Identifican nueva especie de rubiácea en Chiapas con colecta de Ecosur

Con base en colectas realizadas por el investigador Samuel I. Levy Tacher, del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), los botánicos Attila Lajos, de la Universidad de Pécs de Hungría, y Esteban Martínez, del Instituto de Biología de la UNAM, determinaron una nueva especia de rubiácea en Chiapas, Randia sepium (Gardenieae, Rubiacae), un árbol de 5 metros de altura, con hojas estrechamente elípticas de 4 a 8 cm de largo y 1 a 1.7 cm de ancho.

La colecta se realizó en la comunidad lacandona Lacanjá Chansayab, ubicada en el municipio de Ocosingo, y el hallazgo de la nueva especie fue publicado en el 2015 en la revista Acta Botánica Hungárica, en el artículo Estudios sobre las Rubiáceas de México, LII.

En entrevista, Samuel Levy destacó la importancia del conocimiento tradicional para la botánica y etnobotánica e indicó que la especie es nueva para la ciencia, pero ya era reconocida por la botánica maya, con el nombre de Sac Bak Nicte, utilizada como cerca viva por los mayas lacandones y demás pobladores de la región.

“El conocimiento tradicional le ganó al conocimiento científico, porque esta especie tenía ya un nombre lacandón en particular, y la ciencia la había agrupado dentro de una familia en general”, explicó el investigador de Ecosur, quien resaltó la capacidad del grupo cultural maya de mostrar a la ciencia especies que ellos ya habían descubierto, ya que 90 por ciento de las plantas nombradas por los lancandones tienen una relación directa con un nombre científico.

Colectas en la Lacandona

En 1993, cuando aún no había acceso por carretera a la Selva Lacandona, Levy Tacher llegó para realizar su investigación doctoral, lo que implicó el estudio de vegetación, sus faces sucesionales y en particular el reconocer las especies leñosas más abundantes para poder identificarlas.

“Ahí empecé a hacer colectas a lo largo de tres años, principalmente en Lacanjá. Como habían pocos estudios al respecto, la tarea fue colectar los árboles que estuvieran a la mano y si era posible a lo largo de la sucesión vegetal”, explicó.

Asimismo, indicó que conforme el proceso de recolección avanzó se fue volviendo complicado, ya que comenzó a realizar las colectas de árboles grandes y necesitó del apoyo de la población.

“La recolección en árboles grandes fue un gran reto, de ahí aprendí cómo los jóvenes lacandones eran capaces de trepar los árboles y luego pasar de un árbol a otro vía las ramas, estamos hablando de 20 a 30 metros de altura, desde ese punto me aventaban las colectas, para que las recuperara y posteriormente prensara”.

Comenta que al principio se colectaron los árboles que florecían, sin distinción alguna, pero conforme se avanzó en el número de las colectas, fue necesario enfocar el esfuerzo de recolecta en especies clave, ya sea por su importancia ecológica como económica.

También se cuidó evitar que la misma especie se recolectara varias veces, para ésto el saber tradicional fue de gran utilidad dado su profundo y detallado conocimiento de las plantas y animales de la selva.

“A partir de los nombres comunes lacandones de las plantas, se pueden hacer este tipo de registros, de otra manera, tienes que ser un botánico experto. Sin embargo, el conocimiento tradicional maya es muy preciso y nos puede seguir dando sorpresas en cuanto al descrubrimiento de nuevas especies, y es interesante que se puedan encontrar después de tanto tiempo y en un área donde se han hecho muchísimas colectas”.

La especie Randia sepium fue identificada formalmente en una colecta del Herbario Nacional de México (MEXU) identificada como “spp”, es decir agrupada dentro del mismo conjunto de especies del mismo género; los botánicos que realizaron la descripción tuvieron la agudeza de no obviar el spp e identificarla como una nueva especie de rubiácea.

4.- Fig-1-H-oloti-p-o-de-Randia-sepium-B-orhidi-et-E-M-artinez-en-MEXU-F-oto-A-B_small