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Realizan XIII Congreso Nacional de Agricultura Sostenible

Del 24 al 29 de septiembre de 2025 se realizó el XIII Congreso Nacional de Agricultura Sostenible, organizado por la SOMAS en alianza con ECOSUR como sede principal y con la UNACH y la UNICH como sedes asociadas. Bajo el lema “Sostenibilidad para la tierra, bienestar para el mundo”, el encuentro reafirmó la importancia histórica de la SOMAS —fundada en 1999— como espacio articulador de investigación, producción y acción social en torno a la agricultura sostenible en México. En sus más de dos décadas, la SOMAS ha contribuido a legitimar enfoques agroecológicos y a fortalecer políticas y prácticas que buscan revertir la degradación ambiental generada por los modelos convencionales.

El Congreso de este año destacó por su conexión explícita con los debates nacionales y latinoamericanos. En el XVIII Simposio Internacional de Agricultura Sostenible, previo al Congreso, se discutió el impacto de los organismos genéticamente modificados, con la intervención de Adelita San Vicente sobre la campaña Sin Maíz no Hay País con aportes de Brasil, Chile y Uruguay. Una de las notas distintivas del evento fue la decisión de colocar en un plano de igualdad a la comunidad científica y a los diversos portadores de saberes que sostienen la agricultura en los territorios. La apertura, acompañada por la maestra Carmen Guillén en representación de las defensoras de las cuencas, junto a autoridades y representantes indígenas, marcó este tono. La participación de la UNICH reforzó esta perspectiva mediante el I Simposio de Sabios y Sabias Indígenas.

El corazón del encuentro fue la feria Kuxlejal: Encuentro de Vida y Sostenibilidad, instalada en Ecosur. Sus 69 puestos mostraron alimentos, artesanías, semillas, mieles, libros y productos que condensan trabajo, memoria y resistencia cotidiana. En paralelo, más de 180 ponencias se desarrollaron en los salones de Ecosur, agrupadas en cinco ejes: mitigación y adaptación al cambio climático; sistemas de producción sostenibles; bioinsumos y agroquímicos; dimensión político-social y humana; y mercados y economías para la sostenibilidad. La UNACH y la UNICH alojaron otros seis eventos temáticos.

Uno de los momentos más emotivos fue el Reconocimiento a la Trayectoria Académica en Agricultura Sostenible otorgado a Lorena Soto, investigadora de Ecosur. Su recorrido junto a cooperativas cafetaleras recordó la importancia de una academia humilde, cercana a la gente y comprometida con quienes sostienen la agricultura en el día a día.

Al cierre del Congreso se realizaron recorridos en proyectos agroecológicos de la región. Desde Ecosur, y en colaboración con Folklorsuites, se visitó la parcela de Maricela López y su familia, productoras de aguacate que desde hace años llenan los corazones y la panza de la comunidad ecosureña. Maricela denunció el riesgo de perder una parte significativa de su terreno por la construcción de un libramiento que atravesaría Teopisca. La paradoja quedó expuesta con claridad: mientras el Congreso impulsa el debate público sobre sostenibilidad, quienes sostienen esa sostenibilidad con su trabajo cotidiano enfrentan amenazas directas derivadas de proyectos modernizadores que priorizan infraestructura sobre vida comunitaria y sistemas productivos de largo plazo.

Ese contraste acompañó al evento: la alegría de los encuentros, el intercambio intelectual, la comida sana presente en todo el Congreso, el café de Comon Yaj Noptic que calentó las jornadas, y la confluencia de ciencia y sabiduría convivieron con preguntas difíciles. Cómo traducir lo aprendido en acciones cotidianas, cómo garantizar que la incidencia social no quede en el discurso, cómo evitar que carreteras destruyan cultivos agroecológicos, y cómo organizar eventos académicos coherentes con los principios que se defienden.

