Tianguis agroecológicos en tiempos de pandemia: Retos y esperanza

Helda Morales, El Colegio de la Frontera Sur / Rocío García, Desarrollo y Aprendizaje Solidario A.C. / Mateo Mier y Terán, El Colegio de la Frontera Sur / Miguel Ángel Escalona, Universidad Veracruzana / Ramón Jarquín, Universidad Autónoma de San Luis Potosí / Luz Zepeda, Lake Chapala Farmers Market Ajijic/ Erika Franco, El Colegio de la Frontera Sur/ Rocío Romero, Maela México

 

Covid 19 y la alimentación

Esta pandemia que ha cobrado más de 30 mil vidas en México nos ha hecho reflexionar sobre la importancia de tener una alimentación saludable, puesto que las llamadas enfermedades del síndrome metabólico (hipertensión, diabetes y problemas cardiovasculares), que se relacionan con una dieta basada en alimentos con altos contenidos de azúcares, sales y harinas refinadas, nos hacen más vulnerables al virus. Esta preocupación nos invita a preguntarnos ¿de dónde viene nuestra comida? y nos alerta sobre la posibilidad de quedar desabastecidos al depender de alimentos producidos en regiones lejanas. Hoy hay evidencias de que la agricultura industrial es una de las causas por las que patógenos que solo afectaban a la fauna silvestre salten a la población humana.

Los tianguis agroecológicos son la alternativa

Los tianguis son mercados que se conocen desde el México antiguo, donde eran llamados tianquiztli en náhuatl; son parte de nuestra historia. Ante la rápida sustitución de las prácticas agrícolas y gastronómicas ancestrales por una dieta basada en alimentos procesados y ultra procesados, en los pasados 20 años los tianguis agroecológicos se han vuelto una alternativa para alimentarnos. Se calcula que existen más de 100 por todo el país, desarrollándose de manera diversa. Estos tianguis son fuentes de ingreso para decenas de pequeños productores agroecológicos, permitiéndoles continuar sus actividades agrícolas y de vida comunitaria, integrando también a procesadores de alimentos. Al mismo tiempo, miles de consumidores han podido acceder a alimentos locales y ecológicos. Estos tianguis no solo son lugares donde se intercambia el patrimonio biológico, sino también el cultural y simbólico que involucran los cultivos, lo que hace a estas iniciativas una alternativa de alimentación frente a la que proviene del sistema agroalimentario industrial.

Lamentablemente, el “quédate en casa” como respuesta al covid-19 puso en una situación vulnerable a los tianguis; varios cerraron como medida de seguridad por voluntad propia o fueron forzados a hacerlo, y los que permanecen abiertos por lo general han sufrido una caída en las ventas.

¿Cómo están organizándose a pesar del confinamiento?

Preocupados ante esa situación y para conocer el impacto que ha provocado la pandemia sobre tianguis agroecológicos de México, hicimos una encuesta para saber qué estrategias han tomado y cómo ven el futuro cercano las personas que coordinan los tianguis y los tianguistas. Recibimos respuestas de personas de 14 tianguis, distribuidos en nueve estados del país: Chiapas, Puebla, San Luis Potosí, Quintana Roo, Veracruz, Tlaxcala, Jalisco, Ciudad de México y Estado de México.

Los encuestados, dijeron que sus ventas han bajado, ya sea porque el tianguis está cerrado o porque el flujo de clientes ha disminuido. Algunas personas que frecuentaban los tianguis han dejado de hacerlo por temor al contagio o por haber perdido sus fuentes de ingreso. Solo 9% afirmó que se han logrado mantener y, sorprendentemente, un 17% dijo que sus ventas han aumentado. Esto parece depender de qué productos venden y de su acceso a las redes sociales. Alimentos de la canasta básica, sobre todo las frutas y verduras que duran más, como papas, repollos y calabacitas, se han mantenido e incluso su demanda ha aumentado, mientras que otros productos como, mermeladas, granolas, flores y jabones artesanales han disminuido considerablemente. Los que han logrado incrementar sus ventas son también los que tanto ellos como sus clientes tienen acceso a las redes sociales para organizarse y acordar pedidos en línea.

