Apoyará Sedesol 3 proyectos antipobreza creados por jóvenes

Rubén Pérez

Ciudad de México, 9 de Marzo.- Luego de que tres proyectos de innovación de jóvenes mexicanos, cuyo objetivo es el combate a la pobreza, resultaran premiados durante el Seminario Académico Internacional “Explorando tecnologías de punta para el combate de la pobreza en México”, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) se comprometió a apoyarlos con la entrega de recursos.

La dependencia anunció que el respaldo lo dará a través del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol) y del Instituto Nacional de Economía Social (Inaes).

El proyecto “Producción acuapónica en el traspatio tabasqueño: fortaleciendo la seguridad alimentaria”, de Fernando Iriarte Rodríguez, estudiante de doctorado en Ciencias de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), fue uno de los ganadores de la primera edición del “Premio Nacional Innovación Tecnológica para la Inclusión Social” Innovatis.

Ver nota completa:

La Prensa. https://www.la-prensa.com.mx/mexico/157598-apoyara-sedesol-3-proyectos-antipobreza-creados-por-jovenes

Otorgan reconocimiento a Laura Carrillo por su destacada trayectoria en la ciencia

El 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, Laura Carrillo Bibriezca, investigadora del Departamento de Sistemática y Ecología Acuática en la Unidad Chetumal de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), recibió el premio Mujer Quintanarroense Destacada 2017, en el ámbito Científico, que otorga el Instituto Quintanarroense de la Mujer (IQM).

Laura Carrillo Bibriezca es doctora en Oceanografía Física por la Universidad de Gales Bangor, tiene un postdoctorado en el Instituto Oceanográfico de Scripps,  y es pionera en la realización de trabajos en la zona del Caribe Occidental con aspectos oceanográficos.

Desde hace 13 años forma parte del grupo académico Zooplancton y Oceanografía de ECOSUR, dentro del cual ha contribuido al conocimiento de los procesos oceanográficos del Sistema Arrecifal Mesoamericano, Caribe y Golfo de México que influyen en la dinámica de recursos pesqueros de la región y en particular del Caribe mexicano.

En los últimos 10 años ha trabajado en los aspectos oceanográficos vinculados con la distribución de larvas de peces con la finalidad de entender sus procesos de conectividad biológica entre el Golfo de México y el Caribe, colaborando de cerca con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Su investigación también se ha enfocado en el estudio de la variabilidad en sistemas tropicales, zonas arrecifales, circulación y fenómenos de mesoescala de las regiones Golfo de México y Caribe, y actualmente realiza trabajos relacionados con el entendimiento de la circulación, masas de agua y estructura termohalina en el Sistema Arrecifal Mesoamericano, los cuales son pioneros sobre la oceanografía descriptiva basada en cruceros oceanográficos en esa región del Caribe.

Destaca su intererés en la investigación de la zona del Caribe a través del estudio de procesos oceanográficos en zonas arrecifales; la dinámica de lagunas costeras tropicales y del estudio de procesos costeros oceanográficos relacionados con la dispersión y transporte de contaminantes.

Ha contribuido al estudio de los diversos cuerpos de agua del estado de Quintana Roo, tales como la Bahía de Chetumal, el Río Hondo, Laguna Guerrero, Laguna Chichankanab, Laguna de Bacalar, Laguna Yalahua (Yum Balame), entre otros, los cuales son hábitats de especies emblemáticas, como el manatí, y endémicas como los peces bolines –género Cyprinodon–, relevantes para la conservación.

Para conocer los efectos regionales de fenómenos globales como el cambio climático y el Niño y la Niña, así como la variabilidad natural de las costas del Caribe Mexicano, ha promovido desde hace 13 años el monitoreo de largo plazo de la medición de variables oceanográficas –hidrográficas y corrientes marinas– a lo largo de puntos estratégicos del Caribe Mexicano como bahía de Chetumal, el Parque Nacional Arrecifes de Xcalak, el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, el Parque Nacional Isla Contoy y el área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam.

