México se une a iniciativa para la conservación del pecarí de labios blancos

En el marco del XX Congreso de la Sociedad Mesoamericana para la Biología y la Conservación (SMBC), celebrado del 22 al 26 de agosto en la Ciudad de Belice, Belice, se llevó a cabo un simposio, convocado por Wildlife Conservation Society (WCS), para evaluar urgentemente el estado de conservación del pecarí de labios blancos —también conocido como jabalí— en Mesoamérica.

Rafael Reyna, investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Unidad Campeche e investigador asociado de la WCS, fue el encargado de dirigir este simposio que reunió a investigadores de mamíferos de Belice, México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Honduras y Nicaragua.

El objetivo de este encuentro de expertos fue mapear las localidades donde todavía existe la especie para compararlas con las evaluaciones anteriores y tener una idea de la tasa de pérdida del pecarí de labios blancos.

El grupo esbozó las amenazas que enfrenta la especie en cada país e hicieron una lista de las investigaciones en curso, además de la adición de detalles para refinar el mapa regional de la distribución actual de los pecaríes de labios blancos. Dicho mapa, además de ser un llamado a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para elevar el estatus oficial de amenaza de la especie en Mesoamérica, de “vulnerable” a “en peligro”, será compartido con el público en general para mayor reconocimiento de la especie.

El pecarí de labios blancos se encuentra en peligro de extinción en Mesoamérica debido a la caza y la eliminación de las selvas —su lugar preferido para vivir— las cuales se han transformado en áreas para la agricultura.

Esta especie es una de las maravillas del continente americano, ya que es el único mamífero grande que se mueve en grandes manadas en ambientes forestales. Los rangos de hogar de una manada de pecaríes pueden ser de hasta 120km2 y puede constar de hasta 200 individuos. Este tamaño de manada es cada vez más raro ya que la caza altera su estructura social. En México y Guatemala su área de distribución se ha reducido en un 84% en los últimos 30 años.

Más información:
Rafael Reyna, Investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad
rreyna@ecosur.mx