Dar a luz con una partera, ¿transgresión o derecho?

Por Ana Luisa Guerrero

Ciudad de México. 16 de enero de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- “La bebé no está en posición, viene sentada, así que deberá nacer por cesárea”, sentenció sin más el ginecólogo al observar la ecografía.

A Ayram, la frase le cayó como un balde de agua fría. Rechazaba ser un número más en la estadística de que 45.5 por ciento de las mujeres en México da a luz por intervención quirúrgica, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que esta práctica es indispensable solo entre 10 y 15 por ciento de los casos.

Meses antes, de manera informada, ella y su esposo decidieron que su primogénita nacería en la comodidad de su hogar y acompañada de su familia; querían ejercer su derecho a un parto humanizado, en un ambiente de respeto y calidez.

Como su embarazo transcurría sin complicaciones y se había preparado para recibir a su hija bajo la guía de una partera profesional, el comentario del médico no tuvo resonancia en su decisión, pues estaba convencida de que la naturaleza obraría y que “el cuerpo de la mujer está hecho para parir”.

Tras su decisión, las críticas llegaron a raudales: “¡Estás loca!, y si hay una complicación, ¿qué vas a hacer?”, “¡cómo nacerá en tu casa, si tienes un perro!” y “si el doctor dice que debe ser cesárea, pues que así sea”. Entre más las escuchaba, más segura estaba de lo que haría.

“Vivo en Tulum y aquí escuché hace tiempo de la partería. Cuando me embaracé, me puse a investigar lo relacionado a parir de manera natural, lo conversé con mi esposo y estuvo de acuerdo. Desde el principio tenía muy claro que, si no había ningún inconveniente, no iría a una clínica y lo haría sin la intervención de un doctor”, dice.

En México, las políticas públicas impusieron desde la década de los 50 que los partos fueran atendidos por médicos y enfermeras obstetras en centros de salud, diluyendo la labor de las parteras. Entre 2002 y 2004 se estableció que todos los nacimientos debían ocurrir en hospitales de segundo y tercer nivel, con el propósito de disminuir los índices de muerte materna.

Actualmente, 94.5 por ciento de los mexicanos nace en hospitales y la mayoría bajo procedimientos sobremedicalizados, ejemplo de ello es la tasa de cesáreas practicadas que ubica al país en el cuarto sitio a nivel mundial, un lugar menos deshonroso como el que se ocupó en 2013, cuando se lideró el ranking.

Así que parir deliberadamente en casa, auxiliada de una partera, representa una transgresión a diversos parámetros sociales y enfrenta a las mujeres a una serie de críticas y obstáculos.

La sobremedicalización del embarazo y el parto también se refleja en la alta demanda de los servicios y en la atención de mala calidad que se da a las mujeres en los nosocomios, sobre todo en los generales.

La mujer es el centro

En los últimos años, Georgina Sánchez Ramírez ha tenido un acercamiento a las casas de parto en México por la investigación que realiza al respecto, como investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur). Comparte con la Agencia Informativa Conacyt que durante sus pesquisas constató la calidez y el trato humanizado de estos “espacios para parir diferente”, porque se trata de hogares adecuados para atender a la mujer desde el momento en que empieza su labor de parto, generalmente ofrecen cursos de preparación al parto o de yoga.

“Cuentan con sala y cocina, recámaras adecuadas con un estilo de consultorio, donde puede haber homeopatía, herbolaria, y generalmente cuentan con una habitación amplia con una cama cómoda y sillón para atender a un bebé. Cuentan con instrumentos para aplicar suero y oxígeno, material de primeros auxilios, e incluso cuentan con tina porque ha ido al alza parir en agua, pelotas de pilates para hacer ejercicio en lo que viene la criatura y telas colgadas del techo para que las mujeres se sientan con toda la libertad de moverse y hacer lo que necesitan en esos momentos”, detalla.

Cada una de las casas que visitó tiene sus particularidades, algunas son más austeras y otras más sofisticadas, todo depende del contexto en que se desempeñan y la población a la que están dirigidas. Debido a que generalmente atiende a una población con mayor capacidad económica, ofertan sus servicios entre seis mil y hasta 16 mil pesos; no obstante, valoran disminuir los costos en función de las condiciones económicas de las familias, porque ponderan la intención de las mujeres de atenderse de forma diferente.

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CONACYT PRENSA: http://www.conacytprensa.mx/index.php/reportajes-especiales/19524-dar-luz-partera-transgresion-derecho

 

Notas relacionadas:

SINEMBARGO: http://www.sinembargo.mx/17-01-2018/3374858

DIARIO ROTATIVO: https://rotativo.com.mx/mujer/681365-dar-luz-con-una-partera-transgresion-o-derecho/