El reconocimiento Mujer Quintanarroense Destacada es otorgado por Gobierno del Estado, cada dos años, a las mujeres que se distinguen por su trayectoria de liderazgo y acciones destacadas en los ámbitos ciudadano, político, empresarial, científico, tecnológico, educativo, cultural, deportivo, turístico, ecológico, indigenista, de la salud y la comunicación, contribuyendo con ello al desarrollo y crecimiento de Quintana Roo.

El evento se realizó en el Mural del Congreso del Estado de Quintana Roo y tuvo la presencia de Silvia Damián López, directora general del Instituto Quintanarroense de la Mujer (IQM), Gabriela Rejón de Joaquín, presidenta del Sistema DIF-Quintana Roo y Eduardo Martínez Arcila, presidente de la Gran Comisión de la XV Legislatura.

Contacto:
Laura Elena Carrillo Bibriezca
(lcarrillo@ecosur.mx)

“Plaga exótica amenaza la biodiversidad de cícadas en México”

Rebeca González Gómez, investigadora del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) realiza investigación sobre el manejo de la plaga “escama de las cícadas” (Aulacaspis yasumatsui). Las cícadas son consideradas “fósiles vivientes” pertenecientes a un grupo de plantas con linaje antiguo de aproximadamente 250 millones de años y de gran importancia ecológica y evolutiva, las cuales están presentes en México con 3 géneros: Ceratozamia, Dioon y Zamia.

Para la investigadora, esta plaga exótica representa una amenaza para la biodiversidad de cícadas en el país, ya que México ocupa el segundo lugar en cuanto a diversidad de este grupo, después de Australia. En México existen 54 especies, 48 son endémicas y se encuentran catalogadas en peligro de extinción. Chiapas cuenta con el mayor número de especies, seguido de Oaxaca y Veracruz, por lo que su conservación es muy importante para evitar su extinción.

La plaga que afecta a las cícadas son insectos herbívoros que tienen la forma de escamas y desde su descubrimiento en Asia en 1977 ha invadido otras regiones hasta llegar al continente americano en 1996, donde se detectó por primera vez en Florida en el Jardín Botánico Montgomery, mismo lugar donde se encuentran ejemplares de cícadas mexicanas y que también fueron afectadas por la plaga.

A. yasumatsui es de origen asiático, específicamente de Tailandia, ha sido introducida a otros lugares por la acción antropogénica —movilización que el ser humano hace—, a través de semillas o por plantas infestadas. La invasión de esta plaga a otras áreas de su centro de origen amenaza con la extinción de cícadas endémicas, como lo es el caso de Guam con las especies de Cycas micronesica y Cycas taitungensis.

Esta plaga ataca únicamente a este grupo de plantas “las cícadas” y para su correcta identificación se tienen que realizar montajes permanentes de los especímenes para ver sus estructuras distintivas. Sin embargo, en campo se puede identificar por el color rojo de su cuerpo que lo diferencia de otras escamas que son amarillas. La plaga se alimenta del tejido celular e inyecta toxinas mediante su saliva, absorbe todos sus nutrientes y provoca una clorosis, la cual con el paso del tiempo hace que la hoja se seque y al cabo de unos meses la planta muera, explica la investigadora.

“En México su detección tiene aproximadamente un año, en la región del Soconusco, Chiapas.  Esta plaga exótica es de clima tropical con poca tolerancia al frío, lo que significa que esta región es idónea para su desarrollo, por tal motivo es muy importante que se siga haciendo investigaciones sobre esta plaga, sobre todo de su manejo”, —indica.

En ese contexto, explica que para el control de esta plaga es necesario un manejo integrado donde se incluyan varias tácticas de control, como el control biológico, y es allí donde incide la investigación que desarrolla.

La investigadora de ECOSUR invita a la población interesada de este tema y quienes tengan este tipo de plantas infestadas a acudir a la Unidad Tapachula de ECOSUR para brindarles asesoría del manejo de la plaga y sobre todo contribuir de forma conjunta para la conservación de la biodiversidad de las cícadas mexicanas, evitando que esta plaga llegue a las áreas con poblaciones naturales de cícadas.

