ECOSUR presente en el 1er. Encuentro Internacional Laboratorios Socionaturales Vivos y Milpas Educativas

Del 8 al 13 de octubre, se llevó a cabo el Primer Encuentro Internacional Laboratorios Socionaturales Vivos y Milpas Educativas en las instalaciones de la Unidad Sureste del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). El evento inició con una ceremonia maya dirigida por autoridades de San Isidro La Libertad, municipio de Zinacantán, Chiapas.

El encuentro contó con la participación de profesores de los pueblos maya, borá, yucateco, xakriabá, shipibo, pataxó, waiwai, mixteco, chatino, ingarikó, zapoteco, mixé, wapichana, macuxi, tsotsil, tseltal, chól, chuj, nggigua, ngiba, nahuatl y purhépecha.

Durante el acto inaugural, María Bertely Busquets, investigadora del CIESAS-Tlalpan, destacó que el proyecto de Laboratorios socionaturales vivos y milpas educativas propone un pensamiento pedagógico, político, alternativo en materia ambiental y ecológica, el cual ha sido reconocido con el Premio al Mérito Ecológico, Categoría Educación Ambiental Formal de la SEMARNAT en 2015. También mencionó que este proyecto ha trabajado de manera hermanada con iniciativas de ECOSUR como el huerto escolar y los avances hacia un proyecto de la milpa maya.

Juan Hernández, de la Unión de la Nueva Educación para México (UNEM), mencionó lo que significa que esta comunidad de personas interesadas en el tema educativo y ambiental se reúna para dialogar sobre lo que han hecho “…durante 20 años de caminar despacio, sembrar semillas en distintos terrenos, en valles, cerros, montañas…”. Igualmente, mencionó acerca de la forma en que trabajan en la milpa “en el pasado se veía como atrasada; sin embargo, ahora se empieza a reconocer su importancia, al identificar que en la actualidad seguimos comiendo de ella”, destacó. Para este profesor “lo intercultural no es un discurso, lo vivimos en lo cotidiano; ya que son los educadores autónomos quienes trabajan”.

Mario González Espinosa, director general de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), recordó que el mandato de esta institución es contribuir con todos los actores en la frontera sur de México al desarrollo sustentable, en estrecho trabajo con los países de Centroamérica. Señaló que hay muchas versiones de desarrollo sustentable y que ECOSUR ha defendido una visión propia desde sus inicios como Centro de Investigaciones Ecologócias del Sureste (CIES), cuando contó durante casi 20 años con la participación del maestro Efraím Hernández Xolocotzi en su Consejo Técnico. Mencionó que este destacado investigador defendió los aportes que la cultura de los pueblos originarios hicieron y hacen a la agricultura de México, así como también los aportes que la investigación agrícola de México puede dar a este sector, y que en la actualidad, sus estudiantes están trabajando con proyectos que valoran la agricultura tradicional y la acompañan y complementan con la investigación agrícola desde la perspectiva científica occidental.

El director de ECOSUR planteó que el problema más importante para la ciencia en el siglo XXI es la erradicación de la pobreza, y que por ello es importante que la ciencia y tecnología aporten a que la sociedad tenga un desarrollo sustentable que incluya seguridad alimentaria, salud y no dañar la salud del ambiente. Desde su perspectiva, “la gente debe poder ser feliz, satisfecha de sus vidas, y vivir en un ambiente de paz en su comunidad y en el mundo”. Por ello, ECOSUR junto con otros centros públicos del sistema CONACYT ha promovido la definición de un proyecto con el tema “Seguridad alimentaria y salud de las familias milperas mayas en el sureste de México”, el cual se  plantea porque es necesario comprender estos sistemas e identificar lo que pueden representar en el futuro. Explicó que la tarea es acompañar procesos que permitan a los agricultores milperos salir de la pobreza y que el proyecto implica cuestiones culturales y educativas, además de las tecnológicas, sociales y ecológicas, y que ha sido bien recibido por los gobiernos de Yucatán y Campeche.

“El proyecto indagará la relación de la milpa con los otros elementos que sostienen a las familias, como los huertos familiares, los cafetales, la ganadería, la miel, el ecoturismo, etc. La milpa, con el maíz como su elemento integrador, es como una balsa que permite a las familias resistir los embates del contexto cultural y económico: a veces se hunde, a veces sale a flote”, mencionó y agregó que por lo anterior están interesados en trabajar con la educación desde el principio y hasta el final para traer otros elementos a estas inquietudes.

Marisol Silva, del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana, señaló que antes del encuentro tenían una perspectiva pesimista acerca de alcanzar una mejor educación en México, pero que el evento da esperanza al proponer un diálogo entre científicos y las experiencias.

El encuentro fue organizado por el CIESAS, la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), la Universidad Iberoamericana (UI), la Red Inductiva Rural, la Unión de la Nueva Educación para México (UNEM) y la Red de Educación Inductiva Intercultural (REDIIN), entre otros.

 

14689138_1146062498781106_40696785_o

14677886_1146062152114474_1944192291_o

Información: Cristina Guerrero

Fotografías: Leo Hernandez Quiam