El uso del WhatsApp en los integrantes de la caravana migrante

Juan Carlos Velasco Santos

Técnico Académico del Departamento de Salud

Conocí a Danier el 23 octubre de 2018 en el Albergue del Barrio de Guadalupe, a su paso por Huixtla, era integrante de la primera caravana hondureña. Es un joven de 35 años, originario de Tegucigalpa, Honduras. Platiqué con él de manera informal en el Malecón del río junto a la carretera costera y su albergue.

Me explicó que salió de su país el 15 de octubre, desde la terminal de autobuses de San Pedro Sula, Honduras, de donde partieron para el punto fronterizo de Agua Caliente, frontera de Honduras con Guatemala. Atravesaron este país en dos días hasta llegar a la frontera con México el 17 de octubre, internándose al territorio nacional por el río Suchiate, debido a que no había paso por el puente internacional entre México y Guatemala.

Mientras platicábamos, usó varias veces su celular para comunicarse con su familia mediante la aplicación del WhatsApp, me explicó “Primero empecé por mis hijas, porque salen a las 12 del medio día de la escuela. Primero diciéndole a ellas, preguntándoles cómo estaban, como les había ido y que le avisaban a la mamá que se iba a conectar a las 4 o 5 de la tarde que ella saliera de trabajar”. “Ella me preguntaba cómo me iba, que me cuidara, qué tal mi día. Yo le contaba que bien, ¡Qué bonito! que me hubiera ido bien” comentó.

Observe alrededor que él no era el único en usar el servicio de mensajería de esta aplicación, muchas personas también la utilizaban a menudo para comunicarse y circular información constantemente con sus familiares.

En misma tarde-noche, antes despedirme de Danier, decidí solicitarle su número de teléfono, explicándole que me interesaba continuar en contacto a través del WhatsApp y registrar los acontecimientos -por mensajes y voz- de la caravana en su marcha por México rumbo a los Estados Unidos.

Al día siguiente —25 de octubre— en mi andar junto a la caravana, volvimos a encontrarnos en el parque central Benito Juárez, del municipio Mapastepec, platicamos que los siguientes puntos de destino de la caravana serían Pijijiapan o Tonalá. Nos dimos la mano y le desee nuevamente éxitos en su viaje. Ese mismo día por la noche retorné a San Cristóbal, no sin antes presenciar un intenso aguacero acompañado de fuertes vientos que abatía a los migrantes que pernoctaban en las calles y el parque central.

El 26 de octubre le envié el siguiente mensaje de texto: “Hola Danier, soy Carlos. El amigo que platicó contigo en Huixtla y en Mapastepec, ayer”. Me respondió: “Hola Carlos espero todo bien, yo ya ando por Arriaga, me adelanté. Bastante gente anda por estos lados, yo me adelanté, pero sí lo sentí cansado hoy, el calor está demasiado fuerte”. Continuó “dicen que vamos en tren, unos dicen una cosa y otros dicen otra”.

Le respondí mi impresión de que eso era una estrategia para dividirlos: “se está fracturando la caravana y así son más vulnerables”. Expresó reconociendo “tienes razón, ojalá no perdamos la fuerza, pero fíjese que hoy que salimos yo mire más gente”.

En este lapso de tiempo, el mandatario Enrique Peña Nieto, el día viernes, en su cuenta de Twitter anunciaba el Plan #EstásEnTuCasa y escribió que los migrantes centroamericanos que se encontraban en México tendrían acceso a empleo temporal, atención médica y escuelas para los menores de edad. Este mismo mensaje fue trasmitido en altavoces en el municipio de Arriaga durante la estancia de la caravana. Sin embargo, no fue bien recibido por los centroamericanos porque una de las condiciones era quedarse en Chiapas o Oaxaca para acceder al programa. Acordaron seguir su camino hacia los Estados Unidos y solicitaron una reunión con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (Tuit, Aristegui 26, 2018).

