campo —y del planeta— dependerá de nuestra capacidad de aprender colectivamente a cuidar la tierra que nos da vida.
El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR)/Red de Difusión y Divulgación de la Investigaciones en Ciencias y Humanidades (REDDICH).
Los trips, insectos del orden Thysanoptera, constituyen plagas significativas que dañan los plantíos de mango, por lo que investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) Unidad Tapachula, Chiapas, realizaron un estudio en dos plantíos de la variedad Ataulfo y encontraron un predominante de 613 de estos insectos por inflorescencia.
Francisco Infante, investigador de Ecosur, dio a conocer lo anterior durante la charla virtual “Ecología y estrategias de manejo de los trips (Thysanoptera) en el cultivo de mango”, en el marco del ciclo de conferencias del Seminario Científico del Instituto de Biología y Ecología Aplicada (Inbioteca) de la Universidad Veracruzana (UV).
Explicó que Frankliniella invasor fue la especie más abundante durante todo el ciclo de floración de ambos huertos, que registraron números estadísticamente similares, lo que sugiere que el uso de insecticidas sintéticos de amplio espectro no es efectivo para el control de trips, por lo que considera que es necesario recurrir a otros métodos.