En todos los casos tuvieron que hacer cambios en las formas de organizar la venta, ya fuese porque cerraron el lugar usual de venta y tuvieron que buscar alternativas, o porque se mantuvieron abiertos, pero tuvieron que tomar medidas adecuadas para actuar ante los posibles riesgos. Surgieron así varias respuestas como la entrega de canastas in situ, entregas a domicilio, reconfiguración del espacio para evitar conglomeraciones, reglamentación para el uso de cubrebocas y desinfectante, hasta regular el flujo de entrada de clientes.

Esta reorganización para la que no estaban preparados y que ahora requiere una buena parte de su tiempo, más la incertidumbre sobre el futuro, mantiene a la mayoría de los tianguistas con sobrecarga de trabajo y preocupación. El tener que buscar respuestas comunes, adaptándose a las circunstancias y pareceres de cada tianguista, ha generado conflictos en algunos casos.

Quizás los más afectados han sido los tianguistas mayores y algunas mujeres con pequeños en casa, puesto que han tenido que dejar de ir a vender por sentirse más vulnerables.

Muchos tianguistas no saben si pueden acceder a apoyos para pagar jornales, semillas, la renta del espacio, la electricidad o la gasolina para compensar un poco sus pérdidas y comprar insumos que seguramente subirán de precio.

Sembrando esperanza

A pesar de ese panorama preocupante, hay razones para mantener la esperanza y soñar con que la vida post-covid nos permitirá mejorar nuestra salud, avanzar hacia la soberanía alimentaria y cuidar la biodiversidad y cultura de nuestros territorios.

Las relaciones sociales construidas en los mercados agroecológicos han permitido que los distintos actores puedan imaginar estrategias colectivas ante la pandemia. Por ejemplo, los jóvenes, que ahora pueden dedicar más tiempo al tianguis por no estar asistiendo a la escuela, se han encargado del trabajo de los pedidos en línea y están adquiriendo un protagonismo que quizás antes no tenían. Algunas personas consumidoras han apoyado con información de estrategias de higiene u organizando campañas de canastas que ayuden a mantener las ventas de las familias productoras y llevar alimentos frescos y sanos a familias en extrema necesidad. Sin duda, todos los tianguistas han adquirido nuevos aprendizajes y están en constante búsqueda de cómo ajustar su producción y forma de comercialización.

La pandemia ha sensibilizado a los consumidores sobre la enorme necesidad de comer sano y que, en situaciones adversas, la producción local es una buena alternativa. La encuesta reveló que por la pandemia han ganado nuevos clientes que buscan alimentarse mejor y que el servicio a domicilio les ha permitido adquirir su canasta agroecológica.

Los tianguis agroecológicos necesitan ayuda

Aunque los tianguistas han encontrado fortaleza, es evidente que necesitan apoyos. Las familias de producción agroecológica están trabajando duro para llevarnos alimentos limpios, al mismo tiempo que cuidan el suelo, el agua y la biodiversidad. Pero necesitan apoyo en la organización de distribución y venta, y quien les compre.

Las necesidades son diversas: páginas web, difusión, contabilidad, planeación de producción, formas de almacenamiento y búsqueda de financiamiento.

Usted lector, puede ayudar con algunas de esas necesidades o comprando en el tianguis agroecológico más cercano siguiendo las reglas de sana distancia. O si lo prefiere, busque aquel que le pueda entregar sus alimentos a domicilio. Si tiene la oportunidad de apoyar donando despensas a familias más necesitadas, done despensas llenas de alimentos sanos producidos por familias productoras locales. Exijamos todos que las compras institucionales sean a pequeños productores agroecológicos locales, y que el plan nacional de agroecología crezca desde las ideas y necesidades de estas familias. •

 

 

TEXTO PUBLICADO EN:

LA JORNADA DEL CAMPO:  https://www.jornada.com.mx/2020/07/18/delcampo/articulos/tianguis-agroecologicos.html