Hasta que el plástico nos alcance… algunos de los efectos de la contaminación por plásticos en el suelo

Esperanza Huerta Lwanga
Investigadora del Departamento Agricultura, Sociedad y Ambiente

El plástico ha sido un invento que nos ha resuelto la vida en muchos aspectos, sin embargo, su consumo excesivo y el deficiente manejo de los desechos han provocado que este material se encuentre pululando en el agua de los mares, lagos, ríos, así como quemado, enterrado, y amontonado en el suelo. Todos los países, económicamente ricos o no, tenemos desechos de plástico en exceso.

En sitios tropicales, como Campeche y Tabasco, existen tiraderos de basura a cielo abierto donde cientos de plásticos se convierten en microplásticos al fragmentarse por el efecto de la luz solar, el viento y la lluvia, y sobre todo cuando son quemados.

En los terrenos de cultivo abundan los plásticos y microplásticos debido a que se utilizan acolchados de este material para retener la humedad, los cuales son abandonados y enterrados en el suelo, y también llegan residuos de plástico transportados por las aguas negras. En los huertos familiares, los microplásticos se encuentran debido a que los plásticos son quemados y enterrados en los traspatios, fragmentándose  paulatinamente, de tal modo que pueden ser ingeridos por las lombrices de tierra y por otros organismos.

Con el objetivo de generar conocimiento sobre el efecto que tienen los microplásticos en las lombrices de tierra (Lumbricus terrestris), en la Universidad de Wageningen, Países bajos, y en El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) realizamos investigaciones para conocer la magnitud del efecto de los microplásticos en el sistema terrestre.

Mediante experimentos que llevamos a cabo en el Laboratorio de Suelos en la Universidad de Wageningen observamos que Lumbricus terrestris, una lombriz anecica, —que se caracteriza por moverse de la superficie del suelo al interior y viceversa llevando oxígeno y agua al suelo— ingiere el microplástico.

En cajas de cristal realizamos 5 tratamientos con diferentes cantidades de microplástico —polyethileno de baja densidad, que es el que más utilizan las empresas y el más encontrado en el ambiente— y hojarasca. Mezclamos 0, 7, 28 y 60% de microplástico con hojarasca de álamo negro, que es comúnmente ingerida por la lombriz que utilizamos, y observamos que en la combinación 7% de microplástico con 93% de hojarasca, las lombrices consumen el microplástico sin problema.

Lo extraordinario del asunto es que en las heces o turriculos de las lombrices el microplástico sale bioconcetrado, es decir, existe más microplástico por gramo de suelo cuando sale de su tracto digestivo, además de ser más pequeño. Al parecer la lombriz selecciona el microplástico, o el material se degrada en su interior con la ayuda de microorganismos, principalmente bacterias que hemos identificado y con las cuales estamos trabajando.

Las lombrices que consumieron 28, 45 y 60% de microplástico bajaron de peso y, si bien resistieron el consumo de este material, terminaron muriendo. En 60 días murieron entre un 8 y 25% de las lombrices que utilizamos en los diferentes tratamientos. También observamos que después de 60 días las lombrices se reproducían, aunque no todos los cocones (huevecillos) eclosionaron.

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En ese escenario, en que las lombrices ingieren el microplástico y lo dejan disponible en el suelo para otros organismos a través de sus turriculos, consideramos importante que se tomen acciones para el manejo de desechos. Es difícil hablar de seguridad alimentaria si en los huertos existe un riesgo eminente de que las lombrices se contaminen por plástico que ingieren del suelo, o que ocurra lo mismo con gallinas y muy probablemente con el ser humano (estamos realizando investigación en esta área).

Si queremos garantizar la seguridad alimentaria de los huertos familiares del sureste de México tenemos que crear un sistema eficiente de recolección de basura, de lo contrario los habitantes la seguirán quemando y contaminando sus huertos, pues en la basura siempre hay plástico.

