Juan Carlos Velasco Santos
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Por Juan Carlos Velasco Santos, técnico académico del Departamento de Salud, de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).
Entre las montañas verdes del municipio de Pantelhó —ubicado en los Altos de Chiapas, con una población de 26,391 habitantes (INEGI, 2025) y un clima templado a caluroso en algunas zonas—, el cultivo del aguacate Hass comienza a abrirse paso como una alternativa productiva para los campesinos de Chiapas que apuestan por una producción basada en la lluvia, la conservación del suelo y el trabajo comunitario
Para conocer este proceso, impulsado por el programa Sembrando Vida (PSV) del gobierno federal, conversamos con el ingeniero Víctor Zúniga, especialista en acompañamiento técnico a productores locales en la transición hacia sistemas agrícolas más sostenibles. Es importante mencionar que el programa mencionado inició en 2019 con la entrega de plantas, capacitación y un incentivo económico mensual de $ 4,500 pesos, actualmente alcanza los $ 6,450 pesos.
Entre 2020 y 2021 se establecieron las parcelas de aguacate, ahora las plantaciones comienzan su etapa productiva con la primera cosecha prevista a partir del cuarto año.
Cultivo con el sistema de Milpa Intercalada con Árboles Frutales
En este municipio, explica el técnico, existen alrededor de 45 pequeños productores que cultivan aguacate Hass en las comunidades La Esperanza, Aurora, Esquipulas, Nueva Linda, Nuevo San Carlos, Unión Carmen y el Ejido Pantelhó, en parcelas ubicadas entre los 1,600 y 2,200 metros sobre el nivel del mar. En conjunto, se manejan cerca de 35 hectáreas bajo el sistema de Milpa Intercalada con Árboles Frutales (MIAF), un modelo que combina cultivos tradicionales como el maíz con frutales de mayor valor comercial. En estas parcelas conviven el aguacate Hass, el café, la canela y los cítricos.
A diferencia de otras regiones productoras de Chiapas, en Pantelhó todo el cultivo de aguacate Hass se realiza exclusivamente con agua de lluvia, es decir, bajo temporal, sin sistemas de riego. En esta región las lluvias ocurren de mayo hasta noviembre con precipitaciones intensas y constantes, de diciembre a febrero las lluvias son esporádicas, y marzo y abril son los únicos meses de sequía. En este mismo sentido Romero et al, (2025) afirman que la mayor parte de la agricultura de México se realiza bajo un régimen de humedad temporal.
Por las condiciones de los terrenos, que son laderas, se realizan prácticas de conservación de suelos –como terrazas individuales, curvas de nivel y barreras de infiltración– que permiten retener la humedad, incluso durante los meses secos. “Le decimos a los sembradores, colóquenle rastrojo al pie del aguacate para evitar evaporación del agua” explica Zúñiga.
Causas para cambiar al cultivo del aguacate Hass
Al indagar sobre los motivos que impulsaron la incorporación del cultivo de aguacate Hass en las parcelas, Zúñiga señala que el objetivo no era sustituir un cultivo por otro, sino introducir especies con mayor rentabilidad que les generara más ingreso familiar. Parte de ello, era trabajar con el sistema MIAF, que permitió implementar un esquema de intercalación de cultivo, bajo este enfoque se integraron cultivos como: maíz, canela, aguacate y cítricos, lo que permitió tener parcelas diversificadas. El manejo agronómico se realiza conforme principios de conservación, mediante el establecimiento de curvas de nivel, una distancia de siembra de dos metros entre plantas. Nosotros hacemos el manejo del control y de poda de la plantación, señala el técnico.
Los productores han sido ganaderos y cafetaleros, por lo que la implementación del programa MIAF representó un cambio en su forma de trabajar, aumentado el número de hectáreas. En el caso del café, el programa apoyó para el establecimiento 1.5 hectáreas, con un densidad de 3,800 plantas de café. En algunas partes con microclimas cálidos se incorporaron plantaciones de cacao bajo el mismo Sistema Agroforestal (SAF), que combina con árboles maderables y de sombra.
Antes de la intervención del programa, producían en sus parcelas maíz en superficies reducidas, generalmente de un cuarto de hectárea o equivalente a tres o cuatro tareas, destinadas al autoconsumo. Con la adoptación del MIAF, se logró incrementar la superficie de siembra hasta una hectárea, lo que contribuyó a una restructuración del uso del suelo, transformando áreas de potreros ganaderos en unidades productivas, lo que genera beneficios, tanto en términos de productividad agrícola como de ingresos económicos a los productores.
Con el sistema mixto del MIAF, se usa la variedad de aguacate Hass Méndez con otras especies, como limón. El manejo del vivero se ha orientado al establecimiento de plantas con semillas de la región, como el aguacate San Juan, caracterizado por presentar una semilla muy grande, así como el tsits (Persea americana var. Drymifolia), una variedad de aguacate criollo donado por el gobierno federal. Estas plantas se usan como patrones para injertos, con la finalidad de no adquirir más plantas en el proceso de resiembra, sino obtenerlas del propio vivero.
Biofábricas una agricultura sin agroquímicos
Uno de los pilares del manejo agroecológico es la producción de insumos propios en biofábricas comunitarias. Los productores elaboran fertilizantes y enmiendas orgánicas, tanto sólidas como líquidas, para el control de plagas y enfermedades. Entre los sólidos se encuentran la composta, el bocashi y el humus de lombriz. En los líquidos, destacan el biol, los lixiviados de lombriz y los caldos minerales. También se preparan fungicidas e insecticidas naturales como el caldo bordelés, el caldo de cenizas y el sulfocálcico. El manejo es totalmente agroecológico, enfatiza el técnico “No aplicamos agroquímicos. Todo lo que se usa se produce en la biofábrica”. De acuerdo con Romero et al. (2025) el uso de biopreparados o insumos por los productores disminuye los riesgos de toxicidad asociados al uso de agroquímicos convencionales.
