Investigaciones de ECOSUR alertan sobre contaminantes invisibles que afectan ríos, biodiversidad y salud
A simple vista parece agua. Corre entre piedras, ramas y basura que se acumula en las orillas. En algunos tramos todavía refleja el cielo, todavía atrae garzas, martines pescadores y peces pequeños que resisten en medio de la corriente. Pero debajo de esa apariencia natural viaja una contaminación que no siempre se ve, no siempre huele y no siempre se puede medir con una simple mirada. Es el veneno invisible que atraviesa todos los ríos de Tapachula.
Los ríos Coatán, Cahoacán, Texcuyuapan y Coatancito forman parte de la vida urbana y ambiental de la ciudad. Sin embargo, también se han convertido en receptores de descargas domésticas, residuos agrícolas, bacterias, virus, plaguicidas, fármacos, cafeína, microplásticos y basura.
Investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) documentan que la contaminación ya no es solo el plástico flotando o los desechos acumulados en las riberas, sino también sustancias disueltas que entran al agua sin que la población pueda advertirlo.
La doctora Karina Guillén, investigadora del Grupo Académico de Biotecnología Ambiental de ECOSUR, explica que los ríos que atraviesan la zona urbana son los más expuestos a las descargas. Junto con Gamalel Mejía, técnico académico del mismo grupo, ha participado en estudios que desde principios de los años 2000 han identificado distintos tipos de contaminantes en las cuencas del Soconusco. Aunque no existe un programa permanente de monitoreo, los proyectos realizados permiten observar una tendencia preocupante: la carga contaminante aumenta conforme los ríos bajan de la zona alta, cruzan áreas agrícolas y atraviesan la ciudad.
NOTA PUBLICADA EN: https://oem.com.mx/diariodelsur/local/el-veneno-invisible-lo-que-realmente-llevan-los-rios-de-tapachula-30935096