Como resultado del proceso colectivo, Tabaré Duche, de Ecosur, se integró a la nueva mesa directiva de SOMAS. Su tarea será llevar los aprendizajes del encuentro y del comité local —liderado Ramón Mariaca y Adriana Corroy, ambos de Ecosur— para fortalecer una comunidad científica capaz de contribuir, desde su lugar, a transformar nuestras formas de producir, consumir y relacionarnos con la tierra.

Nota elaborada por Joao Gabriel Rodrigues Almeida, investigador posdoctorante.

Ecosur y la Universidad de Toulouse firman convenio de colaboración

El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) y la Université de Toulouse, Francia firmaron recientemente un convenio de colaboración interinstitucional con el objetivo de impulsar procesos de investigación científica en las disciplinas de biología y ecología.

El convenio pretende fomentar el intercambio académico y estudiantil; fomentar la participación mutua en congresos, coloquios, estancias y cursos; promover la difusión y la divulgación científica de los resultados más significativos; colaborar en la formación de estudiantes de nivel maestría y doctorado fomentando la elaboración de tesis codirigidas; desarrollar temas específicos de investigación; participar en publicaciones científicas derivadas de sus temas de investigación y colaboraciones de estudiantes.

El convenio, que tendrá una duración de 5 años (2025-2030), fue firmado por Odile Rauzy, presidenta de la Université de Toulouse, Francia; Eric Clottes, responsable de la Facultad de Ciencias e Ingeniería y Luc Legal, profesor asociado y por Ecosur firmaron Antonio Saldívar Moreno, director General; Juan Carlos Pérez Jiménez, coordinador general de posgrado, Yann Hénaut, investigador titular y Salima Christine Machkour Mrabet, investigadora del Departamento de Conservación de la Biodiversidad, grupo académico Interacción, Adaptación y Biodiversidad en la Unidad Chetumal.

Cabe señalar que la Universidad de Toulouse fue creada en1229, y en la actualidad se especializa en ciencias, tecnologías, disciplinas de la salud y deportes. Es la universidad más grande de Toulouse, con 37 000 estudiantes matriculados. Los estudiantes se forman en cuatro ciudades: Toulouse, Castres, Tarbes y Auch, y las estructuras de investigación se encuentran principalmente en los campus de la Universidad en Toulouse, Castres, Tarbes, Auch, Auzeville-Tolosane, Campistrous y Bagnères de Bigorre.

Reconocen a Ecosur por diseño de “Modelo industrial de gasificador para la producción de carbón”

El “Modelo industrial de gasificador para la producción de carbón”, desarrollado por el Johannes Cornelis Van der Wal, investigador de la Unidad Villahermosa de Ecosur, y su equipo de trabajo fue reconocido por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) en el marco del Congreso de Vinculación 2025 REDVITAB–ECOS, celebrado en Villahermosa, Tabasco, el 18 y 19 de noviembre.

El diseño de Ecosur se realizó como parte de las investigaciones para convertir biomasa en carbón vegetal o bio-carbón mediante gasificación. Esta tecnología, permite aprovechar residuos de madera o biomasa para producir carbón de manera eficiente y menos contaminante que los métodos tradicionales, además el gas resultante puede servir como fuente de energía.

En el evento realizado por el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco, en colaboración con diversas Instituciones de Educación Superior (IES) y Centros de Investigación (CI), se abordaron temas vinculados con la innovación, la transferencia tecnológica y los desafíos y oportunidades para el desarrollo sostenible en Tabasco.

Los representantes del IMPI destacaron la importancia de fortalecer la protección de invenciones e innovaciones como elemento estratégico para el crecimiento regional y reconoció a inventoras e inventores del estado que obtuvieron títulos de patentes, modelos de utilidad y diseños industriales.

Las gestiones para obtener el registro ante el IMPI y el correspondiente reconocimiento fueron realizadas por el Área de Gestión de Proyectos Tecnológicos y Servicios, a cargo de Ramiro Robles, adscrito a la Coordinación General de Vinculación.

