Diagnóstico de una rara enfermedad en humanos en el Trópico de México

El primer estudio multidisciplinario que utiliza códigos de barras de ADN como una herramienta de diagnóstico médico forma un grupo de colaboración único compuesto por médicos y personal de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).

Los gusanos redondos (Nematoda) son uno de los grupos más diversos de invertebrados. Lagochilascaris minor, un nematodo parásito que se encuentra a menudo en gatos salvajes como los jaguares y pumas, así como en gatos y perros domésticos, rara vez se sabe que infecta a los humanos. Sin embargo, un caso reciente en la Península de Yucatán ha generado una colaboración única entre los médicos Jenny A. Prado Bernal (Clínica Carranza, Chetumal), Miguel A. García de la Cruz (Hospital General Dr. Manuel Gea González, Cd. de México), David González Solís y Manuel Elías Gutiérrez (ECOSUR, Unidad Chetumal).

Lagochilascaris minor ha sido reportado en Sudamérica donde se han encontrado huevos en parques públicos (de Moura et al., 2012). Sin embargo, la identificación de L. minor con los métodos convencionales puede ser engañosa pues se parecen a otros huevos ascaridoides.

Parte anterior de Lagochilascaris minor. Fotografía tomada con el Microscopio de Barrido de la Unidad Chetumal

 

Cuando un hombre de 23 años del poblado de Tres Garantías, localizado al sur del estado de Quintana Roo, ingresó a un hospital local en julio de 2016, los médicos se sorprendieron al descubrir que un parásito había destruido la apófisis mastoidea, el seno lateral y parte del cerebelo. Después de una mastoidectomía radical y tratamiento médico durante 63 días, el paciente se recuperó por completo. El parásito se identificó como L. minor utilizando códigos de barras de ADN y morfología. Si bien el método de infección es incierto, se piensa que se debe a la exposición directa a los huevos o al consumo de carne ahumada de animales salvajes.

Si bien en el pasado ha sido un desafío identificar los nemátodos con marcadores genéticos, se obtuvieron secuencias de códigos de barras de ADN de alta calidad con cebadores semidegenerados diseñados para microcrustáceos (Prosser et al., 2013). Una comparación con 81 ascaridoides obtenidos de la Base de Datos de Código de Barras de la Vida (BOLD) reveló su posición en un clado único, muy relacionado con Baylisascaris procyonis.

Este es el primer estudio multidisciplinario que involucra códigos de barras de ADN como una herramienta médica de diagnóstico en un paciente humano. Este campo de investigación puede ser prometedor porque podemos obtener una identificación precisa de los parásitos en cualquier etapa de su ciclo de vida. Este diagnóstico permitirá el reconocimiento de los parámetros de infección, la transmisión y una epidemiología más precisa de los parásitos. Con esta información, no solo podemos diagnosticar la enfermedad, sino también prevenirla al encontrar las etapas infecciosas, los hospedadores intermedios o los vectores en el medio ambiente.

Todas las secuencias de Lagochilascaris se encuentran en el proyecto público “NECHE Lagochilascaris de Yucatán” en BOLD. Este estudio se publicó recientemente en la revista Journal of Parasitology.