Huertos familiares de Tabasco, claves para la agrodiversidad

Con información de Andrea Alejandra Serrano Ysunza

Andrea Alejandra Serrano Ysunza, egresada de la Maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Unidad Villahermosa, se unió al grupo académico de Agroecología atraída por la complejidad en torno al funcionamiento de los huertos familiares. Orientada por su comité tutelar, decidió trabajar en torno a los cambios espaciales y temporales en abundancia, riqueza y composición de árboles en los huertos familiares de Tabasco, con el objetivo de indagar si en los huertos la diversidad de especies de árboles locales se mantiene, disminuye o aumenta a lo largo del tiempo.

Serrano expone en su tesis titulada “Cambios espacio-temporales en la agrobiodiversidad de los huertos familiares de Tabasco”, que la pérdida de agrobiodiversidad en las zonas tropicales es un grave problema que se relaciona con los altos índices de deforestación y políticas que fomentan monocultivos de unas pocas especies comerciales y prestan escasa atención a policultivos de especies locales que proveen de alimentos diversos a la población local.

Si bien existen pocos estudios a lo largo del tiempo que permitan entender la dinámica de la agrobiodiversidad en los huertos familiares, esta investigación deja ver que en contextos post deforestación como el de Tabasco, los pequeños agroecosistemas diversificados dominados por árboles, como los huertos familiares, se vuelven claves para conservar y recuperar la agrobiodiversidad a partir de su continua renovación.

El estudio contiene información de los años 2009, 2012 y 2015 de 38 huertos tabasqueños de la costa, planicie fluvial y montaña. Así como un un mapa que realizó en 2009 sobre la distribución de los árboles con un diámetro mayor a dos cm a la altura del pecho en cada huerto. La información de 2012 y en 2015, permite identificar los árboles nuevos, los que se habían tumbado y los que permanecían.

En total, se registraron 164 especies de árboles, de las cuales 74.39% correspondía a especies nativas y neotropicales y 25.61% a especies introducidas. De este total, el 33% cambió a lo largo del intervalo de muestreos. La riqueza total de especies aumentó de 2012 a 2015, particularmente el número de especies neotropicales e introducidas, mientras que el número de especies nativas se mantuvo constante.

Serrano observó que las características de los agroecosistemas resultan de interacciones entre la ecología, la agricultura y la cultura, pues los propietarios de los huertos incorporan comúnmente especies en su quehacer experimental cotidiano, así las familias rurales y cada vivienda desarrolla estrategias particulares de selección de especies. De esta forma, la agrobiodiversidad regional surge de las estrategias familiares particulares.

Los resultados demuestran que las especies cultivadas en los huertos van cambiando continuamente, tanto en la costa, como en la planicie fluvial y montaña. La alta agrobiodiversidad en los huertos se debe, entonces, a la renovación continua de una mezcla de especies comerciales y de subsistencia, cuyas funciones en conjunto son importantes para la población, en quien reside la base para la conservación de la agrobiodiversidad regional.

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