En representación del investigador Johannes Cornelis Van der Wal y su equipo de trabajo, María Azahara Mesa Jurado, coordinadora general académica de Ecosur, recibió el reconocimiento.

Cabe señalar que, en el marco del evento, también se llevó a cabo la renovación de la firma del Convenio General entre el IMPI, el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco y diversas instituciones académicas participantes, entre ellas Ecosur, la cual estuvo representada por Armando de la Cruz, coordinador de la Unidad Villahermosa.

Nota elaborada por Ramiro Robles, coordinador de Gestión Tecnológica e Innovación Social

Ecosur: la agricultura sostenible no es una opción, sino una apuesta por esa resistencia

Trabajar en torno a una agricultura sostenible “no es una opción, sino algo que tenemos que empezar a impulsar desde los diferentes espacios”, afirmó Antonio Saldívar Moreno, director de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

Agregó que “el reto no es sencillo, pues tenemos que construir y transformar las políticas y las prácticas que se siguen implementando de manera masiva que están dañando a la tierra”.

Al participar en la clausura del XVIII Simposio Internacional y el XIII Congreso Nacional de Agricultura Sostenible que se realizaron en San Cristóbal del 24 al 29 de noviembre, organizado por diferentes instituciones, sostuvo que “todos tenemos que tener claro que la tierra está cansada y el suelo se está agotando”.          

Señaló que “todos nos debemos de llevar la apuesta por esa resistencia. Afortunadamente, hay una emergencia social en la que cada vez más, campesinos, hombres y mujeres y personas de la misma academia empiezan a construir estas otras posibilidades”.   

La presidenta del consejo vecinal de la colonia 5 de Marzo de integrantes del grupo de guardianes y guardianas de los humedales de San Cristóbal, Carmen Guillén, agradeció en su oportunidad a la academia “que se une al buen vivir y por su vínculo con la sociedad civil”.       

Dijo que “es importante tener esta relación con la academia, los estudiantes y jóvenes, porque es necesario el trabajo. Si nos mantenemos firmes en la lucha que ustedes han emprendido con la agroecología conseguiremos la vida, pero si la dejamos de nada nos servirá estas aquí”.   

Recordó que por decreto oficial, en San Cristóbal se encuentran los humedales de montaña de la Kist y María Eugenia, con una extensión de 220 hectáreas y es necesario cuidarlos para tener agua.            

El rector de la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich), Javier López Sánchez, manifestó que es necesario “generar iniciativas de ley en defensa de la madre tierra”. Añadió que “la madre tierra es la casa común, pero existe una sobreexplotación, por lo que es necesario tener armonía con ella para la sostenibilidad de vida”.           

Durante la clausura que se llevó a cabo en el auditorio Manuel José de Rojas de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), tomó posesión la nueva directiva de la Sociedad Mexicana de Agricultura Sostenible (Somas), que ahora preside Luis Alberto Villarreal Manzo, en sustitución de Erica Muñiz Reyes, investigadora titular del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).

Villarreal Manzo dijo en entrevista que “la agricultura sostenible es algo imperante. Es algo que tenemos que estar atendiendo. Uniéndonos todos y contribuyendo no hay tarea imposible. Lo que queremos es que nos voltee a ver la parte oficial para que juntos tengamos la posibilidad de emprender proyectos”.

A los trabajos del XVIII Simposio Internacional y el XIII Congreso Nacional de Agricultura Sostenible, asistió como ponente, entre otros, Matías Carámbula Pareja, viceministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, quien habló del papel del Estado y la política pública; es decir, si estos “pueden amoldar, definir y orientar los modelos de desarrollo agropecuario en nuestros países”.  

