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Pompeyo y su retorno a la libertad

Artículo de divulgación

Pompeyo y su retorno a la libertad

28 febrero, 2023

Convocatoria cerrada
Janneth Adriana Padilla Saldívar

jpadilla@ecosur.mx

De no haber sido rescatado, seguramente habría muerto, pues los manatíes durante sus dos primeros años dependen de su madre para sobrevivir, ya que son mamíferos y se alimentan de su leche

El manatí pompeyo. Janneth Padilla

JANNETH ADRIANA PADILLA SALDÍVAR *

El bebé solitario

Un caluroso día de agosto 2021 conocí a un hermoso manatí bebé, un macho de un mes de nacido, de apenas 15 kilogramos y menos de un metro de longitud. Fue encontrado en la Laguna Milagros y llevado al Centro de Atención y Rehabilitación de Mamíferos Acuáticos a la orilla de la Laguna Guerrero, Quintana Roo.

En este primer encuentro mi misión era darle de comer, así que cuidando el equilibrio en los resbaladizos escalones que llevan al agua bajé y tan pronto me vio se acercó a mi, me agaché y rodeé su cuerpo con mi brazo izquierdo para darle el biberón, el cual aceptó fácilmente. Sin derramar una gota succionó los 50 ml de leche y tuve que aplicar algo de fuerza para retirárselo, ya que quería seguir comiendo. Mi deseo era quedarme ahí, a su lado, me sentía emocionada como mamá que alimenta a su bebé por primera vez, sin embargo, como el objetivo de su rehabilitación es dejarlo libre en un futuro cercano y que sobreviva por sí mismo en su hábitat natural, el contacto humano debe ser mínimo para que no se acostumbre por lo que tuve que dejarlo tan pronto terminó su alimento.

No sabemos si su madre murió o si se separaron. Dado que el bebé fue encontrado solitario, las autoridades y especialistas decidieron recogerlo para someterlo al proceso de rehabilitación. De no haber sido rescatado, seguramente habría muerto, pues los manatíes durante sus dos primeros años dependen de su madre para sobrevivir, ya que son mamíferos y se alimentan de su leche; después consumen vegetación acuática y viven independientes.

En la Bahía de Chetumal, al sur de Quintana Roo, cada año se registra la muerte de entre tres y cinco ejemplares de manatíes, una especie que está en peligro de extinción en el mundo.

Pompeyo es alimentado.
Pompeyo es alimentado. Janneth Padilla

La guardería

Cuando me propusieron colaborar en la rehabilitación de este bebé, en pocos segundos pasaron por mi mente las actividades, dificultades y retos que implicaba acogerlo, pero acepté de inmediato, el desafío valía la pena. Si no se hubiera realizado el proyecto, la cría habría terminado en cautiverio en algún parque acuático, lo cual aseguraría su salud y también un encierro de por vida, lo que no es deseable para un manatí que puede nadar en libertad decenas de kilómetros en un día.

Me animé a sumarme a este proyecto porque lo lidera la doctora Nataly Castelblanco, especialista de gran experiencia y prestigio internacional, quien ha colaborado en programas de rehabilitación y reintroducción en países como Estados Unidos, Brasil, Puerto Rico, Belize, Perú y Colombia.

En México se han llevado a cabo algunos procesos de rehabilitación en Veracruz, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, sin que hasta la fecha se haya documentado alguna reintroducción exitosa de un manatí a su hábitat natural. Aunque la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales tiene estrategias para llevar a cabo estos procesos, en la práctica hacen falta recursos para desarrollarlas de manera formal y efectiva.

Con los recursos que ha obtenido la doctora Castelblanco, a través diversas fuentes de financiamiento, llevamos 18 meses cuidando al manatí con protocolos establecidos y también experimentando, a prueba y error, en un encierro de 68 m2 en la Laguna Guerrero, en la estación de campo que administra el Gobierno de Quintana Roo.

Al principio el bebé se alimentaba solo de fórmula láctea en biberón cada tres horas, día y noche, de tal manera que los desvelos para el personal que lo cuidaba eran el pan de cada día. Meses después se inició la fase de alimento sólido con vegetación acuática natural y lechuga como complemento. En octubre 2022 la cría se destetó y desde entonces su dieta es vegana al 100%. Para su consumo se le ofrecen algas acuáticas de la laguna, que a veces no le apetecen y prefiere la lechuga que siempre se acaba. Aun así, la vegetación natural seguirá formando parte de su dieta porque es necesario que conozca lo que va a encontrar cuando sea liberado.

La labor más ardua ha estado a cargo de jóvenes voluntarios, estudiantes de veterinaria y biología de diferentes estados del país, así como de Colombia e Inglaterra. Ellas y ellos, la mayoría mujeres, han realizado estancias hasta de seis meses sin remuneración para cuidar al manatí y hasta ahora los resultados son buenos pues goza de excelente salud, acepta sus alimentos y se mantiene activo.

El nombre del bebé

En estos proyectos es esencial hacer partícipe a la comunidad, por eso se han llevado a cabo charlas en las poblaciones de la Laguna Guerrero para informar a sus habitantes sobre la cría y su rehabilitación. Una de las actividades organizada para la población infantil fue un concurso para “bautizar” al bebé y resultó ganador el nombre “Pompeyo”, en honor al vicealmirante mexicano Othón Pompeyo Blanco, uno de los fundadores de Chetumal, Quintana Roo, cuyo municipio lleva su nombre.

En la siguiente fase de la rehabilitación de Pompeyo habrá que probar estrategias para que empiece a moverse fuera de su encierro; después, cuando se desplace distancias mayores, será necesario colocarle un radio transmisor para saber a dónde viaja y verificar que se está alimentando, lo que garantizará su buen estado de salud en vida libre. Sería un logro enorme documentar el primer caso de reintroducción exitosa de un manatí a su hábitat natural en México.

Tus ojos, lindos son tus ojos…

Para mí que los manatíes tienen el alma más dócil y dulce de los seres vivos… lo veo en sus ojos, redondos y pequeños, que alcanzan casi dos centímetros de diámetro en los adultos. No tienen párpados ni pestañas y para cerrar los ojos aprietan los músculos que están alrededor de ellos en un movimiento circular, como la apertura del lente de una cámara. Cuando por alguna razón —casi siempre relacionada con los seres humanos— un manatí permanece fuera del agua, las lágrimas se acumulan y resbalan sobre su rostro. Da la impresión de que el manatí estuviera llorando… o tal vez de verdad llora, quizás les angustia estar fuera de su elemento vital.

Siempre me ha gustado ver los ojos de los manatíes y los de Pompeyo no son la excepción. Los he visto también derramando lágrimas en las ocasiones que lo hemos sacado del agua para su evaluación médica.

Aunque Pompeyo sea una criatura encantadora, espero que llegue el día en que no vuelva a ver sus lindos ojos, porque ha vuelto a su hábitat y nada en aguas lejanas, es autosuficiente y puede sobrevivir por sí mismo. Deseo con fervor que llegue a ser un alma libre.

* Académica de El Colegio de la Frontera Sur, Unidad Chetumal

(jpadilla@ecosur.mx)

TEXTO PUBLICADO EN: https://www.cronica.com.mx/academia/pompeyo-retorno-libertad.html

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