Trabajo Infantil

En colonias urbanas de Tuxtla Gutiérrez, como Chiapas Solidario, La Condesa y Satélite Loma Larga, consideradas de alta marginación, las niñas y los niños menores de 18 años se insertan en el ámbito laboral a muy temprana edad, lo cual tiene un impacto negativo en su derecho a la educación. Alrededor de 48.0% de los niños y el 50.0% de las niñas trabajadores no asisten a la escuela. Los padres y las madres de familia tienen un papel fundamental en la decisión de sus hijos e hijas de ingresar a la escuela o trabajar a temprana edad, lo cual ocurre por dos razones principales, la falta de recursos económicos en la familia o desinterés de los menores por estudiar.

El 51% de los niños entrevistados reportó como lugar de trabajo los hogares particulares, 29% establecimientos públicos y 19% las calles. La realidad para las niñas es muy diferente: 44% trabaja en las calles, 28% en hogares particulares, 20% en establecimientos públicos y 10% en bares.

Lo anterior hace que las niñas, en particular, se encuentren más expuestas a diversos peligros. Las que laboran en el trabajo doméstico son víctimas de abusos por parte de las personas que las emplean, ya que no tienen un horario fijo de entrada y salida, les pagan mal y tienen largas jornadas laborales; y las que trabajan como comerciantes regresan a casa hasta que terminan de vender sus productos, por lo que en el trayecto a sus hogares son víctimas de asaltos, amenazas, golpes y abusos sexuales, por parte de terceros.

Además de los riesgos y peligros a los que se exponen, el trabajo y la contribución económica de niñas y niños trabajadores son generalmente invisibilizados y se le resta importancia dentro de sus propios contextos laborales. Aún cuando el artículo 95 del Código de la Niñez y la Adolescencia establece que la jornada de trabajo de las personas menores de 18 años no podrá exceder de seis horas diarias, ni 36 horas semanales, y prohíbe el trabajo nocturno, el 76.0% de las niñas y 83% de los niños entrevistados labora más de nueve horas diarias y en algunos casos en horarios nocturnos. En relación al salario, la mayoría de los menores percibe más de 800 pesos mensuales, aunque existen casos en los que ganan menos de 400 pesos mensuales.

Magdalena Hernández Pilicastro, egresada de la maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural de Ecosur, reconoce que si bien el trabajo infantil se deriva de la pobreza, la violencia intrafamiliar, la falta de oportunidades; la falta de cobertura, calidad y cumplimiento de la obligatoriedad de la educación; la desigualdad en la distribución del ingreso; el crecimiento urbano acelerado, dispersión y aislamiento de la población rural, y las migraciones rurales hacia las ciudades; enfatiza que es necesario incrementar las capacidades de las instituciones públicas encargadas de velar por los derechos de la niñez en el estado de Chiapas, y específicamente en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, para evitar la explotación laboral de niñas y niños y garantizar su derecho a la educación.

El estudio sobre trabajo infantil de la Mtra. Pilicastro forma parte de su tesis de maestría “Trabajo infantil en hogares vulnerables. El caso de los hogares de inmigrantes a las ciudades, encabezados por jefes varones y mujeres jefas de hogar”, dirigida por la doctora Austreberta Nazar Beutelspacher, investigadora de Ecosur.

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