NOTA PUBLICADA EN: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/11/30/estados/ecosur-urge-a-impulsar-la-agricultura-sostenible

NOTAS RELACIONADAS:

https://www.cuartopoder.mx/chiapas/necesario-impulsar-la-agricultura-sostenible/559156

https://www.zocalo.com.mx/expertos-llaman-a-impulsar-la-agricultura-sostenible-ante-el-suelo-agotado-en-chiapas/

Crónica. Despatriarcalizar la universidad: voces que rompen el cerco del silencio

Por  María Cándida Flores Montes (UPN) Jesús Saldaña Ramírez (UBAP) Abraham Mena (Ecosur)

El 30 de octubre, en el marco del VIII Encuentro de Discusión y Análisis de Estrategias de Intervención a la Violencia por Motivos de Género en las Instituciones de Educación Superior (IES). Estrategias para despatriarcalizar y decolonizar a las IES. Una tarea pendiente de todas, todes y todos, se abrió en espacio central de la biblioteca de Ecosur el simposio sobre de la despatriarcalización en las IES y masculinidades.

Los asientos se dispusieron en círculo. No hubo mesa directiva, computadoras con presentaciones de power point, ponentes que toman el micrófono, ni asistentes que escuchaban en silencio. En su lugar, un grupo de académicos, estudiantes, activistas y personas trans compartieron historias, preguntas y emociones en torno a una consigna común: despatriarcalizar las instituciones de educación superior.


Así comenzó una de las mesas más intensas del Simposio de Masculinidades, coordinada por Abraham Mena, investigador del Grupo de Estudios de Género de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur). La escena, sencilla pero simbólica, marcó un punto de partida: abandonar la lógica vertical de los congresos tradicionales para abrir un espacio donde la palabra circule en igualdad.

“Queríamos romper el cerco epistémico de autoridad y abrir el diálogo desde las experiencias vividas”,  

Masculinidades en disputa: del privilegio al reconocimiento

La pregunta que guió la conversación fue tan provocadora como necesaria:
¿De qué manera la masculinidad hegemónica orienta a los hombres a ejercer violencias en las instituciones de educación superior (IES)?

Las respuestas vinieron de distintas geografías: Puebla, Colima, San Luis Potosí, Chapingo, Querétaro, Ciudad de México, Jalisco y Chiapas. Todas coincidieron en un punto: la universidad no es un espacio neutro, sino un escenario profundamente atravesado por jerarquías patriarcales, estructuras verticales y violencias que se normalizan bajo la figura del “prestigio académico”.

“La universidad no fue siempre para las mujeres”, recordó un participante citando la epistemología feminista. “El conocimiento ha sido construido históricamente desde cuerpos masculinos, por eso no podemos seguir pensando que es objetivo o neutral”.

Desde esa perspectiva, despatriarcalizar la universidad implica cuestionar las raíces mismas del conocimiento: quién lo produce, quién lo valida, quién lo enseña y a quién deja fuera. La crítica apuntó al androcentrismo de los planes de estudio, a la ausencia de autoras en los programas académicos y a la persistencia de culturas institucionales que privilegian la voz masculina.

La incomodidad como punto de partida

A lo largo del diálogo, los participantes reconocieron que romper con los privilegios no es un proceso cómodo, pero sí profundamente necesario.

“Aguantamos porque los privilegios son muchos”, confesó uno de ellos. “Pero necesitamos aprender a habitar la incomodidad productiva, esa que nos obliga a mirarnos críticamente y a cambiar”.


Desde el reconocimiento de esos privilegios, se abrió paso a nuevas formas de pensar las masculinidades no como identidades fijas, sino como posiciones sociales atravesadas por el poder. Se habló de la complicidad de los silencios, de la dificultad para cuestionar a profesores reconocidos por miedo o admiración, y del peso del “estatus” en la reproducción de la violencia.

Un politólogo lo resumió así:

“La masculinidad hegemónica no solo se trata de violencia física o sexual; también se expresa en quién tiene derecho a hablar, a definir lo que cuenta como saber, o a decidir sobre las trayectorias de otros. Por eso, despatriarcalizar también es descolonizar la autoridad”.

