Registran herbolaria con fines medicinales en comunidades del sur-sureste mexicano

El 26 de febrero se llevó a cabo la presentación del libro “Herbolaria curativa y sanadora: la experiencia terapéutica de hombres y mujeres del sur-sureste mexicano”, en La Enseñanza, Casa de la Ciudad, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

La obra fue presentada por Laureano Reyes Gómez, del Instituto de Estudios Indígenas de la  Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Laura Huicochea Gómez, coordinadora de la publicación e investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) en la Unidad Campeche, y Rodolfo Mondragón Ríos, coautor y técnico académico de Ecosur en la Unidad San Cristóbal.

Laureano Reyes indicó que el libro da cuenta de la práctica herbolaria con fines medicinales de los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz, y Yucatán, complementándose cada capítulo con un glosario en el que se registra el vocablo y regionalismo de la comunidad en estudio.

El libro se aboca a hacer un registro exhaustivo de diferentes síndromes que sufre la población y cómo recurren a la herbolaria para recuperar la salud, muestra como un mismo padecimiento es tratado de forma diferente en cada estado de la república estudiado. “La publicación presenta un cuadro en el que se registran las plantas utilizadas en la terapéutica de cada entidad, además del registro fotográfico, así como nombre popular en castellano, lengua nativa, nombre científico, familia, propiedad térmica, forma de vida, características botánicas y ubicación de colecta”, señaló Reyes durante la presentación e invitó a los asistentes a leer el libro, felicitó a los autores, a las instituciones que intervinieron y a la Secretaría de Cultura del Estado de Campeche por “tan magnífica obra”, y al fotógrafo le otorgó una mención especial por la calidad del material fílmico. Asimismo, invitó a que se haga una publicación en lenguas originarias.

Laura Huicochea destacó que los conocimientos y usos terapéuticos de las plantas medicinales a las que hace referencia el libro provienen de saberes de gente común para atender problemas de salud derivados de sus ocupaciones y actividades diarias.

“En la investigación no solo encontramos una herbolaria producto de las actividades del trabajo; golpes, heridas, dolores musculares o de cabeza, sino que también una herbolaria para el cirro, pasmo, vergüenza, mal de ojo, entre otras. Es una obra que divulga y señala que estamos frente a un conocimiento milenario y que está recopilado por formas distintas de entender el cuerpo y la enfermedad, además, es un conocimiento que perdura, porque la herbolaria no solo cura, la herbolaria está asociada al mundo de la salud y de la enfermedad, pero también al sistema de vida de los pueblos”, señaló la investigadora de Ecosur.

También destacó que la publicación es resultado de una investigación de campo realizada de primera mano en seis comunidades con las que han trabajado las investigadoras e investigadores de las instituciones participantes en el proyecto, y que las personas informantes son señoras y señores que comparten su conocimiento de la herbolaria a partir de su mundo cotidiano.  Aclaró que el libro no es un recetario, sino el registro de un conocimiento que comparten las personas que han usado las plantas.

En su intervención, Rodolfo Mondragón, mencionó que la obra une los saberes ancestrales de comunidades, de la academia y de especialistas en salud, antropología y ciencias del medio ambiente; y revela la importancia de la herbolaria para la vida cotidiana y la razón de su permanencia. Señaló que el equipo de académicos participantes en el proyecto están buscando diferentes estrategias para compartir los resultados de la investigación con las personas de las comunidades que participaron en el proyecto.

El libro está escrito en un lenguaje que facilita su comprensión para personas no especialistas en el tema, aunque a la vez, aporta información técnica que puede ser de utilidad para estudiantes e investigadores que trabajan temas afines en la región sur-sureste de Chiapas.

La publicación es resultado de un trabajo interinstitucional en el que participaron académicas y académicos de la Universidad de Oriente de Valladolid (UNO), del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana (CITRO), Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQRoo) y de Ecosur.

Fotografía: Marco Giron