El 27 de octubre escribí a Danier para saber sobre su andar en Oaxaca, pero no me respondió. Le expliqué sobre el ingreso al país de una nueva caravana y del enfrentamiento que el domingo domingo habían tenido con autoridades mexicanas en el puente fronterizo, así como del fallido intento de la Marina mexicana que, sobrevolando un helicóptero muy cerca de los migrantes, trató de impedir su ingreso a México.

El 29 me respondió: “Hasta ahorita me puede conectar [1.11 p.m.]”. Refiriéndose a la situación del enfrentamiento de la caravana respondió “Qué cagadal, así se escucha”. Al preguntarle acerca del lugar donde iba, me respondió “Niltepec, Oaxaca”.

Usando el servicio de audio de voz le pregunté quienes eran las personas que llevaban chaleco verde en el grupo en el que iba. Respondió también en mensaje de voz: “Los de chalecos verdes se hacen llamar Pueblo Sin Frontera, ellos ayudan para que uno cruce la frontera de México con Guatemala, para llegar a la frontera con Estados Unidos con México. Miro bastante guatemalteco, bastante mexicanos, varios de ellos tienen papeles. Entonces no sé, aparecen en la mañana y aparecen en la tarde, realmente no sé quienes serán ellos”.

En el siguiente mensaje de voz aseveró su decisión de separase de la caravana, me externó la siguiente problemática: “Miré yo contacté con ellos, lo que me reventó, el otro día un macaneo [pelea] aquí en Niltepec, empezó a macanear [pelearse] todo mundo, los de Sin Frontera no sé con quienes, un macaneo de orden. Sinceramente le dijo, yo estoy casi a poco de regresarme para mi casa, ya me tienen” dijo.

Utilizando nuevamente el mensaje de voz me habló del trasfondo político de la caravana, “Como le dijo es pura política viene de parte del Partido Libre de Xiomara Castro, esposa de Mel Celaya, que fue presidente de Honduras, por ahí. Pero recuerde que el fondo de dinero no se ocupa mucho. Aquí le andan dando de todo pue.  Yo en mi caso, yo no vengo por cosas políticas, yo vengo por aventurar y probar suerte, verdad. Fíjese que yo salí de mi casa póngale con 200 dólares y todavía ando como 150 dólares, o sea que no he gastado nada, aquí comida, aquí hay de todo en mi caso.

“Yo me estoy financiando mi viaje, si quiero sigo o me regreso, y hago lo que quiero porque yo ando mi billete. Pero en mi caso como yo le digo ya estoy aburrido, lo veo muy lento, no sé qué hacer, mucha gente dice que no es seguro que vamos a llegar allá. Me gustaría adelantarme para probar allá, pero ya irme solo es riesgoso. Aquí estoy poco cerca de Honduras para regresarme a mi casa, ya hablé con mi esposa, me dice ella que me va a recogerme a la frontera, tengo mi carro allá, ya le dije que le eche gasolina, ya mañana pasado sigo trabajando normal”.

Al respecto le respondí con mensaje de voz: “De todas maneras lo que hagas hazlo conscientemente, haz lo que tu corazón te dicté, y le pregunté a dónde viajarían el siguiente día. Me escribió que a “Ixtepec, ya varios se están adelantando hoy”. Y mandándome un audio de voz me explicó “lo que sí estaba viendo y le pregunté a la señora, esos pueblos son bien pequeños, para esa magnitud de gente que anda son bien pocos, toda la gente está en la calle, ya no hay acceso como para llegar al parque, lo que sí estuve viendo bastantes casas rajadas, me dice una señora es que sufrieron terremoto fuerte dice”.

Durante los días 30 y 31 de octubre perdí contacto con Danier, lo reanudé el 3 noviembre al enviarle el siguiente mensaje de texto “te mando un abrazo a donde quiera que estés”. Para mí fue una sorpresa su respuesta “hola buen día, gracias a Dios ya estoy en mi casa”. Continuó escribiéndome: “Pues la verdad súper, mi familia contenta. Fue la mejor decisión haberme regresado, ya no miraba sentido, lo más me deprimió era andar solo”. Le respondí que me daba gusto que estuviera en casa con la familia y en Honduras. Me dijo que había retornado desde Salinas Cruz, Oaxaca.