Nuevas formas de ser hombre: masculinidades vinculares

Entre las propuestas emergió un concepto que resonó con fuerza: las masculinidades vinculares, inspiradas en la antropóloga feminista Rita Segato.
Estas formas buscan reemplazar la competencia y el control por el cuidado y la empatía, reconociendo que los hombres también pueden —y deben— construir vínculos desde la ternura, la escucha y la corresponsabilidad.

“Hay que aprender a vivir de otra manera las emociones”, se escuchó decir. “No se trata de dejar de ser hombres, sino de aprender a serlo sin hacer daño, desde la relación con los otros”.

Las masculinidades vinculares, propusieron, no son un modelo cerrado ni una receta de comportamiento, sino un horizonte de transformación colectiva. Un proceso que pasa por la autocrítica, la educación afectiva y la intervención ética en los espacios cotidianos.

La fiesta también es política

Uno de los momentos más potentes del encuentro fue cuando se habló de las violencias que ocurren fuera del aula, especialmente durante las fiestas universitarias o las salidas de campo.

“Tenemos que educar a los hombres para el consentimiento activo”, señaló una académica de la UAM. “Bajo sustancias no hay consentimiento. No se trata solo de protocolos, sino de transformar la cultura del goce y la fiesta desde el cuidado”.


La conversación, que transitó entre la reflexión teórica y las vivencias personales, dejó claro que la despatriarcalización atraviesa todos los ámbitos de la vida universitaria: la investigación, la docencia, la convivencia y el placer. “La fiesta también es política”, se dijo, “porque ahí se reproduce —o se desafía— la violencia”.

Romper los pactos, construir otras alianzas

La sesión cerró con una denuncia pública de un caso de violencia sexual en una universidad rural, recordando que la palabra también es una forma de resistencia. Fue un cierre potente, atravesado por la solidaridad y la convicción de que callar sólo perpetúa el ciclo de impunidad.

Las y los participantes coincidieron en que la transformación debe ser colectiva: romper los pactos de silencio entre hombres, acompañar a las víctimas, cuestionar la autoridad cuando se convierte en abuso, y construir redes que cuiden.

“No basta con no ser violentos —dijo uno de los asistentes—. Si no hacemos nada frente a la violencia, seguimos siendo cómplices”.

La despatriarcalización como horizonte ético

Más que un concepto, la despatriarcalización se volvió una práctica en construcción, un horizonte que atraviesa la academia, la política y la vida cotidiana.
Despatriarcalizar la universidad, dijeron, no significa sólo “incluir” o “capacitar”, sino reaprender a pensar y a convivir desde el cuidado, la ética y la justicia.

El simposio cerró con una certeza compartida: el cambio no vendrá de arriba ni de un nuevo reglamento, sino de los cuerpos y las voces que se atreven a incomodar.

Como resumió Abraham Mena, entre aplausos y abrazos al final de la sesión:

“Despatriarcalizar no es un destino, es un camino que se construye en comunidad, con escucha, con afecto y con responsabilidad. Y ese camino, aunque largo, ya comenzó”.

Liga de la nota: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2025/11/el-patriarcado-en-cuatro-escenas/  

Buenas noticias: Peces reviven arrecifes de Quintana Roo

Durante los últimos 12 años, El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), en colaboración con instituciones de México, Belice, Guatemala y Honduras, lograron contabilizar más de siete mil peces reclutados en los bancos de coral, lo cual es primordial para la reproducción de las poblaciones de los arrecifes.

Dicho esfuerzo de monitoreo es fundamental para comprender la persistencia de las poblaciones marinas en el Arrecife Mesoamericano, el cual es el sistema arrecifal más grande de América y forma parte de un programa denominado Evaluación del Reclutamiento de Peces Arrecifales en el Sistema Arrecifal Mesoaméricano (Ecome).

