Quintana Roo posee una vasta riqueza de recursos pesqueros de alto valor económico; sin embargo, esta valiosa fuente de sustento y atracción turística se encuentra en una preocupante fase de agotamiento.
El investigador Eloy Sosa Cordero, del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), unidad Chetumal, indicó que la actividad pesquera en el mar opera como una “cacería” sin inversión ni siembra, lo que inevitablemente conduce a la disminución de las especies más cotizadas.
Quintana Roo es conocido por especies sumamente demandadas y que alcanzan buenos precios en el mercado, especialmente en el sector turístico. Entre ellas destacan el caracol, un recurso emblemático de gran valor, el camarón y en lo que respecta a pescados: el mero, boquinete, robalo y pargo.
Sosa Cordero señala que, si bien algunas especies como el mero siguen siendo abundantes, sus niveles son significativamente inferiores a los registrados en décadas pasadas.
El factor principal de este declive es que la pesca en el mar abierto es una actividad extractiva sin gestión de la producción que, a diferencia de la acuicultura, en ella nadie siembra nada, nadie invierte en la repoblación o cuidado del ecosistema marino, debido a que el pescador simplemente “saca lo que puede” actuando por la demanda y sin un límite efectivo en la práctica.
Explicó que la única forma de revertir esta tendencia y asegurar el futuro de la pesca en Quintana Roo es invirtiendo en la gestión, conservación y convencimiento.
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