Alimento y energía; la coexistencia entre pesca y petróleo en el Golfo de México

  Alejandro Espinoza-Tenorio
Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad
Unidad Villahermosa

El desarrollo sustentable ha dejado de ser sólo una moda, se ha vuelto una necesidad urgente. Cada día es más evidente que, como individuos podemos darnos el lujo de diferir en muchas en opiniones y actitudes, pero que tenemos que ponernos de acuerdo en la forma en que aprovechamos los recursos naturales; es una decisión la tenemos que tomar como sociedad. Ese desafío tiene muchas implicaciones e involucra muchos intereses, pero tampoco es imposible. Históricamente la necesidad, creatividad y conocimiento han sido una fórmula exitosa para superar los retos que como humanidad hemos enfrentado.

Necesitamos alimento y energía. Ambos conforman un binomio indisoluble, un maridaje indispensable para nuestra realidad actual: cubrir las necesidades alimentarias y las energéticas necesarias para se mueva el mundo que nos tocó vivir. Las actividades que nos permiten obtener alimento y energía no son mutuamente excluyentes; ni en las decisiones globales, ni en la cotidianidad local. Para un gobernante debe ser tan importante garantizar la autosuficiencia alimentaria y la soberanía energética, como para una familia es comer y tener luz en casa.

La pesca y la extracción de hidrocarburos en el mar son un excelente ejemplo de los retos que implica la coexistencia. La primera es la última actividad humana –de gran escala– que implica la extracción masiva de organismos silvestres, y que da comida y trabajo a una creciente población costera. La segunda es la principal fuente de energía que mueve a nuestro mundo y para muchos países también representa el motor de sus economías.

México inició la segunda década del siglo XXI con cambios en el sector energético que lo obligan a replantear cómo usar y administrar el espacio marino. Esta búsqueda de competitividad condujo a un escenario con nuevos actores, leyes, tecnología, usos, intereses, y visiones. Es un momento de transición donde los antiguos esquemas de organización que funcionaron ya no operarán y por lo tanto habrá que revisar y reinventar los acuerdos, instituciones y normas. Algo es seguro, México necesita tanto de una industria energética eficiente, segura y competitiva, como de un sector pesquero organizado, económicamente autosuficiente y con una visión de largo plazo.

Alcanzar estas circunstancias de “ganar-ganar” implica a toda la sociedad mexicana. En el caso de la academia, nos corresponde crear y difundir información para que los actores involucrados tomen la mejor decisión basada en mejor información disponible.

En El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) asumimos este reto a través del proyecto “Pesca y petróleo: línea base para el uso compartido de los espacios marinos en la costa de Tabasco”, financiado dos años el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). En este proyecto se creará conocimiento para entender las circunstancias actuales de la convivencia entre la pesca marina y la extracción de hidrocarburos en la costa de Tabasco, y así promover esquemas de planeación que propicien la coexistencia sostenible de ambas actividades productivas en los nuevos escenarios.

Ante el carácter integral del proyecto, se ha formado un robusto equipo de trabajo interinstitucional —Instituto Tecnológico Superior de Centla, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Universidad del Mar y ECOSUR— y multidisciplinario que involucra a 21 especialistas y estudiantes de ordenamiento marino y manejo ecosistémico de pesquerías, desarrollo rural y diseño de alternativas económicas, gobernanza pesquera y políticas públicas, valoración de servicios ambientales, ecología acuática y pesquera, cultivo de moluscos, peces marinos y certificación pesquera.

Los avances del proyecto se pueden consultar en la página Pesca y Petróleo