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Arrecifes de coral, refugio y sustento para la vida

Artículo de divulgación

Arrecifes de coral, refugio y sustento para la vida

9 noviembre, 2023

Convocatoria cerrada
Miguel Angel Ruíz Zárate

maruizzar@ecosur.mx

Más allá de este valor comercial son esenciales para la vida en el planeta. Los corales al formar su esqueleto secuestran carbono atmosférico

MIGUEL ÁNGEL RUIZ ZÁRATE *

La luz es energía vital que nos permite ver las cosas, las evidentes y las que no son tanto. Eso sucede porque rebota cuando llega a una superficie u objeto y nuestros ojos lo perciben.

Un arrecife de coral lo podemos observar si nos aventuramos a nadar hasta el sitio donde se encuentra, aunque también si usamos plataformas artificiales como drones, aviones, globos o satélites, que cuentan con artefactos que registran la luz que rebota de ellos.

Para mí ha sido gratificante e inspirador conocer directamente la singular belleza de los arrecifes y de sus integrantes: los corales. En algún tiempo se consideró que los arrecifes eran plantas, aunque en realidad son animales de apariencia muy frágil y de consistencia gelatinosa que secretan esqueletos de carbonato de calcio, de formas y tamaños muy distintos. Con ellos logran construir —a lo largo de cientos y miles de años— montañas en el fondo del mar. Estas cordilleras son los arrecifes, que representan el refugio y sustento de muchos seres vivos, como peces, invertebrados, reptiles y mamíferos, y también de los seres humanos.

La riqueza de los arrecifes de coral

Los arrecifes son el eje de una industria turística mundial valuada en miles de millones de dólares. Sin embargo, más allá de este valor comercial son esenciales para la vida en el planeta. Los corales al formar su esqueleto secuestran carbono atmosférico, elemento constituyente del CO2. Sin esto hubiera sido imposible el desarrollo de la vida como se conoce, ya que al disminuir la cantidad de ese gas de efecto invernadero en esos tiempos, la temperatura atmosférica disminuyó substancialmente.

Asimismo tienen numerosas funciones, como ser barreras protectoras contra tormentas y huracanes, disminuir más del 90% de la energía del oleaje, y ser reservorio de una gran biodiversidad mundial. 25% del total de organismos marinos vive en ellos, y consumimos una gran cantidad de estos, por lo que son fuente de empleo para un cuarto de los pescadores de pequeña escala en el mundo.

Los humanos recibimos muchos otros beneficios de los arrecifes de coral, entre ellos, tener playas con arena blancas, disfrutar de paisajes inspiradores y la obtención de sustancias con aplicaciones medicinales o terapéuticas.

Paisaje arrecifal con un pez hemúlido en el centro.
Paisaje arrecifal con un pez hemúlido en el centro. Enrique Núñez Lara.

La fragilidad de los arrecifes

Diferentes avistamientos realizados por el ojo humano y por la percepción remota han registrado a lo largo de varios años que estos ecosistemas, al igual que muchos otros, tienen problemas. Uno fundamental y de gran escala es el calentamiento global, exacerbado por los gases de efecto invernadero, que provoca que la temperatura media del mar alcance niveles que inducen a los corales a eliminar las algas unicelulares que viven dentro de sus tejidos. Este fenómeno que se conoce como blanqueamiento coralino provoca la mortalidad masiva de corales, un fenómeno mundial cada vez más frecuente.

A escalas menores, los arrecifes enfrentan enfermedades que diezman a las poblaciones de corales en favor de organismos que compiten con ellos por el espacio, como las algas, hasta fenómenos que provocamos los humanos al caminar sobre ellos o la pesca indiscriminada de peces preciados, como los meros o los tiburones; así como la eutrofización del agua por verter sustancias orgánicas o fertilizantes que inducen la proliferación de algas marinas bentónicas y flotantes.

Luces de alarma

Desde hace al menos dos décadas ha habido numerosos llamados a la acción para proteger los arrecifes. Algunos han sido para tratar de salvar alguno en particular, como el Arrecife Gran Barrera en Australia o el Arrecife Mesoamericano, que incluye en su porción norteña a los arrecifes coralinos del Caribe mexicano. También se han formado organizaciones de la sociedad civil con el objetivo de realizar acciones a favor de estos ecosistemas, y muchos gobiernos han creado instrumentos para su protección y manejo.

No obstante, en la última evaluación mundial de 2020 sobre el estado de los arrecifes, se siguió observando, desafortunadamente, una pérdida del tejido vivo de coral. De 2009 a 2018 hubo una disminución progresiva del coral vivo que alcanzó hasta un 14% y un aumento de la presencia de algas competidoras con el coral que alcanzó un 20%.

En la subregión del Caribe oeste, donde se encuentra el Arrecife Mesoamericano, parece que no hubo mucho cambio en el tiempo. En 1999 hubo una presencia del coral de 22.6%, mientras que en 2019 de 21.6%. Aunque disminuyó solo un punto porcentual, la presencia de algas fue de 45% y cerca de 50%, respectivamente, con un aumento de alrededor del 5%. Sin embargo, mediante análisis a escalas más pequeñas sabemos que existen arrecifes en el Caribe mexicano que tienen una presencia de coral muy baja. En el sur de Quintana Roo en 2021 se registró una presencia de coral vivo de 6.5%, un hecho bastante preocupante. Pareciera que los arrecifes en todas las escalas están emitiendo luces de alarma que señalan que algo grave está ocurriendo y ¡no las vemos!

A veces esa luz al final del túnel es un tren (Charles Barkley)

Realizar muchas acciones basadas en conocimiento científico y voluntad grupal nos permitirían tener cierta luz de esperanza. Algunas de ellas son cultivar, en campo o laboratorio, corales y repoblar los arrecifes dañados; mantener en condiciones controladas y adecuadas a corales para que se reproduzcan y obtener sus larvas para “plantarlas” donde se requiera; una acción extrema es la conservación de tejidos, “semillas” de coral para uso futuro cuando existan condiciones adecuadas. Estas acciones ya se realizan, pero a escalas pequeñas y se requieren esfuerzos mayores para determinar su efectividad.

No obstante, la verdadera luz debe venir de nuestro entendimiento y observación de todos los actos que hacemos o no por la naturaleza. Debemos controlar más estrictamente la emisión de los gases de efecto de invernadero; reevaluar la visión utilitaria de los recursos naturales; hacer funcionales las áreas marinas y terrestres con protección y no sólo declararlas en papel; ser más incluyentes entre estratos sociales y culturales, además de justos en el reparto de la riqueza, para poder contar con todos los actores en el manejo y conservación de los arrecifes. Quizá haciendo esto, la luz al final del túnel no sea un tren que nos arrolle por hacer caso omiso a las diversas luces de alarma.

Departamento de Sistemática y Ecología Acuática – El Colegio de la Frontera Sur, Unidad Chetumal – (maruizzar@ecosur.mx)

TEXTO PUBLICADO EN https://www.cronica.com.mx/academia/arrecifes-coral-refugio-sustento-vida.html

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