Publican resultados del primer estudio que muestra como los microplásticos son transferidos a lo largo de la cadena trófica terrestre

Este jueves, Scientific Reports Nature publicó un artículo sobre la presencia de microplásticos en la cadena trófica terrestre, en el cual participó un grupo de investigadores, siendo la primera autora Esperanza Huerta Lwanga, investigadora de ECOSUR, que se dedica desde hace alrededor de 18 años al estudio de las lombrices y durante los últimos años ha trabajado con investigadores de la Universidad de Wageningen para conocer los efectos de los microplásticos en estos organismos terrestres.

El artículo destaca que debido a que las prácticas de consumo han cambiado drásticamente en los últimos años, los habitantes de todos los hogares, pero en especial de los huertos familiares, se enfrentan con la problemática de generación de basura, y que al menos el 20% está conformada por plástico, proveniente principalmente de botellas de refrescos. Explica que es entonces que los habitantes de los huertos al tratar de desahacerse de su basura la queman y contaminan sus huertos.

El estudio muestra cómo los plásticos después de ser quemados no desaparecen sino que se encuentran fragmentados en el suelo, en las estructuras biogénicas de  los invertebrados del suelo,  y en las propias gallinas que habitan el huerto —mollejas infestadas con plástico—.

Este es el primer estudio que muestra cómo los microplásticos son transferidos a lo largo de la cadena trófica terrestre y destaca la importancia de que los habitantes, tanto de huertos como de las ciudades, tomen cartas en el asunto y no quemen sus desperdicios, ya que esto implica un gran riesgo ambiental.

El artículo original se puede leer en:

 

Participa ECOSUR en Foro Internacional de Innovación social hacia la Sustentabilidad en Uruguay

En el marco del proyecto de colaboración: Comunidades de aprendizaje para la sustentabilidad financiado por las Agencias de Cooperación Internacional de México y Uruguay, implementado durante el 2015 y 2016 por la Universidad de la República y El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), se realizó el II Foro Internacional de Innovación social hacia la Sustentabilidad, del 25 al 27 de noviembre en la ciudad de Montevideo, Uruguay.

Durante el foro se presentaron diferentes experiencias sociales y de vinculación académica que están realizando prácticas concretas que apuntan a un cambio de valores en las formas de relación con la naturaleza y la sociedad.

En mesas de trabajo se dieron a conocer los esfuerzos para la creación de huertos escolares, comunitarias y con personas privadas de su libertad. También resaltaron los distintos esfuerzos por generar formas alternativas para la producción y comercialización orgánica y agroecológica que se están implementando en todo el país. Se reflexionó sobre la importancia de construir nuevas formas de compartir –no competir–, de organizarse y articularse para visibilizar los esfuerzos sociales y aprender juntos.

Por parte de ECOSUR participaron Antonio Saldívar Moreno y Cecilia Limón, del Departamento de Sociedad y Cultura; Helda Morales y Bruce Ferguson, del Departamento de Agricultura, sociedad y ambiente, y Diego Díaz, de Educación continua. También acompañaron Víctor Molina, estudiante de la Maestría en Ciencias y Alma Palacios, de Heifer Internacional.

Como parte de las actividades de colaboración se visitaron distintas experiencias en Montevideo y se trabajó de manera conjunta en la elaboración de materiales didácticos, un manual de buenas prácticas, en el diseño de un curso virtual sobre Agroecología y comunidades de aprendizaje y en la sistematización de las experiencias de investigación, vinculación y formación que están realizando ambos grupos académicos.

El intercambio posibilitó enriquecer de manera sustantiva las experiencias y ampliar las relaciones entre ambos países en materia de sustentabilidad y participación social.

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Diseño Instruccional en Ambientes Virtuales de Aprendizaje

En el marco de la  realización del Foro Internacional de Innovación social hacia la Sustentabilidad entre México y Uruguay, Diego Díaz, responsable de Educación Continua de ECOSUR, impartió al profesorado-investigador participante, el curso de “Diseño Instruccional en Ambientes Virtuales de Aprendizaje”,  como parte de la estrategia de abordaje del proceso de formación para públicos de ambos países.

