En México, la degradación de los suelos representa un desafío creciente para la seguridad alimentaria y la nutrición. La pérdida de fertilidad no solo reduce la productividad agrícola, sino que también afecta la calidad nutricional de los alimentos, contribuyendo a formas de malnutrición como el hambre oculta.
Ante este desafío, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a solicitud del Gobierno de México, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, brinda asistencia técnica al proyecto “Suelos para la Nutrición – Mejorar las capacidades para el desarrollo de la salud del suelo y la producción de alimentos nutritivos”, que se implementa en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Programa Universitario de Estudios Interdisciplinarios del Suelo (PUEIS), y el Ministerio Federal de Alimentación y Agricultura de Alemania (BMEL).
Utiliza herramientas innovadoras y accesibles que permiten a las y los productores observar directamente la vida en el suelo. Entre ellas destaca el LU’UMSCOPIO, un microscopio portátil, de bajo costo y adaptable a teléfonos celulares, desarrollado por José Ocampo López Escalera, doctorante de Ecosur.
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