Existen organizaciones a escala nacional e internacional que promueven vivir sin plástico, cantantes y personas sensibles tratan de concientizar a la población mundial para que lo utilice menos, y regresen aquellos tiempos en los cuales nos ponían las cosas en papel de estraza.

La propuesta es que los consumidores usemos menos plástico y que los productores utilicen plástico biodegradable. Hay mucho por hacer… por lo pronto disminuyamos o dejemos de consumir plástico.

Ver artículos:

Microplásticos en el Ecosistema Terrestre: Implicaciones para Lumbricus terrestris (Oligochaeta, Lumbricidae)

Incorporation of microplastics from litter into burrows of Lumbricus terrestris

Lee el artículo de divulgación “Microplásticos, insospechado problema ambiental” en la Revista Ecofronteras

 

Ubican nueva especie de orquídea en México

Vincenzo Bertolini, investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y Fredy Archila, botánico de la Estación Experimental de Orquídeas de Guatemala y del Herbario BIGU, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, ubicaron la población de una nueva especie de orquídea en el Valle Mezquital del estado de Hidalgo, México: Ponthieva nicolasii.

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Este descubrimiento se registró durante estudios de campo que llevaron a cabo para realizar un inventario botánico por parte de la Universidad Tecnológica del Valle del Mezquital. Los especialistas en orquídeas reportaron la especie por primera vez en 2009, en un sitio de recolección entre el Alto Mezquital y la Sierra Gorda, en la ecorregión de la Sierra Madre Oriental con un ecosistema de bosque pino-encino.

Desde entonces y hasta 2015 los expertos mantuvieron la población bajo observación, realizaron análisis del material recolectado y lo compararon con otras especies del mismo género, concluyendo que debido a sus patrones taxonómicos distintivos se trataba de una nueva especie del género Ponthieva, a la cual denominaron Ponthieva nicolasii (Orchidaceae), etimología dedicada a Nicolás Bertolini Luna, hijo de uno de los autores.

A partir de un diagnóstico taxonómico describieron e ilustraron las diferencias entre la Ponthieva nicolasii y las otras especies de Ponthieva mexicanas, de tal modo que indicaron que P. nicolasii se diferencia de las otras dos registradas para el estado de Hidalgo —la Ponthieva racemosa y la Ponthieva schaffneri—, y aunque es una especie muy afín morfológicamente a la última, se diferencia por su ginostemio con la base de la columna oblicuamente orbicular o elíptica y por su  labelo basalmente orbicular, trilobado.

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“Este descrubrimiento hubiera sido imposible de realizarse sin el inmenso conocimiento que Francisco Luna Tavera, historiador de la cultura Otomí, tenía del territorio. Él fungió como guía de campo para esta investigación y falleció en 2015, dejando un enorme vacío intelectual para su región de origen”, expresó Vincenzo Bertolini.

El artículo del hallazgo fue publicado en septiembre de 2016, con el título Ponthieva nicolasii (Orchidaceae), una nueva especie para Hidalgo, dentro del Volumen 73 Número 2 de la Revista Gayana Botánica, Órgano Oficial de la Sociedad Botánica de Chile de la Universidad de Concepción, en Chile. Dicha publicación está acreditada por la International Association for Plant Taxonomy para propósitos de registros de nuevos nombres de plantas vasculares y hongos.

Puedes encontrar el libro “Atlas de las orquídeas del Soconusco. Modelos digitales de nichos ambientales entre Centro y Sudamérica” en: http://www.ecosur.mx/libros/producto/atlas-de-las-orquideas-del-soconusco-modelos-digitales-de-nichos-ambientales-entre-centro-y-sudamerica/

Fig.2
Artículo completo: http://www.gayanabotanica.cl/pdfs/2016/2/22-Bertolini_Archila_2016.pdf

Una selva con historia…

Alejandro Morón, investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad

La zona arqueológica de Calakmul, que se ubica en la zona sur del estado de Campeche, es un gran atractivo turístico, cada vez más visitado, y un importante lugar para la ciencia. Los vestigios de este antiguo reino prehispánico se encuentran enclavados en la Reserva de la Biósfera de Calakmul, la más grande del país (722,925 ha), la cual es accesible por carreteras recientemente remodeladas y ensanchadas, e incluso por caminos bien pavimentados que van al interior de la selva.

