Historia

EL CENTRO DE INVESTIGACIONES ECOLÓGICAS DEL SURESTE

En 1973, los intereses confluentes de tres instituciones para el desarrollo de capacidades científicas enfocadas a la problemática de las áreas tropicales del país, llevaron a la organización del Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste (CIES). Por otro lado, el gobierno del estado de Chiapas, encabezado por el doctor Manuel Velasco Suárez, buscaba establecer un centro para el análisis de problemas del bienestar humano y del desarrollo productivo de las regiones marginadas de Chiapas, considerando en particular la dinámica social y cultural de las comunidades indígenas. Este interés se manifestaba en el contenido de un programa, auspiciado por las Naciones Unidas, para el desarrollo de los Altos de Chiapas, una de las principales regiones indígenas del país que desde entonces refleja el rezago de sus condiciones de vida. El desarrollo energético de la región, con la construcción de importantes proyectos hidroeléctricos en el río Grijalva y la apertura de campos petroleros, planteaba una nueva dinámica social de migración y empleo que requería un análisis sobre su impacto en la población. Fue entonces cuando se realizó el primer congreso indígena en San Cristóbal y se inició la formación de importantes organizaciones rurales en los Altos de Chiapas. Al mismo tiempo, el decreto de bienes comunales lacandones en la selva tropical de Montes Azules (Selva Lacandona) planteaba la necesidad de realizar estudios para su conservación y manejo, lo que llevaría en 1978 al decreto para la creación de la Reserva de la Biosfera de Montes Azules.

Otro interés para la fundación del CIES surgió en el departamento de Ecología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Este departamento promovía la investigación entomológica de las enfermedades tropicales, en particular la oncocercosis, leshmaniasis y malaria, y buscaba establecer una colaboración con el Centro de Estudios de Oftalmología Tropical, con base en San Cristóbal y enfocado a la problemática de tracoma en la región, así como con las universidades de Yucatán y de Tabasco.

Por último, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) iniciaba un programa de descentralización de la investigación científica que planteaba la organización de programas de investigación en biología tropical. La fundación previa del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California, del Centro de Investigaciones Biológicas en La Paz, Baja California Sur, y del Instituto Nacional de Investigación sobre Recursos Bióticos en Jalapa, Veracruz, hacía con ese Centro localizado en Chiapas, una estructura que complementaría la cobertura de las principales regiones biológicas de México.

La suma de esfuerzos a partir de estos tres intereses llevó a la formulación de una propuesta para organizar un centro de investigaciones enfocado a los problemas del sureste de México y localizado en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Es así que en 1973, a través de un convenio tripartita, se dio forma a un programa preliminar orientado a definir la viabilidad de este centro de investigación científica.

El Departamento de Ecología Humana de la UNAM se encargó del desarrollo de los trabajos de formación del Centro y definió tres programas indicativos para la etapa preliminar de desarrollo institucional: entomología económica, entomología médica y seroepidemiología. Su desarrollo estuvo a cargo de cinco investigadores comisionados por la Facultad de Medicina y el Instituto de Biología de la UNAM y fue dirigido por el doctor Fernando Beltrán Hernández. Este grupo inició un programa de capacitación subprofesional de técnicos y asistentes de investigación que llevó a la organización de un amplio grupo de apoyo. Con éste se iniciaron las labores de investigación en San Cristóbal de las Casas, instalando el Centro en una casona de la zona histórica de la ciudad.

El trabajo de este grupo de investigación dentro del ámbito de la entomología dio forma a los primeros programas de investigación. A su vez, la participación del gobierno del estado de Chiapas y la del CONACYT llevaron a la definición de objetivos amplios de análisis de los limitantes del desarrollo económico y social de la región y de la conservación de la biodiversidad, y dieron forma a un programa multidisciplinario de investigación.

Esta etapa formativa concluye en 1974 con el decreto presidencial que crea el CIES, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 2 de diciembre de ese año. Este resultado se logró gracias al interés y apoyo de las tres instituciones involucradas, encabezadas entonces por el doctor Manuel Velasco Suárez, gobernador constitucional del estado de Chiapas, el licenciado Gerardo Bueno Zirión, Director General del CONACYT y el doctor Guillermo Soberón Acevedo, rector de la UNAM. Con base en el compromiso de estas instituciones se inició la operación formal del centro y se facilitaron los recursos financieros necesarios hasta 1976, año en que comienza su operación autónoma con recursos de la federación.

Se debe destacar la amplitud de los objetivos que fueron plasmados en el decreto de creación del CIES. Su orientación multidisciplinaria incluía el desarrollo de investigación básica y aplicada, y la formación de recursos humanos a nivel posgrado dentro de las ciencias naturales y sociales, marcando la misión del centro en el contexto regional e imprimiéndole un carácter particular dentro del proceso de formación de centros de investigación científica y tecnológica en el campo de la ecología, orientada a la solución de problemas del Sureste de México y en particular del estado de Chiapas y estudiar los diversos aspectos de la integración del hombre con su ambiente, dentro de las áreas de las ciencias de la salud, agropecuarias, silvícolas y socioeconómicas.

La amplitud de estos objetivos llevó la formulación de un ambicioso programa para el desarrollo de proyectos. Este programa planteó la formación de las áreas de biomedicina, producción agropecuaria, biología tropical y estudios socioeconómicos.