Lourdes Vásquez Yeomans, investigadora de Ecosur, explicó que la iniciativa está centrada en contabilizar las larvas de peces, de esta manera clasificarlas, de acuerdo a su especie, y puedan regresar a su hábitat para reproducir las poblaciones. “Llevamos a cabo el proceso aditivo por el cual nuevas larvas, ya fortalecidas, regresan a la costa para asentarse y colonizar el arrecife, lo cual son buenas noticias”, explicó.

El monitoreo transfronterizo es una labor que los científicos adoptaron como “un arte de muestreo” con el uso de colector.

“Es más económico y selectivo, debido a que no captura todas las especies circundantes y lo hace con los ejemplares vivos en un alto porcentaje, permitiendo su registro y posterior liberación”, agregó.

Explicó que de 2013 hasta este año, el Ecome  abarcó una amplia cobertura de la costa mexicana con este tipo de monitoreos, desde la parte norte de Quintana Roo en el Parque Nacional Costa Occidental Isla Mujeres, Punta Cancún, Punta Nizuc en México, hasta el Refugio de Vida Silvestre Barras Cuero y Salado en Honduras, parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano.

Dicho monitoreo ha generado una base de datos robusta que ofrece una visión positiva de la salud reproductiva del SAM, y en especial de la costa quintanarroense.

“Desde 2013 hasta 2025 han contabilizado siete mil 489 reclutas, representando a 48 diferentes familias”, destacó.

Las familias dominantes registradas son: los jureles, peces globo, así como especies de alto valor comercial y ecológico como los pargos y los peces loros que nutren la biodiversidad marina con la que cuenta el estado.

El Ecome ha demostrado ser un ejercicio único de colaboración, involucrando a personal de Áreas Naturales Protegidas, estudiantes, técnicos y pescadores, todos utilizando la misma metodología de manera simultánea”, indicó.

La continuidad de la vigilancia se justifica debido a que es crucial en un ambiente arrecifal cada vez más afectado por estresores como la contaminación (incluidos plásticos y microplásticos), la sobrepesca, la presencia de especies invasoras (como el pez león) y, principalmente, los cambios en la temperatura derivados del cambio climático.

NOTA PUBLICADA EN: https://sipse.com/novedades/buenas-noticias-peces-reviven-arrecifes-de-quintana-roo-500382.html

Salvan el mango Ataulfo

El investigador titular de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), José Pablo Liedo Fernández, dio a conocer que luego de 10 años de aplicarse la técnica del insecto estéril, se ha logrado disminuir más del 70 por ciento los lotes larvados con mosca mexicana de la fruta en el mango Ataulfo, lo que ha significado también un aumento de ingresos por exportaciones hasta de 12 millones de dólares al año.

En el marco de la reunión de presentación de resultados sobre el Mango Ataulfo de Chiapas: Contribuciones para una producción agroecológica sustentable, el especialista puntualizó que el principal objetivo del trabajo se ha cumplido, que es reducir el riesgo de que haya lotes larvados en la exportación de dicha fruta, que tiene denominación de origen del Soconusco.   

“El primer objetivo en general se ha logrado con la técnica del insecto estéril, con el que estamos suprimiendo las poblaciones de la especie que ataca el mango Ataulfo. Es algo que aprendimos a través de la investigación, que tenemos varias especies de moscas de la fruta en la región, pero solo hay una que ataca al Ataulfo grande, no al niño. En la mosca mexicana de la fruta sí hemos logrado una supresión significativa, en comparación con las poblaciones de la plaga que había antes de nuestro programa”, explicó.

Ante integrantes de la Asociación Agrícola Local de Fruticultores del Soconusco (AALFS), Liedo Fernández resaltó que con el más de 70 por ciento de supresión del insecto en la zona, el ingreso por las exportaciones de dicha fruta ha aumentado a 12 millones de dólares al año.

