Diversidad sexual y movilidad forzada en la frontera sur de México

Ailsa Winton, investigadora del Departamento Sociedad y Cultura de Ecosur (Unidad Tapachula)

Preocupados por un aumento de personas LGBT (lesbiana, gay, bisexual, transexual/transgénero/travesti) de los países del Triángulo Norte de Centroamérica —El Salvador, Guatemala y Honduras— que huyen de diversas circunstancias violentas en busca de condiciones más seguras y dignas para reconstruir sus vidas, durante 2015, El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur-Unidad Tapachula), Una Mano Amiga en la Lucha Contra el SIDA AC, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) realizamos el estudio “Diversidad sexual y movilidad en la Frontera Sur de México” para empezar a documentar y analizar el desplazamiento forzado de la población LGBT extranjera en la zona.

El estudio profundizó sobre los diferentes factores que obligan el desplazamiento de esta población, mostrando que su movilidad no es un hecho aislado sino parte de un complejo proceso de marginación social por un lado, y resistencia por otro. A través de una encuesta, entrevistas a profundidad, fotografía y video participativo, diarios y dibujos, se reveló un poco de las historias y experiencias de estas personas que se han visto obligadas a huir de su país y, muchas veces, a seguir huyendo una vez que llegan a México.

Quienes participaron tienen diversas historias, en las que se entremezclan relaciones sociales discriminatorias y desigualdades estructurales. Un elemento común que destaca en las experiencias de vida de estas personas es haber enfrentado violencia de algún tipo relacionada con su orientación sexual o identidad de género no-normativo. El nivel de violencia sexual reportado es preocupante, 1 de cada 3 personas LGBT centroamericanas encuestadas dijo haber sido víctima de una violación.

Otro elemento que sobresalió es su dificultad para acceder al mercado laboral debido a prácticas discriminatorias generalizadas, y a estas condiciones bastante desfavorables, se agrega la ola de violencia de odio contra la población LGBT en Centroamérica, especialmente en El Salvador y Honduras, situación que emergió constantemente en el estudio, así como los altos niveles de violencia organizada extrema en la región que afecta a la población en general. De todos los motivos de salida reportados en la encuesta, predominan los violentos sobre no-violentos (136 ocurrencias vs 114 respectivamente), menos de una cuarta parte de las personas encuestadas solicitó la condición de refugiado en México.

El estudio reveló también que la movilidad de la población LGBT no sólo se relaciona con la migración, es común que exista una movilidad perpetua más local, que empieza con la salida de casa a temprana edad debido al rechazo familiar, y luego por la dificultad de encontrar un espacio mínimamente seguro donde construir una vida digna. Es bastante común que las personas que huyen busquen primero un lugar cercano más seguro, muchas veces con algún familiar o amigo, pero estas paradas suelen ser temporales.

En general, quienes  deciden venir a México lo hacen porque han llegado al punto decisivo de huir en un momento en que las condiciones de vida, de por sí ya adversas, se vuelven intolerables, o porque fueron amenazados directamente y no tenían otra opción más que escapar. La llegada a nuestro país por lo general es angustiante y, muchas veces, peligrosa, por ser migrantes irregulares al cruzar la frontera se enfrentan a una variedad de estafas y extorsiones e incluso hubo casos reportados de delitos sumamente graves, como violación masiva y trata.

Debido a la movilidad forzada las personas se encuentran eventualmente en un nuevo y extraño lugar, quizás a salvo por lo inmediato, pero con otros miedos y quizás con nuevas heridas adquiridas en el mismo viaje, y con una gran necesidad de apoyo. En general los datos sugieren que es más seguro vivir en México que en el país de origen, sin embargo, llama la atención el hecho que una tercera parte de las personas extranjeras encuestadas perciban mayor riesgo para su integridad física en México, que en su país. En algunos casos esto se debe a agresiones sufridas en territorio mexicano y en muchos otros por tener que ejercer aquí el trabajo sexual para poder sobrevivir, lo que los expone a diversos riesgos de seguridad y salud.  Con el paso del tiempo se vuelve evidente que México suele no ser una opción viable para quedarse.

El estudio revela historias de lucha, de fortalezas e impresionantes logros a pesar de las circunstancias extremadamente desfavorables y violentas que enfrentan. Trazar las historias de las personas en el tiempo y espacio, a través de las diferentes rupturas y reconfiguraciones que caracterizan sus movilidades, permite poner la movilidad en su contexto. Aunque las historias de las personas LGBT desplazadas en la región contienen elementos de dolor desmedido, esto tampoco las define, son diversas y ricas historias humanas.

El componente de fotografía y video participativo del proyecto permitió captar distintas miradas sobre las vidas de quienes participaron, sus experiencias, emociones, ideas: se buscaba revelar a las personas detrás de las estadísticas, los encabezados, y las etiquetas, por lo que el proyecto culminó con una exposición fotográfica pública en diciembre 2015 en Tapachula, donde los autores exhibieron y comentaron fotografías tomadas por ellos y también se presentó un video grabado en Tapachula por un grupo de mujeres transgénero de El Salvador, una oportunidad poco común de ver a primera mano su lucha para salir adelante, como solicitantes de refugio LGBT en México. En el transcurso del presente año, la exposición fotográfica se llevará a otras ciudades del país.

Aunque ha habido interés de instituciones locales, tanto gubernamentales como no-gubernamentales, de conocer las necesidades de la población LGBT, hay mucho que hacer todavía para mejorar las condiciones y el apoyo que reciben al llegar a México. Es muy importante reconocer los impactos psicológicos, sociales y económicos del desplazamiento forzado, y el hecho de que las personas que huyen solo buscan un buen lugar donde establecerse.

Al final, vemos que el hecho de moverse expone a la población LGBT a nuevos espacios, y que las injusticias se viven por excelencia cuando uno se mueve en espacios hechos para otros. Estas son palabras de algunas personas que participaron en el estudio:

“Desde que nacimos, tenemos que luchar contra un mundo que se viene encima de nosotras.”

“[Mi deseo] es tener un lugar donde podamos llegar seguro para descansar.”

“Que no se olviden que existimos, que no se olviden que estamos acá.”

Intervenciones para generar espacios seguros tendrían que basarse en una visión de justicia por encima de todo, a través de la cercanía social y la desmitificación de  la población LGBT  y no la segregación, generando así alternativos para la diversidad social, sin distinción por identidad, sexualidad, nacionalidad.

Para mayor información o para recibir una copia del informe del estudio, comunicarse al correo entrelasfronteras@gmail.com