En toda esta región, El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) desarrolla y ha desarrollado diferentes proyectos de investigación, que abarcan desde aspectos antropológico–sociales hasta inventarios de algunos grupos de insectos, pasando por proyectos con aves y mamíferos en peligro de extinción. (Ver listado de algunos proyectos al final del texto).

Calakmul fue una ciudad-estado que perduró por más de 1500 años y que tuvo a su alrededor al menos a otras cinco ciudades-estado las cuales le rendían tributo, sus habitantes eran sus vasallos y sus tributos y mano de obra le permitieron a la élite de Calakmul construir enormes edificios, como la ahora llamada “Estructura II”.

El nombre de “Calakmul” le fue dado por uno de sus primeros visitantes “modernos” y quiere decir “entre dos cerros o lomas”; sin embargo, de acuerdo con descubrimientos recientes de arqueólogos y epigrafistas, su nombre real debió ser algo similar a “el reino de la cabeza de serpiente”.

Cosechando chiles
Cosechando chiles. Alejandro Morón, Armando Alayón y Yuriko Cruz.

Cabe destacar que esta zona no siempre fue tan accesible y que llegar a muchos de los sitios donde hoy es sencillo introducirse, era —hasta hace algunos años— casi una aventura, intentada por muy poca gente. Por ello, me interesa presentar una breve historia en la que describo cómo era esta zona y los accesos que tenía, además de mostrar que prácticamente toda la península de Yucatán fue una gran selva, la cual actualmente es difícil imaginar.

Hoy, la totalidad de la península de Yucatán es un mosaico con diferentes usos del suelo, pues si bien existen grandes áreas de selva, como la reserva de Calakmul, éstas se encuentran rodeadas por campos de cultivo, pastizales inducidos, poblados, carreteras, caminos, áreas de cultivo abandonadas y degradadas, y por zonas de desarrollo urbano.

Aproximarse a la historia de lo qué había, cómo eran aquellos lugares, qué poblados existían y cómo se acercaba la gente de fines del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX a esta región, no es sencillo, pues las fuentes son escasas, dispersas y mencionan vagamente algunos detalles del paisaje, de las rutas, de las distancias o de los transportes.

Mapa Región Campeche
Mapa Región Campeche

Por empezar en algún punto, el poblado que ahora se llama Escárcega —llamado así en honor al Ing. Francisco Escárcega Márquez, quien dirigió inicialmente la construcción de la línea del ferrocarril Coatzacoalcos-Mérida en el estado de Campeche— no existía antes de 1940, en dicho lugar solo había selva.

Posteriormente, se estableció ahí el campamento chiclero “Km 47”. En estos años, la extracción de la resina o látex del árbol del chicozapote, es decir, el chicle, era tan importante que generaba prácticamente la totalidad de los ingresos del gobierno del estado de Campeche.

En el sur–sureste del territorio campechano abundaban los árboles de chicozapote que formaban parte de las selvas que cubrían esta región. La extracción del látex se hacía marcando en zig-zag la corteza de los árboles y colocando en su base una bolsa de lona que captaba el látex, después se recogía y el chiclero, la persona que hacía esta labor, lo llevaba a un campamento. En estos campamentos se juntaban las marquetas de chicle y era el lugar donde vivían los chicleros, capataces y cocineras por aproximadamente seis meses que era el tiempo que duraba la temporada de extracción.

Tapir en Calakmul Rafael Reyna
Tapir en Calakmul. Rafael Reyna.

Antes del trazo del ferrocarril Puerto México-Mérida, hoy Coatzacoalcos-Mérida, no había forma de ingresar a la zona sur del estado de Campeche, mas que por veredas o por barcaza, como lo había hecho The Laguna Corporation (Compañía maderera y chiclera de los Estados Unidos de América), desde El Carmen a través de la Laguna de Términos hasta el sitio llamado Pital, y desde ahí por tren de vía angosta, construido por la misma compañía años antes, hasta el campamento que la empresa también construyó como el principal centro de operaciones y que se llamó campamento Matamoros.

