Se publica por primera vez trabajo del ADN ambiental como herramienta para el biomonitoreo y la conservación en México

El ADN ambiental (eADN) es una técnica que ha ganado popularidad para el monitoreo biológico, especialmente para detectar diversas especies en estudios de referencia de comunidades de animales y plantas además para la detección de especies invasoras. Es aquel ADN que puede ser extraído de muestras ambientales como agua, sedimentos o hielo, sin la presencia directa de los organismos.

El ADN medioambiental se obtiene de células vertidas en el medio como moco, orina, heces, saliva, gametos, o bien de su propio cuerpo al descomponerse. Todos estos residuos corporales tienen rastros mínimos del ADN de los organismos que los generaron y con tecnología de última generación es posible “leerlo”, aunado al método conocido como códigos de barras del ADN se puede identificar la especie que los generó. Este conjunto de métodos ha creado una especie de revolución dentro de la biología, pues una vez que se tienen esta información, la cantidad de aplicaciones que se pueden realizar con ella rebasa nuestra imaginación. Una de ellas, de gran relevancia es la conservación, pues permiten detectar cualquier variación en composición de las comunidades biológicas como respuesta a una afectación, por ejemplo, la entrada de una especie exótica, un evento de contaminación, calentamiento global, entre otros.

En el mes de abril, investigadores mexicanos, en colaboración con colegas canadienses desarrollaron el trabajo “Using eDNA to biomonitor the fish community in a tropical oligotrophic lake”, publicado en la revista Plos One, el cual presenta una metodología para el biomonitoreo de los peces en el lago de Bacalar y la cuenca del Río Hondo. Esta investigación constituye el primer trabajo en México en aguas tropicales utilizando estas técnicas. Para esto utilizaron la línea base del ADN de las especies que se encuentran en la región y que se vienen construyendo desde el año 2006. Los resultados que obtuvieron utilizando las técnicas de metagenómica obtuvieron cerca de más de un millón de secuencias en total, las cuales contrastaron contra esta línea base y así pudieron detectar 75 especies de vertebrados: 47 peces, 15 aves, 7 mamíferos, 5 reptiles y un anfibio. Aún más, detectaron seis especies de peces que no habían sido registradas en Bacalar. También comprobaron que esta técnica puede detectar al pez diablo, una especie invasora que es una enorme amenaza para los estromatolitos de Bacalar, que son los más grandes del mundo, y que ya ha sido detectado en la parte alta del Río Hondo. Afortunadamente aún no ha llegado a Bacalar. Los científicos también aplicaron la técnica en agua y sedimentos, encontraron que es más efectiva en el agua, pero dos aves, dos mamíferos y un reptil solo fueron detectados en el sedimento.

Este método de detección es no invasivo, pues no es necesario recolectar a los especímenes una vez que se ha construido la línea base. Los investigadores señalaron que a largo plazo una línea de biomonitoreo basada en estas técnicas ayudará a detectar cualquier factor que afecte la biodiversidad de este lugar único en el mundo. Este sistema puede expandirse para ayudar en la conservación de todos los ecosistemas acuáticos de nuestro país, con lo cual podremos conservar no tan solo la biodiversidad considerada como el capital natural de la nación, sino también uno de los recursos más valiosos para la humanidad: el agua.