El biol, por ejemplo, se elabora a partir de estiércol fresco de ganado, ceniza, levadura, harina de roca como fuente natural de macronutrientes (N-P-K) y plantas locales como el Matarratón (Gliricidia sepium) y Chalum (Inga spuria) que funcionan como inductores naturales de crecimiento. El preparado se fermenta en tambos de 200 litros, que son sellados al menos 30 días apróximamente, aunque se recomienda dejarlo madurar hasta dos meses antes de aplicarlo para que los nutrientes funcionen en los cultivos.
Plagas y enfermedades
Como todo cultivo, el aguacate Hass no está exento de problemas sanitarios establecidos en las unidades de producción. Explica el técnico que en Pantelhó se han presentado plagas como el barrenador de ramas y fruto, trips y araña roja, especialmente durante la temporada de calor. Para su control se utiliza Beauveria bassiana, un hongo entomopatógeno y preparados naturales que han permitido reducir la incidencia del barrenador. Además, se planea incorporar trampas etológicas para controlar insectos adultos.
Dijo que uno de los mayores retos ha sido el virus de la tristeza del aguacate, una enfermedad que afecta la raíz y provoca el secado progresivo de la planta. En estos casos, no existe un control efectivo, por lo que la planta se debe retirar y el suelo se tiene que tratar con ceniza o cal antes de volver a plantar. A pesar de estos desafíos, los resultados son alentadores, los primeros frutos llegan a pesar entre 140 y 160 gramos, y algunos productores ya logran cosechas cercanas a una tonelada, lo que depende del número de plantas por hectárea.
Agricultura familiar
Al preguntarle acerca del trabajo familiar, expone que el manejo del cultivo lo hacen de manera familiar. “Va el papá, los dos hijos o la mamá. El trabajo de las mujeres es muy arraigado al campo, dejan el quehacer, la casa y se van a apoyar al esposo, prácticamente para conservar la economía. Las mujeres participan en la limpia, usan el azadón, el machete y en la cosecha sobre todo el cultivo del café. También hay mucha participación de los niños y las mujeres, porque tienen esa habilidad para el corte, incluso en el aguacate. Hay mujeres que aplican el Biol -es un fertilizantes foliar preparado con estiércol de ganado- con bombas y participan en la cosecha”, señala el técnico. Esto, evidencia que las mujeres, no solo apoyan sino que son parte fundamental en el proceso productivo en las comunidades. En este sentido, esta experiencia coincide con la participación de las mujeres productoras de café en Veracruz, donde ellas juegan un papel importante en las actividades productivas, domésticas y familiares (Gasperín et al., 2003).
El mismo técnico menciona que este programa productivo ha tenido un impacto social significativo. “Gracias al programa, ellos empezaron a trabajar de manera organizadas y se evitó la migración. Pantheló era uno de los municipios donde la migración era demasiado al norte del país e incluso a los Estados Unidos, con este programa se arraigaron en sus parcelas y están produciendo”.
La comercialización entre local y regional
Al abordar el tema de la producción y comercialización del fruto, el técnico manifiesta que hay una cosecha al año y es de temporal, florece a partir de diciembre, enero y parte de febrero y se cosecha en septiembre y octubre. En cuanto a la comercialización de la fruta, dijo que se realiza principalmente en la comunidad y en tianguis campesinos. A nivel local logran vender a 40 pesos el kilo, es decir, a 10 pesos una pieza, el promedio de venta es de 40 a 50 el kilo a escala nacional.
La cosecha se vende en rejas, les enseñamos a los sembradores cómo realizar el corte, ellos llegaban y desprendían el fruto, ya nosotros les dimos la capacitación para poder cosechar, dejándole el pedúnculo, ya que su eliminación completa favorece la aparición de manchas durante el proceso de maduración del aguacate, lo que puede incrementar la pudrición al momento de su consumo. Cuando tienen algún excedente, se lleva a mercados regionales como Yajalón, Chilón y Ocosingo.
Mirar al futuro
Al preguntar si han pensado exportar sus frutos a otros países, el técnico afirma que esa es la finalidad. Ahora no tenemos la capacidad en rendimiento ni cantidad del fruto, nos piden ciertas características en temas de exportación por el mercado donde se pretenda enviar. Aquí en el estado de Chiapas hay lugares donde se están produciendo entre 120 o 150 hectáreas de aguacate Hass, hay dos o tres cosechas al año. Para este año se pretende establecer, mediante el programa, la certificación de la producción a través de un “sello verde”, el cual es un distintivo de manejo agroecológico, no solo para las plantaciones, sino también de los insumos elaborados en bio fábricas. Este distintivo podría consolidarse en 2026.
El objetivo del presente escrito es dar a conocer, a través de una entrevista, cómo se está llevando a cabo el cultivo del aguacate Hass con el Programa Sembrando Vida (PVS) en Pantelhó. Los resultados muestran que el cultivo no solo crece con la temporada de lluvia, sino también a partir de la organización, el conocimiento y una apuesta clara por producir sin dañar el entorno en las comunidades. En un contexto de crisis hídrica y climática, estas experiencias locales muestran que otra agricultura sí es posible en Chiapas.



TEXTO PUBLICADO EN: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2026/03/el-auge-del-aguacate-hass-en-panthelo-chiapas-el-fruto-de-la-organizacion-colectiva/