Bosques de niebla en riesgo por calentamiento global

El artículo “Un bosque oculto por la niebla”, de Erik Vance, escritor y reportero de ciencia, narra su recorrido por bosques de niebla en México en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas y Xalapa, Veracruz; describe la importancia de la biodiversidad de estos bosques escondidos entre las nubes y cómo los cambios ocasionados por la huella humana han provocado que este ecosistema se encuentre en peligro.

Con la perspectiva de expertos, entre ellos Paula Enríquez, investigadora del Departamento Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), constató que los bosques de niebla son uno de los ecosistemas terrestres más vulnerables debido al calentamiento global y que han ido desapareciendo debido a factores humanos como plantaciones de café, la tala inmoderada y el inminente cambio climático.

Durante el recorrido por la Reserva Ecológica del Cerro Huitepec, en San Cristóbal de Las Casas, Paula Enríquez, quien estudia las dinámicas de la población de aves en los bosques de niebla, especialmente búhos, brindó acompañamiento a Erik Vance en la descripción de especies de aves y una perspectiva biológica del estado de los bosques de niebla en la región.

Vance describe el Huitepec como un área bien limitada, por una lado, con majestuosos árboles y por el otro, como una pendiente forestal que ha sido sustituida por parcelas agrícolas de pequeña escala. Señala que adentrándose más en el camino, se pasa a un ambiente con aire más fresco y exhuberantes especies de árboles que hacen que la región se parezca más a Massachusetts que a México.

En su recorrido, los exploradores, guiados por Paula Enríquez, pudieron identificar aves como una cardellina versicolor (Ergaticus versicolor), un tordo negro (Turdus infuscatus), y detectar un colobrí ala castaña (Lamprolaima rhami). Escucharon los sonidos de trogones de montaña (Trogon mexicanus), especie pariente del quetzal (Pharomachrus mocinno) –la criatura más icónica del bosque de niebla, pero que, según la investigadora de ECOSUR no se ha visto en la región durante décadas, pues ha sido expulsada de la región debido al desarrollo urbano.

Enríquez explica, en el artículo, que las aves de esta región pueden vivir en diferentes hábitats pero prefieren anidar en ramas en donde localizan insectos con más facilidad durante la época de lluvia.

Enríquez se pregunta “¿Cómo las especies van a ser capaces de adaptarse a los cambios? Algunas tal vez lo harán, pero algunas quizá no”.

“Ella está hablando de las aves, pero bien podría estar hablando del propio bosque de niebla. De hecho, el bosque que rodea a este volcán extinguido es todo lo que queda de los bosques de niebla que alguna una vez estuvieron en expansión en el centro de Chiapas”, señala Vance.

Vance describe que la combinación de la deforestación y el calor urbano de San Cristóbal de Las Casas han elevado la temperatura en el área aproximadamente dos grados centígrados, la cantidad que científicos consideran sería un punto de inflexión catastrófico para el calentamiento global. “Mirando a lo largo de lo que solían ser miles de hectáreas de bosque de niebla, todo lo que vemos son pinos y cultivos”, señala.

Al depender de la niebla –la cual requiere de temperaturas específicas– estos ecosistemas sensibles son una ventana a lo que podría suceder a muchos hábitats con el calentamiento del planeta. Así los científcos están “luchando” para entender no solo las amenazas que enfrentan lo bosques de niebla, sino también entender cómo funcionan. En sus hallazgos de investigación buscan respuestas de lo que pueda ayudar a preservar estos bosques, y ofrecer una visión sobre cómo podría ser la conservación en un mundo con temperaturas cada vez más elevadas, explica Vance.

Más información:
Paula L. Enríquez Rocha
Departamento de Conservación de la Biodiversidad
(penrique@ecosur.mx)

Ver artículo completo:

http://www.biographic.com/posts/sto/a-forest-hidden-by-fog

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The writer, Erik Vance, explores a patch of cloud forest near El Zapotal, Veracruz. (Dominic Bracco II / Prime for Biographic)
The writer, Erik Vance, explores a patch of cloud forest near El Zapotal, Veracruz. (Dominic Bracco II / Prime for Biographic)

Fotografías: Dominic Bracco II

 

La regeneración natural de bosques secundarios de América Latina puede mitigar el cambio climático

La regeneración natural de bosques tropicales de América Latina y el freno de la deforestación son estrategias que pueden contribuir significativamente para alcanzar los objetivos nacionales e internacionales de mitigación del cambio climático, señala el artículo Potencial de captura de carbón en bosques secundarios en los trópicos de América Latina, publicado el 13 de mayo en la revista Science Advances.