El otro acceso a la zona de Calakmul era por lancha, se embarcaba en Champotón y se navegaba a través del río Champotón hasta el poblado de Canasayab, luego hasta otro lugar llamado “La Gloria” y de ahí hasta una central chiclera llamada “Bonfil”. Esta fue la ruta de la expedición de Sylvanus Morley y de C.L. Lundell en la década de 1930, Morley fue un arqueólogo y epigrafista que visitó y describió parcialmente las ruinas de Calakmul, y Lundell un botánico que recolectó ejemplares de plantas en el sur de México y Centroamérica para una institución de Washington, DC, Estados Unidos, a él se atribuye el descubrimiento de las ruinas de Calakmul.

La ruta por el entonces llamado Partido del Carmen, hoy municipio de Ciudad del Carmen, había sido utilizada por los madereros, desde mediados a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Otro sitio de ingreso al sur peninsular era por el poblado de Dzitbalchén, en el actual municipio de Hopelchén, que se ha llamado “la montaña” y que era utilizado por los chicleros para ingresar a la selva y a las zonas de explotación. Un campamento chiclero al sur de aquella zona, que tal vez se formó hacia principios del siglo XX, se convertiría en el actual poblado de Xpujil, cabecera del municipio de Calakmul, y al que se llamó así debido al nombre maya de una aguada cercana al mismo, cuya traducción es “cola de gato”. El término aguada se refiere a una depresión en el terreno, de tamaño variable, en la que se acumula el agua de la lluvia y usualmente se mantiene por algunos meses.

Lindero bajo Balamku
Lindero bajo Balamku. Alejandro Morón.

Cerca de este sitio se fundó el actual poblado de Zoh-laguna, en 1947, por iniciativa de una empresa maderera de Yucatán, llamada “Maderera del Trópico”. El primer viaje de exploración a esa zona se realizó en 1946, cuando ya se había hecho la brecha de lo que sería la carretera Escárcega-Chetumal. Vale la pena mencionar que esta empresa maderera fue el frente de apertura y colonización del oriente del estado de Yucatán, que desde la década de los 30 se dedicaba a la explotación de caoba y cedro fundamentalmente. Para tener una idea de su tamaño, es importante mencionar que el dueño de la “Maderera del Trópico” tenía una concesión de 75,000 hectáreas en el oriente de Yucatán y en el período 1940–1945 esta compañía cortó 190, 962 árboles con un volúmen total de 389,925 m3.

Por el lado este de la región —el sur del actual estado de Quintana Roo—, las brechas y caminos en la selva existían desde siglos antes; algunos de ellos formaban parte de la red de caminos desarrollada por el pueblo maya, a través de los cuales los comerciantes llevaban sus productos de un lugar a otro. Esta región también fue territorio dominado por los indios rebeldes que huían de los blancos e iban hacia la región del Petén-Itzá, en la actual república de Guatemala. Durante el periodo colonial esta parte de la península fue zona de dominio de los indios rebeldes, quienes realizaban con los ingleses —en lo que hoy es Belice— el intercambio de madera de caoba, cedro y palo de tinte, por armas, pólvora y perdigones.

Parte de la zona descrita comprende poco más de 37,400 km2 del estado de Campeche, es decir, el 64% de la extensión de su actual territorio. 18,760 km2 de la superficie correspondiente al sur del estado de Quintana Roo, lo que es el actual municipio de Othón P. Blanco, y 2,065 km2 que corresponden a la mitad del actual municipio de Tizimín, en el estado de Yucatán. 58,225 km2, equivalentes a poco más de la superficie de los estados de Puebla y Tlaxcala juntos, de selva aprovechable desde el punto de vista maderero y de la extracción del chicle.

Luciano Pool
Calakmul, Campeche, México. Luciano Pool.

