Analizan consecuencias de la agricultura industrial en cultivos tradicionales durante la COP13

En el marco de la 13 Conferencia de las Partes (COP13), de la Convención de Diversidad Biológica de las Naciones Unidas que se lleva a cabo en Cancún, el 15 de diciembre se realizó el panel “Soya transgénica y pesticidas: un grave impacto en los cultivos tradicionales de maíz en su centro de origen”, en el que se retomó el tema de uno de los objetivos de la Aichi para la biodiversidad 2020, que es la integración del conocimiento, las innovaciones y las prácticas tradicionales de las comunidades indígenas y locales para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y su uso habitual de los recursos biológicos.

En este panel, en el que participó Rémy Vandame, investigador del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), se destacaron las experiencias de las comunidades y campesinos mayas en México, quienes han expuesto internacionalmente los impactos negativos que el modelo de la agricultura industrial está causando no solo a la biodiversidad sino también a la conservación y respeto de los conocimientos tradicionales en agricultura, por lo que han logrado una suspensión de las plantaciones comerciales de soya transgénica, junto con abogados ambientales y de derechos humanos, argumentando serios impactos a la biodiversidad y el consecuente bloqueo de sus derechos humanos básicos a un medio ambiente, salud y cultura saludables.

Los expertos participantes informaron que México es uno de los principales centros de origen de los cultivos del maíz —el cuarto cultivo básico del mundo— y que el frijol, el tomate, el chile, la calabaza, el cacao, el aguacate, el tabaco, la vainilla, el algodón, el agave, el amaranto, entre otros, siguen siendo cultivados en sistemas agrodiversos conocidos como “milpa”, “traspatio”, “chinampa” y otras variaciones, contribuyendo así a la riqueza natural global.

Sin embargo, denunciaron que toda esta gran biodiversidad de cultivos está siendo amenazada por transnacionales como Monsanto, Syngenta, Dow Agrosciences y Pioneer, a través de la comercialización de sus semillas genéticamente modificadas, con impactos negativos como la deforestación anual de alrededor de 80 000 hectáreas en la Península de Yucatán, según The Nature Conservancy.

Además, dijeron que el uso de pesticidas está afectando la mayor fuente de agua de la región, pues se informó que como resultado de un estudio realizado por Greenpeace y otros científicos se encontró la presencia de pesticidas en cuerpos de agua en la península de Yucatán. De 20 sitios evaluados, 12 presentaron residuos de pesticidas, algunos de los cuales están prohibidos en otros países, 2 están restringidos y 1 está prohibido en México. El glifosato, el herbicida más utilizado para los cultivos transgénicos, se encontró en todas las muestras tomadas en las áreas agrícolas y en la leche materna de mujeres y orina de las comunidades mayas.

En el panel se destacó el caso del impacto de la exposición a pesticidas en las abejas melíferas  y su afectación en el mercado global, teniendo en cuenta su valor de polinización que es cercano a los 265 000 millones de euros anuales en todo el mundo y que el 75 % de los cultivos alimenticios del mundo depende al menos en parte de esa polinización. En el caso de México, la Península de Yucatán es el tercer mayor exportador de miel del mundo con una producción del 95 % del país, sin embargo, en 2011 se rechazó un envío de 42 toneladas de miel de Yucatán por parte de la Unión Europea, por estar contaminadas con polen genéticamente modificado.

Cabe destacar que Rémy Vandame y el equipo de Abejas de ECOSUR, que él coordina, han estado trabajando de la mano con comunidades mayas y campesinas con el fin de promover la conservación de sus prácticas tradicionales, promover un consumo responsable y el respeto al medio ambiente.

El objetivo del panel fue proporcionar un foro para aquellas experiencias que se han mantenido de manera autónoma y autogestionada y difundirlas con los gobiernos –sobre todo locales– para que apoyen la agrobiodiversidad, a través de políticas públicas, como lo  ha venido haciendo el gobierno de Yucatán con la política ecológica del sistema de milpa.

Los resultados y recomendaciones de los participantes serán publicados y difundidos ampliamente en la red global de Greenpeace, Regeneration International, Coletivo sin Trangénicos MA-OGM (No a los OGM, en maya), así como en las comunidades mayas.

La COP13, que inició el 2 de diciembre y concluirá el 17 próximo, tiene como objetivos impulsar la conservación y uso sustentable de la biodiversidad, así como al cumplimiento del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y las Metas de Aichi.