Retomamos de nuevo la plática el día 7 noviembre, me habló de las razones que lo orillaron a retornar a su país: “Pues yo aquí en mi casa, aquí en la ciudad de Tegucigalpa. Ahorita ando en unas vueltas ahí, por lo de mi trabajo. Yo creo que mañana ya empiezo la vida normal, a trabajar, a recuperar el tiempo perdido, que anduve por allá. Aunque no se recupera, no me arrepiento, a ver tal, empezar a hacer billete. Me quedé sin billete por andar ahí… Mi trabajo es una empresa de taxi Airbnb en eso ando”.

También me dijo “como ya explicaba el motivo fue el tiempo, ya lo miraba muy tardado y yo pensé en mi caso que era más rápido esa caravana. Lo miraba que estaban tardando mucho, salían a caminar muy temprano ocho o diez de la mañana, todo estaba en el punto adonde quería uno llegar y el resto del día uno no se hacía nada. Me aburrí porque el resto del día no hacer nada, pensé que era un poco más rápido, 20 o 25 días a la frontera, probar para ver cómo me iba, pero no”.

Después continúo explicando, “Todos los días normalmente decían cuando uno llegaba en la caravana, al punto donde nos llevaban y por medio de altavoces decían, siempre hay gente dando información, para los que quieran regresar. Entonces yo fui con los agentes del Grupo Beta de las camisas anaranjadas, consulté con una muchacha y me apuntó en una lista. Me dice, en la tarde viene el bus y los llevan al punto donde habría que llevarlo. A mí me enviaron al puerto de Salinas Cruz, había un retén de migración ahí me llevaron y de ahí al día siguiente me deportaron para Tapachula para el corralón dos días y de ahí de regreso a mi casa en avión… me ahorré esa venida, entre 15 o 16 horas a Honduras y otro buen tramo de la frontera de Honduras a San Pedro, me ahorré como día y medio…un avión de la policía federal ahí estaba en el aeropuerto de Tapachula”.

Al cuestionar sobre el número de personas que viajan en el avión. Danier dijo en audio, “No sé, cuanta gente venía, pero eran tres buses de esos Pullman, lleno venía ese avión” y me compartió un video que grabó desde el autobús en que lo trasladaban antes de abordar el avión de color negro de la policía federal con matrícula XC-MPF rumbo a su país.

Además, me dijo que, “Le voy hacer sincero a mí no me gustó el regreso, cuando llegamos allá a Salinas Cruz nos dijeron que nos van a trasladar a Tapachula al corralón y que de ahí íbamos estar de 4 a 6 horas por unos trámites, no me gustó porque nos tuvieron dos días. Entonces esa parte no me gustó mucho, ya estaba desesperado por venirme a mi casa, para eso mejor había agarrado un bus directo de Salinas Cruz a la frontera con Guatemala. Me hubiera venido por mis mismos medios y sin hacer muchos trámites, ni papeleos, nada, me entiende. Uno queda fichado ya, solo que ya quedo ahí en el reporte que yo fui retornado de México, creo que ya no tengo opción a optar para una visa americana me imagino”.

En conclusión, durante los días que duró la aventura de Danier por Chiapas y Oaxaca nos mantuvimos comunicados por WhatsApp, lo que me permitió conocer los periplos de su viaje con la primera caravana migrante, las tensiones al interior de la misma, los motivos por las cuales la había abandonado y retornado a Honduras, sin lograr llegar a la frontera con los Estados Unidos. Por lo tanto, considero que el celular es una de las herramientas más usadas por las personas migrantes de las caravanas para mantenerse en contacto con sus familiares a lo largo de su proceso migratorio, con lo cual alivian la incertidumbre y nostalgia. A través de esta experiencia antes citada, no podemos negar que el uso de la tecnología como los teléfonos inteligentes y las redes sociales como Facebook, han sido una herramienta importante como medio de comunicación para la organización de este movimiento migratorio desde Centroamérica y su transitar por México.