“Nuestro programa con la técnica del insecto estéril de la mosca mexicana de la fruta obtiene 12 millones de dólares por exportaciones al año, por un millón del costo de su aplicación. Es decir que por cada dólar invertido, se obtienen 12 de beneficio”, precisó el investigador titular del Ecosur.

NOTA PUBLICADA EN: https://diariodechiapas.com/region/salvan-el-mango-ataulfo/

NOTAS RELACIONADAS: https://diariodelsoconusco.com/reducen-70-lotes-larvados-de-mango-ataulfo/

https://elorbe.com/seccion-politica/local/2025/11/30/ecosur-presenta-avances-del-proyecto-mango-ataulfo-de-chiapas.html

Hombres en diálogo en la Secretaría de Salud del Gobierno de Chiapas

Por: Santiago Mena (ITESO), Abraham Mena Farrera (Ecosur)

El 26 de noviembre, en el Museo del Café, ocurrió algo poco habitual en las instituciones públicas: funcionarios hombres de las oficinas centrales de la Secretaría de Salud de Chiapas se reunieron para hablar de emociones, cuidado y machismo. El conversatorio “Hombres en diálogo: reconociendo emociones, construyendo igualdad” fue más que un evento programado; fue un espacio inédito donde quienes toman decisiones en materia de salud pusieron sobre la mesa lo que históricamente se les ha pedido callar.

La sesión inició con una pregunta que abrió de inmediato la herida cultural: ¿qué significa que los hombres reconozcan sus emociones en un contexto como el chiapaneco? Las respuestas fluyeron con honestidad: admitir tristeza o miedo aún se considera debilidad; expresar afecto sigue siendo visto como pérdida de hombría; y la violencia, en cambio, continúa normalizada como rasgo masculino. Varios asistentes compartieron ejemplos cotidianos donde reprimen alegría, afecto o vulnerabilidad para ajustarse al mandato del “hombre que no siente”.

A partir de ahí, el diálogo se enfocó en la ausencia de educación emocional. Las narrativas fueron claras: sin herramientas para nombrar lo que sienten, los hombres replican roles rígidos en sus familias, relaciones y espacios laborales. Un ejemplo resonó entre los presentes: la idea de que tareas domésticas como tender la cama “no corresponden” al hijo o al padre. Lo que pareciera un detalle doméstico reveló, en realidad, cómo la falta de empatía alimenta desigualdades y mantiene vivo el sistema patriarcal tanto en la casa como en las instituciones.

El conversatorio avanzó hacia las creencias del machismo que afectan directamente la salud emocional masculina: la negación del miedo, la imposibilidad de pedir ayuda, el uso del alcohol para encubrir tensiones, la idea de que “uno debe aguantar”, y la creencia de que dominar un espacio o una persona es prueba de fuerza. En un contexto de salud pública, estas ideas no son abstractas: se traducen en diagnósticos tardíos, estrés crónico, violencia y riesgos innecesarios.

Pero la pregunta central fue cómo cambiar sin sentirse atacados. Las propuestas fueron prácticas: aprender a escuchar sin imponer; acordar tiempos y respetar desacuerdos; comunicarse sin presionar; aceptar la pérdida como parte de la vida; y, sobre todo, reconocer que cuestionar la masculinidad no quita identidad, sino que abre posibilidades.

Uno de los momentos más reveladores surgió al hablar de cuidados. Los participantes reconocieron que el tema no es —ni puede seguir siendo— exclusivo de las mujeres. Asumir cuidados también es responsabilidad masculina, desde colaborar en el hogar hasta prestar atención a la propia salud. La conversación sobre el tabú de la revisión de próstata evidenció cómo la vergüenza, el miedo al juicio y la misoginia internalizada ponen en riesgo la vida de los hombres.