Este entrenamiento tiene como objetivo acondicionar un programa de formación que mezcla la presencialidad con la formación en línea. El curso se realizó en la Facultad de Agronomía de la Universidad de la Republica, en Uruguay.

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Declaracion del II Foro Internacional de Innovacion social hacia la Sustentabilidad

ECOSUR presente en el 1er. Encuentro Internacional Laboratorios Socionaturales Vivos y Milpas Educativas

Del 8 al 13 de octubre, se llevó a cabo el Primer Encuentro Internacional Laboratorios Socionaturales Vivos y Milpas Educativas en las instalaciones de la Unidad Sureste del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). El evento inició con una ceremonia maya dirigida por autoridades de San Isidro La Libertad, municipio de Zinacantán, Chiapas.

El encuentro contó con la participación de profesores de los pueblos maya, borá, yucateco, xakriabá, shipibo, pataxó, waiwai, mixteco, chatino, ingarikó, zapoteco, mixé, wapichana, macuxi, tsotsil, tseltal, chól, chuj, nggigua, ngiba, nahuatl y purhépecha.

Durante el acto inaugural, María Bertely Busquets, investigadora del CIESAS-Tlalpan, destacó que el proyecto de Laboratorios socionaturales vivos y milpas educativas propone un pensamiento pedagógico, político, alternativo en materia ambiental y ecológica, el cual ha sido reconocido con el Premio al Mérito Ecológico, Categoría Educación Ambiental Formal de la SEMARNAT en 2015. También mencionó que este proyecto ha trabajado de manera hermanada con iniciativas de ECOSUR como el huerto escolar y los avances hacia un proyecto de la milpa maya.

Juan Hernández, de la Unión de la Nueva Educación para México (UNEM), mencionó lo que significa que esta comunidad de personas interesadas en el tema educativo y ambiental se reúna para dialogar sobre lo que han hecho “…durante 20 años de caminar despacio, sembrar semillas en distintos terrenos, en valles, cerros, montañas…”. Igualmente, mencionó acerca de la forma en que trabajan en la milpa “en el pasado se veía como atrasada; sin embargo, ahora se empieza a reconocer su importancia, al identificar que en la actualidad seguimos comiendo de ella”, destacó. Para este profesor “lo intercultural no es un discurso, lo vivimos en lo cotidiano; ya que son los educadores autónomos quienes trabajan”.

Mario González Espinosa, director general de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), recordó que el mandato de esta institución es contribuir con todos los actores en la frontera sur de México al desarrollo sustentable, en estrecho trabajo con los países de Centroamérica. Señaló que hay muchas versiones de desarrollo sustentable y que ECOSUR ha defendido una visión propia desde sus inicios como Centro de Investigaciones Ecologócias del Sureste (CIES), cuando contó durante casi 20 años con la participación del maestro Efraím Hernández Xolocotzi en su Consejo Técnico. Mencionó que este destacado investigador defendió los aportes que la cultura de los pueblos originarios hicieron y hacen a la agricultura de México, así como también los aportes que la investigación agrícola de México puede dar a este sector, y que en la actualidad, sus estudiantes están trabajando con proyectos que valoran la agricultura tradicional y la acompañan y complementan con la investigación agrícola desde la perspectiva científica occidental.

El director de ECOSUR planteó que el problema más importante para la ciencia en el siglo XXI es la erradicación de la pobreza, y que por ello es importante que la ciencia y tecnología aporten a que la sociedad tenga un desarrollo sustentable que incluya seguridad alimentaria, salud y no dañar la salud del ambiente. Desde su perspectiva, “la gente debe poder ser feliz, satisfecha de sus vidas, y vivir en un ambiente de paz en su comunidad y en el mundo”. Por ello, ECOSUR junto con otros centros públicos del sistema CONACYT ha promovido la definición de un proyecto con el tema “Seguridad alimentaria y salud de las familias milperas mayas en el sureste de México”, el cual se  plantea porque es necesario comprender estos sistemas e identificar lo que pueden representar en el futuro. Explicó que la tarea es acompañar procesos que permitan a los agricultores milperos salir de la pobreza y que el proyecto implica cuestiones culturales y educativas, además de las tecnológicas, sociales y ecológicas, y que ha sido bien recibido por los gobiernos de Yucatán y Campeche.

