Durante más de un siglo, el territorio de Chiapas ha sido considerado por corporaciones privadas y autoridades gubernamentales como una zona con potencial para la actividad extractiva. Desde el arribo de empresas británicas a finales del siglo XIX hasta la llegada de capitales canadienses, estadounidenses y chinos tras las reformas de la década de 1990, los proyectos mineros han sido presentados como una vía para generar empleo, obras públicas y desarrollo local.
Sin embargo, en comunidades campesinas e indígenas de la Sierra Madre, la Costa del Soconusco y la Región Norte, la historia de la minería está vinculada también con conflictos comunitarios, contaminación de cuerpos de agua y reportes de afectaciones a la salud.
En los casos en los que las empresas han anunciado su salida después del rechazo de las comunidades, la revisión de registros oficiales y de información corporativa muestra que el retiro de las operaciones no necesariamente implica la cancelación de los derechos mineros. En algunos casos, los títulos han permanecido vigentes y los activos han pasado por procesos de reestructuración y transferencia entre empresas.
A partir del año 2000, exploraciones mineras reportaron yacimientos de oro en la Región Norte de Chiapas. Para 2003, la corporación canadiense Linear Gold Corp. asumió las concesiones de exploración en la zona.
Los investigadores Sergio Prieto Díaz, Felipe Guízar Vásquez y Horacio Beristain, de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), analizaron el proceso de exploración minera desarrollado por los geólogos de Linear Gold en localidades zoques del Ejido Cerro las Nubes, en el municipio de Pantepec.
Durante el periodo 2003–2008, la empresa ejecutó más de 342 perforaciones de barrenación profunda.
La investigación de ECOSUR documenta que los geólogos omitieron el uso de la palabra “oro” en las reuniones comunitarias y ofrecieron, en su lugar, obras sociales y jornales de 200 pesos. En 2006, la minera gestionó la firma de un acuerdo que extendió el permiso de exploración de uno a tres años, contraviniendo el acuerdo verbal de la asamblea ejidal.
La presencia minera generó divisiones internas, consumo de alcohol y desconfianza comunitaria, de acuerdo con el estudio. Ante la negativa de la asamblea ejidal a autorizar perforaciones en cerros considerados sagrados por la comunidad zoque, los pobladores expulsaron de facto a los geólogos en 2008.
En 2009, Linear Gold desmanteló sus instalaciones y anunció su retiro.
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