Investigadora de ECOSUR llama al reconocimiento de la partería en México

El 27 de enero, en el marco del evento Diálogos sobre la partería, a 15 años de la fundación de la Casa de la Partera en San Cristóbal de Las Casas, se presentó el libro Espacios para parir diferente. Un acercamiento a Casas de Parto en México, de Georgina Sánchez Ramírez, investigadora del Departamento de Salud de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UNACH.

El texto, además de hacer visible la labor que llevan a cabo las casas de parto en México, sitúa el contexto actual del país, en el que como en muchos otros lugares, se trata al parto como una enfermedad, dejando en manos del sistema médico hegemónico la atención a las mujeres y desdibujando su protagonismo, olvidando que la mujer es quien tiene el derecho de decidir, cómo, cuándo y dónde parir. Por lo anterior, la cantidad de cesáreas en México ha ido en aumento, así como los casos reportados de violencia obstétrica.

En la presentación, Sánchez Ramírez, explicó que las Casas de Parto en México, son espacios cómodos y cálidos donde se recrean los partos humanizados, donde se da a luz en una cama, en una tina de agua, en una hamaca o en donde la mujer lo desee. Son espacios conformados por parteras profesionales y empíricas, quienes se enfrentan a diversas limitantes para ejercer su profesión, como es la falta de una regularización y certificación por parte de la Secretaría de Salud, quien las circunscribe solo a ciertas zonas donde pueden ejercer su profesión.

De acuerdo a la investigadora, existe una gran controversia entre lo que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) exige a las Casas de Parto para regular su atención y los requerimientos básicos que la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) establece para la atención de un parto de bajo riesgo.

“Según la CONAMED, aproximadamente el 70% de la población obstétrica no tiene factores de riesgo, su control es simple y no requiere de infraestructura de alto costo. El equipamiento básico que requiere el obstetra consiste en un lugar físico con iluminación y clima adecuados, una mesa ginecológica, esfingomanómetro, termómetro, báscula clínica con altímetro, cinta métrica, estetoscopio de Pinard, guantes de examen ginecológico, espéculos vaginales y expediente clínico”, citó.

Mencionó que es una gran contradicción porque la mayoría de los espacios de las Casas de Parto tienen este equipamiento y aún así no son reconocidas jurídicamente, porque para que esto ocurra tiene que estar al frente de ellas un médico con cédula profesional.

Por último, enfatizó en que es evidente que se necesitan fortalecer otros modelos de alumbramiento, en espacios diferentes que no se limiten a las áreas hospitalarias, en los cuales sea posible devolver al acto de nacer su carácter natural, respetando el protagonismo único y total de quienes dan a luz, sin que ello implique poner en riesgo la salud de la mujer y de su bebé.

Lo que se requiere es legislar a favor de estos espacios seguros y cómodos para parir “humanizadamente”, y que se genere la regulación del ejercicio de la partería con pleno reconocimiento a escala nacional de la cédula profesional que ampara la profesión.

El libro Espacios para parir diferente. Un acercamiento a Casas de Parto en México, de Georgina Sánchez Ramírez, es una coedición de ECOSUR y la Sociedad Mexicana de Partería.

Encuentra el libro aquí:

Espacios para parir diferente. Un acercamiento a Casas de Parto en México