Expresión viva del maíz criollo, el maíz colorido reúne herencia cultural, diversidad biológica y valor nutricional. Domesticado a partir del teocintle, ha originado múltiples razas adaptadas a entornos diversos, como la milpa tradicional. Sus variedades pigmentadas de morado, azul o rojo destacan por su contenido de antioxidantes, en particular de antocianinas, que se asocian a efectos antiinflamatorios y protectores frente a enfermedades crónicas. Ante amenazas como la erosión genética y el cambio climático, conservar esta gramínea es vital para la seguridad alimentaria, la salud y la permanencia de los saberes agrícolas tradicionales.