Hacia el cierre, la audiencia reflexionó sobre qué idea cultural eliminarían si pudieran hacerlo. Hubo coincidencia en una: la creencia de que el hombre debe ser fuerte todo el tiempo. Renunciar a esa idea, dijeron, permitiría construir relaciones más sanas, equipos de trabajo más humanos y una vida más libre.

El conversatorio concluyó con compromisos personales: comunicar mejor, pedir ayuda, cuestionar actitudes violentas, cuidar el cuerpo, acompañar a otros hombres y promover igualdad en cada espacio laboral y comunitario. La jornada no resolvió todo, pero dejó claro que hablar de emociones y cuidados también es política pública.

En un sector donde la salud es el eje, este encuentro mostró que atender la salud mental masculina no es una moda, sino una necesidad urgente. Y que la igualdad —también en instituciones de gobierno— se construye a partir de diálogos como este: honestos, incómodos, necesarios.

Liga del evento: https://www.facebook.com/share/p/1Bh5fDm3ee/

Del poder al cuidado, una cita pendiente en la UNACH

Por: Jesús Saldaña Ramírez (BUAP), Abraham Mena Farrera (Ecosur), Carlos Miranda (UNACH) Isaac Mena (El Pequeño Sol)

El 25 de noviembre, en el Centro de Convenciones Dr. Manuel Velasco Suárez, se cumplió por fin una cita largamente pendiente para la comunidad universitaria: el rector de la UNACH Oswaldo Chacón Rojas y todo su cuerpo directivo participaron por primera vez en un taller de masculinidades. Durante años, estudiantes de distintas licenciaturas habían lanzado la misma pregunta en cada conversatorio y jornada de género: “¿Y cuándo capacitan a directores y profesores?”. Este 25N, por fin, la respuesta llegó.

La sesión inició con un gesto simbólico pero potente: soltar la investidura. Carlos Miranda y Abraham Mena acompañaron al cuerpo directivo de la UNACH a  caminar en silencio, respirar hondo e imaginaron la textura, el peso y las grietas de sus cargos. Luego “colgaron” esas investiduras en un perchero imaginario. Ese simple acto abrió un momento inusual en la vida institucional: por unos minutos, no había rector, secretarios ni directores; solo personas confrontando su forma de ejercer el poder.

Sobre el piso aparecieron tarjetas con conceptos asociados a liderazgos patriarcales: control, rigidez, misoginia, miedo, distancia emocional. Al detenerse frente a ellas, varios reconocieron prácticas cotidianas que reproducen desigualdades: decisiones verticales, silencios cómplices, exclusión sistemática de mujeres o presiones administrativas. Fue un espejo honesto y, para muchos, incómodo.

El panorama cambió cuando entraron en escena las tarjetas de liderazgos alternativos: cuidado, empatía, transparencia, escucha activa, colaboración. A través de ejercicios corporales —como el eco psicodramático y las dos estatuas que contrastaban autoridad hegemónica y autoridad transformadora— los participantes pudieron sentir en el cuerpo lo que implica sostener siempre la pose del que “no duda”: mandíbula rígida, voz dura, postura tensa. Varios admitieron que ese molde no solo genera violencia: también desgasta profundamente.

La dinámica final, entre la “silla del poder” y la “silla del cuidado”, permitió nombrar privilegios, responsabilidades, miedos y posibilidades. Desde la primera silla surgieron relatos de control y jerarquía; desde la segunda, palabras como igualdad, dignidad y escucha. Ese contraste hizo visible que transformar la universidad requiere más que normativas: exige voluntad, humildad y un liderazgo que ponga al centro el bienestar de la comunidad.

Este primer taller no cierra el tema, pero abre un precedente necesario. Más que una actividad conmemorativa, fue un mensaje claro para el estudiantado: ahora también quienes toman decisiones están dispuestos a revisarse, cuestionarse y cambiar. La transformación institucional empieza ahí: en la valentía de pasar del poder al cuidado.

Liga del evento: https://www.facebook.com/share/p/1FeC7kzAdz/