Los investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Bernardus de Jong y Susana Ochoa-Gaona, del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad, y Hans Van der Wal, del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente, son coautores de este estudio interinstitucional, en el que 60 investigadores, liderados por Robin L. Chazdon, investigadora de la Universidad de Connecticut, se han conjuntado para analizar el efecto de la conservación de bosques y la regeneración de los bosques secundarios —aquellos en que los árboles crecen nuevamente en terrenos deforestados— a lo largo 43 regiones de América Latina.

De Jong y Ochoa-Gaona contribuyeron con estudios en Chiapas, donde analizaron bosques en sucesión con 3 mil 118 registros en 193 parcelas de muestreo establecidas en la Selva Lacandona, y con 63 parcelas de bosque de sucesión y 24 de bosque maduro en la Reserva El Ocote. Van der Wal, por su lado, aportó un estudio sobre la vegetación secundaria que resulta del uso de la tierra bajo una variante de agricultura de roza, tumba y quema practicada por los chinantecos en Oaxaca.

Con base en un mapa de los bosques presentes en 2008, los resultados del estudio muestran que el 17% del área forestal de tierras con altitud menor a 1,000 metros corresponde a bosques secundarios jóvenes de 1 a 20 años y 11% a bosques secundarios intermedios de 20 a 60 años, los cuales si se mantienen podrán regenerarse en los siguientes 40 años y tendrán una capacidad del doble de almacenamiento de carbono, con una ganancia de 8.48 petagramos de carbono o  31.09 petagramos de CO2, que equivalen a todas las emisiones de carbono por el uso del petróleo y de otros procesos industriales en todos los países de América Latina y el Caribe de 1993 a 2014. Asimismo, el estudio señala que 10 países pueden acumular el 95% de este carbono, entre los que destacan Brasil, Colombia, Venezuela y México.

La investigadora de la Universidad de Connecticut menciona que la importancia de esta investigación se basa en que la vegetación en proceso de crecimiento toma dióxido de carbono de la atmósfera y lo convierte en tejidos o estructuras de las plantas (biomasa), tales como madera y hojas, almacenando carbono a través de la fotosíntesis, y que cuando los bosques se regeneran, el almacén de carbono en la biomasa se incrementa a través del tiempo, dependiendo del clima, del uso de suelo previo y otras características del paisaje que lo rodea.

La regeneración de bosques secundarios, además de ser una estrategia para mitigar el cambio climático, trae otros beneficios, entre ellos, la regulación hidrológica, proporcionar hábitats y corredores para la conservación de la biodiversidad, y brindar provisión de productos maderables y no maderables para las poblaciones locales.

Además, Chazdon expresa que la regeneración de bosques secundarios no implica costos, debido a que el crecimiento de nuevos árboles ocurre de manera natural una vez que se abandona una parcela agrícola, de tal modo que sólo se requiere conservar y proteger estos bosques. Asimismo, indica que por ser una estrategia de bajo costo, las autoridades gubernamentales, no gubernamentales y las convenciones internacionales deberían poner mayor atención en ella.

Las proyecciones de los investigadores que participaron en el estudio indican el potencial y la contribución significativa de los bosques secundarios a los objetivos de la llamada “Bonn Challenge” y de la “Declaración de New York”, que llaman a detener la pérdida de bosques y restaurar 350 millones de hectáreas a lo ancho del mundo hacia el 2030.

El artículo original se puede consultar en:

http://advances.sciencemag.org/content/advances/2/5/e1501639.full.pdf

Más informes: Ben de Jong (bjong@ecosur.mx), Susana Ochoa-Gaona (sochoa@ecosur.mx) y Hans Van der Wal (hvanderwal@ecosur.mx).