“El proyecto indagará la relación de la milpa con los otros elementos que sostienen a las familias, como los huertos familiares, los cafetales, la ganadería, la miel, el ecoturismo, etc. La milpa, con el maíz como su elemento integrador, es como una balsa que permite a las familias resistir los embates del contexto cultural y económico: a veces se hunde, a veces sale a flote”, mencionó y agregó que por lo anterior están interesados en trabajar con la educación desde el principio y hasta el final para traer otros elementos a estas inquietudes.

Marisol Silva, del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana, señaló que antes del encuentro tenían una perspectiva pesimista acerca de alcanzar una mejor educación en México, pero que el evento da esperanza al proponer un diálogo entre científicos y las experiencias.

El encuentro fue organizado por el CIESAS, la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), la Universidad Iberoamericana (UI), la Red Inductiva Rural, la Unión de la Nueva Educación para México (UNEM) y la Red de Educación Inductiva Intercultural (REDIIN), entre otros.

 

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Información: Cristina Guerrero

Fotografías: Leo Hernandez Quiam

Huertos familiares de Tabasco, claves para la agrodiversidad

Con información de Andrea Alejandra Serrano Ysunza

Andrea Alejandra Serrano Ysunza, egresada de la Maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Unidad Villahermosa, se unió al grupo académico de Agroecología atraída por la complejidad en torno al funcionamiento de los huertos familiares. Orientada por su comité tutelar, decidió trabajar en torno a los cambios espaciales y temporales en abundancia, riqueza y composición de árboles en los huertos familiares de Tabasco, con el objetivo de indagar si en los huertos la diversidad de especies de árboles locales se mantiene, disminuye o aumenta a lo largo del tiempo.

Serrano expone en su tesis titulada “Cambios espacio-temporales en la agrobiodiversidad de los huertos familiares de Tabasco”, que la pérdida de agrobiodiversidad en las zonas tropicales es un grave problema que se relaciona con los altos índices de deforestación y políticas que fomentan monocultivos de unas pocas especies comerciales y prestan escasa atención a policultivos de especies locales que proveen de alimentos diversos a la población local.

Si bien existen pocos estudios a lo largo del tiempo que permitan entender la dinámica de la agrobiodiversidad en los huertos familiares, esta investigación deja ver que en contextos post deforestación como el de Tabasco, los pequeños agroecosistemas diversificados dominados por árboles, como los huertos familiares, se vuelven claves para conservar y recuperar la agrobiodiversidad a partir de su continua renovación.

El estudio contiene información de los años 2009, 2012 y 2015 de 38 huertos tabasqueños de la costa, planicie fluvial y montaña. Así como un un mapa que realizó en 2009 sobre la distribución de los árboles con un diámetro mayor a dos cm a la altura del pecho en cada huerto. La información de 2012 y en 2015, permite identificar los árboles nuevos, los que se habían tumbado y los que permanecían.

En total, se registraron 164 especies de árboles, de las cuales 74.39% correspondía a especies nativas y neotropicales y 25.61% a especies introducidas. De este total, el 33% cambió a lo largo del intervalo de muestreos. La riqueza total de especies aumentó de 2012 a 2015, particularmente el número de especies neotropicales e introducidas, mientras que el número de especies nativas se mantuvo constante.

Serrano observó que las características de los agroecosistemas resultan de interacciones entre la ecología, la agricultura y la cultura, pues los propietarios de los huertos incorporan comúnmente especies en su quehacer experimental cotidiano, así las familias rurales y cada vivienda desarrolla estrategias particulares de selección de especies. De esta forma, la agrobiodiversidad regional surge de las estrategias familiares particulares.

Los resultados demuestran que las especies cultivadas en los huertos van cambiando continuamente, tanto en la costa, como en la planicie fluvial y montaña. La alta agrobiodiversidad en los huertos se debe, entonces, a la renovación continua de una mezcla de especies comerciales y de subsistencia, cuyas funciones en conjunto son importantes para la población, en quien reside la base para la conservación de la agrobiodiversidad regional.

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