Muchos observadores han conceptualizado el vínculo entre pobreza rural y ambiente como una “espiral descendente” con el crecimiento de la población y la marginación económica, conduciendo a una degradación ambiental. Recientes investigaciones empíricas en la micro-escala retan a este modelo, mostrando una impactante heterogeneidad en el manejo ambiental por los pobres rurales y su éxito en adaptarse a los cambios ambientales, particularmente en estudios sobre competitividad en el medio rural, han mostrado que el capital social en sus dos aspectos (capital social de lazos y capital social de puente) es el recurso crítico para revertir la espiral descendente y conducirla hacia arriba “espiral ascendente”. En los estados del sureste, cómo en todo el país, para revertir los procesos de pobreza rural, se promovió extensamente un modelo de innovación denominado “difusión de la innovación” el cual correspondía con la finalidad y concepción de la revolución verde (basado en dotar de capital físico y económico a las poblaciones). El objetivo era incrementar la producción, mediante la divulgación y aplicación masiva productos y tecnologías generadas en los Centros de Investigación y difundidos a través de la extensión agrícola. El escaso cumplimiento de su propósito -llevar bienestar a los habitantes del medio rural en la frontera sur- ha sido documentado desde diferentes perspectivas . Contamos con ejemplos de tecnologías agropecuarias “listas para transferirse” en las cuáles no se logró el impacto deseado. Se atribuye el bajo impacto de la transferencia tecnológica a una serie de aspectos, entre ellos: los atributos de la tecnología por adoptar, el carácter y nivel de las decisiones a tomar, las características del sistema social en que se toman las decisiones (predominantemente indígena), los canales de comunicación por los que fluía la información y los esfuerzos de los extensionistas.
En el marco de este proceso, a partir del 2000 se empezaron a desarrollar nuevas estrategias de vinculación con los manejadores de la tierra y también con algunos decisores, algunas de ellas basadas en el aprendizaje y cooperación, enfatizando el capital humano cómo detonante del uso y apropiación del conocimiento para el desarrollo, tales como las Escuelas de Campo ó Escuelas Campesinas, donde ECOSUR ha mantenido un papel muy importante reconocido tanto en México como en el ámbito internacional. También se han propuesto experiencias basadas en la articulación de redes sociales, entre ellas la Red Bosques (2002-2004), el Grupo Interdisciplinario de ECOSUR en Zonas Cafetaleras (GIEZCA) y de la Red de Investigación sobre Migración en la Frontera Sur (REMISUR).
Se ha señalado que las principales estrategias para atender conjuntamente la pobreza y el mejoramiento ambiental, son el incremento del acceso a los diversos recursos (materiales, económicos, etc.) y para ello es indispensable generar investigación de vanguardia y aplicada. En este sentido, ECOSUR ha generado información sobre el conocimiento local, rescate e innovación tecnológica de la agricultura tradicional y huertos familiares para la reconversión productiva . Con un enfoque ecosistémico, se ha logrado la identificación de zonas del territorio a partir de sus atributos ecológicos y funciones ecosistémicas y la identificación de los sistemas de manejo sustentable adecuados a cada condición ambiental han permitido diseñar estrategias de reconversión del uso del suelo orientado al manejo sustentable de la tierra.
El trabajo multidisciplinario se ha requerido para abordar el sistema complejo de la toma de decisiones y ha permitido en una escala local la mejor comprensión de los procesos de innovación, facilitando que el conocimiento generado por los investigadores sea utilizado por los diferentes agentes locales, facilitando la coordinación de los diversos agentes para desarrollar acciones colectivas La competitividad y mecanismos para agregar valor han sido desarrollados con notables avances en ganadería orgánica y apicultura.
Ahora bien, aunque se han desarrollado por los diferentes grupos de trabajo una serie de importantes contribuciones con ejemplos de aplicación local, de acuerdo con Prins “la cantidad y variedad de actores que participan en la toma de decisiones sobre una innovación depende de la escala y complejidad del problema por resolver y del nivel de decisión para que la acción sea adecuada y tenga suficiente sustento institucional y social. Para un nuevo cultivo o abono se decide a nivel de parcela, mientras que para un sistema de agua potable o riego se decide a nivel comunal o en un sector de ella”. La interacción entre los actores a escala regional requiere de diversas herramientas de gestión que nos permita sistematizar nuestras experiencias, reconocer nuevos problemas, identificar alternativas internas y externas, valorar la sustentabilidad de las diferentes opciones de manejo de la tierra, para finalmente tomar decisiones y organizar la cooperación para desarrollar acciones colectivas. No se cuenta con un modelo para promover los lazos fuertes y crear los puentes que se necesitan para lograrlo.
El potencial de las experiencias que los diferentes grupos de trabajo han generado, con diferentes grados de vinculación entre sí, depende de la información que fluya en diferentes vías. El fortalecimiento del capital humano y las redes de colaboración han representando una opción para promover nuevos esquemas de comunicación entre las instituciones participantes en esta propuesta, sin embargo el impacto en el flujo de información en múltiples vías tiene un enorme potencial para desarrollar innovaciones.
De manera operativa este proyecto busca generar un flujo de información a través de canales y redes a un nivel que promueva el proceso de generación y difusión de innovaciones (en el modelo de Rogers hay muchos elementos muy útiles), pero al mismo tiempo considerando un aspecto central la interconexión de esos canales y redes. En este contexto se plantea un concepto operativo para movilizar una extensa red de académicos, ong´s, universidades y actores locales, al que llamaremos innovación socioambiental, entendido como: un proceso de investigación-acción en territorios localizados, lo cual implica que participan un conjunto de actores, según su interés, misión y capacidad, en actividades específicas (científicas, tecnológicas, organizacionales, financieras y comerciales). Su objetivo no solo es dar una respuesta creativa a problemas enlazados de desarrollo rural y conservación de los recursos naturales, sino también generar aprendizajes que lleven a la autonomía de los actores.







