No todo es malo en la ganadería: pequeñas contribuciones de los sistemas silvopastoriles a la biodiversidad y al ambiente

Romeo Josué Trujillo Vázquez,  técnico académico
Ingrid Abril Valdivieso Pérez, estudiante de doctorado;
José Nahed Toral, investigador
Noé Samuel León Martínez,  técnico académico
Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente, Unidad San Cristóbal

La actividad ganadera ha sido fuertemente criticada por su contribución al deterioro ambiental (Ferguson, 2015; Cortés, 1990) provocado por diversas prácticas productivas basadas en el paradigma de la revolución verde, entre las que se encuentran el avance de la frontera agropecuaria a costa de áreas de bosques y selvas, el excesivo uso de energía fósil de uso directo e indirecto, así como la utilización alimentos balanceados, agroquímicos, fármacos veterinarios; la contaminación y degradación de diversos recursos naturales como cuerpos de agua, la erosión del suelo, y la emisión de gases de efecto invernadero al ambiente; además del escaso o nulo conocimiento sobre manejo del hato ganadero para la prevención de enfermedades, el bienestar y la reproducción animal, y la inocuidad de los alimentos generados en la unidad ganadera, entre  otros elementos que en la actualidad son de suma importancia.

Hoy en día existen alternativas productivas en la ganadería, que si bien no son conocimientos nuevos (D. Kass, 1995), hasta ahora es que se les da la importancia necesaria debido a los múltiples beneficios que ofrecen a los problemas ambientales actuales.

La agroforestería y particularmente los sistemas silvopastoriles ofrecen un sistema productivo que integra árboles de usos diversos —frutales, maderables medicinales, forrajeros, combustibles—, ganado y pastos en una misma unidad productiva. Con la combinación de especies vegetales se contribuye a la recuperación de áreas degradadas y a la conectividad del paisaje, además de apoyar el rescate del conocimiento local de las especies vegetales útiles en la producción ganadera, entre otros beneficios.

Estos sistemas que se basan en la agronomía, biología, veterinaria y zootecnia y la silvicultura (cultivo de árboles) han permitido difundir  el conocimiento respecto a la nutrición animal, arreglos agronómicos de plantaciones de leñosas para uso forrajero, leña, y sombra.

ECOSUR ha impulsado desde 1994 diversos proyectos orientados a la producción ganadera con la intención de revolucionar la forma de producir, de tal modo que consideramos los contextos locales para la ejecución de los proyecto y buscamos el uso y la conservación de los recursos naturales.

En los últimos 10 años hemos trabajado intensamente en la región norte del estado de Chiapas (zona zoque) con intervenciones basadas en los principios de la ganadería orgánica. Un grupo de productores, que en años anteriores logró la certificación orgánica ante CERTIMEX, ha incorporado estos principios, y aunque actualmente no cuenta con dicha certificación, por lo costosa que es, tiene el reconocimiento y confianza de  los consumidores ya que cuenta con una certificación participativa, que brinda confianza y calidad a sus productos.

En Raudales Malpaso, Chiapas, realizamos un experimento, establecimos un sistema silvopastoril —asociación e intercalación entre árboles o arbustos, pasto y ganado— con especies de árboles nativos  cocoite (Gliricidia sepium) y madre (Erithryna chiapasana). Cortamos varetas de las dos especies, que fueron tratadas con y sin enraizador orgánico con la finalidad de contestar las siguientes preguntas de investigación: ¿cómo se comportan las especies por efecto del uso o no del enraizador? ¿qué tratamiento y cuántas podas son las más adecuadas para la zona? y ¿qué combinación de tratamiento y de árboles resiste mejor el pastoreo de los animales?

La idea de realizar este experimento nació de la preocupación de los productores de alimentar mejor al ganado bovino sin contradecir los lineamientos de la producción orgánica bajo la cual se rigen. El experimento inició en febrero de 2015 y culminó en abril de 2017. Durante este lapso de tiempo realizamos monitoreos periódicos cada 45 días para determinar la sobrevivencia y bioamasa de los arbolitos, así como el estado de salud de la plantación en general.

Durante el establecimiento del experimento,  las varetas  tenían un  aspecto de un área desmontada invadida de ramas y hojas que parecían muertas, debido a que las varetas habían sido recién cortadas y sembradas (Fotos 1 y 2).

Sin embargo, al finalizar el ensayo se observa a lo lejos como un pequeño acahual de vegetación frondosa (Fotos 3 y 4).

Así como la vegetación creció y reverdeció, la fauna local —aves, reptiles, escarabajos y pequeños mamíferos— comenzó a transitar y anidar el área del experimento (Fotos 4 y 5).

Es importante recalcar que desarrollar trabajos experimentales para  repoblar con vegetación nativa áreas que anteriormente habían sido deforestadas contribuye a disminuir el impacto adverso que las malas prácticas ganaderas ejercen sobre el ambiente y su fauna asociada. ECOSUR está realizando esfuerzos para revertir los daños ocasionados por el ser humano, y aunque sean pequeños, son de vital importancia para la fauna y la flora que necesita de estas áreas para transitar entre los parches boscosos que existen en el actual paisaje fragmentado de esta y otras regiones del estado.

Hoy, es tiempo de que todos, desde nuestras trincheras, pongamos nuestro granito de arena, siendo consumidores conscientes, responsables de nuestros alimentos y de nuestro ambiente. Consumamos productos locales y que se produzcan cuidando a la Madre Tierra que alberga un mundo vivo, dentro del cual estamos nosotros.