El tipo de selva a la que me refiero técnicamente se le denomina “selva mediana”, en la que crecen especies como la caoba, el cedro y el chicozapote. Si consideráramos la selva más seca del norte de la península de Yucatán, el área sería prácticamente igual a la superficie de los tres estados que conforman la península.

Esta inmensa área fue durante más de 15 siglos el espacio geográfico en donde nació y se desarrolló la cultura maya y, sin lugar a dudas, puede ser considerado como el laboratorio natural en donde se perfeccionó el uso de los recursos naturales de la zona, sin que éstos llegaran a agotarse. A final de cuentas, el ser humano sólo tenía y tiene prestado el uso del monte, que conforme la cosmovisión maya, en sus más antiguas creencias, pertenece sólo a los señores del monte y está resguardado por los aluxoob o guardianes del monte. Quizá por esto es que prevalece hasta nuestros días y podemos considerarla como una selva con historia.

Proyectos desarrollados en Calakmul por ECOSUR:

  • Vulnerabilidad de la agricultura de pequeños productores en Calakmul, Campeche, México.
  • Producción del huerto familiar y sustentabilidad energética en Calakmul, Campeche, México.
  • Especies de plantas y sus usos en huertos familiares de pequeños productores migrantes mayas y mestizos en Calakmul, Campeche, México.
  • Redefiniendo los bosques secundarios en la legislación forestal mexicana: implicaciones para el manejo, restauración y conservación.

 

El conocimiento ecológico local de pescadores es importante para la conservación de especies en riesgo

El estudio El conocimiento ecológico local coincide con las estadísticas de pesca: Un ejemplo de la pesquería de abulón en Baja California, México, realizado por Andrea Sáenz Arroyo, profesora investigadora del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), en colaboración de Daniel Revollo Fernández, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reconoce el conocimiento ecológico local de pescadores como una de las herramientas disponibles para entender la dinámica de las poblaciones silvestres desde una perspectiva histórica.

La investigación se realizó a través de entrevistas a buzos experimentados de abulón de comunidades pesqueras de Baja California, en las que se captura más del 80% del total de la producción de esta especie en México y donde la población disponible ha disminuido en alrededor del 80% en cuatro décadas.

Los resultados del estudio, en el que participaron pescadores de diferentes generaciones, indican que a escala regional las poblaciones de abulón han disminuido como resultado de una combinación de la explotación en el pasado y una alta vulnerabilidad al cambio climático, de esa manera el estudio analiza “cómo se puede usar la memoria de los pescadores para entender el estatus de conservación de especies en riesgo”, explica Sáenz Arroyo.

Este estudio compara casi 50 años de datos de pesca totales con las percepciones de la mejor captura registrada por los pescadores de abulón del centro de Baja California y expone cómo esos recuerdos de los pescadores se correlacionan con la tendencia a la disminución de las capturas totales de abulón, de tal modo que hace énfasis en la importancia de abordar las tendencias, en lugar de la abundancia, para utilizar adecuadamente el conocimiento ecológico local.

Ante la situación de peligro de extinción del abulón en estado silvestre en la región de Baja California debido a la sobrepesca en el pasado y a la vulnerabilidad natural de esta especie, los investigadores proponen el fortalecimiento de los derechos de los pescadores a cambio de las reservas marinas para ayudar a hacer frente a una alta mortalidad.

“Las comunidades de pescadores cuyo sustento depende de las poblaciones de abulón podrían ser incentivados para cerrar algunas zonas de pesca como reservas marinas si su cartera de especies, para las que tengan derechos exclusivos, se expande”, concluye el estudio.

Abalone diver from the mid 20th century in California (Cox, 1962) [3] (Photo courtesy of the California Department of Fish and Wildlife; a modern-day abalone diver from Isla Natividad, Photo courtesy of Leo Vazquez).
Abalone diver from the mid 20th century in California (Cox, 1962) [3] (Photo courtesy of the California Department of Fish and Wildlife; a modern-day abalone diver from Isla Natividad, Photo courtesy of Leo Vazquez).
Estudio completo:

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0308597X16302585