Presentan el libro “Ayotzinapa, horas eternas”

El 19 de mayo, se presentó el libro “Ayotzinapa, horas eternas” de Paula Mónaco Felipe, texto que narra el trágico caso de la desaparición forzada de 43 estudiantes de una escuela normal rural de México, en las instalaciones de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

Vera Camacho, investigadora del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de Ecosur, mencionó que el libro es una crónica única de lo ocurrido en iguala el 26 y 27 de septiembre del 2014 y de lo que viven familiares y compañeros de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, a casi dos años de su desaparición.

“Incluye solo las voces de víctimas como un intento de aportar sus testimonios a la construcción de una historia plural que las integre en lugar de silenciarlas como suele ocurrir en las versiones oficiales”, indicó.

Diana Trevilla, estudiante del posgrado de Ecosur, señaló que “Ayotzinapa. Horas eternas” es un libro que se agradece, que se exige, que se necesita y que duele, porque provoca que uno pueda presenciar y sentir los hechos de aquella noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del 2014.

“Es un libro que abruma, que invade, que sobrepasa, que no da tregua ni descanso en cada página, pero por momentos también genera sensación de esperanza. Un hilo conductor y esencial del libro son las preguntas que se hicieron los normalistas y que nos hacemos nosotros: por qué, qué fue todo eso, qué está pasando, qué sigue, qué es esto, hasta cuándo, qué le pasa esa gente, a quién le hizo daño, por qué le quitaron el rostro, por qué tanto odio, por qué les hicieron eso, qué nos hicieron, qué les están haciendo, dónde están, dónde buscar un hijo desaparecido. Y las preguntas de los padres sobre sus hijos: los estarán golpeando, los torturarán, les darán de comer, los tendrán trabajando en la sierra o con los sicarios, la presión será suficiente para que aparezcan los muchachos, se resolverá el caso. Las preguntas son infinitas y la tierra no da respuestas”, comentó.

Por su parte, Melina Arredondo, estudiante del posgrado de Ecosur, enfatizó que el libro es una invitación a seguir exigiendo justicia, a no callar, a no perdonar, a no olvidar, y es también un pretexto dulce a no perder la humanidad.

“El libro es un ladrillo de memorias como lo han sido todas y cada una de las expresiones, acciones, investigaciones y reflexiones que luchan contra el cinismo de las autoridades por dar carpetazo, contra el silencio de la complicidad de cada uno de los actores, contra las palabras huecas de indignación y llenas de insolencia con frases como: ya me cansé y hay que superarlo. En su lugar hay ruido desde todas partes para recordarnos que hoy son ellos pero que también somos todos y todas, que en la medida en que los olvidemos seguimos desapareciendo otras y otros. En el libro se relata de forma amorosa y a manera de inspiración la lucha que dan todos los días quienes extrañan en cuerpo y vida a los estudiantes, quienes conocen sus vidas, quienes han tenido que cambiar todo lo que eran y hacían para buscar hasta por debajo de las piedras a sus familias. Este libro es una invitación permanente, un pretexto para que no se olvide, no se perdone, para tomar en cuenta que cada rostro de los 43 puede ser nuestro reflejo”, destacó.

Gerardo González, técnico del Departamento de Salud, además de recomendar la lectura del libro, agradeció a la autora del libro, Paula Mónaco, el que compartiera la vida de los estudiantes de Ayotzinapa siempre criminalizados por ser normalistas.

“Sabemos que las normales como proyecto popular no les son útil al capitalismo, al sistema de Estado y están siendo perseguidos de manera constante y cotidianamente. El libro nos enseña que quienes desaparecieron son el alma de este país, los jóvenes, los estudiantes quienes van a ofrecer la educación posteriormente en las peores condiciones”, mencionó.

Por su parte, Paula Mónaco Felipe señaló que la palabra “desaparecido” nombra lo que no existe, la desaparición no existe pero el desaparecido si, y no es alguien que se fue si no que se llevaron; una persona con historia, sueños, padres e hijos. Se habla de los desaparecidos en presente porque se los llevaron con vida, nombrarlos en pasado sería aceptar una muerte de la que no existen pruebas y con ellos conseguir que cualquier estado pueda borrar a las personas.

“Después del dolor y del estigma, el tercer círculo de este infierno es el miedo, porque la desaparición forzada busca provocar miedo, la sanción de que a cualquiera le puede pasar. En México ser pobre es tener mayor riesgo de que te desaparezcan. Ayotzinapa lo confirma como lo demuestran los miles de casos dolorosos en los años recientes. Cuando alguien no está vivo ni muerto, se impide la ceremonia de luto y se rompe el delicado vínculo cultural que relaciona a los vivos con los muertos, por tanto la familia y la sociedad se tornan inseguras”, indicó.

Este libro está hecho con más de cien entrevistas a estudiantes, familiares y amigos de desaparecidos. En sus páginas se plasman las voces de 17 sobrevivientes de los ataques ocurrido en iguala el 26 y 27 de septiembre del 2014.

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